22 may. 2015

Pentecostés

Unos DONES del ESPÍRITU SANTO

Por Antonio Sineiro Padín

La preadolescencia (preadulted), es como poner los cimientos para construir la persona adulta de cada uno de nosotros. Necesitamos una “chispa” de sabiduría para, como adultos, poder saborear la vida.
Hay que tener una pizca de inteligencia para poder también discernir entre lo bueno y lo malo, entre lo que beneficia o hace daño a uno mismo y a la sociedad.
Una persona adulta debe saber, tanto el recibir un consejo como el saber darlo.
 En la vida hay momentos que hay que ser fuertes y comunicar fortaleza a quien lo necesite.

Una persona adulta ha de saber tomar decisiones definitivas en momentos claves de la vida. 
Ha de ser tolerante y positiva, pero, sobre todo, prudente y humilde.