6 mar. 2018

Jesús, aquí me tienes


Señor Jesús, aquí me tienes. No tengo otra esperanza. Tú me conoces. 
Ante ti está mi miseria. Ante ti están también todos mis deseos. 
Sólo tú puedes curarme. Tú eres el único que tienes palabras de vida eterna. 
Espero en ti, Jesús, espero en tu Palabra, porque tu misericordia es inmensa.

No te pido signos maravillosos y desconcertantes. 
Te pido el don de un corazón humilde y dócil que se deje convencer por la fuerza persuasiva de tu Espíritu, que, junto con el Padre, está sobre todos, actúa por medio de todos y está presente en todos. 

Te pido el don de un corazón sencillo capaz de contemplar -maravillado- la grandeza de tu amor oculto en los humildes signos del pan y el vino, de la luz y el agua, en la voz y el rostro de cada hermano.

 Te pido el "milagro" de una fe sin reservas que acepte -sobre todo en el momento de las dudas, la impotencia y el pecado- el fiarse totalmente de ti.