14 sept. 2019

EVANGELIO DÍA 15: Domingo XXIV del tiempo ordinario


"Un Dios que no da a nadie por pedido"

Lectura del santo evangelio según san Lucas (15,1-32):

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:
«Ese acoge a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo esta parábola:
«¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice:
“¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”.
Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.
O ¿qué mujer que tiene diez monedas, si se le pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas y les dice:
“Alegraos conmigo!, he encontrado la moneda que se me había perdido”.
Os digo que la misma alegría tendrán los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta».
También les dijo:
«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre:
“Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”.
El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.
Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.
Recapacitando entonces, se dijo:
«Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”.
Se levantó y vino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos.
Su hijo le dijo:
“Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”.
Pero el padre dijo a sus criados:
“Sacad enseguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”.
Y empezaron a celebrar el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.
Este le contestó:
“Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”.
Él se indignó y no quería entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo.
Entonces él respondió a su padre:
“Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”.
El padre le dijo:
“Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”».
Palabra del Señor
Evangelio Comentado por:
Fernando Mosteiro (odresnuevos.es)

Lc (15,1-32)





UN DIOS QUE NO DA A NADIE POR PERDIDO

Tres parábolas nos trae el Evangelio de hoy: la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo perdido. Podríamos decir que hoy Jesús nos está presentando al Dios de los perdidos o, mejor aún, a un Dios que no da a nadie por perdido.
Un Dios que pone en valor a aquellos que la sociedad ha desechado.
Un Dios que corre al encuentro de los excluidos, sin pedir explicaciones de su vida, restaurándoles con su abrazo como hijos suyos de pleno derecho.
Un Dios que nos da la seguridad de saber que, aunque nos sintamos totalmente perdidos, Él nos está buscando.
Un Dios que nos mueve a salir de la comodidad de nuestras comunidades, de los nuestros, y llegar hasta las periferias de la sociedad junto con los marginados de hoy.
Y lo más importante, un Dios que nos invita a celebrar estos momentos y a compartir con Él la alegría del reencuentro.
Nuestra primera tarea, al igual que hace Jesús, sería la de ser espacio de acogida donde aquellos que se sientan perdidos, excluidos o rechazados puedan acercarse a compartir con confianza. Sin juzgar, sin reproches. Siendo cobijo, perdón y escucha que no pide explicaciones de vida, sino que pone en valor y restaura a la persona.
Como dice el Papa Francisco: “Tenemos que ser pastores con olor a oveja” y esto solo se consigue estando cerca de ellas, buscando a las que se han perdido y trayéndolas sobre los hombros de vuelta a casa.
¿Dónde nos movemos ahora nosotros… entre los excluidos o solo entre los nuestros? ¿Cuántos somos espacio de acogida, de escucha y perdón? ¿A qué huelen nuestros hombros?


https://odresnuevos.es/evangelio-domingos


10 sept. 2019

Día Mundial para la Prevención del Suicidio 2019: Tómate un minuto, cambia una vida


No silenciar el suicidio


En el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, 10 de septiembre, EFEsalud recoge mensajes sobre cómo abordar este problema de salud, planteamientos de expertos, testimonios, datos y cifras, acciones e iniciativas como es el caso de la OMS y el lanzamiento de una Guía de autoayuda.


























El suicidio es un importante problema de salud pública en todo el mundo. Afecta a las familias, a las comunidades y a países enteros. A nivel mundial, más de 800.000 personas se suicidan cada año, lo que equivale a una cada cuarenta segundos. Por cada muerte por suicidio se estima que hay 20 intentos. El suicidio es la segunda causa de muerte en el grupo de 15 a 29 años de edad. Aunque mueren más hombres por suicidio, las mujeres tienen más intentos. 



Testimonios

En la Jornada de la Asamblea de Madrid, se han lanzado testimonios como los siguientes:
Alba Rupérez, después de dos intentos de suicidio, ha reconocido: “Mi terapia ha sido contarlo. Estoy en una alerta continua, pero ahora, cuando me siento un poco más baja, ya se dónde y a quién acudir”.
Isabel Torrejón, una periodista con trastorno obsesivo compulsivo desde los 14 años y que superó también dos intentos de suicidio, ha considerado que hay que dar la voz de alarma contándolo a alguien justo en el momento en que se tiene un pensamiento suicida “porque después se te instaura en la cabeza” y ya puede ser tarde.
Autora de “Mi vida contigo y junto a ti”, un libro en el que narra su experiencia, ha asegurado que una persona después de haber intentado morir puede ser feliz y ella es el ejemplo.

