22 may. 2017

María, Madre en la Ascensión


Estamos ya en el mes que la piedad católica – cristiana mira de un modo especial a la Virgen María para intensificar su cariño, devoción y admiración a la Madre por excelencia.

En el mes de mayo, también de este año dos mil diecisiete, la veteranísima Asociación parroquial Hijas de María quieren ofrecer su tradición y servicios religiosos para seguir manteniendo viva la devoción Mariana de esta comunidad.



La Virgen Madre cuando buscaban al Hijo en el Templo de Jerusalén y lo encontraron sentado en medio de los maestros escuchándolos y haciéndoles preguntas… le dijo: “Hijo, ¿Por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados”. El les contestó: “¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre? Pero ellos no comprendieron lo que les dijo. (Lucas 2, 46 -50)






Todos los días, a partir del 1 de mayo, lunes, y hasta el 31 de mayo, miércoles en que celebraremos “La Visitación de la Bienaventurada Virgen María”  meditaremos de un modo especial y con mayor solemnidad los misterios de nuestra fe cristiana acompañados con María en sus 10 avemarías y una brevísima reflexión de las flores virtuales de la “llena de gracia”.

 A partir del Jueves 25 realizaremos un Triduo Solemne con homilía a cargo de un sacerdote que nos presida las Eucaristías del Triduo y la Misa-Eucaristía solemne del domingo 28 a la Virgen Inmaculada en la Ascensión del Señor.



En el mismo Evangelio de San Lucas 24, 49-51 se proclama: “Mirad yo voy a enviar sobre vosotros la promesa de mi Padre; vosotros por vuestra parte, quedaos en la ciudad hasta que os revistáis de la fuerza que viene de lo alto”, y los sacó hasta cerca de Betania y, levantando sus manos, los bendijo. Y mientras los bendecía, se separó de ellos, y fue llevado hacia el cielo”.



Aunque Lucas no hace ninguna singular referencia a la Virgen María es de suponer que ella estaría también en el grupo que Cristo “sacó hasta cerca de Betania” para realizar su Ascensión o vuelta al Padre. Bonita coincidencia, pues, de la fiesta a la Virgen del mes de mayo en la Ascensión.

Convertir toda la vida en servicio

Señor Jesús, ayúdame a mirar hacia lo alto para tener el valor de mirar hacia abajo. Ayúdame a mirarte a ti, en el esplendor de los santos; a ti, completamente vuelto al Padre, que eres una sola cosa con él desde la eternidad. Fija mi mirada en ti para que también yo sea capaz de descender y hacer lo que tú has hecho. Y es que servir un poco puede resultar fácil, pero convertir toda la vida en un servicio es bastante difícil. Servir a los que no lo merecen, a los que no son agradecidos, a los que te rechazan, es todavía más arduo.
Te ruego que infundas en mi corazón ese amor tuyo arrollador, ese amor tuyo concreto, humilde, que has recibido del Padre y que ha plasmado tu vida, para que también yo pueda hacer lo que tú me dices que es preciso para ser discípulo tuyo. Mi servicio no será así un arrastrarse de manera penosa; mi perseverancia en un servicio exento de gratificaciones será fuente de felicidad, porque estaré poseído por la felicidad que viene de ti, esa felicidad que prometiste a los que dejan sitio a tu manera de amar.

Del Blog Ideas para orar

20 may. 2017

Evangelio día 21: Domingo VI de Pascua


Evangelio según San Juan (Jn 14, 15-21):



 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros. No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero vosotros sí me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis. Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él».
Para colorear





Del Comentario de Jaume Gasulla.
No os dejaré huérfanos
           Nunca la huida. Nunca el abandono. Nunca el postizo o la mentira. En los tiempos del Resucitado lo que nos ofrece es el Espíritu de la verdad que nos ayudará a vivir la verdad del Maestro, tejida en íntima comunión con el Padre. Una comunión que se derrocha hasta el punto de inundarnos por completo y hasta el punto de absorbernos por completo: “Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros”.
            Es tiempo de amar, de manifestar que hemos renacido a la vida de la Verdad, de la Luz, de la Fuerza que puede romper todas aquellas ataduras que amenaza el desamor. Es tiempo de vivir en Él. Es tiempo de encuentro, con Dios y con los hermanos. Es tiempo de esa verdad y esa fuerza que fluyen imparables cuando miramos al pobre a los ojos y nos atrevemos a llorar sus lágrimas. Es tiempo de promesas cumplidas: “Yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros.”

