24 feb. 2020

¿Por qué se impone la ceniza al empezar la Cuaresma?

Significado y origen del Miércoles de Ceniza

El Miércoles de Ceniza, los católicos empiezan la Cuaresma con un gesto muy gráfico, la imposición de la ceniza: el sacerdote traza una cruz sobre la frente de la persona al tiempo que le dice: “Conviértete y cree en el Evangelio”. ¿De dónde viene ese rito y qué significa?
La imposición de la ceniza se practica en la Iglesia católica desde sus orígenes y recoge la tradición judía de cubrirse con cenizas para manifestar arrepentimiento. Ese gesto recuerda una antigua tradición del pueblo hebreo: cuando se sabían en pecado o cuando se querían preparar para una fiesta importante en la que debían estar purificados, se cubrían de cenizas y vestían con un saco de tela áspera.
En la Edad Media, concretamente en el siglo XI, el signo se extendió a todos los cristianos: el Miércoles de Ceniza, día en que empieza la Cuaresma, un tiempo de conversión que precede a la Semana Santa y dura hasta el Domingo de Ramos.
Hace algunos años, la frase que acompañaba el signo de la cruz era muy elocuente: “Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás”, decía el sacerdote.
Al hacer la señal de la cruz con la ceniza, nos reconocemos pequeños (humildad” viene de “humus”, tierra), pecadores y necesitados de perdón.
Por encima de todo ello, sin embargo, el Miércoles de Ceniza es una llamada a la conversión, a cambiar y a creer en el Evangelio, como persona, como comunidad y como Iglesia.
El antiguo rito oriental empleaba la ceniza, resto de una combustión, para significar la fugacidad de la vida. Actualmente las cenizas se obtienen al quemar las palmas (en general de olivo) que se bendijeron el anterior Domingo de Ramos.

La bendición e imposición de la ceniza tiene lugar en la misa del Miércoles de Ceniza, después de la homilía. En circunstancias especiales, por ejemplo, cuando no hay sacerdote, se puede hacer sin misa, pero siempre dentro de una celebración de la Palabra.

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22 feb. 2020

AÑO DE LA PALABRA


“SEÑOR, LÁMPARA ES TU PALABRA PARA MIS PASOS, 
LUZ EN MI SENDERO”


       Resultado de imagen de LA PALABRA DE DIOS
              "TUS PALABRAS, SEÑOR SON ESPÍRITU Y VIDA"
El Papa Francisco ha establecido que el pasado domingo 26 de Enero, III del Tiempo Ordinario, se celebrara El Domingo de la Palabra de Dios y luego se entronizara para fortalecerla, valorarla, leerla y meditarla más intensamente durante todo el año. Es el mismo Jesucristo quien nos revela en los Evangelios el valor y la importancia de LA PALABRA en la vida del cristiano y de la comunidad. Dice Lucas 11, 27-29

“Mientras él hablaba estas cosas, aconteció que una mujer de entre el gentío, levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron. Pero Él dijo: Mejor, bienaventurados los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”. Y en otro pasaje de San Juan 12, 48-49 leemos:  “El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: La Palabra que yo he pronunciado, esa lo juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por cuenta mía;  el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y de cómo he de hablar. Y se que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo, lo hablo como palabra que me ha encargado mi Padre”.
           
            Nosotros respondiendo fielmente al Pontífice, hemos entronizado la Palabra de Dios ese Domingo y permanecerá así todo el año para amarla, valorarla, meditarla más intensamente y cumplirla en la vida de un modo auténtico y fiel. Que cada vez que celebremos la Eucaristía, cotidiana o dominicalmente, podamos  saciar nuestra sed en las palabras de vida eterna que Jesucristo nos ofrece; Y así renovados, seamos testigos en el mundo de la alegría del Evangelio.


