2 jul. 2012

Educación y optimismo


Juan Carlos Llamazares nos recuerda que la autoimagen que un niño tiene de sí mismo condiciona la manera de vivir, sentir e interpretar la realidad. Esa autoimagen positiva o negativa hace que la realidad se vea de manera diferente por parte de cada persona.


¿Cómo corregir?
Frases como “eres un desastre”, son valoradas de manera diferente por un niño que se siente valorado, que por otro que ha vivido el rechazo por parte de sus padres o educadores. El primero se muestra tolerante e interpreta esa afirmación como una frase coloquial, mientras que el que se siente rechazado hace una interpretación literal de la misma y es la confirmación de sus sospechas.
Esta es la razón para que los padres corrijan la conducta de sus hijos desde un punto de vista positivo, transmitiéndoles que les quieren y que están contentos con ellos, pero no con su conducta. Deberíamos entrenarnos en utilizar frases como las siguientes u otras similares a ellas:

- Eres un buen chico, pero esto que has hecho…”.
- “Te quiero mucho, pero te castigo porque…”.
- “Eres estupenda, pero tienes que mejorar en…”.
- “Después jugaremos a ese juego que te gusta, pero ahora tienes que tranquilizarte”.
- “Eres una buena chica, pero te has equivocado. Vete a tu habitación y piensa cómo puedes mejorar eso…”, etc.

El amor, la aceptación y el cariño enriquecen la educación y son muy buenos antídotos contra el estrés infantil, además ayudan en el desarrollo equilibrado de la persona. La educación no debe ser una lucha de los padres para que los hijos alcancen las metas que los padres desean, sino la aceptación de lo que el niño es y no de lo que es capaz de conseguir.