29 jun. 2012

Evangelio día 1: Domingo XIII del T.O.

La tierra, mi niña enferma, duerme. Talita kumi, ¡despierta!
Del Santo Evangelio según (San Marcos 5, 21-43)

Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga
para decirle: «Tu hija se ha muerto.
¿Para qué molestar más al maestro?»
Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga:
«No temas; basta que tengas fe.»
No permitió que lo acompañara nadie,
más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.
Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró
el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos.
Entró y les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son éstos?
La niña no está muerta, está dormida.»
Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos,
y con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes
entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo:
«Talitha qumi (que significa: contigo hablo, niña, levántate).»
La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar
–tenía doce años–. Y se quedaron viendo visiones.
 Les insistió en que nadie se enterase;
y les dijo que dieran de comer a la niña.