12 jul. 2020

Evangelio día 12: Domingo XV del Tiempo Ordinario- Ciclo A


Evangelio por Odres Nuevos

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,1-23):

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla.
Les habló mucho rato en parábolas: 
«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga.»
Palabra del Señor


Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Mt (13,1-23)

LA FUERZA OCULTA DEL EVANGELIO

La parábola del sembrador es una invitación a la esperanza. La siembra del evangelio, muchas veces inútil por diversas contrariedades y oposiciones, tiene una fuerza incontenible. A pesar de todos los obstáculos y dificultades, y aun con resultados muy diversos, la siembra termina en cosecha fecunda que hace olvidar otros fracasos.
No hemos de perder la confianza a causa de la aparente impotencia del reino de Dios. Siempre parece que «la causa de Dios» está en decadencia y que el evangelio es algo insignificante y sin futuro. Y sin embargo no es así. El evangelio no es una moral ni una política, ni siquiera una religión con mayor o menor porvenir. El evangelio es la fuerza salvadora de Dios «sembrada» por Jesús en el corazón del mundo y de la vida de los hombres.
Empujados por el sensacionalismo de los actuales medios de comunicación, parece que solo tenemos ojos para ver el mal. Y ya no sabemos adivinar esa fuerza de vida que se halla oculta bajo las apariencias más desalentadoras.
Si pudiéramos observar el interior de las vidas, nos sorprendería encontrar tanta bondad, entrega, sacrificio, generosidad y amor verdadero. Hay violencia y sangre en el mundo, pero crece en muchos el anhelo de una verdadera paz. Se impone el consumismo egoísta en nuestra sociedad, pero son bastantes los que descubren el gozo de una vida sencilla y compartida. La indiferencia parece haber apagado la religión, pero en no pocas personas se despierta la nostalgia de Dios y la necesidad de la plegaria.
La energía transformadora del evangelio está ahí trabajando a la humanidad. La sed de justicia y de amor seguirá creciendo. La siembra de Jesús no terminará en fracaso. Lo que se nos pide es acoger la semilla. ¿No descubrimos en nosotros mismos esa fuerza que no proviene de nosotros y que nos invita sin cesar a crecer, a ser más humanos, a transformar nuestra vida, a tejer relaciones nuevas entre las personas, a vivir con más transparencia, a abrirnos con más verdad a Dios?

Catequizis 14 - Dios Espíritu Santo y Catequizis 15 - Los Sacramentos





El Espíritu Santo es "Señor y DADOR de vida". Si le tenemos dentro, vemos la vida con paz, esperanza y amor. Pero si no le tenemos... todo se pone feo.





Dios nos ofrece 7 ayudas para recorrer el camino de la vida. Podemos caminar a solas, con nuestras fuerzas, o contando con su ayuda.

Santificado sea tu nombre

https://pastoralsj.org/creer/

Hubo una época en que pensaba que esto de “santificado sea tu nombre” significaría que uno tenía que estar diciendo todo el día cosas bonitas de Dios, frases piadosas, o cantos de alabanza… Quizás me he hecho más mayor, o más práctico, o comprendo un poco más el mundo. Ahora cuando me detengo en esa frase inmediatamente me vienen a la mente polémicas y frases desgraciadamente frecuentes en nuestro mundo, en el que hay gente que, con el argumento de la libertad de expresión, dice verdaderas barbaridades sobre Dios (y de paso la Virgen, los santos y todo aquello que les suene a religión).


Entonces me doy cuenta de que santificar un nombre es algo mucho más serio que decir cosas bonitas, aunque ciertamente también es algo que implica no decir barbaridades.


Primero, es aprender a respetar todo lo que ese nombre significa para mí y para otros. Respetar lo que comparto, pero también lo que no. Respetar el nombre de Dios es respetar a las personas para quien ese nombre es importante (si acaso yo no creyera). Y es también -si yo soy creyente- tomar en serio ese nombre. Tomarlo en serio es no utilizarlo para cualquier cosa. Es no confundir la voluntad de Dios con cosas que no dejan de ser tradición, cultura o costumbre. Es descalzarme ante el terreno sagrado que es su palabra, y escucharla. Es aprender a descubrir los mil significados de ese nombre. Porque “tu nombre” es Dios, y es Padre, y Madre, y Alfarero, y Creador, Maestro, Juez, Amigo, Jesús, Espíritu, Sabiduría… innumerables nombres cargados de significado, matices y profundidad. Y al tomar en serio esos nombres, entonces tomo en serio las consecuencias para mí, que me entiendo también como Hijo, Hermano, Barro, Criatura, Discípulo, Libre, Amigo, etc.


