2 feb. 2012

Del boletín parroquial...

CREED EN EL EVANGELIO


La liturgia de la Palabra no es menos importante que la liturgia
eucarística, ya que –ambas inseparablemente juntas –
constituyen un solo acto de culto y
“no debemos acercarnos a la
mesa del pan del Señor sin antes habernos detenido en la mesa de
su Palabra”
(Inestimabile donum, 1).


Cuando la liturgia de la Palabra no se celebra con la debida dignidad, con toda la ritualidad prevista, aunque sin ceremonialismos, y cuando la homilía no es verdaderamente tal, sino una intervención extemporánea de carácter moralista o devocional, que se limita – quizá – a citar formalmente algún texto de la Escritura proclamada, sin entrar en el corazón del mensaje y sin actualizarlo, entonces la fuerza de la Palabra se anula, dejando entrever que la Palabra de Dios no es tan importante.