17 nov. 2018

Evangelio día 18: Domingo XXXIII del tiempo ordinario


"Jesús está a la puerta...se abre desde el interior"

Lectura del santo evangelio según san Marcos (13,24-32):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, de horizonte a horizonte. Aprended de esta parábola de la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros suceder esto, sabed que él está cerca, a la puerta. Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo se cumpla. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán, aunque el día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre.»
Palabra del Señor


Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Mc (13,24-32)

NADIE SABE EL DÍA

El mejor conocimiento del lenguaje apocalíptico, construido de imágenes y recursos simbólicos para hablar del fin del mundo, nos permite hoy escuchar el mensaje esperanzador de Jesús sin caer en la tentación de sembrar angustia y terror en las conciencias.
Un día, la historia apasionante del ser humano sobre la tierra llegará a su final. Esta es la convicción firme de Jesús. Esta es también la previsión de la ciencia actual. El mundo no es eterno. Esta vida terminará. ¿Qué va a ser de nuestras luchas y trabajos, de nuestros esfuerzos y aspiraciones?
Jesús habla con sobriedad. No quiere alimentar ninguna curiosidad morbosa. Corta de raíz cualquier intento de especular con cálculos, fechas o plazos. «Nadie sabe el día o la hora…, solo el Padre». Nada de psicosis ante el final. El mundo está en buenas manos. No caminamos hacia el caos. Podemos confiar en Dios, nuestro Creador y Padre.
Desde esta confianza total, Jesús expone su esperanza: la creación actual terminará, pero será para dejar paso a una nueva creación, que tendrá por centro a Cristo resucitado. ¿Es posible creer algo tan grandioso? ¿Podemos hablar así antes de que nada haya ocurrido?
Jesús recurre a imágenes que todos pueden entender. Un día el sol y la luna que hoy iluminan la tierra y hacen posible la vida se apagarán. El mundo quedará a oscuras. ¿Se apagará también la historia de la humanidad? ¿Terminarán así nuestras esperanzas?
Según la versión de Marcos, en medio de esa noche se podrá ver al «Hijo del hombre», es decir, a Cristo resucitado, que vendrá «con gran poder y gloria». Su luz salvadora lo iluminará todo. Él será el centro de un mundo nuevo, el principio de una humanidad renovada para siempre.
Jesús sabe que no es fácil creer en sus palabras. ¿Cómo puede probar que las cosas sucederán así? Con una sencillez sorprendente invita a vivir esta vida como una primavera. Todos conocen la experiencia: la vida que parecía muerta durante el invierno comienza a despertar; en las ramas de la higuera brotan de nuevo pequeñas hojas. Todos saben que el verano está cerca.
Esta vida que ahora conocemos es como la primavera. Todavía no es posible cosechar. No podemos obtener logros definitivos. Pero hay pequeños signos de que la vida está en gestación. Nuestros esfuerzos por un mundo mejor no se perderán. Nadie sabe el día, pero Jesús vendrá. Con su venida se desvelará el misterio último de la realidad, que los creyentes llamamos Dios. Nuestra historia apasionante llegará a su plenitud.

De odresnuevos.info

11 nov. 2018

Leer, conversar, escribir

             

Francis Bacon, filósofo inglés del siglo XVII dijo que “la lectura hace al hombre completo; la conversación lo hace ágil; el escribir lo hace preciso”. Me parece una buena descripción del resultado de estas tres acciones intelectuales: leer, conversar y escribir.


La lectura bien seleccionada, reposada y debidamente asimilada, completa nuestra inteligencia: la hace vasta y profunda.
El diálogo, la conversación nos hace ágiles, nos enseña a escuchar y hablar adecuadamente, ejercitando nuestra capacidad mental.
La escritura nos obliga a precisar al máximo lo que queremos decir. Escritura es precisión y exactitud en la formulación de los conceptos.
Quien sabe leer, conversar y escribir posee una personalidad unificada y una selecta formación.
De serpersona.info

¿Por qué llevas esa cruz?