Santificar su nombre es ser consciente de que al decir “Dios”, estoy hablando de Dios, del mundo, y de mi propia vida. De nuestra verdad más profunda.

José María Rodríguez Olaizola, sj.

11 de julio: Día internacional de la población


¿Cuántas personas hay en el mundo?

¿Cuándo superaremos los 8.000 millones de habitantes?

De acuerdo a los estudios estadísticos realizados en los últimos años, se calcula que la tasa de crecimiento de la población mundial es de casi 83 millones de personas. Actualmente los habitantes de todo el mundo son de 7.684 millones y se espera que para el 2030 sobrepase la cifra de los 8.600 millones.

Taj Mahal (La India)

China y la India son los países que tienen un mayor número de habitantes con respecto al resto del mundo. Estas dos grandes naciones ubicadas en el continente asiático albergan el 61% de la población. Solamente en China, habitan 1.440 millones de personas, mientras que en la India hay 1.390 millones, que unidos representa casi el 37% de toda la humanidad.

Día Mundial de la Población en tiempos de pandemia

En 2020 la celebración mundial por la Población se ha centrado en los problemas añadidos que causa la pandemia de COVID-19 y la crisis desencadenada a consecuencia de la misma. Las mujeres son el sector de la sociedad más vulnerable en esta situación de confinamiento por una serie de motivos:
  • Hay muchas más mujeres en el sector de la salud, sobre todo en enfermería y son las que están soportando el peso del trabajo en primera línea de combate en los hospitales y en los centros de salud.
  • La mujer está soportando en muchos casos el cuidado de los hijos y las personas mayores, mientras duran los confinamientos. Muchas de ellas han dejado de trabajar o han tenido que reducir la jornada laboral. O bien compatibilizan el trabajo con el cuidado de los hijos, restándose horas de sueño y descanso.
  • En los países de ingresos medios o bajos, las mujeres no tienen acceso a métodos anticonceptivos, dificultando así la planificación familiar.
  • Se dan más casos de violencia de género contra las mujeres.
  • Se relaja la vigilancia internacional en multitud de temas como la mutilación genital y los matrimonios infantiles.

5 jul. 2020

Tirar estatuas


Por mucho que esté de moda y que a muchos les parezca un acto de justicia, destruir estatuas y símbolos históricos no es algo muy novedoso, más bien es una constante a lo largo de la Historia que más que libertad, siempre ha denotado ciertas dosis de fanatismo y una mirada empobrecida y arbitraria de la realidad, de la cultura y del propio modo de actuar. Es una pena que en ciertos casos la reivindicación legítima se convierta en vandalismo ciego más propio de adolescentes rebeldes que de ciudadanos responsables y conocedores de su propia identidad.
Puede que haya ciertas dosis de racismo –y otras barbaridades condenables– en algunos personajes históricos, como seguramente lo había en la mayoría de nuestros antepasados –también de los que se quejan–, porque esa era la forma de ver el mundo, sabiendo que no es lo mismo explicar que justificar. Y probablemente, dentro de varias décadas se escandalizarán por muchas costumbres que ahora la sociedad eleva a dogma, y no por ello mereceremos el desprecio más absoluto. Sobre todo resulta muy osado juzgar –y condenar– personajes históricos porque ahora nos hemos dado cuenta que había aspectos de su vida que hoy catalogamos como políticamente incorrectos, básicamente porque así nunca aprendemos del pasado y no reconoceremos lo bueno que pudieron propiciar con su vida. Está claro que no todos los personajes son iguales ni todos merecen un recuerdo agradecido, pero la Historia no deja de ser un proceso de aprendizaje colectivo a través de un doloroso ensayo y error donde la brocha gorda no ayuda, por eso es más necesario el criterio reposado que el emotivismo radical.
No me imagino juzgando una y otra vez a mis abuelos por no haber reaccionado en su momento como yo lo haría en pleno siglo XXI. Revisar la Historia es algo siempre necesario, sin embargo no es lo mismo que recortarla hasta ajustarla a nuestros propios patrones contemporáneos, porque correremos el riesgo de quedarnos solos o, peor aún, bajo el ojo inquisidor de unos pocos. De la misma manera que necesitamos referentes actuales, no podemos permitirnos el lujo de criminalizar a muchos que nos ayudaron a crecer como sociedad y cuyas ideas, gestas e incluso errores nos permitieron llegar hasta aquí, porque nos guste o no, somos el producto de nuestra propia Historia colectiva, algo que no podremos cambiar.