EVANGELIO día 23: Domingo VII del T.O.- Ciclo A

Evangelio por Odres Nuevos

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,38-48):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: “Ojo por ojo, diente por diente”. Pero yo os digo: no hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también el manto; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas.
Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo”.
Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».
Palabra del Señor

Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Mt (5,38-48)

INCLUSO A LOS ENEMIGOS

Es innegable que vivimos en una situación paradójica. «Mientras más aumenta la sensibilidad ante los derechos pisoteados o injusticias violentas, más crece el sentimiento de tener que recurrir a una violencia brutal o despiadada para llevar a cabo los profundos cambios que se anhelan». Así decía hace unos años, en su documento final, la Asamblea General de los Provinciales de la Compañía de Jesús.
No parece haber otro camino para resolver los problemas que el recurso a la violencia. No es extraño que las palabras de Jesús resuenen en nuestra sociedad como un grito ingenuo además de discordante: «Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen».
Y, sin embargo, quizá es la palabra que más necesitamos escuchar en estos momentos en que, sumidos en la perplejidad, no sabemos qué hacer en concreto para ir arrancando del mundo la violencia.
Alguien ha dicho que «los problemas que solo pueden resolverse con violencia deben ser planteados de nuevo» (F. Hacker). Y es precisamente aquí donde tiene mucho que aportar también hoy el evangelio de Jesús, no para ofrecer soluciones técnicas a los conflictos, pero sí para descubrirnos en qué actitud hemos de abordarlos.
Hay una convicción profunda en Jesús. Al mal no se le puede vencer a base de odio y violencia. Al mal se le vence solo con el bien. Como decía Martin Luther King, «el último defecto de la violencia es que genera una espiral descendente que destruye todo lo que engendra. En vez de disminuir el mal, lo aumenta».
Jesús no se detiene a precisar si, en alguna circunstancia concreta, la violencia puede ser legítima. Más bien nos invita a trabajar y luchar para que no lo sea nunca. Por eso es importante buscar siempre caminos que nos lleven hacia la fraternidad y no hacia el fratricidio.
Amar a los enemigos no significa tolerar las injusticias y retirarse cómodamente de la lucha contra el mal. Lo que Jesús ha visto con claridad es que no se lucha contra el mal cuando se destruye a las personas. Hay que combatir el mal, pero sin buscar la destrucción del adversario.
Pero no olvidemos algo importante. Esta llamada a renunciar a la violencia debe dirigirse no tanto a los débiles, que apenas tienen poder ni acceso alguno a la violencia destructora, sino sobre todo a quienes manejan el poder, el dinero o las armas, y pueden por ello oprimir violentamente a los más débiles e indefensos.

Ayuda a tu hijo adolescente a superar su primera ruptura amorosa

TEENAGER

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Lágrimas, angustia, ira… La primera ruptura amorosa del niño deja a los padres angustiados. Equivocadamente, a menudo intentan minimizar el dolor y cometen muchos errores…

El primer desengaño amoroso puede llegar de repente como un tornado difícil de controlar para un adolescente. Al principio, puede sorprenderse por este sentimiento excitante que le abruma y muy rápidamente se convence de que acaba de descubrir el Amor con una A mayúscula.
El día en que el “Amor de su vida” lo deja, es una tragedia. ¿Quién se atreve a decirle que se le pasará? ¿Cómo podemos ayudar a nuestro adolescente a superar este difícil período de su vida?

Los errores a evitar

Por encima de todo, debemos acoger su sufrimiento. Existe, es muy profundo.  Por eso puede ser hasta perjudicial decirle frases como:  “Ya verás. No es nada. Se te pasará.” Al contrario, su herida es muy real.
Tampoco optes por decirle: “Eres demasiado joven para saber lo que es el verdadero amor”; “Te lo dije. Querías ser mayor y te dejó.” Este tipo de comentario solo pueden empeorar la situación.
El papel de los padres en esta situación es, ante todo, dejar que tu hijo exprese su cruel decepción, sus esperanzas frustradas, su disgusto y la falta de confianza en sí mismo de quien no se siente amado sino rechazado.
En lugar de dejarle que se ponga a reflexionar solo, debemos ofrecerle salir, ver películas con él o invitarle a otras distracciones para que cambie de idea, aunque al principio no le importen estas propuestas.
Cuando llegue el momento adecuado y pase la tormenta, tal vez puedas comentarle aspectos que algún día entenderá: “¿Sabes que puedes encontrar un amor todavía más grande que este que acabas de vivir? En algún lugar hay una persona que sabrá cómo amarte y valorarte. Solo porque alguien ya no te quiera no significa que no valgas nada.

