31 ene. 2020

Evangelio día 2: Domingo IV del T.O - La Presentación del Señor - Ciclo A

Evangelio por Odres Nuevos
"Te presentamos la vida que nos das"

Lectura del santo evangelio según san Lucas (2,22-40):

Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones».
Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel».
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción —y a ti misma una espada te traspasará el alma—, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones».
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día. Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.
Palabra del Señor

Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Lc (2,22-40)

FE SENCILLA

El relato del nacimiento de Jesús es desconcertante. Según Lucas, Jesús nace en un pueblo en el que no hay sitio para acogerlo. Los pastores lo han tenido que buscar por todo Belén hasta que lo han encontrado en un lugar apartado, recostado en un pesebre, sin más testigos que sus padres.
Al parecer, Lucas siente necesidad de construir un segundo relato en el que el niño sea rescatado del anonimato para ser presentado públicamente. ¿Qué lugar más apropiado que el Templo de Jerusalén para que Jesús sea acogido solemnemente como el Mesías enviado por Dios a su pueblo?
Pero, de nuevo, el relato de Lucas va a ser desconcertante. Cuando los padres se acercan al Templo con el niño, no salen a su encuentro los sumos sacerdotes ni los demás dirigentes religiosos. Dentro de unos años, ellos serán quienes lo entregarán para ser crucificado. Jesús no encuentra acogida en esa religión segura de sí misma y olvidada del sufrimiento de los pobres.
Tampoco vienen a recibirlo los maestros de la Ley que predican sus «tradiciones humanas» en los atrios de aquel Templo. Años más tarde, rechazarán a Jesús por curar enfermos rompiendo la ley del sábado. Jesús no encuentra acogida en doctrinas y tradiciones religiosas que no ayudan a vivir una vida más digna y más sana.
Quienes acogen a Jesús y lo reconocen como Enviado de Dios son dos ancianos de fe sencilla y corazón abierto que han vivido su larga vida esperando la salvación de Dios. Sus nombres parecen sugerir que son personajes simbólicos. El anciano se llama Simeón («El Señor ha escuchado»), la anciana se llama Ana («Regalo»). Ellos representan a tanta gente de fe sencilla que, en todos los pueblos de todos los tiempos, viven con su confianza puesta en Dios.
Los dos pertenecen a los ambientes más sanos de Israel. Son conocidos como el «Grupo de los Pobres de Yahvé». Son gentes que no tienen nada, solo su fe en Dios. No piensan en su fortuna ni en su bienestar. Solo esperan de Dios la «consolación» que necesita su pueblo, la «liberación» que llevan buscando generación tras generación, la «luz» que ilumine las tinieblas en que viven los pueblos de la tierra. Ahora sienten que sus esperanzas se cumplen en Jesús.
Esta fe sencilla que espera de Dios la salvación definitiva es la fe de la mayoría. Una fe poco cultivada, que se concreta casi siempre en oraciones torpes y distraídas, que se formula en expresiones poco ortodoxas, que se despierta sobre todo en momentos difíciles de apuro. Una fe que Dios no tiene ningún problema en entender y acoger.

El cuidado de la casa común


Este vídeo, a través de imágenes y testimonios desde el terreno, hace un recorrido por las causas y consecuencias de muchos de los males que afectan al planeta y, también, por las soluciones de vida y esperanza que aportan los proyectos que lleva a cabo Manos Unidas junto a sus socios locales. #ManosUnidasCuidaElPlaneta

¿Qué puedes hacer por la sostenibilidad del medio ambiente?

Ahora más que nunca, es muy importante aportar tu granito de arena para contribuir a la construcción de un mundo más sostenible.
Para afrontar ambas crisis, humana y ambiental, Manos Unidas promueve una cultura ecológica que eduque en las consecuencias del cambio climático:
  • Ser inquilinos y cuidadores en lugar de dueños y dominadores del mundo
  •  Luchar por la vida digna de todas las personas
  •  Considerar las consecuencias medioambientales de nuestras iniciativas
  • Gestionar de forma integral los recursos naturales
  • Comprometernos con los pequeños agricultores y la agroecología y apoyar a los migrantes que se han visto obligados a abandonar sus hogares por causas medioambientales
Por todo ello, necesitamos tu ayuda para combatir el cambio climático y sus consecuencias en los países más pobres. Porque quien más sufre el maltrato al planeta no eres tú.

