18 nov. 2017

Evangelio día 19: Domingo XXXIII del tiempo ordinario

Lectura del santo evangelio según san Mateo (25, 14-30):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: “Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco.” Su señor le dijo: “Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.” Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: “Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos.” Su señor le dijo: “Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.” Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: “Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder mi talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo.” El señor le respondió: “Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadle fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes.”»
Palabra del Señor

Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Mt 25, 14-30




BÚSQUEDA CREATIVA

A pesar de su aparente inocencia, la parábola de los talentos encierra una carga explosiva. Es sorprendente ver que el tercer criado es condenado sin haber cometido ninguna acción mala. Su único error consiste en no hacer nada: no arriesga su talento, no lo hace fructificar, lo conserva intacto en un lugar seguro.
El mensaje de Jesús es claro. No al conservadurismo, sí a la creatividad. No a una vida estéril, sí a la respuesta activa a Dios. No a la obsesión por la seguridad, sí al esfuerzo arriesgado por transformar el mundo. No a la fe enterrada bajo el conformismo, sí al trabajo comprometido en abrir caminos al reino de Dios.
El gran pecado de los seguidores de Jesús puede ser siempre el no arriesgarnos a seguirlo de manera creativa. Es significativo observar el lenguaje que se ha empleado entre los cristianos a lo largo de los años para ver en qué hemos centrado con frecuencia la atención: conservar el depósito de la fe; conservar la tradición; conservar las buenas costumbres; conservar la gracia; conservar la vocación…
Esta tentación de conservadurismo es más fuerte en tiempos de crisis religiosa. Es fácil entonces invocar la necesidad de controlar la ortodoxia, reforzar la disciplina y la normativa, asegurar la pertenencia a la Iglesia… Todo puede ser explicable, pero, ¿no es con frecuencia una manera de desvirtuar el Evangelio y congelar la creatividad del Espíritu?
Para los dirigentes religiosos y los responsables de las comunidades cristianas puede ser más cómodo «repetir» de manera monótona los caminos heredados del pasado, ignorando los interrogantes, las contradicciones y los planteamientos del hombre moderno, pero ¿de qué sirve todo ello si no somos capaces de transmitir luz y esperanza a los problemas y sufrimientos que sacuden a los hombres y mujeres de nuestros días?
Las actitudes que hemos de cuidar hoy en el interior de la Iglesia no se llaman «prudencia», «fidelidad al pasado», «resignación»… Llevan más bien otro nombre: «búsqueda creativa», «audacia», «capacidad de riesgo», «escucha del Espíritu», que todo lo hace nuevo.
Lo más grave puede ser que, lo mismo que el tercer criado de la parábola, también nosotros creamos que estamos respondiendo fielmente a Dios con nuestra actitud conservadora, cuando en realidad estamos defraudando sus expectativas. El principal quehacer de la Iglesia hoy no puede ser conservar el pasado, sino aprender a comunicar la Buena Noticia de Jesús en una sociedad sacudida por cambios socioculturales sin precedentes.

POR UNA RENOVACIÓN PASTORAL PARROQUIAL

El Sínodo de nuestra diócesis de Santiago de Compostela, recientemente concluido, pretende como un objetivo primordial realizar desde las parroquias UNA RENOVACIÓN PASTORAL en orden a conseguir UNA IGLESIA de MISIÓN que transforme la sociedad de hoy.

La primera gran propuesta es la de FORMAR Y ACTIVAR los agentes de pastoral de la EVANGELIZACIÓN Y CATEQUESIS, los de la CARIDAD PARROQUIAL y los de LA LITURGIA en las parroquias.
La Diócesis, nuestra diócesis compostelana, programó 16 encuentros en el centro de los SALESIANOS DE CASTRELO, para llevar a cabo esta formación y actualización de los AGENTES DE LA MISIÓN PASTORAL en cada parroquia.
Para este curso 2017 -2018 los dieciséis temas están agrupados en tres grandes bloques:

-  Primer bloque el de la FE CREÍDA = Será la reflexión del CREDO APOSTÓLICO desde las Sagradas Escrituras, Teología y Catequesis.
-         El segundo bloque es el de LA FE VIVIDA  Y TESTIMONIADA:  Un estudio reflexivo y espiritual de las Bienaventuranzas y Mandamientos; también desde las Sagradas Escrituras, Teología y Catequesis, para formar la Comunidad Cristiana en la caridad y testimoniarla a través de la Cáritas parroquial.
-         Y un tercer bloque va a ser el de LA FE CELEBRADA: Reflexionar en torno a LOS  SACRAMENTOS, sobre todo el de la Eucaristía o Santa Misa también desde las Sagradas Escrituras, la teología y la Catequesis.
-         Nosotros haremos en la parroquia (de un modo asequible, básico y concreto), lo que se realice en estos encuentros diocesanos. En el Boletín parroquial se informará  la comunidad y en las reuniones que ya tenemos programadas en la parroquia, con los  equipos de Misión de la Catequesis y la Cáritas, profundizaremos un poco más en estos temas para así alcanzar la debida formación y actualización de nuestros agentes de Pastoral.

Nota: En todos los bloques se celebrará un día de oración y de retiro.

La corona de adviento

Ya se acerca la Navidad y el primer paso para esta fiesta tan colorida llena de significados es preparar la corona de Adviento

La  corona es una costumbre originaria de los países germánicos y extendida a América del Norte. Durante el frío y la oscuridad del final del otoño, los pueblos germánicos pre-cristianos recolectaban coronas de ramas verdes y encendían fuegos como señal de esperanza en la venida del sol naciente y de la primavera. Con el tiempo esta costumbre fue convertida en un símbolo del Adviento en los hogares cristianos, parroquias y comunidades.
¿De qué esta hecha? Generalmente de ramas o follaje verde, cuatro velas y algún adorno sobre ellas como manzanas rojas y  listón rojo. Pero para hacer una en casa puedes usar cualquier material que tengas a tu alcance, aquí entra en juego la creatividad y el sano entretenimiento en familia.

Manos Unidas

11 nov. 2017

El video del Papa Noviembre 2017

Evangelio día 12: Domingo XXXII del tiempo ordinario

Quien espera la llamada de Jesús que no olvide el cargador

Lectura del santo evangelio según san Mateo (25, 1-13):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: “¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!” Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: “Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.” Pero las sensatas contestaron: “Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis.” Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: “Señor, señor, ábrenos.” Pero él respondió: “Os lo aseguro: no os conozco.” Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.»
Palabra del Señor
Evangelio Comentado por:

José Antonio Pagola
Mt 25, 1-13

ENCENDER UNA FE GASTADA

La primera generación cristiana vivió convencida de que Jesús, el Señor resucitado, volvería muy pronto lleno de vida. No fue así. Poco a poco, los seguidores de Jesús se tuvieron que preparar para una larga espera.
No es difícil imaginar las preguntas que se despertaron entre ellos. ¿Cómo mantener vivo el espíritu de los comienzos? ¿Cómo vivir despiertos mientras llega el Señor? ¿Cómo alimentar la fe sin dejar que se apague? Un relato de Jesús sobre lo sucedido en una boda les ayudaba a pensar la respuesta.
Diez jóvenes, amigas de la novia, encienden sus lámparas y se preparan para recibir al esposo. Cuando, al caer el sol, llegue el novio a tomar consigo a la esposa, los acompañarán a ambos en el cortejo que los llevará hasta la casa del esposo, donde se celebrará el banquete nupcial.
Hay un detalle que el narrador quiere destacar desde el comienzo. Entre las jóvenes hay cinco «sensatas» y previsoras que toman consigo aceite para alimentar sus lámparas a medida que se vaya consumiendo la llama. Las otras cinco son unas «necias» y descuidadas que se olvidan de tomar aceite, con el riesgo de que se les apaguen las lámparas.
Pronto descubrirán su error. El esposo se retrasa y no llega hasta medianoche. Cuando se oye la llamada a recibirlo, las sensatas alimentan con su aceite la llama de sus lámparas y acompañan al esposo hasta entrar con él en la fiesta. Las necias no saben sino lamentarse: «Que se nos apagan las lámparas». Ocupadas en adquirir aceite, llegan al banquete cuando la puerta está cerrada. Demasiado tarde.
Muchos comentaristas tratan de buscar un significado secreto al símbolo del aceite. ¿Está Jesús hablando del fervor espiritual, del amor, de la gracia bautismal…? Tal vez es más sencillo recordar su gran deseo: «Yo he venido a traer fuego a la tierra, ¿y qué he de querer sino que se encienda?». ¿Hay algo que pueda encender más nuestra fe que el contacto vivo con Jesús?
¿No es una insensatez pretender conservar una fe gastada sin reavivarla con el fuego de Jesús? ¿No es una contradicción creernos cristianos sin conocer su proyecto ni sentirnos atraídos por su estilo de vida?
Necesitamos urgentemente una calidad nueva en nuestra relación con él. Cuidar todo lo que nos ayude a centrar nuestra vida en su persona. No gastar energías en lo que nos distrae o desvía de su Evangelio. Encender cada domingo nuestra fe rumiando sus palabras y comulgando vitalmente con él. Nadie puede transformar nuestras comunidades como Jesús.