Atención al comportamiento depresivo

El adolescente necesita llorar su amor perdido, y mientras viva con la esperanza de recuperarlo, no hay cura. Necesita ayuda para “enterrar” su sueño.
En lugar de intentar volver al camino de la otra persona con la loca esperanza de que vuelva, es mejor pasar la página, tirar las fotos y los recuerdos.
También es muy importante asegurarse de que encuentre a alguien que pueda escucharlo y entenderlo.
¿Y por qué no ofrecerle ayudar a alguien ? Y si se desespera, si habla de suicidio, no hay que despreciar sus palabras. Conviene más bien estar alerta.
Si es necesario, se debe consultar a un psiquiatra del comportamiento. Para ayudar a tu adolescente, hazle entender que es realmente hacer demasiado honor a la persona que no le quiere que muera por ella o él. Morir por alguien que te ama es comprensible, pero morir por alguien que te abandona es casi irrazonable.
En este caso, es importante darse cuenta del poder que le hemos dado a un ser, ya que tiene el poder de destruirnos. Es hora de quitarle ese poder concedido por un momento.

¿Y por qué no haces un balance?

Pero la forma más eficaz de hacerlo es invitar al joven a hacer un balance de lo que acaba de experimentar:
¿Sabes que la experiencia que acabas de tener puede ser extremadamente enriquecedora para ti? Acabas de aprender que el amor puede dar mucha felicidad, pero también mucho sufrimiento, y por lo tanto es importante no jugar con tu propio corazón ni con el de otro, especialmente este momento de tu vida en el que la estabilidad de los sentimientos no está garantizada”.
También puedes preguntarle sobre para ayudarle a decidir en el futuro: “¿Por qué no supe cómo hacerme amar? ¿Fue por posesividad, por ingenuidad (creo demasiado rápidamente que “sucedió”), por una presión moral demasiado fuerte sobre la libertad del otro… (“El amor solo florece en la libertad”)?
También podrías sugerirle elaborar un retrato de la persona ideal que le gustaría algún día amar. Inspirándote en las cualidades que valorabas mucho en la persona de la que te enamoraste. Así que esa pena puede convertirse en una gran oportunidad para la maduración.”
El hecho es que para compensar el vacío emocional que siente el joven, lo más importante siempre será el clima de amor y el ambiente cálido y comprensivo.
Se necesita una ternura delicadamente expresada y un respeto que no obliga a la confidencia, el adolescente descubrirá lo que es el verdadero amor: este amor que, como el amor divino, acepta sufrir por el bien del otro, pero siempre hace lo imposible para no causar nunca sufrimiento.
Denis Sonet