Cuánta distancia debes caminar al día exactamente para adelgazar


Foto: Caminar. (Pixabay)


Por A. LÓPEZ

Si bien el cuerpo de cada persona es diferente, existe una simple fórmula para comenzar a adelgazar: comer menos y moverse más. ¿Sorprendido? Teníamos claro que ya lo sabías. Sin embargo, si eres de los que se han preguntado cuánta distancia es la necesaria para perder peso, vamos a profundizar en los detalles.



Aunque no lo creas, andar puede transformar tu salud física y mental, prevenir enfermedades cardíacas y varios tipos de cáncer, y reducir la probabilidad de sufrir ansiedad o depresión. Pero ¿cuánto?


Tiempo

"Caminar es el ejercicio perfecto, ya que es una actividad muy simple, gratuita y positiva para la salud, que no requiere ningún equipamiento especial o entrenamiento, y se puede realizar a cualquier edad", asegura Courtney Meadows, una entrenadora personal y experta en acondicionamiento físico.

Deberías andar unos siete kilómetros y medio al día para perder un kilo, un objetivo saludable según los médicos y expertos. Ya sabemos que no tienes mucho tiempo para ponerte a hacer ejercicio, pero también te damos los minutos exactos que debes caminar a la semana para poder perder peso. Para un nivel básico: entre 22 y 30 minutos al día durante cinco días a la semana. En total, 150 minutos semanales para distribuírtelos como tú quieras.

Distancia

Una persona camina una media de unos 2.000 pasos en un kilómetro y medio, quemando aproximadamente 100 calorías, según Meadows. "Medio kilo de grasa equivale a 3.500 calorías", aseguraba en 'Popsugar'. Entonces, para perder medio por semana, un objetivo saludable según los expertos, necesitarías quemar 1.000 por día. "Eso significa que debes apuntar unos 10.000 pasos diarios, lo que equivale a 7,5 km", añade.


"Incluso puedes probar con intervalos, lo que maximizará los beneficios cardiorrespiratorios", afirma la experta. Intenta caminar durante 30 segundos a un ritmo en el que todavía podrías mantener una conversación y después, durante el siguiente minuto, hazlo lo suficientemente rápido como para necesitar respirar profundamente.

Oración para frenar el coronavirus de Wuhan

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“Que pueda controlarse pronto la epidemia, devuelve la salud a los afectados y la paz a los lugares a los que ha llegado…”

Resultado de imagen de coronavirusPadre nuestro, con confianza te pedimos
que el coronavirus de Wuhan no haga más daño
y que pueda controlarse pronto la epidemia,
que devuelvas la salud a los afectados
y la paz a los lugares a los que ha llegado.

Acoge a las personas que han fallecido por esta enfermedad,
conforta a sus familias.
Sostén y protege al personal sanitario que la combate,
e inspira y bendice a los que trabajan por controlarla.
Señor Jesús, médico de nuestras almas y de nuestros cuerpos,
nos sentimos desvalidos
en esta situación de emergencia sanitaria internacional
pero confiamos en Ti, danos tu paz y la salud.
Madre María, protégenos y sigue cuidándonos
y conduciéndonos con tu amor a tu hijo Jesús.
Amén.

30 ene. 2020

Día Escolar de la Paz y la No Violencia

Desde el año 1964, se ha venido conmemorando el Día Escolar de la Paz y la No Violencia (DENYP), cada 30 de enero. Se eligió esta fecha en particular debido a que fue la fecha en que mataron a Mahatma Gandhi, líder nacionalista y espiritual de la India. Y la principal figura de la resistencia pacífica en el mundo.