19 may. 2017

Escribir listas de tareas a la antigua mejora la productividad

Lo más normal es olvidarse de las notas recordatorias en los smartphones y volver así al desorden y la confusión.
No soy del tipo de persona que se le da bien organizar y planificar. De hecho, la aplicación del calendario de mi teléfono la uso tan poco que la borré por accidente y ahora no sé cómo ponerla de nuevo. En vez de eso, dependo de un calendario en un panel blanco gigante que tengo en mi cocina, así que mi calendario me mira constantemente a la cara en vez de avisarme con alarmas o avisos en el teléfono que puedo pasar por alto y olvidar con mucha facilidad.
Lo curioso es que normalmente no necesitamos el calendario para recordar lo que pasa en una determinada semana. Escribirlo a mano parece adentrarme en una sección de mi memoria que no se da por aludida cuando activo un recordatorio.


Cuando por fin me hice con un iPhone, mi marido me animó a que usara la función de listas que tareas, ya que las listas me resultan tremendamente útiles. Al principio usaba la función con diligencia, pero a menudo olvidaba incluso si había hecho una lista. Deslizaba apresuradamente hacia un lado los recordatorios que me saltaban cuando iba a hacer una llamada telefónica o comprobar el email, así es normal que terminara por derrumbarse toda mi confianza en las listas digitales, volviendo así el desorden y la confusión.
Así que volví a escribir las listas en un pedazo de papel. … y resulta que no soy la única. The Guardian publicó hace poco un artículo sobre la psicología de las listas de tareas que me ayudó a explicar mi experiencia:
El psicólogo y escritor David Cohen considera que sus dificultades para mantenerse organizado se ven aliviadas, aunque no resueltas por completo, por sus listas de tareas, que deben ser en papel –preferiblemente en una agenda– y debe ser constantemente vigilada. “Mi familia cree que soy caótico”, explica, “pero lo sería mucho más sin mis listas: me han mantenido bajo control durante años”.
Cohen basa nuestro aprecio por las listas de tareas en tres motivos: disminuyen la ansiedad sobre el caos vital; nos dan una estructura, un plan al que ceñirnos; son prueba de lo que hemos logrado ese día, esa semana o ese mes.
Escribir una lista de tareas por hacer me relaja profundamente cuando me agobio. Aunque me hagan falta dos días para tachar la primera cosa de la lista, el mero acto de ponerlas por escrito me hace sentir menos estresada y más confiada.
Hay dos causas para esto. La primera se llama “efecto Zeigarnik”, en honor a la psicóloga que lo observó por primera vez. Bluma Zeigarnik descubrió que recordamos las cosas que tenemos que hacer mejor que las que ya hemos hecho cuando se dio cuenta de que los camareros solo recordaban las comandas que todavía no se habían servido; en cuanto se servía el pedido, los camareros ya no podían recordar quién había tomado qué.
De hecho, nuestros cerebros pueden obsesionarse tanto con las cosas que no hemos completado que llega a distraernos de todo lo demás, aunque un estudio reciente de investigadores de la Wake Forest University demostró que elaborar un plan para completar las tareas (como, digamos, escribirlas en una lista) nos libera de la distracción de esa ansiedad y nos permite volver a ser productivos.
Sin embargo, la clave está en elaborar el plan. Garabatear recordatorios con una palabra no funciona; eso no es un plan. El experto en gestión de tiempo David Allen explica que si tu lista de tareas no es clara y concisa, lo más probable es que las tareas no se hagan y, desde luego, no van a convertirse en una prioridad.
Pero quizás la peor parte de las aplicaciones de listas es que nunca sentía la satisfacción de tachar algo realizado. Ser capaz de ver las “tareas completadas” no es lo mismo que la realización visceral de tachar con una gruesa línea una tarea que me esperaba durante semanas. El acto físico de escribir algo y tacharlo hace que todo sea más real, tanto las tareas que hay que hacer como el logro de haberlas hecho.

Lo cual me recuerda… que tengo una lista de tareas que terminar.

17 may. 2017

Por un trabajo decente

Las entidades promotoras de Iglesia por el Trabajo Decente, en adelante ITD, transcurridos los dos primeros años desde la presentación pública de la Declaración, dan un paso más en su compromiso con la puesta en marcha de una campaña de adhesiones a la iniciativa.

