12 nov. 2014

Un Dios que ama

Iniciamos un nuevo curso. Y un inicio puede ser un buen punto de partida para situarse ante lo que tenemos en frente, lo que nos rodea, en lo que estamos inmersos. Recordamos que formamos parte de la creación; y desde una mirada creyente, tenemos presente que el medio que nos rodea: paisajes, flora y fauna, fenómenos de la naturaleza, hechos vitales, personas con las que convivimos a diario, no son únicamente los escenarios o personajes de reparto de la película personal de nuestra vida. Hoy invitamos a sentirnos criaturas, seres creados, seres amados y seres responsables con aquello que nos rodea.

Y dijo Dios:
            -Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que ellos dominen los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos y todos los reptiles. 
Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó. 
(Gén. 1, 26-27)

Soy yo

Mira la flor, mira los campos, soy yo. 
Mira los niños y a los ancianos, soy yo. 
Mira en tu adentro, mira en tu 
Mira en el mundo, me estoy muriendo, soy yo.
Soy yo, el que vive en ti,
el que ama en ti, permanece;
el que todo lo puede
y transforma la vida si tu quieres
Mira la tierra, mira las aguas, soy yo. 
Mira la luna y el universo, soy yo. 
Mira las calles y las aceras, soy yo. 
Mira los muertos y a los hambrientos, soy yo.
De Almudena.