Silvia Melero, promotora del proyecto “Luto en colores” tras perder a su hermana, ha señalado que “desde el primer momento nombré lo que había pasado y no me avergüenzo de mi hermana. No hablar de ello no nos ayuda en nada”.

https://www.efesalud.com/no-silenciar-el-suicidio/

Es arduo amar




 Nada es tan arduo como amar. 

Es un trabajo, un trabajo de cada día. 

Además, los jóvenes no están absolutamente preparados para esta dificultad del amor.

 Las tentaciones han intentado convertir esta relación extrema y compleja en una relación fácil y ligera, le han conferido la apariencia de estar al alcance de todos. No es así. 

El amor es una cosa difícil.

Reiner María Rilke

CARPE DIEM

"Aprovechar el día"

Mensajes de Paula - Mes de Septiembre



8 sept. 2019

Pulseras Candela contra el cáncer infantil


Esta bonita historia de amistad tiene cada dia más seguidores, unios a nuestra causa, entre todos conseguiremos más donaciones para la investigación del cáncer infantil. Los niños de la planta 8 del Hospital Sant Joan de Dèu, "los Chipirones" , os enseñan como podeís colaborar, haciendo candelas y distribuyendolas en vuestro entorno. siguenos: https://www.facebook.com/pulserascandela

7 sept. 2019

FIESTAS PATRONALES DE SAN CIPRIANO DE VILANOVA DE AROUSA





  ¡Felices Fiestas a todos!

Ella no puede caminar y él no puede ver, pero juntos escalan montañas

¡Su próximo objetivo es escalar una montaña de más de 4.000 metros!

Melanie Knecht y Trevor Hahn son amigos de senderismo, ambos de Colorado (EE.UU.). Sin embargo, no son un equipo de senderismo convencional. Knecht tiene 29 años y nació con espina bífida; Hahn tiene 42 años y hace cinco años perdió la vista debido al glaucoma.
Knecht usa una silla de ruedas, por lo que en el pasado fue complicado para ella hacer cualquier cosa “fuera de la carretera”, aunque encontró soluciones para hacerlo realidad. Incluso fue a la Isla de Pascua, donde un amigo la llevó a sus espaldas usando una mochila diseñada para que los padres llevaran a los niños pequeños.
Por su parte, desde que perdió la vista, Trevor continuó caminando, pero inicialmente confió en tener compañeros de equipo que pudieran guiarlo con indicaciones orales y haciendo sonar una campana.
“Ha sido genial compartir nuestra historia con la gente, y espero que aliente a otras personas a probar lo que estamos haciendo, o simplemente para que cualquiera amplíe su visión del mundo. Esto demuestra que realmente somos más fuertes juntos ”, continuó Knecht. Ella y Hahn comparten sus experiencias en Instagram y Facebook, y han concedido entrevistas a muchos medios de comunicación.






Centrándose en sus logros

Por otro lado, le dijeron a Outside, no les gusta que los llamen “inspiradores”. Hahn afirma: “Siempre he odiado cuando salgo a hacer snowboard y alguien grita desde lejos diciéndome que soy inspirador. Me hace sentir mal. Nunca le dirías eso a alguien que está deslizándose por la montaña que puede ver”. Knecht comparte el sentimiento, queriendo centrarse en sus” logros solamente”, no en que ella sea” la mujer en la silla de ruedas”.
Quizás en lugar de inspiradores, podríamos llamarlos “ejemplares”. Después de todo, cada uno de nosotros es más fuerte en algunos aspectos y más débil en otros. No hay un hombre o una mujer con vida que no necesite otras personas cuyas fortalezas y debilidades complementen las suyas. Knecht y Hahn nos muestran que “somos más fuertes juntos”, y esa es una lección que no tiene nada que ver con la discapacidad: tiene que ver con la condición humana.