Si me pidieran una definición sencilla de mí misma, podría decir que tengo 20 años, soy estudiante y me confieso creyente. Sí, soy joven y creyente a la vez, y lo subrayo porque en nuestros días hay quien dice, con total seguridad en su afirmación, que eso es imposible. Que las palabras joven y creyente no casan bien en una misma frase, porque «los jóvenes ya no hacemos eso», porque «ser creyente es ser un carca», porque «la sociedad está cambiando».
Efectivamente, la sociedad está cambiando, pero no por ello la gente deja de apostar por la fe. Y digo apostar porque parece que en nuestros días creer supone arriesgarse a ser tomado en serio o no. Muchas veces, por miedo a perder una reputación, una seguridad o una confianza, preferimos callarnos y guardarnos lo que sentimos para alguien que comparta nuestra fe.
La gente creyente joven (y con joven me refiero a persona en edad universitaria) vive diariamente una serie de situaciones incómodas y sin sentido que hacen reflexionar. Son cosas tan simples como sentir vergüenza al decir que uno va a misa (o directamente ocultarlo) o llevar un signo religioso visible y que la gente le pregunte: «¿Por qué llevas esa cruz?» Pues ahí está la clave del asunto, ¿por qué llevamos esa cruz? ¿Por qué cargamos con el peso de la vergüenza y el incomodo cuando se trata de hablar de nuestra fe? Son muchas las ocasiones en que nos vemos obligados a callarnos o a minimizar nuestras creencias por miedo a lo que puedan pensar. Por miedo a que nos encasillen como ‘antiguos’ o a que, directamente, nos rechacen.
Sin embargo, ¿merece la pena ese miedo frente a la libertad de poder decir en alto lo que uno siente? Yo creo que no. Porque cuando uno ha elegido, o más bien, se ha sentido llamado a seguir este camino, el miedo no es más que un obstáculo que ralentiza la marcha. La duda es inherente a la fe, pero el miedo lo ponemos nosotros. Y toda persona se merece ser feliz siendo una misma. Pero es cada uno quien debe decidir sobre su vida, enfrentarse a sus miedos y pronunciar en alto las palabras que los provocan. Y también debe hacer ver a esa sociedad que no lo entiende que un joven creyente no es una persona antigua o alguien que acuda engañado a seguir las tradiciones de sus padres. Se trata, sencillamente, de alguien que busca respuesta a sus preguntas y que ha descubierto en su vida otra forma de ver el mundo. Alguien que busca más allá.

De pastoralsj.org

10 nov. 2018

Evangelio día 11: Domingo XXXII del tiempo ordinario


Lo poco con Amor es mucho

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,38-44):

En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa.»
Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales.
Llamando a sus discípulos, les dijo: «Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»
Palabra del Señor




Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Mc (12,38-44)

LO MEJOR DE LA IGLESIA

El contraste entre las dos escenas no puede ser más fuerte. En la primera, Jesús pone a la gente en guardia frente a los dirigentes religiosos: «¡Cuidado con los maestros de la Ley!», su comportamiento puede hacer mucho daño. En la segunda llama a sus discípulos para que tomen nota del gesto de una viuda pobre: la gente sencilla les podrá enseñar a vivir el Evangelio.
Es sorprendente el lenguaje duro y certero que emplea Jesús para desenmascarar la falsa religiosidad de los escribas. No puede soportar su vanidad y su afán de ostentación. Buscan vestir de modo especial y ser saludados con reverencia para sobresalir sobre los demás, imponerse y dominar.
La religión les sirve para alimentar su fatuidad. Hacen «largos rezos» para impresionar. No crean comunidad, pues se colocan por encima de todos. En el fondo solo piensan en sí mismos. Viven aprovechándose de las personas débiles, a las que deberían servir.
Marcos no recoge las palabras de Jesús para condenar a los escribas que había en el Templo de Jerusalén antes de su destrucción, sino para poner en guardia a las comunidades cristianas para las que escribe. Los dirigentes religiosos han de ser servidores de la comunidad. Nada más. Si lo olvidan, son un peligro para todos. Hay que reaccionar para que no hagan daño.
En la segunda escena, Jesús está sentado frente al arca de las ofrendas. Muchos ricos van echando cantidades importantes: son los que sostienen el Templo. De pronto se acerca una mujer. Jesús observa que echa dos moneditas de cobre. Es una viuda pobre, maltratada por la vida, sola y sin recursos. Probablemente vive mendigando junto al Templo.
Conmovido, Jesús llama rápidamente a sus discípulos. No han de olvidar el gesto de esta mujer, pues, aunque está pasando necesidad, «ha echado de lo que necesitaba, todo lo que tenía para vivir». Mientras los maestros viven aprovechándose de la religión, esta mujer se desprende por los demás, confiando totalmente en Dios.

