3 ene. 2016

Educar en la amabilidad



Richard Weissbourd es un psicólogo de la Universidad de Harvard, con postgrado en Educación. Dirige el Making Caring Commom: un proyecto dirigido a ayudar a enseñar a los niños a ser amables. Esta es su estrategia:

1.     Haz que “cuidar de los otros” sea también una prioridad
Los niños necesitan aprender a equilibrar sus necesidades con las necesidades de los otros. De acuerdo con los estudios de Weissbourd, más importante que ser feliz, es ser amable. Porque -ironías de la vida- enfocarse en la felicidad y en la conquista personal no parece aumentar la realización de los niños o su felicidad.
Los padres que no priorizan que sus hijos sean amables con los demás, pueden privarles de la oportunidad de desarrollar habilidades fundamentales de relación, y las relaciones fuertes son una de nuestras fuentes más importantes y duraderas de bienestar.
2.        Ofrecer oportunidades para que los niños sean atentos y agradecidos
Nunca es demasiado tarde para volverse una persona amable, pero esto no pasa sin ayuda. Los niños necesitan practicar el cuidado de los demás y necesitan expresar gratitud a aquellos que les cuidan. Los estudios muestran que las personas que tienen costumbre de expresar agradecimiento son más propensos a ser útiles, generosos, compasivos y también son más propensos a ser felices y saludables. Es importante estar atento a que los hijos aprendan a tratar a los ancianos con respeto, aunque estén cansados, distraídos o se sientan mal.
3.         Expandir el círculo de relaciones de tu hijo
Casi todos los niños se mueven en un pequeño círculo de familiares y amigos. Nuestro desafío es ayudar a nuestros hijos a ser atentos con alguien fuera de ese círculo, como el nuevo compañero de clase, alguien que no habla tu idioma o alguien que vive en un país distante.
Asegúrate de que tus hijos sean respetuoso y agradecidos con todas las personas de su entorno, sea un conductor de autobús o una camarera. Weissbourd deja claro que no se trata de acercarse a cualquier extraño y saludarle, sino de saber decir “gracias” a aquellos que nos hacen un favor o servicio.