20 abr. 2013

Evangelio día 21:Domingo IV de Pascua


Evangelio según San Juan 10,27-30.
Mis ovejas escuchan mi voz y yo las conozco,
 y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna;
no perecerán para siempre y nadie las arrebatará de mi mano.
Mi Padre, lo que me ha dado, es mayor que todo,
y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre.
"Yo y el Padre somos uno"


Comentario de José Antonio Pagola:

En concreto, les dice: “Vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas”. ¿Qué significa esta metáfora?
Jesús es muy claro: “Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco; ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna”. Jesús no fuerza a nadie. Él solamente llama. La decisión de seguirle depende de cada uno de nosotros. Solo si le escuchamos y le seguimos, establecemos con Jesús esa relación que lleva a la vida eterna.

Nada hay tan decisivo para ser cristiano como tomar la decisión de vivir como seguidores de Jesús. El gran riesgo de los cristianos ha sido siempre pretender serlo, sin seguir a Jesús. De hecho, muchos de los que se han ido alejando de nuestras comunidades son personas a las que nadie ha ayudado a tomar la decisión de vivir siguiendo sus pasos.

Sin embargo, ésa es la primera decisión de un cristiano. La decisión que lo cambia todo, porque es comenzar a vivir de manera nueva la adhesión a Cristo y la pertenencia a la Iglesia: encontrar, por fin, el camino, la verdad, el sentido y la razón de la religión cristiana.