6 sept. 2018

DIMENSIÓN ESPIRITUAL Y RELIGIOSA DE LAS FIESTAS


          


 El domingo día 9 de Septiembre, iniciaremos en nuestra parroquia la semana de las fiestas Patronales para concluirlas el domingo 16.

Abrimos la semana festiva espiritual y secular con la Solemnidad de Ntra. Sra. la Virgen de la Pastoriza ese domingo día nueve. Continuaremos el lunes día diez con la fiesta en honor de San Roque. El martes once a San Antonio. El viernes catorce celebraremos la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. El sábado quince la memoria obligatoria con Eucaristía Solemne a la Bienaventurada Virgen María de los Dolores, para cerrarlas el domingo diez y seis con la Solemnidad y Fiesta del Patrón de nuestra comunidad parroquial, San Cipriano, obispo y mártir.

A propósito de esta semana festiva, permítanme una breve consideración: Creo que actualmente se dan en nuestros pueblos como tres niveles de fiestas. Un primer nivel de fiestas puramente gastronómicas. Bien para promover un producto típico, bien para recaudar fondos económicos para entidades recreativas, deportivas, etc… se organizan increíbles fiestas de los caracoles, del churrasco, de la empanada, de los mejillones… cuyo fin primordial es reunir a la gente para disfrutar comiendo, bebiendo, bailando.  Hoy son cientos de fiestas de este tipo que se realizan por todo el territorio tanto nacional como autonómicos.

Un segundo nivel lo constituiría aquellas que se organizan con fines culturales y benéficos, por ejemplo: actuaciones de corales y poéticos, conjuntos musicales, teatros… para recaudar fondos a favor de una entidad caritativa o entretenimiento festivo del pueblo.

Pero hay un tercer nivel de tradiciones festivas, espirituales y religiosas que esta nuestra sociedad secularizada y descreída valora ya muy poco o nada, dándole mucha más preponderancia a las del primer nivel.

Sin embargo hay que decir, que un pueblo de occidente con una probada cultura cristiana y de una profunda tradición religiosa de celebración de fiestas al Dios Padre en Jesucristo, a su Madre la Virgen María y a los Santos, como lo es el nuestro de San Cipriano de Vilanova de Arousa, debemos luchar y recobrarlas, por todos los medios posibles, para que estas fiestas que le dieron y le siguen dando una verdadera entidad a nuestro pueblo, se mantengan vivas, queridas y recordadas por todos.

Un año más, llegan como temerosas nuestras fiestas patronales, pero sin duda con una sincera carga de contenido y motivación Espiritual Religioso que nos invitan a darles nuevos impulsos y renovado esplendor.

Es necesario recoger con orgullo el “testigo” de nuestros antepasados y luchar para que las nuevas generaciones lo recojan también con nuevos bríos en orden a favorecer la dimensión espiritual del ser humano.

Agradecemos a la pequeña comisión que se ha formado con urgencia y encomiable generosidad el que se hayan decidido a trabajar este año por lograr las celebraciones litúrgicas y festivos de nuestras fiestas patronales. De verdad, de corazón 

¡ENHORABUENA, GRACIAS Y FELICES FIESTAS!