En ella solicitan la adhesión a la declaración fundacional de Iglesia por el Trabajo Decente para tomar «conciencia de que el desempleo, el trabajo precario, la desigualdad en el acceso a un trabajo decente y la limitación al ejercicio de los derechos humanos que esto supone, son un atentado a la dignidad humana» y animar a sumarse a la exigencia de trabajo decente, que no es ajena en la Iglesia.


Por citar algunos ejemplos, en Cáritas in veritate, se señala que el trabajo decente es «expresión de la dignidad esencial de todo hombre o mujer» (n. 63). En Laudato si’ se insiste en la importancia de la dignidad del trabajo y del trabajo digno para la realización de la dignidad humana, la lucha contra la pobreza y la configuración de una sociedad que, con el trabajo de las personas, cuide la vida de todos y la casa común, realizando así la vocación humana (n. 128). Y en Iglesia, servidora de los pobres, instrucción pastoral de la Conferencia Episcopal Española, señala que «para que el trabajo sirva para realizar a la persona, además de satisfacer sus necesidades básicas, ha de ser un trabajo digno y estable. (…) La política económica debe estar al servicio del trabajo digno. (…) Defender el trabajo decente significa poner en el centro a la persona en vez de la rentabilidad económica; ir más allá del empleo y distribuirlo justamente; reconocer los trabajos de cuidado necesarios para la vida; luchar por condiciones dignas y el cumplimiento de los derechos; conciliar trabajo y descanso; y desvincular derechos y empleo. Es una misión irrenunciable ante el aumento de las desigualdades y de la pobreza laboral. Y es esencial para una sociedad más decente» (3.6).

Del Blog serpersona.info

13 may. 2017

EVANGELIO DÍA 14: Domingo V de Pascua

Lectura del santo Evangelio según san Juan 14,1-12:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».
Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».
Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.
En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre».
Palabra del Señor

10 may. 2017

CELEBRACIÓN EN NUESTRA PARROQUIA DEL CENTENARIO DE LAS APARICIONES DE LA VIRGEN DE FÁTIMA

 Sábado 13 de Mayo 2017



ACTOS: 


19:15 – ESPECIAL ROSARIO DE LAS  APARICIONES DE FÁTIMA.



20:00 – EUCARISTÍA SOLEMNE, con la participación de la Comunidad y la coral de M. PATIÑO DE VILLAJUAN


20:45 – LUCERNARIO PROCESIONAL con nuestra renovada imagen de la Virgen de Fátima.



A continuación CONSAGRACIÓN de nuestra Comunidad Parroquial a la Virgen María en la advocación de Fátima.

Nueve de mayo

Nueve de mayo,
aroma a tormenta
y viento de temores por el valle.

Sangra la voz, palpita el alma,
la tarde tiembla oscura
y unos ojos de tierra se hacen barro.

Sobre la tormenta el sol se crece
y sigue el curso del amor
más azul, más cercano
en cielo nuevo.

Elpidio Ruíz Herrero
(Versos a Pandora)

7 may. 2017

DIOS TE SALVE, MARÍA


El corazón es el motor de todo, sin el corazón no se vive, no se siente... Muchas veces hemos usado expresiones como “te quiero de corazón”, “con el corazón en la mano”, “me ha tocado el corazón”, “te quiero con todo mi corazón”... y es que María pone todo su ser, su memoria, su emoción, su entendimiento, su poseer, su intuición, su sabiduría, su sencillez y su inteligencia. 

Con gran ternura, desde que su hijo acababa de nacer y hasta el último momento, guardaba dentro de sí lo fundamental.


Dios te salve María, 
Sagrada María Señora de nuestro camino.

 Llena eres de gracia, 
llamada entre todas para ser la Madre de Dios. 

El Señor es contigo
 y tu eres la sierva dispuesta a cumplir su misión.


 Y bendita tú eres,
 dichosa te llaman a ti, la escogida de Dios.

 Y bendito es el fruto
 que crece en tu vientre el Mesías del Pueblo de Dios
 al que tanto esperamos que nazca
 y que sea nuestro Rey.

 Mª José Bravo


El video del Papa - MAYO 2017

SÍNODO DIOCESANO DE CARA A LA INFANCIA Y PREADOLESCENCIA

El sábado 6 de mayo se celebró una jornada especial en el Seminario Menor de Santiago, para orar, reflexionar y celebrar con los niños y preadolescentes de nuestra Diócesis los frutos del Sínodo Diocesano.