6 sept. 2019

EVANGELIO, DÍA 8 :Domingo XXIII del tiempo ordinario


Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,25-33):

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo:
«Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.
Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío.
Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo:
“Este hombre empezó a construir y no pudo acabar”.
¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil?
Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.
Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío».
Palabra del Señor




Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Lc (14,25-33
)

NO DE CUALQUIER MANERA

Jesús va camino de Jerusalén. El evangelista nos dice que «le seguía mucha gente». Sin embargo, Jesús no se hace ilusiones. No se deja engañar por entusiasmos fáciles de las gentes. A algunos les preocupa hoy cómo va descendiendo el número de los cristianos. A Jesús le interesaba más la calidad de sus seguidores que su número.
De pronto se vuelve y comienza a hablar a aquella muchedumbre de las exigencias concretas que encierra el acompañarlo de manera lúcida y responsable. No quiere que la gente lo siga de cualquier manera. Ser discípulo de Jesús es una decisión que ha de marcar la vida entera de la persona.
Jesús les habla, en primer lugar, de la familia. Aquellas gentes tienen su propia familia: padres y madres, mujeres e hijos, hermanos y hermanas. Son sus seres más queridos y entrañables. Pero, si no dejan a un lado los intereses familiares para colaborar con él en promover una familia humana, no basada en lazos de sangre sino construida desde la justicia y la solidaridad fraterna, no podrán ser sus discípulos.
Jesús no está pensando en deshacer los hogares eliminando el cariño y la convivencia familiar. Pero, si alguien pone por encima de todo el honor de su familia, el patrimonio, la herencia o el bienestar familiar, no podrá ser su discípulo ni trabajar con él en el proyecto de un mundo más humano.
Más aún. Si alguien solo piensa en sí mismo y en sus cosas, si vive solo para disfrutar de su bienestar, si se preocupa únicamente de sus intereses, que no se engañe, no puede ser discípulo de Jesús. Le falta libertad interior, coherencia y responsabilidad para tomarlo en serio.
Jesús sigue hablando con crudeza: «El que no carga con su cruz y viene detrás de mí, no puede ser mi discípulo». Si uno vive evitando problemas y conflictos, si no sabe asumir riesgos y penalidades, si no está dispuesto a soportar sufrimientos por el reino de Dios y su justicia, no puede ser discípulo de Jesús.
Sorprende la libertad del papa Francisco para denunciar estilos de cristianos que tienen poco que ver con los discípulos de Jesús: «cristianos de buenos modales, pero malas costumbres», «creyentes de museo», «hipócritas de la casuística», «cristianos incapaces de vivir contra corriente», cristianos «corruptos» que solo piensan en sí mismos, «cristianos educados» que no anuncian el evangelio…

1 sept. 2019

Mensajes de Paula - Mes de Agosto




Evangelio día 1: Domingo XXII del tiempo ordinario


Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,1.7-14):

En sábado, Jesús entró en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando.
Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les decía una parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga: “Cédele el puesto a este”. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto.
Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga:
“Amigo, sube más arriba”. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido». Y dijo al que lo había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte; te pagarán en la resurrección de los justos».
Palabra del Señor



Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Lc (14,1.7-14
)