1 Amarás a Dios sobre todas las cosas

He aquí una formulación complicada. Si a cada uno de nosotros nos preguntan ¿qué es lo que más quieres en este mundo? Más aún, si nos preguntan, ¿a quién amas más? Es posible que la primera respuesta no fuera «Dios».
Tal vez los padres hablarían de sus hijos. O alguien muy enamorado pensaría inmediatamente en su pareja. ¿Cuántas veces hemos oído a alguien expresar que su padre o su madre es lo que más quiere en este mundo? Es posible, también, que quien vive vocacionalmente alguna dimensión de la vida piense que eso es irrenunciable, que esa es su verdadera pasión y está por encima de todo lo demás –imagina un científico consagrado a una causa, un deportista en el momento cumbre de su carrera, un escritor que no concibe su vida sin las palabras–.
Amar a Dios sobre todas las cosas no significa amar solo a Dios o amarlo más (porque hay realidades, y sobre todo personas, a quienes amas con todo tu ser, y no crees que puedas amar más que eso). Quizás significa amarlo en todas. O que allá donde amas de verdad puedas aprender a descubrir el reflejo del Dios que es amor.
Es aprender a descubrir cómo, en muchas dimensiones de nuestra vida, el amor inmediato es solo un camino hacia el Dios que es principio y fundamento. Amar a los hijos es amar a Dios (que es Padre, y Madre, y nos enseña en ellos la gratuidad). Amar a los amigos es amar a Dios (que es relación y nos llama a no vivir encerrados en burbujas de egoísmo). Amar la propia vocación es amar a Dios (creador que nos ha dado tantas posibilidades de contribuir, con nuestros talentos, a continuar su obra). Amar a tu pareja incondicionalmente es amar a Dios (el que nos enseña el valor de la alianza, de la fidelidad y del compromiso).
¿Hay amores estériles en los que no está Dios? Puede haberlos. El amor al propio ego cuando está desquiciado y desmesurado. O a bienes que, entendidos como valores absolutos, solo se convierten en prisión (ya sea el dinero, la imagen, el poder, el éxito u otros). A esos los llamamos ídolos.
Una cuestión más. ¿Se puede amar a Dios directamente? Sí. En la medida que su Palabra se convierte en voz que me remite a Él. En Jesús, que nos ha mostrado el rostro más comprensible de Dios para nosotros. Y en un espíritu que a veces nos llena de gozo, de calma o de esperanza.
José María Rodríguez Olaizola, sj. 

14 feb. 2020

Evangelio día 16: Domingo VI del T.O. - Ciclo A

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,17- 37):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego. Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo.
Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”. Se dijo: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de repudio”. Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio.
También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”. Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».
Palabra del Señor

Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Mt (5,17-37)


NO A LA GUERRA ENTRE NOSOTROS

Los judíos hablaban con orgullo de la Ley de Moisés. Según la tradición, Dios mismo la había regalado a su pueblo. Era lo mejor que habían recibido de él. En esa Ley se encierra la voluntad del único Dios verdadero. Ahí pueden encontrar todo lo que necesitan para ser fieles a Dios.
También para Jesús la Ley es importante, pero ya no ocupa el lugar central. Él vive y comunica otra experiencia: está llegando el reino de Dios; el Padre está buscando abrirse camino entre nosotros para hacer un mundo más humano. No basta quedarnos con cumplir la Ley de Moisés. Es necesario abrirnos al Padre y colaborar con él para hacer la vida más justa y fraterna.
Por eso, según Jesús, no basta cumplir la Ley, que ordena «no matarás». Es necesario, además, arrancar de nuestra vida la agresividad, el desprecio al otro, los insultos o las venganzas. Aquel que no mata cumple la Ley, pero, si no se libera de la violencia, en su corazón no reina todavía ese Dios que busca construir con nosotros una vida más humana.
Según algunos observadores, se está extendiendo en la sociedad actual un lenguaje que refleja el crecimiento de la agresividad. Cada vez son más frecuentes los insultos ofensivos, proferidos solo para humillar, despreciar y herir. Palabras nacidas del rechazo, el resentimiento, el odio o la venganza.
Por otra parte, las conversaciones están a menudo tejidas de palabras injustas que reparten condenas y siembran sospechas. Palabras dichas sin amor y sin respeto que envenenan la convivencia y hacen daño. Palabras nacidas casi siempre de la irritación, la mezquindad o la bajeza.
No es este un hecho que se dé solo en la convivencia social. Es también un grave problema en el interior de la Iglesia. El papa Francisco sufre al ver divisiones, conflictos y enfrentamientos de «cristianos en guerra contra otros cristianos». Es un estado de cosas tan contrario al Evangelio que ha sentido la necesidad de dirigirnos una llamada urgente: «No a la guerra entre nosotros».
Así habla el Papa: «Me duele comprobar cómo en algunas comunidades cristianas, y aun entre personas consagradas, consentimos diversas formas de odios, calumnias, difamaciones, venganzas, celos, deseos de imponer las propias ideas a costa de cualquier cosa, y hasta persecuciones que parecen una implacable caza de brujas. ¿A quién vamos a evangelizar con esos comportamientos?». El Papa quiere trabajar por una Iglesia en la que «todos puedan admirar cómo os cuidáis unos a otros, cómo os dais aliento mutuamente y cómo os acompañáis».