RECORDAMOS:  


¿Qué es el Sínodo Diocesano?  Un tiempo de reflexión y oración para que unidos (en comunión), los obispos, sacerdotes, religiosos-religiosas  y laicos, se descubran los problemas de la Iglesia actual y se le busquen respuestas adecuadas. Lo convocó el 12 de octubre de 2012 el Señor Arzobispo Don Julián Barrio Barrio y lo clausuramos este año

2º NUESTRA PARTICIPACIÓN:
Por la imposibilidad de poder participar en esta jornada especial para niños y preadolescente, nuestra acción  y respuesta consistirá:
a) Este domingo III de Pascua haremos una catequesis del encuentro con Cristo al estilo de los de Emaús para que descubran al Resucitado.
b) El Campamento Urbano Parroquial  de julio CAMPURB´  para niños y preadolescentes que este año tendrá como telón de fondo la temática Sinodal adaptada a estas edades.


3º NUESTRA ACCIÓN EVANGELIZADORA Y CATEQUÉTICA con estos destinatarios está marcada ya desde el curso 2007 – 2008 a capacitar a nuestros catequizandos en lo que consideramos frutos básicos  de nuestra vida cristiana, que en definitiva serán los frutos básicos que se nos pedirán en este Sínodo.



Una ascensión en el Pirineo

Un verano me invitó un amigo a subir un tresmil en los Pirineos. La propuesta me pareció interesante, y también me lo pareció el verdadero motivo que le hizo pensar en mí como acompañante. 

El asunto era que iba a hacer esa excursión con sus tíos, un matrimonio de unos cincuenta años; los dos eran no creyentes, y mi amigo quería que conviviesen durante un día con una persona con fe, tratando de que –aunque fuese de manera remota- aquella experiencia les acercase al mundo de los creyentes. Allí fuimos. 

Me sorprendió desde el primer momento que esas dos personas eran muy gratas, alegres, buenas, con muchos detalles que evidenciaban una categoría humana poco común; se les veía felices. La excursión era larga y dura, pero resultó serlo más debido al error que tuvimos a mitad del trayecto, error que supuso un par de horas más de las previstas. 

Cuando acometíamos la última etapa de la ascensión, la mujer empezó a ralentizar la marcha. Yo iba algo adelantado con su marido, y en una espera le comenté la buena forma física en la que se encontraba su mujer, ya que a su edad no era normal tener esa resistencia. Me dijo que había perdido mucho, que estaba en un momento muy bajo, no por problemas de salud, sino por sufrimientos de carácter moral; su hijo había tenido serios reveses afectivos, mezclado con otros económicos, a los que se sumaban otros profesionales...; cuando se solucionaban unos, surgían otros, y todo aquello había minado la moral de su mujer. Me contaba aquello con ciertos detalles, para concluir al final con una exclamación que le salió del alma y que transcribo a pesar de su marcada carga coloquial: 
“¡Es que... la vida es una mierda!”

En seguida llegó su mujer con su sobrino y cambió de tercio, pero un tercio del tenor del mantenido hasta ese receso confidencial: buen humor, ánimo positivo y optimista.

Aunque el suceso no tiene nada de extraordinario, lo relato porque puede resultar elocuente: para quien la existencia no tiene más sentido que el de vivir lo que le toca, y hacerlo tratando de ser buena persona y de amar –que no es poco-, la vida puede acabar siendo un continuado esfuerzo por hacer de la necesidad virtud, y sacar con violencia un optimismo que no nace de la vida misma, de la verdad de lo que la vida es, del sentido que tiene, sino de un resignado ‘esto es lo que hay’, ‘a aguantarse y a tirar p’alante’: un esfuerzo que, antes o después, trae consigo un sentimiento de frustración, de desencanto como el presente en esa exclamación coloquial antes transcrita: “Es que la vida es una...”.

He señalado la falta de fe de esas personas intencionadamente, ya que ese modo de vivir la vida suele tener como telón de fondo la ausencia de algo trascendente en lo que poder encontrar el sentido. No queremos decir que la misma expresión no pueda salir de la boca de un creyente, pero así como en el caso de un creyente coherente con su pensamiento no pasaría de ser un desahogo circunstancial sin fundamento, en la boca de un no creyente sí podría expresar la sensación existencial en la que está instalado.

La primera ocasión en la que expuse este hecho acompañado de la reflexión que acabo de hacer, una universitaria de cuarto de medicina me interrumpió: ‘Estoy en completo desacuerdo’. Comprendo su reacción: es normal reaccionar así ante una descalificación de un sistema de vida. Pero ojo: me parece muy respetable la persona que elige vivir así. Lo único que estamos diciendo aquí es que es una postura muy limitada. La filosofía existencialista se ha dado cuenta: si no hay nada por encima del hombre, su vida -marcada por el dolor y abocada a la muerte- es trágica. La experiencia –en mayor o menor grado según las personas, y siempre con el paso del tiempo- lo confirma.