SIN EXCLUIR

Jesús asiste a un banquete invitado por uno de los principales fariseos de la región. Es una comida especial de sábado, preparada desde la víspera con todo esmero. Como es costumbre, los invitados son amigos del anfitrión, fariseos de gran prestigio, doctores de la ley, modelo de vida religiosa para todo el pueblo.
Al parecer, Jesús no se siente cómodo. Echa en falta a sus amigos los pobres. Aquellas gentes que encuentra mendigando por los caminos. Los que nunca son invitados por nadie. Los que no cuentan: excluidos de la convivencia, olvidados por la religión, despreciados por casi todos.
Antes de despedirse, Jesús se dirige al que lo ha invitado. No es para agradecerle el banquete, sino para sacudir su conciencia e invitarle a vivir con un estilo de vida menos convencional y más humano: «No invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes ni a los vecinos ricos porque corresponderán invitándote… Invita a los pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos».
Una vez más, Jesús se esfuerza por humanizar la vida rompiendo, si hace falta, esquemas y criterios de actuación que nos pueden parecer muy respetables, pero que, en el fondo, están indicando nuestra resistencia a construir ese mundo más humano y fraterno, querido por Dios.
De ordinario, vivimos instalados en un círculo de relaciones familiares, sociales, políticas o religiosas con las que nos ayudamos mutuamente a cuidar de nuestros intereses dejando fuera a quienes nada nos pueden aportar. Invitamos a los que, a su vez, nos pueden invitar Eso es todo.
Esclavos de unas relaciones interesadas, no somos conscientes de que nuestro bienestar solo se sostiene excluyendo a quienes más necesitan de nuestra solidaridad gratuita para poder vivir. Hemos de escuchar los gritos evangélicos del papa Francisco en la pequeña isla de Lampedusa: «La cultura del bienestar nos hace insensibles a los gritos de los demás». «Hemos caído en la globalización de la indiferencia». «Hemos perdido el sentido de la responsabilidad».
Los seguidores de Jesús hemos de recordar que abrir caminos al reino de Dios no consiste en construir una sociedad más religiosa o en promover un sistema político alternativo a otros también posibles, sino, ante todo, en generar y desarrollar unas relaciones más humanas que hagan posible unas condiciones de vida digna para todos empezando por los últimos.

El video del Papa - Septiembre 2019


Una manera de explicar la importancia del cuidado de los océanos es usar un par de ejemplos sencillos pero impactantes: una persona de cada dos vive gracias a ellos. Y de cada dos respiraciónes que hacemos una es gracias a los océanos. Cuidémoslos. Su muerte es la muerte de todo lo que está vivo en la tierra, incluyéndonos a nosotros.
“Los océanos contienen la mayor parte del agua del planeta y también la mayor variedad de seres vivientes, muchos de ellos amenazados por diversas causas. La Creación es un proyecto del amor de Dios hacia toda la humanidad. Nuestra solidaridad con la “casa común” nace de nuestra fe.
El Video del Papa difunde cada mes las intenciones de oración del Santo Padre por los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia.
Recemos este mes para que los políticos, los científicos, los economistas trabajen juntos por la protección de los mares y de los océanos.”

De fariseos y publicanos

         

          A veces al rezar te sale el fariseo que llevas dentro. Y entonces te apropias un poco de Dios, y le dices: “soy de los tuyos”, pero en realidad lo que le estás diciendo es: “Tú eres de los míos”. Y, veladamente, se te cuela la mirada por encima del hombro a los otros, los que no creen, o creen de manera distinta; los que celebran distinto que tú; los que sobre los diferentes problemas se sitúan en otro lugar, tienen otras opiniones o perspectivas. Arrugas la nariz, por dentro, aunque por fuera tu rostro sea plácido y sereno. Te sientes más verdadero en tus convicciones, y les detestas un poco –aunque jamás utilizarías el verbo detestar- porque no son como tú.
             A veces, al rezar asoma el publicano. Y entonces dices a Dios, con una mezcla de pesar y aceptación, dolor y confianza: “Esto es lo que hay”. Y lo dices sin reto ni rendición, sin arrogancia ni ego. Entonces expresas, desde lo hondo, que no puedes, que no sabes, que no alcanzas, pero que aun así, caminas, confiando en que con tu barro él sabrá qué hacer. Y ofreces tu amor, a veces ensombrecido por el egoísmo; y tus manos vacilantes, y tus dudas. Y, en tu fragilidad tan absoluta, la oración se vuelve abrazo.

23 ago. 2019

Evangelio día 25: Domingo XXI del tiempo ordinario

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,22-30):


Jesús pasaba por ciudades y aldeas enseñando y se encaminaba hacia Jerusalén.
Uno le preguntó: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?».
Él les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo: Señor, ábrenos; pero él os dirá: “No sé quiénes sois”. Entonces comenzaréis a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas”. Pero él os dirá: “No sé de dónde sois. Alejaos de mí todos los que obráis la iniquidad”.
Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero vosotros os veáis arrojados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.
Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos».
Palabra del Señor

Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Lc (13,22-30
)