De odresnuevos.info
Su gesto nos descubre el corazón de la verdadera religión: confianza grande en Dios, gratuidad sorprendente, generosidad y amor solidario, sencillez y verdad. No conocemos el nombre de esta mujer ni su rostro. Solo sabemos que Jesús vio en ella un modelo para los futuros dirigentes de su Iglesia.
También hoy tantas mujeres y hombres de fe sencilla y corazón generoso son lo mejor que tenemos en la Iglesia. No escriben libros ni pronuncian sermones, pero son los que mantienen vivo entre nosotros el Evangelio de Jesús. De ellos hemos de aprender los presbíteros y los obispos.

7 nov. 2018

La Basílica de Guadalupe y Ciudad de México abrazan las caravanas de migrantes

En los últimos días han llegado más de 5.000 migrantes a México

dE Jaime Septién
ALETEIA.ORG
Ya no es una, son varias.  Ya no son 3.000 personas.  Pueden llegar a la Ciudad de México 6.000 migrantes en las próximas horas.  Ya no vienen solo de Honduras, otras caravanas vienen El Salvador, Guatemala…

Unos van a regresar, otros se van a quedar en México.  
Son las caravanas que han puesto en jaque al sistema migratorio internacional (no nada más a Estados Unidos o México) y dejado al descubierto el rostro de la corrupción y la violencia que aqueja a nuestra región y a otras regiones del planeta.



Lejos de lo que ocurre normalmente al paso anual de –aproximadamente— 400.000 migrantes provenientes de América Central, del Caribe y de muchos otros puntos geográficos del planeta (por ejemplo, de África), en esta ocasión y por la cobertura mediática, las caravanas han encontrado un México que los cuida, los acoge, vela por su bienestar y mantiene alejadas a las mafias de “polleros”, agentes migratorios, tratantes de personas, extorsionadores y narcotraficantes.
Un país con que actúa con los migrantes de manera similar a la labor que, durante años, ha estado haciendo con ellos la Iglesia católica y otras denominaciones religiosas.

“Nos sentimos protegidos. Hay personas de derechos humanos, monjas, la Iglesia Católica, la Cruz Roja”, dijo Edwin Paz, un mecánico de 41 años que salió de Honduras el 12 de octubre con su esposa, embarazada de dos meses y medio, y un hijo adolescente.
Las parroquias del sur de México han alimentado a los migrantes y han recolectado ropa y zapatos para ellos. Algunos mexicanos de medios humildes han ofrecido lo que pueden: platos de frijoles, arroz y tortillas; bolsas de plástico llenas de agua y ropa de uso suave. También cobijas, chamarras, suéteres, porque el frío arrecia en el centro del país en este mes de noviembre.
En múltiples templos se han habilitado los salones parroquiales para darles cabida.  Y en este momento, en la capital de la República, la Basílica de Guadalupe, entre otros refugios como el centro deportivo de la “Magdalena Mixchuca”, está recibiendo a las caravanas con toda la solidaridad cristiana y humana con la que México solía acoger al refugiado.
Entre martes y miércoles han llegado a la capital del país 5.500 migrantes: 70 por ciento son varones, 20 por ciento mujeres y 10 por ciento son niños de acuerdo con los informes del Gobierno de la Ciudad de México y del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR),  La mayor parte de ellos se encuentra en el Estadio Jesús Martínez, a un costado del Autódromo “Hermanos Rodríguez”, donde hace un par de semanas se celebró la carrera de Fórmula 1 en la que obtuvo su quinto título mundial el piloto inglés Lewis Hamilton.

Otras caravanas vienen pisando los talones de la que partió de San Pedro Sula (Honduras).  Aprovechando el momento, unas vienen de El Salvador y otras de Guatemala.  También hay africanos entre ellos.  Y haitianos.
Todos en busca del “sueño americano” aunque el presidente Trump haya dicho que no pasará uno solo.  Y que si tiran piedras a sus soldados (cerca de 7.500 en la frontera de Texas), “serán aprehendidos” e inmediatamente deportados.

Todos en vilo por el resultado de las elecciones intermedias en Estados Unidos.

6 nov. 2018

4 nov. 2018

Dad palabras al dolor.



"Dad palabras al dolor. 