Jose Pedro Manglano, El sentido de la vida

Del Blog Lacrestadelaola

5 may. 2017

Dios calma nuestra sed
















Necesitamos alegría en el seno de la familia, en el trabajo, en las relaciones con quienes tratamos, aunque sea por poco tiempo, con motivo de una entrevista, de un viaje, de esos pequeños favores que hacen más llevadero el tráfico difícil de la gran ciudad o la espera de un medio de transporte público que tarda en llegar. Debe sucedernos como a esas fuentes que aún existen en algunos pueblos, donde acuden por agua las mujeres del lugar. Unas llevan cántaros grandes, y la fuente los llena; otros son más pequeños, y también vuelven repletos hasta arriba; otros van sucios, y la fuente los limpia… Siempre se cumple que todo cántaro que va a la fuente vuelve lleno. Y así ha de ocurrir en la vida de un hombre de bien: cualquier persona que se nos acerque ha de irse con más paz, con alegría. Todo aquel que nos visite en una enfermedad, o por razón de amistad, de vecindad, de trabajo… ha de volver más alegre. A la fuente, normalmente, le llega el agua de otro lugar. El origen de nuestra alegría está en Dios, y la Virgen lleva a Él.
El trato con Jesús nos ayuda a pasar por encima de las diferencias o pequeñas antipatías que podrían surgir en algún momento, para llegar al fondo de las personas que tratamos, con frecuencia sedientos de una sonrisa, de una palabra amable, de una contestación cordial, que les endulce un poco esta vida en ocasiones no fácil.
Cuando el alma está alegre, es estímulo para los demás; la tristeza, por el contrario, oscurece el ambiente y hace daño. Como la polilla al vestido y la carcoma a la madera, así la tristeza daña al corazón del hombre; y daña también a la amistad, a la vida de familia…, a todo. Predispone al mal. Huyamos de ella cuando asome en la lejanía. 
(Francisco F. Carvajal, "Pasó haciendo el bien")

Evangelio día 7: Domingo IV de Pascua



Lectura del santo Evangelio según san Juan 10,1-10:

EN aquel tiempo, dijo Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».
Palabra del Señor
Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Jn 10, 1-10

NUEVA RELACIÓN CON JESÚS

En las comunidades cristianas necesitamos vivir una experiencia nueva de Jesús reavivando nuestra relación con él. Ponerlo decididamente en el centro de nuestra vida. Pasar de un Jesús confesado de manera rutinaria a un Jesús acogido vitalmente. El evangelio de Juan hace algunas sugerencias importantes al hablar de la relación de las ovejas con su pastor.
Lo primero es «escuchar su voz» en toda su frescura y originalidad. No confundirla con el respeto a las tradiciones ni con la novedad de las modas. No dejarnos distraer ni aturdir por otras voces extrañas que, aunque se escuchen en el interior de la Iglesia, no comunican su Buena Noticia.
Es importante, además, sentirnos llamados por Jesús «por nuestro nombre». Dejarnos atraer por él. Descubrir poco a poco, y cada vez con más alegría, que nadie responde como él a nuestras preguntas más decisivas, nuestros anhelos más profundos y nuestras necesidades últimas.
Es decisivo «seguir» a Jesús. La fe cristiana no consiste en creer cosas sobre Jesús, sino en creerle a él: vivir confiando en su persona; inspirarnos en su estilo de vida para orientar nuestra propia existencia con lucidez y responsabilidad.
Es vital caminar teniendo a Jesús «delante de nosotros». No hacer el recorrido de nuestra vida en solitario. Experimentar en algún momento, aunque sea de manera torpe, que es posible vivir la vida desde su raíz: desde ese Dios que se nos ofrece en Jesús, más humano, más amigo, más cercano y salvador que todas nuestras teorías.
Esta relación viva con Jesús no nace en nosotros de manera automática. Se va despertando en nuestro interior de forma frágil y humilde. Al comienzo es casi solo un deseo. Por lo general crece rodeada de dudas, interrogantes y resistencias. Pero, no sé cómo, llega un momento en el que el contacto con Jesús empieza a marcar decisivamente nuestra vida.
Estoy convencido de que el futuro de la fe entre nosotros se está decidiendo, en buena parte, en la conciencia de quienes en estos momentos nos sentimos cristianos. Ahora mismo la fe se está reavivando o se está extinguiendo en nuestras parroquias y comunidades, en el corazón de los sacerdotes y fieles que las formamos.
La increencia empieza a penetrar en nosotros desde el mismo momento en que nuestra relación con Jesús pierde fuerza o queda adormecida por la rutina, la indiferencia y la despreocupación. Por eso, el papa Francisco ha reconocido que «necesitamos crear espacios motivadores y sanadores […] lugares donde regenerar la fe en Jesús». Hemos de escuchar su llamada.