Evangelio día 5: Domingo XIV del tiempo ordinario - Ciclo A

Evangelio por Odres Nuevos

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-30):
En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»



Palabra del Señor
Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Mt (11,25-30)

APRENDER DE LOS SENCILLOS

Jesús no tuvo problemas con las gentes sencillas del pueblo. Sabía que le entendían. Lo que le preocupaba era si algún día llegarían a captar su mensaje los líderes religiosos, los especialistas de la ley, los grandes maestros de Israel. Cada día era más evidente: lo que al pueblo sencillo le llenaba de alegría, a ellos los dejaba indiferentes.
Aquellos campesinos que vivían defendiéndose del hambre y de los grandes terratenientes le entendían muy bien: Dios los quería ver felices, sin hambre ni opresores. Los enfermos se fiaban de él y, animados por su fe, volvían a creer en el Dios de la vida. Las mujeres que se atrevían a salir de su casa para escucharle intuían que Dios tenía que amar como decía Jesús: con entrañas de madre. La gente sencilla del pueblo sintonizaba con él. El Dios que les anunciaba era el que anhelaban y necesitaban.
La actitud de los «entendidos» era diferente. Caifás y los sacerdotes de Jerusalén lo veían como un peligro. Los maestros de la ley no entendían que se preocupara tanto del sufrimiento de la gente y se olvidara de las exigencias de la religión. Por eso, entre los seguidores más cercanos de Jesús no hubo sacerdotes, escribas o maestros de la ley.
Un día, Jesús descubrió a todos lo que sentía en su corazón. Lleno de alegría le rezó así a Dios: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla».
Siempre es igual. La mirada de la gente sencilla es, de ordinario, más limpia. No hay en su corazón tanto interés torcido. Van a lo esencial. Saben lo que es sufrir, sentirse mal y vivir sin seguridad. Son los primeros que entienden el evangelio.
Esta gente sencilla es lo mejor que tenemos en la Iglesia. De ellos tenemos que aprender obispos, teólogos, moralistas y entendidos en religión. A ellos les descubre Dios algo que a nosotros se nos escapa. Los eclesiásticos tenemos el riesgo de racionalizar, teorizar y «complicar» demasiado la fe. Solo dos preguntas: ¿por qué hay tanta distancia entre nuestra palabra y la vida de la gente? ¿Por qué nuestro mensaje resulta casi siempre más oscuro y complicado que el de Jesús?

Video del Papa - Julio 2020


El ritmo de vida muchas veces frenético que llevamos juega en contra de nuestra vida familiar. Y aquí tenemos un problema muy importante. Porque nadie, ni nosotros como individuos, ni la sociedad, puede prescindir de las familias. Menos en este tiempo de crisis que estamos viviendo. Como dice el Papa Francisco, “las familias no son un problema, son principalmente una oportunidad”.

“La familia tiene que ser protegida.
Son muchos los peligros a los que está enfrentada: el ritmo de vida, el estrés...
A veces los padres se olvidan de jugar con sus hijos.
La Iglesia tiene que animar y estar al lado de las familias ayudándolas a descubrir caminos que le permitan superar todas las dificultades.
Recemos para que las familias en el mundo de hoy sean acompañadas con amor, respeto y consejo. Y de modo especial, sean protegidas por los Estados”.

