13 ago. 2014

Entrevista de la Voz de Galicia a nuestro párroco D. Tucho (I)

Con motivo del 50 aniversario de Sacerdocio



             Que a un cura, sobre todo si tiene ya cierta edad, se le trate de «don» es algo habitual. Lo que no lo es tanto es que este tratamiento vaya parejo con un diminutivo que rezuma complicidad como es Tucho. Así es como le gusta que le llamen a Antonio Sineiro, el párroco de San Cipriano de Vilanova, y así es como le llaman muchos de sus parroquianos, aunque algunos todavía se resisten porque consideran que suena irrespetuoso y poco serio.

             Esta anécdota plasma bien el carácter de este hombre que en las últimas semanas no para de recibir homenajes y muestras de cariño a propósito de haber cumplido cincuenta años de sacerdocio. Los recibió en Ribadumia -él es natural de Barrantes- y los tuvo en Vilanova de Arousa, donde el 14 de agosto el Concello le impuso una insignia y donde dio lectura al pregón con motivo de la Festa do Mexillón e o Berberecho. Una semana después, fueron sus feligreses quienes organizaron una serie de actividades en su honor, con comida populosa incluida.

             Don Tucho dice sentirse «apabullado» y tener ganas de volver a sus rutinas, aunque no por ello deja de estar «agradecido». «Eu son un home sinxelo», apunta, pero no es, ni mucho menos, un sacerdote corriente. Pese a haber cumplido ya 73 años, su curiosidad sigue intacta y no deja de reivindicar cambios en la Iglesia. No le duelen prendas al reconocer que algunos estamentos eclesiásticos están estancados. «Os curas acomodámonos e non nos renovamos. É necesaria unha revanxelización con novos métodos e meternos na realidade da vida». Quizá es por eso que lo que más trabaja y con lo que más disfruta es con el «mundo das relacións». Se relaciona en la iglesia, pero también en la calle -«se vexo a un neno sempre me gusta acercarme e dicirlle algo»- y hasta en los bares. «A igrexa é un templo pero as tabernas tamén poden ser templos onde evanxelizar».


¡ FELIZ 53 ANIVERSARIO !
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