Necesitamos de los demás

Leemos en Aceprensa:


La obesidad es un factor de riesgo importante para la salud de la persona. Lo interesante, sin embargo, es que la soledad puede ser aun más perjudicial que llevar en sí mismo unos kilos de más, y lo demuestran las estadísticas: las personas aisladas tienen un 50% más de probabilidades de morir antes de los 70 años, en comparación con aquellas que mantienen una buena conexión social. Para los obesos, el riesgo es “solo” un 30% mayor respecto a los no obesos.


Los números parten de un informe elaborado por un equipo de expertos de varias universidades estadounidenses y publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría (AAP). Los psicólogos Julianne Holt-Lunstad, Theodore Robles y David A. Sbarra examinaron los resultados de más de 210 investigaciones con una muestra total de casi 4 millones de personas –la gran mayoría de EE.UU., pero también de Europa, Asia y Australia–, y constataron la diferencia entre los índices de mortalidad de las personas que tienen conexiones sociales y las que no.

Los autores califican el aislamiento social sin medias tintas: es una “amenaza a la salud pública”: según explican, la cuarta parte de los estadounidenses viven solos, y entre los mayores de 60, el sentimiento de soledad intensa o frecuente afecta a una proporción aun mayor, hasta del 43%, según un estudio.

Entre las causas del fenómeno, citan que el tamaño de los hogares ha decrecido desde 1985, a la vez que han subido un 10% los formados por solo una persona. La tendencia descendente en el número de personas casadas y de hijos, junto con el envejecimiento de la población, reduce las posibilidades de apoyo familiar en la tercera edad.


Imaginar la sombra



Imaginar la sombra
simplemente
de un sueño que no fue,
o el eco de una luz
que vino
para abolir la noche.

Nunca fueron los hados
tan propicios,
ni las aves volaron
tan cercanas
como el día en que el cielo
se cerró
por exceso de santos.


Elpídio Ruíz Herrero


9 nov. 2017

No más tabaco en el Vaticano, palabra de papa Francisco

En la Ciudad del Vaticano se vendía tabaco a buen precio: se acabó el negocio

El papa Francisco ha ordenado la prohibición de vender tabaco en la Ciudad del Vaticano al considerar que ningún beneficio puede ser legítimo si la gente puede morir por su consumo.
“El Santo Padre ha decidido que el Vaticano dejará de vender cigarrillos a sus empleados a partir de 2018”, dijo Greg Burke, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede este jueves 9 de noviembre de 2017.
“El motivo es muy simple: la Santa Sede no puede cooperar con una práctica que perjudica claramente la salud de las personas. Según la Organización Mundial de la Salud, cada año el tabaco es la causa de más de siete millones de muertes en todo el mundo”, constató Burke.
“A pesar de que los cigarrillos vendidos, a precio descontado, a los empleados y pensionistas del Vaticano sean una fuente de ingresos para la Santa Sede, ningún beneficio puede ser legítimo si pone en peligro la vida de las personas”, añadió.

4 nov. 2017

Aunque todos, yo no


La pluralidad de opiniones es consecuencia de nuestra libertad personal y de la gran diversidad de la experiencia humana. No solo las sucesivas generaciones perciben la realidad de manera distinta, sino que incluso cada uno a lo largo de su vida va evolucionando en sus opiniones. 

Esta defensa del pluralismo no implica una renuncia a la verdad o su subordinación a un perspectivismo culturalista. Al contrario, el pluralismo estriba no solo en afirmar que hay diversas maneras de pensar acerca de las cosas, sino además en sostener que entre ellas hay —en expresión de Stanley Cavellmaneras mejores y peores, y que mediante el contraste con la experiencia y el diálogo racional los seres humanos somos capaces de reconocer la superioridad de un parecer sobre otro.