CATEQUIZIS-13 Nuestra madre del Cielo


La madre de Jesús es también nuestra madre del Cielo.
Y nos cuida con el amor de las madres buenas. ¡Gracias María! 🥰

1 jul. 2020

Pastor de sueños



Y siempre el viento, Tucho.
El que te da de frente y sopla libre.
El que pone en tus labios la osadía 
de abrir penumbras y cerrar ausencias,
cuando las  horas marcan
el pálpito del sol
y el horizonte de los sueños vivos.
El viento habita
la claridad  de lo que deja al paso
y pide desnudez
al presentarse libre
cubriendo de bondad tus pensamientos,
como cuando la aurora
se despeja, se anima
y pasa entre las nubes victoriosa.
Las manos llenas y la frente limpia,
¿qué más te puede dar el viento puro?
¿Qué otra fuerza tendrán tus pies cansados,
que aquella que en el viento te estimula?
Asómate a la Ría.
Inclina la cabeza
y deja que en el Umia los misterios
escojan el camino de la luz
y beban en sus aguas
las huellas de bondad que tú heredaste.

Elpidio Ruiz Herrero

Cuál es el secreto de una vida feliz...

27 jun. 2020

Evangelio día 28:Domingo XIII del Tiempo Ordinario - Ciclo A

Evangelio por Odres Nuevos

Deja tu vitrina y salta para ser vaso lleno de agua viva
Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,37-42):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.»
Palabra del Señor
Evangelio Comentado por:



José Antonio Pagola
Mt (10,37-42)

DISPUESTOS A SUFRIR

Jesús no quería ver sufrir a nadie. El sufrimiento es malo. Jesús nunca lo buscó ni para sí mismo ni para los demás. Al contrario, toda su vida consistió en luchar contra el sufrimiento y el mal, que tanto daño hacen a las personas.
Las fuentes lo presentan siempre combatiendo el sufrimiento que se esconde en la enfermedad, las injusticias, la soledad, la desesperanza o la culpabilidad. Así fue Jesús: un hombre dedicado a eliminar el sufrimiento, suprimiendo injusticias y contagiando fuerza para vivir.
Pero buscar el bien y la felicidad para todos trae muchos problemas. Jesús lo sabía por experiencia. No se puede estar con los que sufren y buscar el bien de los últimos sin provocar el rechazo y la hostilidad de aquellos a los que no interesa cambio alguno. Es imposible estar con los crucificados y no verse un día «crucificado».
Jesús no lo ocultó nunca a sus seguidores. Empleó en varias ocasiones una metáfora inquietante que Mateo ha resumido así: «El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí». No podía haber elegido un lenguaje más gráfico. Todos conocían la imagen terrible del condenado que, desnudo e indefenso, era obligado a llevar sobre sus espaldas el madero horizontal de la cruz hasta el lugar de la ejecución, donde esperaba el madero vertical fijado en tierra.
«Llevar la cruz» era parte del ritual de la crucifixión. Su objetivo era que el condenado apareciera ante la sociedad como culpable, un hombre indigno de seguir viviendo entre los suyos. Todos descansarían viéndolo muerto.
Los discípulos trataban de entenderle. Jesús les venía a decir más o menos lo siguiente: «Si me seguís, tenéis que estar dispuestos a ser rechazados. Os pasará lo mismo que a mí. A los ojos de muchos pareceréis culpables. Os condenarán. Buscarán que no molestéis. Tendréis que llevar vuestra cruz. Entonces os pareceréis más a mí. Seréis dignos seguidores míos. Compartiréis la suerte de los crucificados. Con ellos entraréis un día en el reino de Dios».
Llevar la cruz no es buscar «cruces», sino aceptar la «crucifixión» que nos llegará si seguimos los pasos de Jesús. Así de claro.

Bohemian Rhapsody - Prague Cello Quartet

Día mundial del árbol


Siembra un árbol y contribuye a la protección del medio ambiente. También puedes compartir en redes sociales con la etiqueta #DíaMundialDelÁrbol.




         Son considerados los pulmones del planeta. Los árboles y bosques purifican el aire y contribuyen a regular el clima. Su importancia e impacto sobre el medio ambiente son de un valor incalculable.
        Es por ello que en muchos países se celebra el Día Mundial del Árbol el 28 de junio. Sin embargo, hay que diferenciar esta fecha de otra celebración: el Día Internacional de los Bosques, avalado por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y que tiene lugar el 21 de marzo cada año.

