30 mar. 2015

SEMANA SANTA 2015

TRIDUO PASCUAL 2015


DÍA 2 DE ABRIL- JUEVES SANTO: 

“El recuerdo del banquete que precedió al éxodo ilumina de un modo especial el ejemplo de Cristo al lavar los pies de los discípulos y la palabra de Pablo sobre la institución de la Pascua Cristiana de la Eucaristía.




 Hora 9:00
Apertura del templo para recoger ofrendas al Santísimo.
 Hora 20:00
Eucaristía Solemne de la Cena del Señor. Lavatorio de los pies
Preside D. Antonio Sineiro Padín (Tucho)
-Reserva del Santísimo.
 Hora 22:30
-Hora Santa por el equipo de Liturgia.

DÍA 3 DE ABRIL-  VIERNES SANTO: 

“La acción litúrgica del Viernes Santo llega a su momento culminante en el relato según San Juan de la Pasión de aquel que, como el siervo del Señor anunciado en el libro de Isaías, se ha convertido realmente en el único sacerdote al ofrecerse a si mismo al Padre”.
 

 Hora 7:30
Apertura del templo para visitar al Santísimo.
 Hora 10:30
Vía Crucis Solemne (Jóvenes Confirmandos)
 Hora 19:00
Celebración litúrgica del Viernes Santo de la Pasión y Muerte del Señor.
Lectura de la Pasión, Adoración de la Cruz y Comunión.
Preside D. Felipe Redondo Polo.
 Hora 20:00
Desenclavo presidido por D. Elpidio Ruiz Herrero; y a continuación Procesión del Santo Entierro

DÍA 4 DE ABRIL -   SÁBADO SANTO 

DE LA SEPULTURA DEL SEÑOR: 


“Hoy es día de silencio. Junto al sepulcro, sentimos el dolor de la muerte del maestro y el dolor de todas las muertes del mundo. Pero al mismo tiempo confiamos en la fuerza de Dios: El grano de trigo sepultado en tierra dará mucho fruto".

 Hora 8:00
Procesión de la Soledad "Dos Caladiños".

CELEBRACIÓN DE LA NOCHE SANTA 

“En esta noche santa escuchamos el gran mensaje: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. ¡Ha RESUCITADO!"

 Hora 22:30
Solemne VIGILIA PASCUAL presidida por D. Antonio Sineiro Padín (párroco).
A continuación fiesta de la comunidad con un ágape de confraternidad pascual.

DÍA 5 DE ABRIL -

DOMINGO DE  PASCUA DE

RESURRECCIÓN: 


 Hora 10:00
Eucaristía Solemne de Pascua.
 Hora 12:00
Eucaristía Solemne de Pascua.
- Bautizos Comunitarios

Del 6 al 12 de Abril OCTAVA SOLEMNE DE PASCUA
"Bienaventurados los que crean sin haber visto" (Jn 20, 29b)

28 mar. 2015

La sencillez

Muchos están convencidos de que cuanto más sofisticados, y adornados estén tanto más prestigiosos, admirados y hermosos resultan. En realidad, la cualidad más difícil de conseguir es la sencillez, que es lo esencial. 

Esta se descubre con una simple mirada, y sólo la persona superficial la toma pobreza. Es lo que sugiere el filósofo ingles Francis Bacon (1561-1626) en sus Ensayos. Si tengo que valorar una piedra preciosa, lo mejor es ponerla en un marco sobrio, capaz de sostener la gema pero sin competir con ella. Es una relación que vale también para las relaciones humanas. El que es realmente magnánimo no es arrogante, desconoce la afectación, espontáneamente se pone a la altura de los demás, pero sin impedir que su riqueza interior desaparezca o se esconda.