      Me parece que en el conflicto catalán nos encontramos ante un gravísimo desacuerdo tóxico en el que los políticos y los medios de comunicación hacen todo lo posible para no entenderse, para no comprender la parte de verdad que se encierra en las posiciones contendientes. Los políticos alimentan los votos que les apoyan favoreciendo la fractura, polarizando la sociedad en una perversa dialéctica amigo-enemigo, mientras que creen perder votos si buscan el consenso y el pacto. Cuando pasa eso —tal como enseña la historia— quienes perdemos somos siempre los ciudadanos de a pie que preferiríamos que se escucharan unos a otros, reconsideraran sus posiciones y buscaran soluciones intermedias. En todo caso, me parece que mi anciano padre tenía razón: no podemos pagar nosotros los intereses partidistas de todos los políticos de Barcelona, Madrid y Bruselas.

No elegimos a unos representantes en los diversos organismos que constituyen nuestra sociedad democrática para que se peleen entre sí, sino para que representándonos se pongan de acuerdo, lleguen a pactos transaccionales, a arreglos que hagan posible la convivencia social, tal como hacemos todos a nivel familiar o con los vecinos de nuestra escalera cuando hay intereses o voluntades contrapuestas. Por eso, resulta tan importante aprender a estar en desacuerdo y aprender a dialogar —si es posible, en torno a una mesa sabrosa o con unas buenas cervezas— con aquellos con los que estemos en desacuerdo para llegar a una solución consensuada.


La expresión “Aunque todos, yo no” que abre este texto procede del evangelio (etiamsi omnes, ego non) cuando el apóstol Pedro dice a Jesús que aunque todos los abandonen, él no lo abandonará. Fue utilizado por Joachim Fest “Ich nicht” [“Yo no“] como título de su libro de memorias en el que evocaba su radical oposición al nazismo en Alemania desde el primer momento, cuando Hitler y su ideología recibieron el apoyo de la sociedad alemana en general y de los profesores universitarios en particular. Personalmente, pienso que un profesor en activo no debe tomar partido, sino que precisamente ha de defender el papel de la razón y de la buena voluntad para llegar a acuerdos, a soluciones pactadas, que favorezcan la concordia porque no humillen a ninguno de los discrepantes.

Evangelio día 5: Domingo XXXI del tiempo ordinario

Lectura del santo evangelio según san Mateo (23, 1-12):


En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»
Palabra del Señor
Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Mt 23, 1-12



NO HACEN LO QUE DICEN

Jesús habla con indignación profética. Su discurso, dirigido a la gente y a sus discípulos, es una dura crítica a los dirigentes religiosos de Israel. Mateo lo recoge hacia los años ochenta para que los dirigentes de la Iglesia cristiana no caigan en conductas parecidas.
¿Podremos recordar hoy las recriminaciones de Jesús con paz, en actitud de conversión, sin ánimo alguno de polémicas estériles? Sus palabras son una invitación para que obispos, presbíteros y cuantos tenemos alguna responsabilidad eclesial hagamos una revisión de nuestra actuación.
«No hacen lo que dicen». Nuestro mayor pecado es la incoherencia. No vivimos lo que predicamos. Tenemos poder, pero nos falta autoridad. Nuestra conducta nos desacredita. Un ejemplo de vida más evangélica de los dirigentes cambiaría el clima en muchas comunidades cristianas.
«Atan cargas pesadas e insoportables y las ponen sobres las espaldas de los hombres; pero ellos no mueven ni un dedo para llevarlas». Es cierto. Con frecuencia somos exigentes y severos con los demás, comprensivos e indulgentes con nosotros. Agobiamos a la gente sencilla con nuestras exigencias, pero no les facilitamos la acogida del Evangelio. No somos como Jesús, que se preocupa de hacer ligera su carga, pues es humilde y de corazón sencillo.
«Todo lo hacen para que los vea la gente». No podemos negar que es muy fácil vivir pendientes de nuestra imagen, buscando casi siempre «quedar bien» ante los demás. No vivimos ante ese Dios que ve en lo secreto. Estamos más atentos a nuestro prestigio personal.
«Les gusta el primer puesto y los primeros asientos […] y que les saluden por la calle y los llamen maestros». Nos da vergüenza confesarlo, pero nos gusta. Buscamos ser tratados de manera especial, no como un hermano más. ¿Hay algo más ridículo que un testigo de Jesús buscando ser distinguido y reverenciado por la comunidad cristiana?
«No os dejéis llamar maestro […] ni preceptor […] porque uno solo es vuestro Maestro y vuestro Preceptor: Cristo». El mandato evangélico no puede ser más claro: renunciad a los títulos para no hacer sombra a Cristo; orientad la atención de los creyentes solo hacia él. ¿Por qué la Iglesia no hace nada por suprimir tantos títulos, prerrogativas, honores y dignidades para mostrar mejor el rostro humilde y cercano de Jesús?
«No llaméis a nadie padre vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo». Para Jesús, el título de Padre es tan único, profundo y entrañable que no ha de ser utilizado por nadie en la comunidad cristiana. ¿Por qué lo permitimos?