  La desgracia que no habla, murmura en el corazón, que no puede más, hasta que lo quiebra".

Macbeth, W. Shakespeare



Hay palabras que nos dan miedo. Las dejamos sin expresar o, todo lo más, las susurramos o las disfrazamos. Las hemos hecho “malditas”, obscenas. Una de ellas es muerte. Y es que ahora las personas no se mueren, se van. Otra es sacrificio. Que es algo que “no se lleva”, que es de raros, de “carcas”… Otra es sufrimiento. Queremos vivir de espaldas a la realidad de esa palabra. No se trata ya de evitar el sufrimiento, es que, en muchos casos, ni siquiera estamos dispuestos a aceptar “simples inconvenientes”. Y otra palabra es dolor. 
No es malo evitar el dolor porque el dolor no es bueno y no es sano desearlo. El masoquismo no es una virtud, es una disfunción sexual… Lo que no es bueno es intentar evitarlo a cualquier precio… Hay tantas experiencias profundamente humanas y humanizantes que nos “perderíamos” si no estuviéramos dispuestos a padecer dolor.Amar a otra persona. Ser padres. Mirar a nuestra auténtica realidad. Sumergirnos en los problemas reales del ser humano. Mirar a los ojos de la gente que sufre... Bien sabía Dante que “quien sabe del dolor, todo lo sabe”. 
Otra cosa es qué hacemos con el dolor. Podemos vivirlo narcisísticamente, encerrándonos en nuestro propio dolor. Podemos, incluso, creernos los campeones del sufrimiento. Podemos hacer que todo el mundo se entere de cuánto sufrimos, de cuánto nos duele… Pero podemos vivir nuestro dolor descentradamente, como lo hizo Jesús. El dolor no redime, no libera. Lo que redime, lo que libera es cómo vivimos el dolor… Decía uno de mis profesores que “más importante que lo que nos pasa es qué hacemos con lo que nos pasa”. 
Y es que el dolor puede ser aceptado, asumido, encarado,“pronunciado”, incluso puede ser abrazado y llamado “hermano dolor”. Pero eso sólo es posible a base de grandes dosis de amor. Es el corazón el que debe lidiar con el dolor, porque ninguna racionalización nos puede llevar a aceptarlo. Sólo el amor puede hacer que el dolor nos haga mejores. Sólo el amor puede hacer que el dolor que sentimos nos haga comprometernos para luchar por “unos cielos nuevos y una tierra nueva”.
De PastoralSJ.org

3 nov. 2018

Quien tiene un amigo tiene un tesoro

Los clásicos consideraban la amistad como uno de los bienes más excelentes. Los testimonios son numerosísimos. Así, oímos decir a Sócrates: «Preferiría un amigo a todos los tesoros de Darío, tan grande es mi deseo de amistad». Y Aristóteles: «La amistad no sólo es algo necesario, sino también algo hermoso; efectivamente, alabamos a los que aman a sus amigos, y el tener muchos amigos se considera como una de las mejores cosas». Y Cicerónconfiesa: «Fuera de la sabiduría, nada mejor le ha sido dado al hombre por los dioses; sin amistad no hay vida digna de un hombre libre».















La amistad es, desde luego, uno de los dones más excelentes de la vida humana, un auténtico regalo, una bendición que tiene algo de fortuito y de inmerecido. El filósofo y ensayista francés Gabriel Marcel desarrolló toda una filosofía del «encuentro». Pensaba que tenía que haber algo de eterno en esos encuentros en los que se inicia la amistad, que nos proporcionan un bien tan excelente. No pueden ser —pensaba él—fruto de la mera casualidad. 

«A los antiguos —dice C.S. Lewis en un estupendo ensayo—, la amistad les parecía el más feliz y plenamente humano de todos los amores: coronación de la vida y escuela de virtudes. El mundo moderno en cambio, la ignora». Quizá sea exagerado decir que la ignora, porque existe un difundido anhelo de amistad. Todo el mundo desea tener amigos, y se considera una gran suerte tenerlos, pero no se sabe muy bien cómo se pueden lograr. Parece una lotería, y probablemente lo es en alguna medida. Pero también hay algo que podemos hacer por nuestra parte. Por eso cabe arte, como en cualquier otra cosa donde hay libertad. Vendrá bien detenerse a pensarlo.
Juan Luis Lorda
Del serpersona.info

El video del Papa de Octubre 2018





Octubre 2018. El Video del Papa: El Video del Papa difunde cada mes las intenciones de oración del Santo Padre por los desafíos de la humanidad y la misión de la Iglesia.