Así encontramos aquella limpieza de pensamiento y de trato que Jesús había señalado en los niños en su frescor, en su libertad, en la sorpresa con que mira las cosas. Como decía G. Leopardiresulta curioso ver que casi todos los hombres que valen mucho tienen ademanes sencillos; y que casi siempre los ademanes sencillos se toman como indicio  de poca valía”. Se confirma así el peligro de equivocarnos que nos suele acechar cada vez que tenemos que juzgar las realidades humanas.

La misericordia (Reflexiones del Papa Francisco)

La opción 
por los últimos

  • La Iglesia debe salir de si misma, ¿Adónde? Hacia las periferias existenciales, cualesquiera que sean.

Si salimos de nosotros mismos, hallamos la pobreza. No podemos quedarnos tranquilos. No podemos volvernos cristianos almidonados, cristianos demasiado educados, que hablan de cosas teológicas mientras toman el té tranquilos.
¡No!  Debemos de ser cristianos valientes e ir a buscar la carne de Cristo.

Vigilia de Pentecostés, 18 de maryo de 2013



Fábula del el hombre, el hijo y el burro

Evangelio día 29: Domingo de Ramos

Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos 14, 1–15, 47

[C. Faltaban dos días para la Pascua y los Ázimos. Los sumos sacerdotes y los letrados pretendían prender a Jesús a traición y darle muerte. Pero decían:
S. –No durante las fiestas; podría amotinarse el pueblo.
C. Estando Jesús en Betania, en casa de Simón, el leproso, sentado a la mesa, llegó una mujer con un frasco de perfume muy caro, de nardo puro; quebró el frasco y se lo derramó en la cabeza. Algunos comentaban indignados:
S. –¿A qué viene este derroche de perfume? Se podía haber vendido por más de trescientos denarios para dárselo a los pobres.

