24 jun. 2017

6 nutrientes que te ayudan a estar de buen humor

Qué comer para combatir la melancolía

Por Marta Klimek

Una dieta pobre no solo puede echar por tierra tu buen humor, sino que incrementa el riesgo de depresión. ¿Qué deberíamos evitar por el bien de nuestro bienestar psicológico? Los principales enemigos de nuestro buen humor son la harina blanca y el azúcar.
Tanto el azúcar refinado como la harina blanca refinada dan a los productos que comemos un índice glucémico muy alto, lo cual es responsable de picos de glucosa en sangre rápidos y de corta duración. Estos picos contribuyen a la creación de problemas inflamatorios del sistema nervioso. El resultado de estos altibajos del azúcar en sangre se manifiesta en forma de fatiga, irritabilidad, mareo, insomnio, respiración excesiva, poca capacidad de concentración y de memoria, sed y problemas digestivos.

Los estudios muestran que el consumo a largo plazo de una dieta rica en productos altamente procesados también favorece la depresión, uno de los trastornos mentales más comunes. Por supuesto, existen muchas otras razones para la depresión, como problemas personales o profesionales o la muerte o enfermedad de un ser querido. Sobre la mayoría de esos otros factores no tenemos influencia, pero sí tenemos control sobre nuestra dieta. Una buena alimentación puede influir de forma positiva en nuestro funcionamiento diario, nuestra agilidad mental y nuestra resistencia psicológica. Así que, ¿qué podemos comer para desarrollar nuestra resiliencia física y mental?


Antioxidantes

Oímos hablar de los antioxidantes en casi todos los anuncios de productos contra el envejecimiento de la piel, pero tienen una función real: protegen no solo nuestra piel, sino también nuestro sistema nervioso. La eficiencia de nuestras conexiones neuronales es la base de la salud mental. Para cuidar del aspecto físico de nuestra salud mental, come alimentos ricos en antioxidantes: fruta (arándanos, moras, fresas, manzanas), verduras (col roja, remolacha, judías) y especias como la canela, el orégano y el curri.

Ácido fólico

La mayoría de las verduras verdes contienen ácido fólico, que fomenta la producción de serotonina, la hormona de la felicidad. Calma los nervios, mejora el ánimo y también favorece la memoria. Se puede encontrar en plantas crucíferas, como el brócoli y las coles de Bruselas, además de en espinacas, espárragos y aguacates. Cuando estos alimentos no estén de temporada, puedes recurrir a los garbanzos y las lentejas, disponibles todo el año.

Ácidos grasos Omega-3

Los ácidos grasos Omega-3 son las grasas beneficiosas presentes en los pescados grasos y que son responsables de la construcción y protección de las neuronas. Afectan de forma positiva a la salud de nuestros vasos sanguíneos y sus propiedades antiinflamatorias protegen contra las infecciones. Pueden encontrarse en peces marinos, pero también en nueces, semillas, aceite de colza y linaza.

Selenio

El selenio es un nutriente raro aunque valioso que afecta significativamente al funcionamiento de nuestro cerebro y, como consecuencia, nuestro estado emocional. Su carencia puede causar nerviosismo e inestabilidad emocional. Este elemento se usa en el tratamiento de la depresión y puede encontrarse sobre todo en las nueces de Brasil, además de en algas y carne de vísceras.

¿Y algo dulce?

Si necesitas el chocolate para sobrevivir, opta por el chocolate negro con un mínimo de 70% de cacao. Asegúrate de que no contiene azúcar añadido y disfruta del exquisito sabor de esos cuadraditos ricos en magnesio. El chocolate contiene hierro, zinc y selenio, y todos contribuyen a la producción de endorfinas y serotonina, lo cual aporta sentimientos de placer y felicidad.

La salud de lo sencillo


Ya que la mayor amenaza a nuestras emociones y nervios son los productos altamente procesados faltos de nutrientes naturales, la base de nuestra protección alimentaria debería ser la sencillez. Así que olvídate de la comida rápida y los platos instantáneos sazonados artificialmente y apuesta mejor por lo natural. En primavera y verano, cuando los mercados están colmados de verduras y frutas frescas de temporada, solo con mirar esos coloridos regalos de la naturaleza ya te pone de buen humor. Llena tu plato con ellas, invita a familia y amigos a comer y haz que tus comidas diarias sean otra línea de defensa contra la melancolía y los altibajos emocionales.