31 oct. 2017

NUESTROS FIELES DIFUNTOS

             
            Con todos nuestros seres queridos a quienes la muerte nos los ha arrebatado de nuestra presencia terrenal, no solo permanecen esos  vínculos de familiaridad parentesco, amistad que nos une sino que también permanecen esos otros vínculos de la FE que profesamos juntos y que ahora nos viene congregando como Iglesia, desde nuestra condición de “Iglesia peregrina”
            Para avivar nuestra comunión con ellos ofreciéndoles nuestra oración y sufragios, tendremos (a partir del jueves día 23 de noviembre):

a) UN NOVENARIO SOLEMNE de rezo del Santo Rosario con novena y               
                celebración de la Eucaristía o Santa Misa.
                 Las eucaristías serán concelebradas con tres sacerdotes y presididas con homilía proclamada por Don Elpidio Ruiz Herrero, sacerdote de Palencia.

b) EUCARISTÍA SOLEMNE (“ACTO DE ANIMAS”)
     El sábado día 11, a las 16´00 horas (4 tarde) celebraremos  la Eucaristía solemne por todos nuestros fieles difuntos.

c) CAMINO DE ORACIÓN A NUESTROS CEMENTERIOS PARROQUIALES

     Concluida la Eucaristía organizaremos un camino de oración a nuestros cementerios parroquiales, rezando las oraciones de rigor que por costumbre tiene ya programada la tradición cristiana en estas conmemoraciones.

CREO EN LA VIDA FUTURA



















Hacia esa vida futura, caminamos guiados por la FE, animados por la ESPERANZA y movidos por la CARIDAD en ese gozo que nos produce la gloria de los mejores hijos de la Iglesia, los SANTOS, en quienes encontramos ejemplo y ayuda para nuestra debilidad.

También el recuerdo de todos nuestros FIELES DIFUNTOS nos hacen avivar la COMUNIÓN con toda la IGLESIA.

BUSCARON AL SEÑOR

En los dos primeros días de noviembre, celebramos dos liturgias de un gran significado para la piedad del pueblo cristiano tanto en nuestra Iglesia local de San Cipriano de Vilanova de Arousa como en toda la Iglesia Universal:  LA SOLEMNIDAD de TODOS LOS SANTOS (1º de noviembre) y la CONMEMORACIÓN de TODOS LOS FIELES DIFUNTOS (2 de noviembre).



            En el día de Todos los Santos “celebramos la memoria de aquellos cuya  compañía alegra los cielos, recibiendo así el estimulo de su ejemplo, la dicha de su patrocinio y, un día, la corona del triunfo en la visión eterna de la divina Majestad”  (del martirologio Romano).

            En la COMEMORACIÓN de TODOS LOS FIELES DIFUNTOS, “la Santa Madre Iglesia se interesa ante el Señor a favor de las almas de cuantos nos precedieron con el signo de la fe, se esforzaron por amar en la caridad cristiana y duermen ya el sueño eterno en la esperanza de la resurrección, y por todos  los fieles difuntos desde el principio del mundo, cuyas vidas en la fe, esperanza y caridad solo Dios conoce, para que purificados de toda mancha de pecado y asociados a los ciudadanos celestes puedan gozar de la visión de la felicidad eterna”  (del martirologio Romano)
           
Como dice el Salmo 33: 
Estos son  los que buscan al Señor.
¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en su recinto sagrado?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos.

Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de Salvación.
Este es el grupo que busca al Señor,
 que viene a tu presencia, Dios de Jacob

29 oct. 2017

Nuevo estilo


28 oct. 2017

Valores sólidos en tiempos líquidos

Tu le hablas a alguien de la importancia de los valores y te mira con un gesto de aprensión, como si tuvieras el tifus: eso es cosa de “carcas”, de gente anticuada o reaccionaria. Entonces le dices que no te ha entendido bien, que querías decir “valores bursátiles”, y entonces sí, se le suaviza el gesto con alivio y te sonríe con complicidad…




Hablar de valores es un camino al borde de muchos precipicios. Los valores de uno pueden no ser los de los demás. Incluso hay valores defendidos a capa y espada que, precisamente por su exceso de espada, acaban causando degollinas. Pero el valor como concepto de buscar en el interior algo más esencial y profundo de lo que brilla engañosamente es un activo que no debería formar parte del pasivo, como sucede de manera sistemática.

Idolatrar el pasado es bastante zopenco, pero no se puede negar que hablar de valores hoy día no se lleva, no es “cool”. Hay un consenso general de que lo importante no es el valor de las cosas sino su precio. “Todo necio confunde valor y precio” afirma Antonio Machado.

Para la cultura, la confusión entre valor y precio es una mala urdimbre de estos tiempos absolutamente líquidos, donde lo que importa es la liquidez (financiera, se entiende). Pasa como con la popularidad: antes lo importante era ser célebre, pero ahora la gente lo que quiere es ser famosa. Si eres célebre te ponen cuatro líneas en una enciclopedia, pero si eres famoso te hacen programas en la tele.

Antonio G. Iturbe. Escritor.


Evangelio día 30: Domingo XXX del tiempo ordinario


Evangelio según san Mateo (22, 34-40):

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»
Él le dijo: «"Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.” Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»
Palabra del Señor





Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Mt 22, 34-40

CRECER EN EL AMOR

La religión cristiana les resulta a no pocos un sistema religioso difícil de entender y, sobre todo, un entramado de leyes demasiado complicado para vivir correctamente ante Dios. ¿No necesitamos los cristianos concentrar mucho más nuestra atención en cuidar antes que nada lo esencial de la experiencia cristiana?
Los evangelios han recogido la respuesta de Jesús a un sector de fariseos que le preguntan cuál es el mandamiento principal de la Ley. Así resume Jesús lo esencial: lo primero es “amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu ser”; lo segundo es “amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
La afirmación de Jesús es clara. El amor es todo. Lo decisivo en la vida es amar. Ahí está el fundamento de todo. Lo primero es vivir ante Dios y ante los demás en una actitud de amor. No hemos de perdernos en cosas accidentales y secundarias, olvidando lo esencial. Del amor arranca todo lo demás. Sin amor todo queda pervertido.
Al hablar del amor a Dios, Jesús no está pensando en los sentimientos o emociones que pueden brotar de nuestro corazón; tampoco nos está invitando a multiplicar nuestros rezos y oraciones.
Amar al Señor, nuestro Dios, con todo el corazón es reconocer a Dios como Fuente última de nuestra existencia, despertar en nosotros una adhesión total a su voluntad, y responder con fe incondicional a su amor universal de Padre de todos.
Por eso añade Jesús un segundo mandamiento. No es posible amar a Dios y vivir de espaldas a sus hijos e hijas. Una religión que predica el amor a Dios y se olvida de los que sufren es una gran mentira. La única postura realmente humana ante cualquier persona que encontramos en nuestro camino es amarla y buscar su bien como quisiéramos para nosotros mismos.
Todo este lenguaje puede parecer demasiado viejo, demasiado gastado y poco eficaz. Sin embargo, también hoy el primer problema en el mundo es la falta de amor, que va deshumanizando, uno tras otro, los esfuerzos y las luchas por construir una convivencia más humana.
Hace unos años, el pensador francés, Jean Onimus escribía así: “El cristianismo está todavía en sus comienzos; nos lleva trabajando solo dos mil años. La masa es pesada y se necesitarán siglos de maduración antes de que la caridad la haga fermentar”. Los seguidores de Jesús no hemos de olvidar nuestra responsabilidad. El mundo necesita testigos vivos que ayuden a las futuras generaciones a creer en el amor pues no hay un futuro esperanzador para el ser humano si termina por perder la fe en el amor.