Conciencia ambientalista para la conservación de los árboles y bosques

Es alarmante la desaparición de grandes superficies arbóreas alrededor del mundo, por los procesos de deforestación generados por el hombre de manera indiscriminada y por razones climáticas (sequías, huracanes, vendavales, granizadas), estimada en dieciséis millones de hectáreas anuales (aproximadamente un tercio de los bosques del mundo).

Las alteraciones producidas por el cambio climático generan niveles de acumulación de combustible en los bosques, incrementando la incidencia, durabilidad e intensidad de los incendios forestales.
Por otra parte, la tala indiscriminada afecta la pérdida del hábitat de diversas especies animales y vegetales, disminuyendo la fertilidad de los suelos y la posibilidad de regeneración de superficies arbóreas.

          Existen numerosas organizaciones ecologistas que promueven una conciencia de protección y conservación de estos ecosistemas (bosques y árboles) mediante un uso adecuado de los recursos naturales existentes. Es fundamental que los gobiernos del mundo apliquen medidas y políticas que contribuyan a frenar los efectos del cambio climático y la tala indiscriminada.

Árboles sagrados

           Para muchas culturas, algunos árboles representan historias o tienen un significado religioso que los hacen especiales. Ejemplo de ellos son:

Baobab

Los habitantes de Madagascar los consideran sagrados puesto en ellos viven sus espíritus ancestrales.

Bodhi

Para la cultura budista, fue en uno de estos árboles donde Siddharta se sentó y se transformó en Buda. Sus ramas van al cielo, el tronco permanece en tierra y las raíces bajan al inframundo.

Espino sagrado

Está ubicado en Glastonbury (Inglaterra). Se cuenta que José de Arimatea viajó con el Santo Grial, después de ser crucificado Jesús. Al pasar por ese lugar, clavó un palo de madera como símbolo de Jesús en la tierra y a la mañana siguiente había crecido un árbol.

Conmemoración del día del árbol

Anualmente cada país celebra el día del árbol, realizando actividades para promover la importancia de conservar y regenerar los bosques y árboles:
  • Siembra de árboles.
  • Limpieza de bosques.
  • Actividades de esparcimiento y de contacto con la naturaleza.
  • Jornadas educativas sobre el cuidado y protección de árboles.




Aporte de los árboles en la conservación del medio ambiente

Los árboles juegan un papel fundamental en la conservación del medio ambiente:
  • Liberan el oxígeno y transforman el dióxido de carbono (CO2) en biomasa, reduciendo el efecto invernadero.
  • Son reguladores de los ciclos hidrológicos contribuyendo a evitar inundaciones.
  • Previenen la erosión de los suelos, favoreciendo el desarrollo de la agricultura.
  • Constituyen el hábitat de especies de plantas, aves, mamíferos, reptiles y anfibios.
  • En las zonas selváticas contribuyen a formar un ambiente húmedo.
  • Contribuyen a regular el clima, reduciendo los efectos del cambio climático generado principalmente por el hombre.
  • Son una fuente de materia prima para la elaboración de medicinas, alimentos, papel, combustible (madera y carbón), fibras y otros materiales naturales como corcho, resinas y caucho.

