14 ene. 2015

Día 15 de Enero: Solemnidad a San Mauro

HORARIO DE MISAS:
Por la mañana misas a las: 8, 9, 10, 11 h.
MISA SOLEMNE a las 12:15 h. y a continuación : PROCESIÓN. 
Por la tarde misas a las: 5, 6 y 7 h.


San MAURO junto con Placido, fueron los dos grandes discípulos de San Benito.

En el libro diálogos del Papa Gregorio, podemos leer lo siguiente:
Un día mientras el venerable Benito estaba en el monasterio, el mencionado niño Plácido, monje del santo varón, salió a sacar agua del lago, y, al sumergir descuidadamente en el agua la vasija que llevaba consigo, resbaló y se cayó, él mismo, en ella. Al instante la corriente le arrebató y empezó a arrastrarle aguas a dentro, casi a un tiro de flecha. El varón de Dios, sin salir de su celda, se enteró inmediatamente de lo sucedido, y se apresuró a llamar a Mauro diciéndole: -“Corre, hermano Mauro, que el niño, que ha ido a por agua, se acaba de caer al lago y la corriente le está empujando cada vez más lejos”. Y, y cosa maravillosa e insólita desde el apóstol Pedro: una vez pedida y recibida la bendición, marchó Mauro a toda prisa a cumplir la orden de su padre, y, creyendo que caminaba sobre tierra firme, corrió sobre el agua hasta el lugar donde la corriente había arrastrado al niño. Le cogió de los pelos y se volvió corriendo otra vez, Apenas tocó tierra, vuelto en sí, miró a su espalda y cayó en la cuenta de que había andado sobre las aguas: lo que jamás imaginó poder hacer, lo admiraba ahora asombrado, como un hecho.

Vuelto junto al padre, le contó lo sucedido: el venerable Benito empezó a atribuir esto, no a sus méritos, sino a la obediencia del discípulo.  Mauro, por el contrario, sostenía que ello era efecto sólo de su mandato, y que no tenía parte de aquel prodigio, pues había actuado sin darse cuenta de lo que estaba sucediendo. Y, en esta amistosa contienda entre la humildad del maestro y la del discípulo, intervino, como árbitro, el niño que había sido salvado, diciendo: “Yo al ser sacado del agua, vi sobre mi cabeza la muleta del abad y creí que era él quien me sacaba de las aguas”.