20 abr. 2019

Evangelio día 21: Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor


Evangelio según San Juan 20, 1-9.

Desde la Cruz Resucitarán
El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada.
Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto".Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro.Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes.Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró.Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo,y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte.Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó.Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor.


Del comentario de Jose A. Pagola

¿DÓNDE BUSCAR AL QUE VIVE?
Si queremos encontrarnos con Cristo resucitado, lleno de vida y de fuerza creadora,
lo hemos de buscar, no en una religión muerta, reducida al cumplimiento y la
observancia externa de leyes y normas, sino allí donde se vive según el Espíritu
de Jesús, acogido con fe,con amor y con responsabilidad por sus seguidores.
Lo hemos de buscar, no entre cristianos divididos y enfrentados en luchas estériles,
vacías de amor a Jesús y de pasión por el Evangelio, sino allí donde vamos constru-
yendo comunidades que ponen a Cristo en su centro porque, saben que «donde están
reunidos dos o tres en su nombre, allí está Él».
Al que vive no lo encontraremos en una fe estancada y rutinaria, gastada por toda
clase de tópicos y fórmulas vacías de experiencia, sino buscando una calidad nueva
en nuestra relación con él y en nuestra identificación con su proyecto. Un Jesús
apagado e inerte, que no enamora ni seduce, que no toca los corazones ni contagia
su libertad, es un "Jesús muerto". No es el Cristo vivo, resucitado por el Padre.No es
el que vive y hace vivir.
José Antonio Pagola