25 ago. 2012

El poder de la palabra


Por Bernabé Tierno .


“Las palabras son ráfagas de viento, pero al propagarse lo mismo pueden producir frutos que daño y ruina”. (Chuang-Tzu).

Sé que yo soy mi palabra y que todos necesitan de mis palabras optimistas, reconfortantes y acogedoras, como yo necesito de las suyas.

Mis palabras, que expresan lo que pienso y siento, son la viva imagen de mí mismo, me delatan y hablan de mí. Por eso, cuando hablo, tengo presente que hay palabras que pueden herir gravemente el alma y se clavan como puñales y hieren e incluso, matan, pero también hay palabras que curan, alientan, acogen y dan vida…, hasta el punto de que se convierten en verdadera medicina. El optimista vital, cuando se encuentra ante un semejante, mira si con sus palabras puede contribuir a que su interlocutor se sienta más feliz y mejor consigo mismo. Cuesta poco hablar bien de los demás y los beneficios que reporta esta acción, son incalculables.