4 may. 2017

Antes de etiquetar (Humanos antes que nada

A veces necesitamos categorías. En realidad, siempre. Nos permiten llamar a las cosas de una forma u otra, y nos ayudan a comprenderlas. Nos enseñan a trazar mapas del mundo, de sus gentes... Las palabras, los conceptos, las realidades que hay detrás, son un arma de doble filo. Por una parte, nos ayudan a situarnos y comprender las cosas. Por otra parte, corremos el riesgo de que nos acartonen la mirada, nos adormezcan la sensibilidad o nos cierren los ojos ante la  verdad primera que nos  une: somos, antes que nada, humanos, hermanos e hijos de un mismo Dios. 


Antes que etiquetar muy pronto y marcar diferencias: macho o hembra, de aquí o de allí, blanco o negro, doctor o iletrado,  heterosexual o gay, rico o pobre, mío u otro, es fundamental mirar a los rostros, a las vidas, a la gente, y decir: humano, como yo; persona, con un corazón que, como el mío, late y siente, busca y ríe, y a veces llora. También sueña en sus noches, y anhela en sus horas de vigilia. También se equivoca y acierta (no todo al tiempo). También, a su manera, revela a Dios, nuestro padre. También tiene sed, de sentido, de un Absoluto que abraza, de amor y palabra. Por eso, antes de etiquetar, descálzate ante el otro, que el terreno que pisas es terreno sagrado. 

Hombre


Soy hombre, he nacido,
tengo piel y esperanza.
Yo exijo, por lo tanto,
que me dejen usarlas.
No soy dios: soy un hombre
(como decir un alga).
Pero exijo calor en mis raíces,
almuerzo en mis entrañas.
no pido eternidades
llenas de estrellas blancas.
Pido ternura, cena,
silencio, pan y casa...
Soy hombre, es decir,
animal con palabras.
Y exijo, por lo tanto,
que me dejen usarlas.

Jorge Debravo

3 may. 2017

Ecología humana


La naturaleza tiene unas leyes que es peligroso quebrantar. Tenemos experiencia que cuando no se respetan las leyes de la naturaleza las cosas no funcionan bien y sobreviene el caos y el desastre. También el hombre posee una naturaleza que debe respetar y no puede manipular a su antojo. Dentro de la propia naturaleza del hombre se encuentra ínsita su libertad. Porque el hombre no es solamente su libertad: es más cosas y también su libertad. Es espíritu y voluntad, es razón y libertad y también es naturaleza. El hombre debe escuchar su naturaleza que le habla constantemente y respetarla. Sólo cuando el hombre se acepta tal y como es se realiza la verdadera libertad humana.

El ejercicio de la libertad no implica el derecho a decidir y hacer cualquier cosa. Esto sería tanto como considerar que el hombre es autosuficiente y se ha creado a sí mismo y por sí mismo puede desarrollarse como si no estuviera sujeto a ninguna limitación ni condicionamiento. Pero las cosas no son así. El hombre es libre pero no es autosuficiente. El hombre es ser racional e inteligente, pero no es creador de nadie. El hombre es hombre y no es un dios.

Muchos hombres piensan no tener necesidad de más raíces ni cimientos que ellos mismos, decidir lo que es bueno o malo, dar en cada instante un paso al azar, sin rumbo fijo, dejándose llevar por el impulso de cada momento. La misma naturaleza del hombre nos dice que el hombre no existe en soledad. El hombre no nace solo, sino que nace de una mujer y con el concurso de un hombre. El hombre viene a la vida de la mano de otros hombres. Después, el hombre se alimenta, crece y vive gracias a la ayuda de su madre, de su padre, de su familia y por extensión, de su gran familia que es su pueblo y nación. Y, al final, el hombre no vive aislado y separado del resto. Quien así hace es considerado enfermo y antisocial. El hombre vive en sociedad y vive para la sociedad porque el hombre es un ser solidario por naturaleza, es social por constitución natural.

Felipe Pou Ampuero