CONFIANZA, SÍ, FRIVOLIDAD NO

La sociedad moderna va imponiendo cada vez con más fuerza un estilo de vida marcado por el pragmatismo de lo inmediato. Apenas interesan las grandes cuestiones de la existencia. Ya no tenemos certezas firmes ni convicciones profundas. Poco a poco, nos vamos convirtiendo en seres triviales, cargados de tópicos, sin consistencia interior ni ideales que alienten nuestro vivir diario, más allá del bienestar y la seguridad del momento.
Es muy significativo observar la actitud generalizada de no pocos cristianos ante la cuestión de la «salvación eterna» que tanto preocupaba solo hace pocos años: bastantes la han borrado sin más de su conciencia; algunos, no se sabe bien por qué, se sienten con derecho a un «final feliz»; otros ya no piensan ni en premios ni en castigos.
Según el relato de Lucas, un desconocido hace a Jesús una pregunta frecuente en aquella sociedad religiosa: «¿Serán poco los que se salven?». Jesús no responde directamente a su pregunta. No le interesa especular sobre ese tipo de cuestiones, tan queridas por algunos maestros de la época. Va directamente a lo esencial y decisivo: ¿cómo hemos de actuar para no quedar excluidos de la salvación que Dios ofrece a todos?
«Esforzados en entrar por la puerta estrecha». Estas son sus primeras palabras. Dios nos abre a todos la puerta de la vida eterna, pero hemos de esforzarnos y trabajar para entrar por ella. Esta es la actitud sana. Confianza en Dios, sí; frivolidad, despreocupación y falsas seguridades, no.
Jesús insiste, sobre todo, en no engañarnos con falsas seguridades. No basta pertenecer al pueblo de Israel; no es suficiente haber conocido personalmente a Jesús por los caminos de Galilea. Lo decisivo es entrar desde ahora en el reino de Dios y su justicia. De hecho, los que quedan fuera del banquete final son, literalmente, «los que practican la injusticia».
Jesús invita a la confianza y la responsabilidad. En el banquete final del reino de Dios no se sentarán solo los patriarcas y profetas de Israel. Estarán también paganos venidos de todos los rincones del mundo. Estar dentro o estar fuera depende de cómo responde cada uno a la salvación que Dios ofrece a todos.
Jesús termina con un proverbio que resume su mensaje. En relación con el reino de Dios, «hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos». Su advertencia es clara. Algunos que se sienten seguros de ser admitidos pueden quedar fuera. Otros que parecen excluidos de antemano pueden quedar dentro.

A UN OLMO SECO (Poema de Antonio Machado)


Es muy triste ver como se incendian nuestros bosques y se pierde tanta vida, en honor a todos esos árboles que nos acompañan en silencio a lo largo de generaciones, dándonos comida, salud, oxígeno, paz, sombra,  abrigo, su madera, sus ramas para la leña para nuestras casas, nuestros muebles..., ¡tantas cosas..!., su energía cuando los abrazamos, el murmullo de sus hojas...y los seres humanos no somo capaces de respetarlos...


A UN OLMO SECO

Al olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, con las lluvias de abril y el sol de mayo algunas hojas verdes le han salido. ¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. No será, cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera, habitado de pardos ruiseñores. Ejército de hormigas en hilera va trepando por él, y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas. Antes que te derribe, olmo del Duero, con su hacha el leñador, y el carpintero te convierta en melena de campana, lanza de carro o yugo de carreta; antes que rojo en el hogar, mañana, ardas en alguna mísera caseta, al borde de un camino; antes que te descuaje un torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas; antes que el río hasta la mar te empuje por valles y barrancas, olmo, quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida. Mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera.
Antonio Machado

De talentos y prestaciones

       