C. Y regañaban a la mujer. Pero Jesús replicó:
J. –Dejadla, ¿por qué la molestáis? Lo que ha hecho conmigo está bien. Porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros y podéis socorrerlos cuando queráis; pero a mí no me tenéis siempre. Ella ha hecho lo que podía: se ha adelantado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura. Os aseguro que, en cualquier parte del mundo donde se proclame el Evangelio, se recordará también lo que ha hecho ésta.
C. Judas Iscariote, uno de los Doce, se presentó a los sumos sacerdotes para entregarles a Jesús. Al oírlo, se alegraron y le prometieron dinero. El andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
El primer día de los ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos:
S. –¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?
C. –El envió a dos discípulos diciéndoles:
J. –Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo, y en la casa en que entre, decidle al dueño: «El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?» Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena.
C. Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua. Al atardecer fue él con los Doce. Estando a la mesa comiendo dijo Jesús:
J. –Os aseguro, que uno de vosotros me va a entregar: uno que está comiendo conmigo.
C. –Ellos, consternados, empezaron a preguntarle uno tras otro:
S. –¿Seré yo?
C. Respondió:
J. –Uno de los Doce, el que está mojando en la misma fuente que yo. El Hijo del Hombre se va, como está escrito; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del Hombre!; ¡más le valdría no haber nacido!
C. Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronuncio la bendición, lo partió y se lo dio diciendo:
J. –Tomad, esto es mi cuerpo.
C. Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio y todos bebieron.
Y les dijo:
J. –Esta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro, que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el Reino de Dios.
C. Después de cantar el salmo, salieron para el Monte de los Olivos. Jesús les dijo:
J. –Todos vais a caer, como está escrito: «Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas.» Pero cuando resucite, iré antes que vosotros a Galilea.
C. Pedro replicó:
S. –Aunque todos caigan, yo no.
C. Jesús le contestó:
J. –Te aseguro, que tú hoy, esta noche, antes que el gallo cante dos veces, me habrás negado tres.
C. Pero él insistía:
S. –Aunque tenga que morir contigo, no te negaré.
C. Y los demás decían lo mismo. Fueron a una finca, que llaman Getsemaní y dijo a sus discípulos:
J. –Sentaos aquí mientras voy a orar.
C. Se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, empezó a sentir terror y angustia, y les dijo:
J. –Me muero de tristeza: quedaos aquí velando.
C. Y, adelantándose un poco, se postró en tierra pidiendo que, si era posible, se alejase de él aquella hora; y dijo:
J. –¡Abba! (Padre): tú lo puedes todo, aparta de mi ese cáliz. Pero no lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.
C. Volvió, y al encontrarlos dormidos, dijo a Pedro:
J. –Simón, ¿duermes?, ¿no has podido velar ni una hora? Velad y orad, para no caer en la tentación; el espíritu es decidido, pero la carne es débil.
C. De nuevo se apartó y oraba repitiendo las mismas palabras. Volvió, y los encontró otra vez dormidos, porque tenían los ojos cargados. Y no sabían qué contestarle. Volvió y les dijo:
J. –Ya podéis dormir y descansar. ¡Basta! Ha llegado la hora; mirad que el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega.
C. Todavía estaba hablando, cuando se presentó Judas, uno de los doce, y con él gente con espadas y palos, mandada por los sumos sacerdotes, los letrados y los ancianos. El traidor les había dado una contraseña, diciéndoles:
S. –Al que yo bese, es él: prendedlo y conducidlo bien sujeto.
C. Y en cuanto llegó, se acercó y le dijo:
S. –¡Maestro !
C. Y lo besó. Ellos le echaron mano y lo prendieron. Pero uno de los presentes, desenvainando la espada, de un golpe le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús tomó la palabra y les dijo:
J. –¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos, como a caza de un bandido? A diario os estaba enseñando en el templo, y no me detuvisteis. Pero, que se cumplan las Escrituras.
C. Y todos lo abandonaron y huyeron.
Lo iba siguiendo un muchacho envuelto sólo en una sábana; y le echaron mano; pero él, soltando la sábana, se les escapó desnudo.
Condujeron a Jesús a casa del sumo sacerdote, y se reunieron todos los sumos sacerdotes y los letrados y los ancianos. Pedro lo fue siguiendo de lejos, hasta el interior del patio del sumo sacerdote; y se sentó con los criados a la lumbre para calentarse.
Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno buscaban un testimonio contra Jesús, para condenarlo a muerte; y no lo encontraban. Pues, aunque muchos daban falso testimonio contra él, los testimonios no concordaban. Y algunos, poniéndose de pie, daban testimonio contra él diciendo:
S. –Nosotros le hemos oído decir: «Yo destruiré este templo, edificado por hombres, y en tres días construiré otro no edificado por hombres.»
C. Pero ni en esto concordaban los testimonios. El sumo sacerdote se puso en pie en medio e interrogó a Jesús:
S. –¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti?
C. Pero él callaba, sin dar respuesta. El sumo sacerdote lo interrogó de nuevo preguntándole:
S. –¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios bendito?
C. Jesús contestó:
J. –Sí lo soy. Y veréis que el Hijo del Hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene entre las nubes del cielo.
C. El sumo sacerdote se rasgó las vestiduras diciendo:
S. –¿Qué falta hacen más testigos ? Habéis oído la blasfemia. ¿Qué decidís?
C. Y todos lo declararon reo de muerte. Algunos se pusieron a escupirle, y tapándole la cara, lo abofeteaban y le decían:
S. –Haz de profeta.
C. Y los criados le daban bofetadas. Mientras Pedro estaba abajo en el patio, llegó una criada del sumo sacerdote y, al ver a Pedro calentándose, lo miró fijamente y dijo:
S. –También tú andabas con Jesús el Nazareno.
C. El lo negó diciendo:
S. –Ni sé ni entiendo lo que quieres decir.
C. Salió fuera al zaguán, y un gallo cantó. La criada, al verlo, volvió a decir a los presentes:
S. –Este es uno de ellos.
C. Y él lo volvió a negar. Al poco rato también los presentes dijeron a Pedro:
S. –Seguro que eres uno de ellos, pues eres galileo.
C. Pero él se puso a echar maldiciones y a jurar:
S. –No conozco a ese hombre que decís.
C. Y en seguida, por segunda vez, cantó el gallo. Pedro se acordó de las palabras que le había dicho Jesús: «Antes de que cante el gallo dos veces, me habrás negado tres», y rompió a llorar.]
Apenas se hizo de día, los sumos sacerdotes con los ancianos, los letrados y el sanedrín en pleno, prepararon la sentencia; y, atando a Jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato.
Pilato le preguntó:
S. –¿Eres tú el rey de los judíos?
C. El respondió:
J. –Tú lo dices.
C. Y los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas.
Pilato le preguntó de nuevo:
S. –¿No contestas nada? Mira de cuántas cosas te acusan.
C. Jesús no contestó más; de modo que Pilato estaba muy extrañado. Por la fiesta solía soltarse un preso, el que le pidieran. Estaba en la cárcel un tal Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en la revuelta. La gente subió y empezó a pedir el indulto de costumbre. Pilato les contestó:
S. –¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?
C. Pues sabia que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia.
Pero los sumos sacerdotes soliviantaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás.
Pilato tomó de nuevo la palabra y les preguntó:
S. –¿Qué hago con el que llamáis rey de los judíos ?
C. Ellos gritaron de nuevo:
S. –Crucifícalo.
C. Pilato les dijo:
S. –Pues ¿qué mal ha hecho?
C. Ellos gritaron más fuerte:
S. –Crucifícalo.
C. Y Pilato, queriendo dar gusto a la gente, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.
Los soldados se lo llevaron al interior del palacio –al pretorio– y reunieron a toda la compañía. Lo vistieron de púrpura, le pusieron una corona de espinas, que habían trenzado, y comenzaron a hacerle el saludo:
S. –¡Salve, rey de los judíos !
C. Le golpearon la cabeza con una caña, le escupieron; y, doblando las rodillas, se postraban ante él.
Terminada la burla, le quitaron la púrpura y le pusieron su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo. Y a uno que pasaba, de vuelta del campo, a Simón de Cirene, el padre de Alejandro y de Rufo, lo forzaron a llevar la cruz.
Y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir lugar de «La Calavera»), y le ofrecieron vino con mirra; pero él no lo aceptó. Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte, para ver lo que se llevaba cada uno.
Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: EL REY DE LOS JUDIOS. Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la Escritura que dice: «Lo consideraron como un malhechor.»
Los que pasaban lo injuriaban, meneando la cabeza y diciendo:
S. –¡Anda!, tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo bajando de la cruz.
C. Los sumos sacerdotes, se burlaban también de él diciendo:
S. –A otros ha salvado y a sí mismo no se puede salvar. Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos.
C. También los que estaban crucificados con él lo insultaban.
Al llegar el mediodía toda la región quedó en tinieblas hasta la media tarde. Y a la media tarde, Jesús clamó con voz potente:
J. –Eloí Eloí, lamá sabactaní. (Que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?)
C. Algunos de los presentes, al oírlo, decían:
S. –Mira, está llamando a Elías.
C. Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber diciendo:
S. –Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo.
C. Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró.