En 1998 la ONU proclamó el Decenio Internacional para una Cultura de la Paz (2001-2010). En ese momento, el Día Escolar de la Paz y la No Violencia llevaba ya 36 años practicándose en centros escolares de todo el mundo.
Hay un himno para este día, que se llama Hermanos de las estrellas, con letra de Llorenç Vidal y música de Andreu Bennàssar
Para Gandhi, la paz no era solo una postura acomodaticia para evitar conflictos. Para él, la paz era el único camino que debían recorrer los seres humanos, para seguir evitando tanto daño, tanto mal y tanta injusticia en el mundo.
Por esta razón en 1964 el profesor, poeta y pacifista mallorquín, Llorenç Vidal, decidió llevar a las aulas el pensamiento de Gandhi y desde entonces se celebra este día.

¿Por qué es tan necesario un Día Escolar de la Paz y la No Violencia?

Actualmente son muchos los conflictos que se están suscitando en el mundo, pero también es mucho mayor la cantidad de información que se consigue al respecto. Los niños y jóvenes, están siendo bombardeados constantemente con textos, datos, infografías, entre otros, que los exponen, queramos o no, a una realidad cada vez más violenta. Por si fuera poco, comportamientos como el bullying en las escuelas, el ciberacoso y el escarnio digital, están generando personas inseguras, con muy baja autoestima y en casos extremos, niños que recurren al suicidio por no tener las herramientas psicoafectivas adecuadas para afrontar esas situaciones.

El bullying en las escuelas es una lacra contra la que hay que luchar
El bullying en las escuelas es una lacra contra la que hay que luchar

El día de la paz lo que busca es sembrar valores en el alumnado, con el objetivo de crear hombres y mujeres que prefieran hablar en vez de golpear, conciliar en vez de gritar y unirse en vez de competir fieramente unos contra otros. Esto es lo que se conoce como cultura de paz.

Valores que promueve el Día Escolar de la Paz y la No Violencia

Los principales valores que se promueven durante este hermosísimo día, y que puedes compartir en las redes sociales con el hashtag #DíaEscolardelaPazylaNoViolencia; son los siguientes:
  • Respeto
  • Amor
  • Justicia
  • Libertad
  • Paz
  • Equidad o igualdad
  • Tolerancia
  • Lealtad
  • Responsabilidad
  • Honestidad
Así que ya sabes, este 30 de enero procura ser el ejemplo para los más pequeños y siembra en sus corazones la semilla de la paz. ¡Feliz día!

25 ene. 2020

Evangelio día 26: Domingo III del tiempo ordinario - ciclo A

Evangelio por Odres Nuevos

Lectura del santo evangelio según san Mateo (4,12-23):

Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retirá a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías: «Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló».
Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: «Convertíos,porque está cerca el reino de los cielos».
Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores. Les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.
Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
Palabra del Señor



Evangelio Comentado por:José Antonio Pagola
Mt (4,12-23)

¿EN QUÉ HEMOS DE CAMBIAR?

No es difícil resumir el mensaje de Jesús: Dios no es un ser indiferente y lejano, que se mueve en su mundo, interesado solo por su honor y sus derechos. Es alguien que busca para todos lo mejor. Su fuerza salvadora está actuando en lo más hondo de la vida. Solo quiere la colaboración de sus criaturas para conducir al mundo a su plenitud: «El reino de Dios está cerca. Cambiad».
Pero ¿qué es colaborar en el proyecto de Dios?, ¿en qué hay que cambiar? La llamada de Jesús no se dirige solo a los «pecadores» para que abandonen su conducta y se parezcan un poco más a los que ya observan la ley de Dios. No es eso lo que le preocupa. Jesús se dirige a todos, pues todos tienen que aprender a actuar de manera diferente. Su objetivo no es que en Israel se viva una religión más fiel a Dios, sino que sus seguidores introduzcan en el mundo una nueva dinámica: la que responde al proyecto de Dios. Señalaré los puntos clave.
"DEJAD LAS REDES Y COMPARTAMOS LA VIDA" 
(Para colorear)
La compasión ha de ser siempre el principio de actuación
Hay que introducir en el mundo compasión hacia los que sufren: «Sed compasivos como es vuestro Padre». Sobran las grandes palabras que hablan de justicia, igualdad o democracia. Sin compasión hacia los últimos no son nada. Sin ayuda práctica a los desgraciados de la tierra no hay progreso humano.
La dignidad de los últimos ha de ser la primera meta
«Los últimos serán los primeros». Hay que imprimir a la historia una nueva dirección. Hay que poner la cultura, la economía, las democracias y las Iglesias mirando hacia los que no pueden vivir de manera digna.
Hay que impulsar un proceso de curación que libere a la humanidad de lo que la destruye y degrada: «Id y curad»
Jesús no encontró un lenguaje mejor. Lo decisivo es curar, aliviar el sufrimiento, sanear la vida, construir una convivencia orientada hacia una vida más sana, digna y dichosa para todos.
Esta es la herencia de Jesús. Nunca en ninguna parte se construirá la vida tal como la quiere Dios, si no es liberando a los últimos de su humillación y sufrimiento. Nunca será bendecida por Dios ninguna religión, si no busca justicia para ellos.
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Te busco, Señor