           Quizá parezca que comprar una cámara de fotos es algo sencillo. Basta con mirar el presupuesto con el que contamos y ver cuál es la que mejor se ajusta a nuestras posibilidades. Pero el hecho de comprar la cámara no es algo tan simple. Tiene que ser mejor que la que tenemos en el móvil, tener capacidad, muchas funciones y sobre todo calidad. Por eso muchas veces terminamos cargando con grandes aparatos que son difíciles de guardar en la mochila y además amenazan con rompernos el cuello si es que decidimos llevarla durante nuestras caminatas. El problema está en que muchas veces, solo usamos una mínima parte de las posibilidades que nos ofrece nuestra cámara. Sabemos que están ahí –pues nos lo contaron en la tienda–, pero por dejadez, pereza o ignorancia, no terminamos de aprender a utilizar todas esas funciones. El resultado es que al final terminamos haciendo las mismas fotos que haríamos con una cámara más sencilla y mucho más pequeña.
            Pues bien, lo mismo que nos ocurre con la cámara de fotos nos puede pasar con la vida. Dios nos ha regalado un montón de capacidades y nos da cada día muchas oportunidades para superarnos y así ser felices y hacer felices a otros. Sin embargo, el miedo, el desconocimiento o la comodidad hacen que nos conformemos con lo de siempre y no busquemos algo más en todo lo que hacemos. Quizá ahora, cuando el curso está empezando, sea un buen momento para pararse a pensar cómo abordarlo. Tal vez a muchos les baste con pasar dignamente sobre las cosas, haciendo más o menos lo mismo que el año pasado. Pero seguramente haya muchos que quieran arriesgar y así superarse. Cada uno puede decidir si quiere explorar y explotar las posibilidades de su cámara, o si prefiere ir pasando, haciendo las fotos de siempre.

18 ago. 2019

Evangelio día 18: Domingo XX del tiempo ordinario


Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,49-53):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla!
¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división. Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra».
Palabra del Señor
Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Lc (12,49-53
)


SIN FUEGO NO ES POSIBLE

En un estilo claramente profético, Jesús resume su vida entera con unas palabras insólitas: «Yo he venido a prender fuego en el mundo, y ¡ojalá estuviera ya ardiendo!». ¿De que está hablando Jesús? El carácter enigmático de su lenguaje conduce a los exégetas a buscar la respuesta en diferentes direcciones. En cualquier caso, la imagen del «fuego» nos está invitando a acercarnos a su misterio de manera más ardiente y apasionada.
El fuego que arde en su interior es la pasión por Dios y la compasión por los que sufren. Jamás podrá ser desvelado ese amor insondable que anima su vida entera. Su misterio no quedará nunca encerrado en fórmulas dogmáticas ni en libros de sabios. Nadie escribirá un libro definitivo sobre él. Jesús atrae y quema, turba y purifica. Nadie podrá seguirlo con el corazón apagado o con piedad aburrida.
Su palabra hace arder los corazones. Se ofrece amistosamente a los más excluidos, despierta la esperanza en las prostitutas y la confianza en los pecadores más despreciados, lucha contra todo lo que hace daño al ser humano. Combate los formalismos religiosos, los rigorismos inhumanos y las interpretaciones estrechas de la ley. Nada ni nadie puede encadenar su libertad para hacer el bien. Nunca podremos seguirlo viviendo en la rutina religiosa o el convencionalismo de «lo correcto».
Jesús enciende los conflictos, no los apaga. No ha venido a traer falsa tranquilidad, sino tensiones, enfrentamiento y divisiones. En realidad, introduce el conflicto en nuestro propio corazón. No podemos defendernos de su llamada tras el escudo de ritos religiosos o prácticas sociales. Ninguna religión nos protegerá de su mirada. Ningún agnosticismo nos librará de su desafío. Jesús nos está llamando a vivir en verdad y a amar sin egoísmos.
Su fuego no ha quedado apagado al sumergirse en las aguas profundas de la muerte. Resucitado a una vida nueva, su Espíritu sigue ardiendo a lo largo de la historia. Los discípulos de Emaús lo sienten arder en sus corazones cuando escuchan sus palabras mientras camina junto a ellos.
¿Dónde es posible sentir hoy ese fuego de Jesús? ¿Dónde podemos experimentar la fuerza de su libertad creadora? ¿Cuándo arden nuestros corazones al acoger su Evangelio? ¿Dónde se vive de manera apasionada siguiendo sus pasos? Aunque la fe cristiana parece extinguirse hoy entre nosotros, el fuego traído por Jesús al mundo sigue ardiendo bajo las cenizas. No podemos dejar que se apague. Sin fuego en el corazón no es posible seguir a Jesús.