El poder de los deseos

    
    Seguro que si ahora mismo nos preguntaran si tenemos algún deseo responderíamos sin dudar que sí. Y no uno, sino muchísimos. Basta escucharnos un poco por dentro para darnos cuenta de que, como dice mi compañero Adolfo, somos un puñadito de deseos. Y, ¿qué pasa si los deseos se cumplen? Lo fácil sería pensar que yo sería feliz si mis deseos se realizaran. Eso es lo que nos prometen muchos anuncios en los que los publicistas, con mucho arte, nos hacen creer que su producto cumplirá nuestros deseos. Incluso podríamos llegar a simplificar tanto que llegásemos a pensar que la vida consiste en cumplir deseos. Si hacemos un poco de memoria, podemos caer en la cuenta de que no todos los deseos son iguales. 
      Hay unos, que cuando se hacen realidad, tras un momento de euforia, nos dejan como antes. O puede ser peor si en seguida se ha instalado otro en nuestro interior y nos vemos como atrapados, con la sensación de que nunca nos quedamos satisfechos. Esos son los deseos que se alían con nuestra imagen, nuestros éxitos, el poder… son egoístas, porque soy yo quien está en el centro. Pero hay otros deseos, que al realizarse, nos quedamos llenos, quizá sin mucho ruido y sin llamar la atención, pero dejan un poso de paz en nosotros y van dibujando una felicidad honda en nuestro corazón. Y curiosamente en estos deseos no somos nosotros los protagonistas, sino que el deseo apunta hacia los demás, y nos hace salir, darnos a la gente.
       Es cierto que no podemos controlar nuestros deseos porque ellos van apareciendo sin pedir permiso. Pero lo que sí podemos hacer es ir distinguiendo con la práctica cuáles son con los que me busco a mí mismo y cuáles los que me llevan a los demás. Y así ir educando nuestra capacidad de desear para que no nos atrapen los deseos egoístas sino que podamos cumplir los que nos llevan a entregarnos generosamente. Creo que es de las cosas más auténticas de los seres humanos el estar continuamente deseando. También me gusta pensar que Dios tiene deseos, y estoy seguro de que seremos más felices cuando nuestros deseos y los suyos vayan de la mano.
       No me resisto a poner algo de lo más bonito que se ha escrito sobre los deseos: Nos hiciste Señor para Ti, y nuestro corazón permanecerá inquieto hasta que descanse en Ti. Estoy pensando que para Nochevieja no diré a nadie «que se cumplan tus deseos», sino que «tus deseos te lleven a Dios».
Javi Montes, sj.

20 jun. 2020

Evangelio día 21: Domingo XII del tiempo ordenario Ciclo A

Evangelio por Odres Nuevos

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,26-33):

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»
Palabra del Señor

Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Mt (10,26-33)


SEGUIR A JESÚS SIN MIEDO

El recuerdo de la ejecución de Jesús estaba todavía muy reciente. Por las comunidades cristianas circulaban diversas versiones de su pasión. Todos sabían que era peligroso seguir a alguien que había terminado tan mal. Se recordaba una frase de Jesús: «El discípulo no está por encima de su maestro». Si a él le han llamado Belcebú, ¿qué no dirán de sus seguidores?
Jesús no quería que sus discípulos se hicieran falsas ilusiones. Nadie puede pretender seguirle de verdad sin compartir de alguna manera su suerte. En algún momento alguien nos rechazará, maltratará, insultará o condenará. ¿Qué hay que hacer?
La respuesta le sale a Jesús desde dentro: «No les tengáis miedo». El miedo es malo. No ha de paralizar nunca a sus discípulos. No han de callarse. No han de cesar de propagar su mensaje por ningún motivo.
Jesús les explica cómo han de situarse ante la persecución. Con él ha comenzado ya la revelación de la Buena Noticia de Dios. Deben confiar. Lo que todavía está «encubierto» y «escondido» a muchos, un día quedará patente: se conocerá el Misterio de Dios, su amor al ser humano y su proyecto de una vida más feliz para todos.
Los seguidores de Jesús están llamados a tomar parte desde ahora en ese proceso de revelación: «Lo que yo os digo de noche, decidlo en pleno día». Lo que les explica al anochecer, antes de retirarse a descansar, lo tienen que comunicar sin miedo «en pleno día». «Lo que yo os digo al oído, pregonadlo desde los tejados». Lo que les susurra al oído para que penetre bien en su corazón, lo tienen que hacer público.
Jesús insiste en que no tengan miedo. «Quien se pone de mi parte», nada ha de temer. El último juicio será para él una sorpresa gozosa. El juez será «mi Padre del cielo», el que os ama sin fin. El defensor seré yo mismo, que «me pondré de vuestra parte». ¿Quién puede infundirnos más esperanza en medio de las pruebas?
Jesús imaginaba a sus seguidores como un grupo de creyentes que saben «ponerse de su parte» sin miedo. ¿Por qué somos tan poco libres para abrir nuevos caminos más fieles a Jesús? ¿Por qué no nos atrevemos a plantear de manera sencilla, clara y concreta lo esencial del evangelio?