11 sept. 2018

Las diez maneras de mostrar a nuestros hijos que les amamos

¿Cómo expresar tu amor por tus hijos de manera que los ayudes a crecer felices, amados y equilibrados?

“Unidos en el amor”. Esta breve frase de Colosenses 2,2 resume el sentido de la familia. Aunque pueda parecer obvio que amamos a nuestros hijos, es mejor dejarles sin ninguna duda en cuanto a esto. Decir “te quiero” es necesario, pero no suficiente; “los actos hablan más alto que las palabras”, como dicen.
Los niños necesitan sentirse amados por sus padres si quieren desarrollar una personalidad sana, y esa experiencia debe empezar lo antes posible – en cierta forma, desde el momento de la concepción. Experimentar el amor y el cariño de los padres dará confianza, autoestima y sensación de seguridad a los niños, y les enseñará a amar a los demás.
Aquí 10 sugerencias sobre cómo expresar tu amor por tus hijos de manera que les ayude a crecer felices, amados y equilibrados.
  1. Dales abrazos y besos
Cuando nos comunicamos con alguien, más del 60% del mensaje que estamos transmitiendo puede expresarse mediante el lenguaje corporal. Una manera de mostrar nuestro cariño por nuestros hijos es besándolos y abrazándolos. También podemos sencillamente añadir un toque de ternura a la forma como nos expresamos y ser amables en nuestros movimientos y gestos; eso les ayudará a darse cuenta de lo importantes que son.
  1. Estate presente
Un aspecto importante de expresar nuestro amor es estar presente – simplemente estar ahí. Necesitamos pasar un tiempo de calidad con ellos, participando de sus vidas diarias siempre que sea posible. Es solo cuestión de dejar de lado nuestras tareas (o nuestro celular) por un momento para dedicárselo a ellos, jugar con ellos, mostrar interés en lo que están haciendo o pedir su opinión. El tiempo individual puede ser particularmente valioso.
  1. Escucha
La presencia física es solo parte de lo necesario; debemos mostrar que estamos mentalmente presentes para nuestros hijos también. Si están tristes, debemos consolarlos; y si están tristes por una buena razón, debemos compartir ese sentimiento – y que ellos sepan que lo hacemos. Debemos prestar atención a sus ideas y sus preocupaciones, e intentar responder a todas sus preguntas, aunque no tengamos todas las respuestas. No hay nada de equivocado en decir que no conocemos la respuesta; es mejor que ignorar la pregunta.
  1. Confía en ellos
Otra manera como podemos mostrar a nuestros hijos que les amamos es confiar en ellos. Al darles libertad, probamos que creemos en ellos. A pesar de las preocupaciones que podamos tener, muchas veces en base a una experiencia personal, no podemos olvidar que los niños son personas diferentes a nosotros, y pueden tener éxito donde nosotros fallamos. Si tenemos confianza en ellos, ellos también confiarán en sí mismos. Las advertencias son sanas – tenemos que proteger a nuestros hijos –, pero es importante animarles y retarles a crecer, a hacer cosas nuevas y volverse más independientes. La confianza es un gran regalo de amor.
  1. Respétalos
El respeto es una de las bases de cualquier relación, y debe ser correspondido. Una de las demostraciones más bonitas de amor es saber cómo respetar a nuestros hijos. Eso no significa tratar a nuestros hijos como iguales antes de llegar a la edad adulta, sino prudentemente respetar sus sueños, ideas, preferencias y decisiones cada vez más a medida que maduran, aunque no estemos de acuerdo con ellos.
  1. Incentívalos
Cuando animamos a nuestros hijos, incluso cando se equivocan, ellos no solo ganan confianza, sino que también se sentirán amados. Debemos mostrar nuestro orgullo, no sólo por sus conquistas, sino también por su trabajo, sus ideas, sus esfuerzos y su perseverancia. Además, debemos reconocer lo que hacen por nosotros o por los demás; además de ser una cuestión de justicia, la gratitud puede ser muy motivadora.
  1. Protégeles (pero no demasiado)
Si protegemos a nuestros hijos, ellos sabrán que son importantes para nosotros. Sin embargo, ¡debemos tener cuidado de no ahogarlos! Contra lo que estamos intentando alcanzar, la protección excesiva es peligrosa: creerán que les consideramos incapaces de cuidar de si mismos. En consecuencia, probablemente acaben dándonos la razón y devolviéndonos sentimientos de inferioridad e inseguridad, o rebelándose contra nuestra protección. Debemos encontrar el equilibrio correcto para que nuestros hijos se sientan seguros sin sentirse limitados, como dice el refrán: darles raíces para que crezcan y alas para volar.
  1. Define límites
Desde el nacimiento, los niños aprenden cada minuto, todos los días. Este proceso de aprendizaje requiere una estructura y límites. Es papel de los padres saber cómo establecer límites y crear reglas. Nuestros hijos inevitablemente empujarán y pondrán a prueba los límites, pero también aprenderán a apreciarlos, especialmente si estamos preparados para dar fundamento a las normas (con explicaciones adecuadas a la edad del niño). De vez en cuando, muéstrale los malos resultados de no respetar los límites (en sus propias vidas o en las de sus amigos) para que aprecien plenamente la disciplina. Y, como en el punto anterior, necesitamos mantener un equilibrio sano, no limitando demasiado ni dándoles demasiada libertad.
  1. Dales libertad para ser ellos mismos
También es importante dar a nuestros hijos la oportunidad de ser quienes son y no quienes queremos que sean. No debemos cargarles con nuestras expectativas. Amarles significa tener la fuerza de dejarles ser autónomos y permitir que ya no necesiten de nosotros – cuando llegue el momento. Aunque sea difícil ver que nuestros hijos se apartan y se vuelven más independientes, el amor exige que les dejemos abrir las alas y volar.
  1. Sé sincero
Finalmente, no debemos mentir a nuestros hijos. Ellos nos aman y confían en nosotros, y si descubren que mentimos, acabarán sintiéndose traicionados. Podrían pensar que estamos mintiendo porque no les amamos – o pueden concluir que mentir a las personas que amas es correcto, y ninguno de los dos casos es bueno. Cuando hacemos una promesa, debemos mantenerla. Cuando parece difícil explicar algo a un niño, debemos mantener la verdad, aunque haya que simplificar las cosas o explicarlas usando imágenes y metáforas hasta que nuestros hijos tengan edad suficiente para entender. La honradez es un signo de confianza y respeto, y es necesaria en una relación amorosa.