Te busco Señor, siento tu ausencia y percibo que tengo sed de ti,
 que te necesito.
Salgo a buscarte, en la vida, en el hacer con buena voluntad,
 en una patosa oración.
Pero, me doy cuenta de que, quizá, Tú ya estabas ahí.
Era yo el que estaba a mi aire y no te dejaba encontrarme.
Era más fácil ser dueño de mi vida.
Era más fácil tener mis propias ambiciones, objetivos, éxitos, «me apetece»… Donde se cuelan también inseguridades, quejas, rencillas, comparaciones...
Era más fácil dejar que resonaran y escucharlas a ellas en vez de a ti… 
Ellas surgen en mí, sin control, y fluyen tejiendo diálogos y planes.
Era más fácil contestar los whatsapp, que a ti; 
más entretenido mirar Netflix o Instagram que a mi interior.
Pero, me paro.
Quiero acallar esas voces y volver a escuchar una sola voz.
Quiero volver a sentir tu cariño incondicional a mí… y a los demás.
Tú ya estabas ahí y quiero dejarme encontrar.
Por favor, guíame a mi interior, para escuchar tu voz hablándome en mí,
 en mi conciencia, en el silencio.

                                                                                     Manu Santamaría, sj

26 de enero, Día Mundial de la Educación Medioambiental

Día Mundial de la Educación Ambiental 2020
       

        El 26 de enero es la celebración del Día Mundial de la Educación Ambiental 2020. En esta ocasión, nos centraremos en la importancia de asegurar su presencia como asignatura en el currículo de todas las enseñanzas obligatorias. Algo que se viene impartiendo en muchos colegios y escuelas como contenidos transversales al resto, pero deben tener su lugar y su presencia propia.

EDUCACIÓN AMBIENTAL, LA ETERNA OLVIDADA

Teniendo en cuenta que, en otras muchas ocasiones, poco se imparte en las asignaturas relacionadas sobre Educación Ambiental; no podemos quedarnos con los brazos cruzados mientras la sociedad evoluciona, pero la educación sigue anclada en las tradicionales asignaturas.
Si la mayoría del alumnado ya ha sabido del estado en el que se encuentra el planeta, más por lo que ha podido ver y oír en los medios de comunicación y las Redes Sociales, o por los distintos movimientos juveniles que han surgido en todo el mundo, que por los propios docentes, centrados más en intentar «recitar» un programa obsoleto que le viene impuesto desde arriba.
Con este panorama, ¿qué vamos a esperar de las nuevas generaciones? Al final, depende de que ellos mismos se comprometan con su futuro; otras veces, las menos, «de casta le viene al galgo de ser rabilargo». Es decir, gracias a sus padres y abuelos, han mamado desde la más tierna infancia su amor por la naturaleza y eso no tiene precio, porque lo llevarán grabado en su mente de por vida.
La sensibilidad medioambiental puede ser innata en los niños, aunque depende de lo que hayan podido presenciar, y de los actos realizados por sus seres más queridos, los que contribuyen a su desarrollo como persona.
 Día Mundial de la Educación Ambiental 2020