15 de febrero: Día Internacional del Cáncer Infantil

Cáncer infantil

http://www.rtve.es/

El 80% de los pacientes infantiles de cáncer se curan

En 2020 habrá 11.300 supervivientes de cáncer infantil, un 70% con secuelas



"Es un premio ser superviviente pero el precio del éxito son las secuelas", ha señalado la presidenta de la Sociedad Española de Hematología y Oncología Pediátrica (SEHOP), Ana Fernández-Teijeiro, quien ha recordado que cerca del 80% de los pacientes se curan, pero "queremos curar mejor para evitar las secuelas".

Instrumentos de seguimiento

Esta doctora ha pedido instrumentos de seguimiento de los pacientes, de tal forma que los médicos de atención primaria y los especialistas tengan formación en cáncer infantil y en las secuelas, los efectos secundarios a largo plazo y los aspectos psicosociales.

Sistema de búsqueda activo

Por ello, según ha dicho, el objetivo es llegar a un sistema de búsqueda activo que incluya a todas las personas que padecieron cáncer en la edad infantil, no solo los que llevan cinco años curados, sino también los largos supervivientes (10-15 años) y conocer sus problemas de salud, la aparición de nuevos tumores o los datos de mortalidad.

Esta jornada busca remover conciencias y sensibilizar sobre la importancia y los desafíos a los que se enfrentan los niños, los adolescentes y sus familias. Se busca que todos los niños del mundo tengan acceso a un diagnóstico y tratamiento adecuados.

Más allá de la enfermedad, recordemos que un niño necesita jugar, ir a la escuela, distraerse, insertarse socialmente, crecer y desarrollar sus potenciales. Con tratamientos efectivos y aplicados de manera temprana, la mayoría de estos pacientes pueden curarse.

Oremos por ellos y por una concienciación de los responsables políticos para que implanten los recursos necesarios.

José Martínez Capuchino

Los Diez Mandamientos

          Hablar de 'mandamientos' en la era de la autonomía inmediatamente resulta –o puede resultar– para muchos algo agresivo. ¿Por qué vas a mandar tú sobre mí? ¿Con qué autoridad? ¿Quién lo dice? En un mundo que demasiado a menudo ve los límites como una imposición, nos encontramos, en la tradición religiosa, con estos mandamientos que, además, si somos honestos, no solo tienen un tono imperativo, sino que además combinan algunas exigencias –lo que hay que hacer– con algunas prohibiciones –lo que no se debe hacer–. Y demasiada gente, ante las prohibiciones, se siente atacada, represaliada o agobiada.
             Hubo una época –toda la mentalidad del Antiguo Testamento y la exigencia de la Ley lo atestigua– en que los Mandamientos eran entendidos como lo que hay que cumplir para ganarse el cielo. Si los cumples, te salvas. Si no, te condenas. En esa mentalidad entonces Dios, una vez dadas las instrucciones, se limitaría a actuar de contable, midiendo el grado de cumplimiento. Sin embargo, Jesús vino a mostrar otro rostro de Dios. El Dios Abbá es un Dios misericordioso. La ley no es la única puerta –porque si lo fuera, es probable que todos nos quedásemos fuera–. Entonces, ¿qué hacemos? ¿prescindimos de leyes, de normas, de mandamientos? ¿Lo fiamos todo a la misericordia, dejando el peso de la acogida en Dios y sin poner nada de nuestra parte? ¿Es el Dios bueno entonces un Dios banal?
              ¡No! Porque los Mandamientos siguen teniendo sentido. Son una hoja de ruta, una propuesta, una llamada para entender la vida. La clave es comprenderlos, no desde el miedo al fracaso y al castigo, sino desde la disposición a aprender. ¿Qué nos enseñan sobre el ser humano, sobre las relaciones sociales y sobre nosotros mismos? ¿Qué camino nos proponen para la vida? ¿Qué horizonte nos señalan? Y ¿por qué pensamos que una vida según sus enseñanzas es una vida mejor? He ahí la clave desde la que entender nuestra serie de artículos sobre los Mandamientos…
José María Rodríguez Olaizola, SJ

