10 abr. 2019

PARÁBOLA DE LOS TRES ÁRBOLES




  Con solo pan y vino, aquella mesa,
       y un grupo soñador de  aires divinos,
sació los sueños, descubrió destinos
y solo fue de Amor tan alta empresa.

El divino profeta es quien escoge
lo más sencillo para hacerlo cumbre
y de humilde madera y corta lumbre,
       el más alto calor saca y acoge.

   El árbol que soñaba con el cielo
tuvo la suerte de trocarse en cruces.
rompió la tarde y despertó las luces
de la vida a los pies del desconsuelo.

El Divino Profeta, el Redentor,
quiso probar la fuerza del madero.
Sus manos y sus pies son  el certero
testimonio cruento de su Amor.

   Anhelaba cruzar los grandes mares
       el árbol de madera fuerte y noble.
Tenía corazón de viejo roble
y a frágil barca huyeron su andares.

El Divino Profeta y sus amigos
montaron en la barca.  Y el Maestro,
doctrina sabia y con lenguaje nuestro,
dijo: “Seréis mi voz y mis testigos”.

Elpidio Ruiz Herrero 
 Vilanova de Arousa 23/3/2016