LA HUMANIDAD NO ESCARMIENTA

Nuestra presencia ya está marcada en la Tierra para siempre. Hemos sido los únicos en cambiar todo el planeta, de Norte a Sur y de Este a Oeste. Degradando todos y cada uno de los espacios naturales por los que hemos pasado. Somos «Atilas», una masa ingente que transforma y diezma todos los ecosistemas.
Ahora que nos hemos dado cuenta del daño que hemos causado, intentamos arreglarlo con parches, sin demasiada premura, consideración y deseo de actuar. Después de estar cientos de años esquilmando especies y hábitats, pensamos que nuestra negligencia se restaurará en cuatro días. 
Nuestros políticos y dirigentes hacen algo, poco, insuficiente, para intentar frenar el desastre medioambiental que está por llegar. No son palabras que vaticinan algo ilógico, los científicos lo han constatado desde hace muchos años. Yo misma lo tuve claro, cuando varios de mis profesores apuntaban en esa dirección en la facultad, de eso hace varias décadas. La palabra prevención nunca ha estado en el vocabulario de nuestros líderes.
No es posible que esto fuese un secreto a voces, y todo el mundo se lo callase. ¿ Miedo o incertidumbre por lo que está por llegar? Seguramente, fue eso. El miedo es muy malo, pero si las consecuencias van a ser devastadoras, ¿no es mejor anunciarlo a los cuatro vientos, para que la gente tome conciencia?

 Día Mundial de la Educación Ambiental 2020
 Nuestro planeta vive cerca del colapso, a pesar de que las personas no lo perciben en su día a día.

¡Ah, se me olvidaba que estamos en un país y un mundo en el que las teorías del porvenir dadas por científicos no se tienen en cuenta!, son declinables, amoldables o, sencillamente, pospuestas. Supongo que debe ser más importante la economía, a pesar que se se base precisamente en numerosas materias primas naturales. Tampoco debe tener importancia que sin plantas, sin árboles, sin animales, con un agua, una tierra y una atmósfera contaminadas, nuestra vida y nuestra salud está lesionada de manera perpetua.
No podemos esperar más a que esto continúe en el tiempo. Nuestra descendencia no nos lo podrá perdonar, pero nosotros dormimos sin ningún cargo de conciencia a pesar de haber dejado el planeta en estas condiciones.
La educación ambiental debería de estar dentro de cualquier tipo de formación tanto para niños, como para jóvenes o adultos. La naturaleza se ve con otros ojos, si alguien te abre sus puertas. Saber apreciar su sabiduría y su belleza para conservarla, es un deber. Es nuestro patrimonio, y es único.

18 ene. 2020

Evangelio día 19: Domingo II del Tiempo Ordinario - Ciclo A

Evangelio por Odres Nuevos

Lectura del santo evangelio según san Juan (1,29-34):

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».
Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”. Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».
Palabra del Señor



Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Jn (1,29-34)

LO PRIMERO

Algunos ambientes cristianos del siglo I tuvieron mucho interés en no ser confundidos con los seguidores del Bautista. La diferencia, según ellos, era abismal. Los «bautistas» vivían de un rito externo que no transformaba a las personas: un bautismo de agua. Los «cristianos», por el contrario, se dejaban transformar internamente por el Espíritu de Jesús.
Olvidar esto es mortal para la Iglesia. El movimiento de Jesús no se sostiene con doctrinas, normas o ritos vividos desde el exterior. Es el mismo Jesús quien ha de «bautizar» o empapar a sus seguidores con su Espíritu. Y es este Espíritu el que los ha de animar, impulsar y transformar. Sin este «bautismo del Espíritu» no hay cristianismo.
Con la APPlicación del Bautismo bajas
 de la nube la gracia del Espíritu.
No lo hemos de olvidar. La fe que hay en la Iglesia no está en los documentos del magisterio ni en los libros de los teólogos. La única fe real es la que el Espíritu de Jesús despierta en los corazones y las mentes de sus seguidores. Esos cristianos sencillos y honestos, de intuición evangélica y corazón compasivo, son los que de verdad «reproducen» a Jesús e introducen su Espíritu en el mundo. Ellos son lo mejor que tenemos en la Iglesia.
Desgraciadamente, hay otros muchos que no conocen por experiencia esa fuerza del Espíritu de Jesús. Viven una «religión de segunda mano». No conocen ni aman a Jesús. Sencillamente creen lo que dicen otros. Su fe consiste en creer lo que dice la Iglesia, lo que enseña la jerarquía o lo que escriben los entendidos, aunque ellos no experimenten en su corazón nada de lo que vivió Jesús. Como es natural, con el paso de los años, su adhesión al cristianismo se va disolviendo.
Lo primero que necesitamos hoy los cristianos no son catecismos que definan correctamente la doctrina cristiana ni exhortaciones que precisen con rigor las normas morales. Solo con eso no se transforman las personas. Hay algo previo y más decisivo: narrar en las comunidades la figura de Jesús, ayudar a los creyentes a ponerse en contacto directo con el evangelio, enseñar a conocer y amar a Jesús, aprender juntos a vivir con su estilo de vida y su espíritu. Recuperar el «bautismo del Espíritu», ¿no es esta la primera tarea en la Iglesia?
Dios tiene rostro humano: Jesús.