La alegría con la que los consagrados y consagradas cumplen su misión es una bendición para todos.

Apoyémoslos para que encuentren su camino acompañando a los más desfavorecidos. “Los consagrados con su oración, pobreza y paciencia son esenciales para la misión de la Iglesia. Tanto religiosos, monjes, monjas como los laicos consagrados, gracias a su encuentro personal con Jesucristo, ofrecen sus vidas por el Evangelio.

Estoy agradecido por sus vidas, tan cercanas a las familias, los refugiados, los ancianos, los pobres… Más que nunca, con los desafíos del mundo de hoy, necesitamos su entrega total al anuncio del Evangelio en todos los rincones del mundo. ¡No nos dejemos robar el entusiasmo misionero!

Recemos para que los consagrados y las consagradas despierten su fervor misionero y estén presentes entre los pobres, los marginados y con los que no tienen voz”.

Idea y realización http://www.lamachi.com

EVANGELIO día 4: Domingo XXXI del tiempo ordinario


"La ley es AMAR a todos y a quien es todo"

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,28b-34):

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?»
Respondió Jesús: «El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser.” El segundo es éste: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” No hay mandamiento mayor que éstos.»
El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios.» Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Palabra del Señor





Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Mc (12,28b-34)

ATEÍSMO SUPERFICIAL

Son bastantes los que, durante estos años, han ido pasando de una fe ligera y superficial en Dios a un ateísmo igualmente frívolo e irresponsable. Hay quienes han eliminado de sus vidas toda práctica religiosa y han liquidado cualquier relación con una comunidad creyente. Pero ¿basta con eso para resolver con seriedad la postura personal de uno ante el misterio último de la vida?
Hay quienes dicen que no creen en la Iglesia ni en «los inventos de los curas», pero creen en Dios. Sin embargo, ¿qué significa creer en un Dios al que nunca se le recuerda, con quien jamás se dialoga, a quien no se le escucha, de quien no se espera nada con gozo?
Otros proclaman que ya es hora de aprender a vivir sin Dios, enfrentándose a la vida con mayor dignidad y personalidad. Pero, cuando se observa de cerca su vida, no es fácil ver cómo les ha ayudado concretamente el abandono de Dios a vivir una vida más digna y responsable.
Bastantes se han fabricado su propia religión y se han construido una moral propia a su medida. Nunca han buscado otra cosa que situarse con cierta comodidad en la vida, evitando todo interrogante que cuestionara seriamente su existencia.
Algunos no sabrían decir si creen en Dios o no. En realidad, no entienden para qué puede servir tal cosa. Ellos viven tan ocupados en trabajar y disfrutar, tan distraídos por los problemas de cada día, los programas de televisión y las revistas del fin de semana que Dios no tiene sitio en sus vidas.
Pero nos equivocaríamos los creyentes si pensáramos que este ateísmo frívolo se encuentra solamente en esas personas que se atreven a decir en voz alta que no creen en Dios. Este ateísmo puede estar penetrando también en los corazones de los que nos llamamos creyentes: a veces nosotros mismos sabemos que Dios no es el único Señor de nuestra vida, ni siquiera el más importante.
Hagamos solo una prueba. ¿Qué sentimos en lo más íntimo de nuestra conciencia cuando escuchamos despacio, repetidas veces y con sinceridad estas palabras?: «Escucha: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todas tus fuerzas». ¿Qué espacio ocupa Dios en mi corazón, en mi alma, en mi mente, en todo mi ser?