11 feb. 2020

NUESTRA SEÑORA DE LOURDES; JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO




MARTES 11 DE FEBRERO



Y llegó el 25 de Marzo de 1858, festividad de la anunciación. Se aparece de nuevo la Señora, y ante la reiterativa insistencia de Bernadette: ¿Quién soy vos?, la Señora sonríe y contesta: Yo soy la Inmaculada Concepción.

            El Beato Papa Pio IX había declarado dogma de fe la inmaculada Concepción de María el 8 de Diciembre de 1854. Pero aquella pequeña muchacha analfabeta ni se había enterado de la definición dogmatica, y por eso no sabía lo que significaban aquellas palabras de la Señora. Se fue corriendo hacia la casa rectoral y le repitió la Sr. Cura Párroco aquellas oscuras palabras, que gravó en su mente al repetirlas asiduamente para no olvidarlas.

            El sacerdote las relacionó con la declaración dogmatica de la Inmaculada Concepción de Santa María, que había tenido lugar hacía poco más de tres años. ¡Imposible que Bernadette hubiera inventado aquellas palabras! El párroco comienza a ponerse ahora al lado de la vidente, y será quién la defienda ante el obispo y ante las autoridades civiles para iniciar la construcción de una capilla. Aquella enigmática auto definición de la Señora es la palabra más importante de todas las apariciones de Lourdes y la que luego figuraría en la corona de la imagen de la gruta.

            La Iglesia tardaría en reconocer la sobrenaturalidad de las apariciones, y las autoridades civiles continuarían sus pesquisas, atentas, sobre todo, a cuestiones de orden publico. Pero Lourdes era y sería ya, para siempre, un lugar de peregrinaciones, de oración, de penitencia y de presencia sobre todo de enfermos al encuentro de Dios por medio de María.
            Por eso este día fue declarado por la Iglesia con la jornada mundial de los enfermos.

8 feb. 2020

CAMINANDO CARA A LA PASCUA




JESUCRISTO ES EL HIJO DE DIOS QUE SE ENCARNÓ, 
EN EL SER HUMANO PARA CONDUCIRNOS 
COMO PEREGRINOS EN TINIEBLAS AL ESPLENDOR DE LA FE.

CAMINAMOS EN SU LUZ Y EN EL CARIÑO DE LA MADRE MARÍA, 
CARA A LA  PASCUA ETERNA...

   La liturgia que celebramos los cristianos es un reflejo de nuestra propia vida.

           
    A lo largo de todo el año, vamos viviendo y celebrando conjuntamente nuestro nacer (Navidad), nuestro crecer (Tiempo Ordinario), nuestro padecer (Cuaresma) y nuestros éxitos y triunfo final en Cristo resucitado (Pascua).

           
 El tiempo cumbre, pues, es el tiempo de la Pascua y tiene dos momentos distintos pero complementarios:

            
               LA CUARESMA es el tiempo que precede y dispone a la celebración de la Pascua. Tiempo de profunda escucha de la Palabra de Dios y de conversión, de preparación y memoria del Bautismo, de reconciliación con Dios y con los hermanos,  de recurrir más frecuentemente a los medios de la penitencia cristiana, de la oración del ayuno y de la limosna (Mt. 6, 1-6).
            Comenzaremos este tiempo el miércoles día 26 de Febrero con la imposición de la ceniza.