Qué hermoso es 
poder mirarte a los ojos,
Mi Dios.

Lleno de amor infinito 
me miras,
Y yo te miro.

Mucho, mucho tiempo,
Hasta que nuestras miradas se encuentran
Y sé que estás ahí.

¡Mira en mi corazón!

Aleja todo
Lo que se interpone entre Tú y yo.

Deseo entregarte mi vida,
Dime tú cómo se hace.

Carta a Dios

Querido Dios:
 Otro año se ha ido… parece que cada año pasa más rápido que el anterior ¡y aquí seguimos! Con casi las mismas preguntas, pero la respuesta revelándose poco a poco. Así pues, me contento con compartir qué he aprendido a lo largo de 2019.
En primer lugar, me has enseñado que, precisamente ese poco tiempo y el hecho de que cada vez pase más rápido, es lo que da perspectiva a las preguntas que nos hacemos y el que nos hace querer encontrar nuestros grandes deseos. Poco a poco (no sin dificultades, como bien sabes) he ido viendo que Tú y tu Evangelio sois uno de ellos.
He podido sentir esa llamada que haces a todo aquel que pueda oír a proclamarte y anunciarte desde el día a día, de la manera que mejor sepamos. En mi caso es así, escribiendo sobre Ti, pues para algo nos has dado los talentos: para usarlos. Como bien sabes, a veces no sé sobre qué escribir y no me salen las palabras adecuadas, pero como te encargas de decirme a través de las personas de mi alrededor, no se trata de inventarse nada nuevo, sino de recordar lo ya sabido. «Tú escribe y ya», me dices una y otra vez.
También, Señor, sabes que he aprendido sobre el amor a lo largo de este año. He experimentado que existe una libertad tremenda en escoger amar a una persona, a pesar de los conflictos y los problemas que, seguro, surgirán. Tú nos has dado la clave para eso: el perdón (el de verdad, el que se pide con intención y el que se otorga en forma de reconciliación) limpia las heridas que crean la ofensa o el reproche. La Buena Noticia que me has traído este año es que todo esto es auténtico amor, a Tu Modo.
Empiezo a entender que amar a una persona no es buscar cómo encajarla en tu vida o buscar una lista de cualidades concretas. Eso poco tiene que ver con amar a otro y mucho con buscarse a uno mismo. El amor es una historia que se construye y que se adapta a las siempre cambiantes circunstancias de la vida. Es aprender a acoger las debilidades de otro, sin obviar las propias, recordando los motivos y soñando un futuro donde estáis juntos. Al fin y al cabo, esa es tu historia de amor con nosotros, ¿cómo no ibas a desear que viviéramos lo mismo?
Gracias por darnos la alegría del amor, ése que acoge y sana y encuentra un refugio, un piso franco, donde poder ser más nosotros que nunca, con todas nuestras contradicciones, luces y sombras.
Gracias, Señor, por enseñarme todo esto este año. Son pocas cosas, pero creo que son acertadas. No te desilusiones, alguna más he aprendido, pero estas son las que han pasado por mi cabeza y se han instalado en mi corazón, espero que para siempre. Permíteme en este 2020 aprender un poquito más y seguir compartiéndolo con otros.
Gracias. Con mucho amor,