31 oct. 2018

La espada de Damocles


Estamos en una sociedad muy resultadista. Nos miramos unos a otros con la intención de valorar los resultados y así poder decir si somos mejores o peores. Son los resultados los que determinan el devenir, el futuro y la permanencia.
Llevamos semanas escuchando que, quizá, Julen Lopetegui no seguiría mucho más tiempo en el Real Madrid. Los resultados no estaban siendo buenos. Ya el domingo pasado la derrota ante el eterno rival, el F.C. Barcelona, hizo que la espada de Damocles se acercase más a la cabeza del entrenador vaticinando un final muy poco feliz. Hasta que cayó. La espada. Y el entrenador.
Me pregunto, a raíz de este caso, cómo valoramos nosotros las cosas. Desde dónde enfocamos nuestra capacidad de juzgar lo que hacemos nosotros y lo que hacen los demás. Me pregunto si nosotros también somos presas de los resultados, de la numerología, y necesitamos llenar nuestros proyectos y pastorales de gente porque eso será lo determinante para un buen juicio. O si por el contrario, buscamos la calidad, profundidad y vinculación de los participantes sin estar tan pendientes de romper estadísticas.
No es fácil salir de la cadena de mercado que nos envuelve. Los números son los números y la espada de Damocles no tiene piedad ni misericordia. Hoy es Julen Lopetegui pero mañana podemos ser cualquiera de nosotros los que recibamos el golpe certero que cercene nuestras aspiraciones o deseos. Pero, ¿es eso lo que queremos?, ¿es así como queremos vivir?
En el mundo del fútbol, al igual que en otras facetas de la vida, se necesita ganar para poder estar 'en el candelero'. La victoria es la reina que todo el mundo quiere conquistar, pero ¿a qué precio?, ¿dónde están los límites? Las pasiones que acompañan a este deporte invitan, en multitud de ocasiones, a tomar decisiones que no siempre son racionales. Pero, ¿ocurre así también en nuestras vidas? ¿nos dejamos llevar por la pasión y nos olvidamos de lo vivido?
La espada de Damocles estará siempre sobre nuestras cabezas. Imagino que el, hasta el lunes, entrenador del Real Madrid, sufrió durante bastantes jornadas la incertidumbre de su permanencia mientras los medios de comunicación jugaban y balanceaban la espada con el fin de ver si caía o no.
Aunque no podemos vivir de la mediocridad y, en muchas ocasiones hay que tomar decisiones con gran valentía, me sigo preguntando si el único criterio de valor que determine nuestras vidas debe ser el resultado para tener éxito, los números que rompan estadísticas o por el contrario miramos con más profundidad los procesos y trabajos desde otras perspectivas.

CUIDAR EL LUGAR SAGRADO DE NUESTROS CEMENTERIOS



Reunión de los feligreses de la parroquia de San Cipriano de Vilanova de Arousa el día 1 de octubre de 2018, para tratar asuntos relacionados con los cementerios parroquiales.



Asistieron más de 50 personas.
Después de exponer, por parte del párroco D. Antonio Sineiro, las necesidades de los dos cementerios: Mantenimiento, limpieza, arreglos, renovaciones, seguridad, etc. se tomaron algunos acuerdos:

·        Propuesta por parte del párroco de elegir a una persona y que a su vez se encargue de formar un equipo para gestionar todo lo relacionado con los cementerios.
·        Se propuso a Paquita Oubiña Viñas, que ya venía encargándose del cuidado de los cementerios, siendo aceptada para tal fin por todos los presentes.  Ella se encargará de nombrar el equipo que le ayude.
·        Cuota: Se estableció una cuota anual de 10 Euros con el fin de poder afrontar los gastos que ocasione el trabajo de limpieza y mantenimiento de dichos lugares. La cuota es voluntaria, de manera que si alguien no pudiera hacer dicha aportación por falta de recursos económicos, se cubrirá por medio de otras aportaciones.
·        En cuanto al horario de entrada a los  cementerios se establece que, de momento y mientras no se encuentre la posibilidad de una mayor seguridad de  nuestros cementerios y mejora accesibilidad para todos, estarán abiertos día y noche. Rogamos, encarecidamente que todos aquellos que los visiten lo hagan con gran sensibilidad humana y debida piedad cristiana. ¡Por favor, no hagamos del descanso eterno de nuestros fieles difuntos, una permanente división entre nosotros fieles deudores en Cristo Jesús!.


El lunes día 8 de Octubre a las
 20:30 horas quedó constituido
 el EQUIPO encargado de cuidar y proteger el LUGAR SAGRADO de 
nuestros cementerios parroquiales.

 Es el siguiente:


          
            PRESIDENTA:                       PAQUITA OUBIÑA VIÑAS
            VICEPRESIDENTA:              MERCEDES DIZ PADÍN
            TESORERA:                           ESTER NOGUEIRA REY
            VOCAL de ATENCIÓN:       LUIS EMILIO MERCEDES

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”