            LA PASCUA es el tiempo litúrgico que nos invita a vivir y celebrar ese acontecimiento cumbre de nuestra historia de salvación como es la Resurrección y la Glorificación de Cristo, el Dios hecho hombre.
            
          Este tiempo que va desde ahora hasta la Pascua es como el último trayecto de nuestro caminar con la liturgia, para que no olvidemos ese otro caminar real de nuestra existencia por el desierto de esta vida hasta llegar un día, a la plenitud de la PASCUA ETERNA en  CRISTO RESUCITADO.
        La celebración litúrgica de la Pascua comenzará despues de introducirnos con el TRIDUO PASCUAL, el domingo día 12 de Abril y concluirá cincuenta días después con la celebración de la Solemnidad de PENTECOSTÉS, el 31 de Mayo.


EVANGELIO día 9: Domingo V del T.O. - Ciclo A


Evangelio por Odres Nuevos

Tengamos las MANOS UNIDAS,
de generación en generación, para ser sal y luz del mundo

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,13-16):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».
Palabra del Señor



Evangelio Comentado por:

José Antonio Pagola
Mt (5,13-16)

LA LUZ DE LAS BUENAS OBRAS

Los seres humanos tendemos a aparecer ante los demás como más inteligentes, más buenos, más nobles de lo que realmente somos. Nos pasamos la vida tratando de aparentar ante los demás y ante nosotros mismos una perfección que no poseemos.
Los psicólogos dicen que esta tendencia se debe, sobre todo, al deseo de afirmarnos ante nosotros mismos y ante los otros, para defendernos así de su posible superioridad.
Nos falta la verdad de «las buenas obras», y llenamos nuestra vida de palabrería y de toda clase de disquisiciones. No somos capaces de dar al hijo un ejemplo de vida digna, y nos pasamos los días exigiéndole lo que nosotros no vivimos.
No somos coherentes con nuestra fe cristiana, y tratamos de justificarnos criticando a quienes han abandonado la práctica religiosa. No somos testigos del evangelio, y nos dedicamos a predicarlo a otros.
Tal vez hayamos de comenzar por reconocer pacientemente nuestras incoherencias, para presentar a los demás solo la verdad de nuestra vida. Si tenemos el coraje de aceptar nuestra mediocridad, nos abriremos más fácilmente a la acción de ese Dios que puede transformar todavía nuestra vida.
(para colorear)
Jesús habla del peligro de que «la sal se vuelva sosa». San Juan de la Cruz lo dice de otra manera: «Dios os libre que se comience a envanecer la sal, que, aunque más parezca que hace algo por fuera, en sustancia no será nada, cuando está cierto que las buenas obras no se pueden hacer sino en virtud de Dios».
Para ser «sal de la tierra», lo importante no es el activismo, la agitación, el protagonismo superficial, sino «las buenas obras» que nacen del amor y de la acción del Espíritu en nosotros.
Con qué atención deberíamos escuchar hoy en la Iglesia estas palabras del mismo Juan de la Cruz: «Adviertan, pues, aquí los que son muy activos y piensan ceñir el mundo con sus predicaciones y obras exteriores, que mucho más provecho harían a la Iglesia y mucho más agradarían a Dios… si gastasen siquiera la mitad de ese tiempo en estarse con Dios en oración».
De lo contrario, según el místico doctor, «todo es martillear y hacer poco más que nada, y a veces nada, y aún a veces daño». En medio de tanta actividad y agitación, ¿dónde están nuestras «buenas obras»? Jesús decía a sus discípulos: «Alumbre vuestra luz a los hombres para que vean vuestras buenas obras y den gloria al Padre».