Todos se arrodillan y se hace una pausa.
El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.
El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo:
S. –Realmente este hombre era Hijo de Dios.
[C. Había también unas mujeres que miraban desde lejos; entre ellas María Magdalena, María la madre de Santiago el Menor y de José y Salomé, que cuando él estaba en Galilea, lo seguían para atenderlo; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén.
Al anochecer, como era el día de la Preparación, víspera del sábado, vino José de Arimatea, noble magistrado, que también aguardaba el Reino de Dios; se presentó decidido ante Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús.
Pilato se extrañó de que hubiera muerto ya; y, llamando al centurión, le preguntó si hacía mucho tiempo que había muerto.
Informado por el centurión, concedió el cadáver a José. Este compró una sábana y, bajando a Jesús, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro, excavado en una roca, y rodó una piedra a la entrada del sepulcro.
María Magdalena y María, la madre de José, observaban dónde lo ponían.
Palabra del Señor

22 mar. 2015

Las emociones positivas

“Las emociones positivas surgidas en el seno de relaciones positivas, nos dan el aliento suficiente para entregarnos a fondo y conseguir logros, los cuales dotan de sentido a nuestras vidas”

Las emociones nos mueven, nos inspiran, nos catapultan, nos hacen más humanos, más solidarios, mejores personas, más sociales, mejores compañeros, espos@s, padres, mejores profesionales, nos conectan con nuestro pasado, con nuestra esencia, nos hacen mirar el futuro con esperanza, nos hacen tomar decisiones, nos hacen emprender, nos estimulan a crecer,…., ¡Estudiémoslas!, ¡ Practiquémoslas!

Las emociones positivas son el lubricante que engrasan el motor de nuestros resultados, y fruto de la combinación de varias de ellas, surge la más buscada y apreciada por el ser humano, el AMOR ( ver Estudio Grant ), y a una ampliación y construcción de recursos personales ( ver B.Fredickson). La  clasificación de B.Fredickson es la que más me gusta:
  1. Alegría
  2. Orgullo
  3. Serenidad
  4. Amor
  5. Gratitud
  6. Interés
  7. Esperanza
  8. Diversión
  9. Inspiración
  10. Asombro


En realidad podríamos decir que no existen emociones positivas o negativas, sino emociones constructivas o destructivasbeneficiosas o perniciosas. Mucho se han investigado las perniciosas, y no tanto las beneficiosas. Así, mientras que las emociones negativas nos sirven para sobrevivir, las positivas, nos sirven para crecer, para florecer, para conquistar, para compartir, para crear

Semana Santa y Pascua contada por niños

20 mar. 2015

Evangelio día 22: Domingo V de Cuaresma

La cruz en el cruce del camino

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 12-15
En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto.
Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:
–«Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Palabra del Señor
-
Evangelio Comentado por: José Antonio Pagola
.

EMPUJADOS AL DESIERTO

Marcos presenta la escena de Jesús en el desierto como un resumen de su vida. Señalo algunas claves. Según el evangelista, «el Espíritu empuja a Jesús al desierto». No es una iniciativa suya. Es el Espíritu de Dios el que lo desplaza hasta colocarlo en el desierto: la vida de Jesús no va a ser un camino de éxito fácil; más bien le esperan pruebas, inseguridad y amenazas.
Pero el «desierto» es, al mismo tiempo, el mejor lugar para escuchar, en silencio y soledad, la voz de Dios. El lugar al que hay que volver en tiempos de crisis para abrirle caminos al Señor en el corazón del pueblo. Así se pensaba en la época de Jesús.
El cristianismo está viviendo momentos difíciles. Siguiendo los estudios sociológicos, nosotros hablamos de crisis, secularización, rechazo por parte del mundo moderno… Pero tal vez, desde una lectura de fe, hemos de decir algo más: ¿No será Dios quien nos está empujando a este «desierto»? ¿No necesitábamos algo de esto para liberarnos de tanta vanagloria, poder mundano, vanidad y falsos éxitos acumulados inconscientemente durante tantos siglos? Nunca habríamos elegido nosotros estos caminos.
Esta experiencia de desierto, que irá creciendo en los próximos años, es un tiempo inesperado de gracia y purificación que hemos de agradecer a Dios. Él seguirá cuidando su proyecto. Solo se nos pide rechazar con lucidez las tentaciones que nos pueden desviar una vez más de la conversión a Jesucristo.
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La ternura de Dios (Reflexiones del Papa Francisco)

Cristianos a tiempo completo

  • Debemos hacer las obras de misericordia, pero con misericordia. Las obras de caridad con caridad, con ternura, y siempre con humildad


Cada  cristiano y cada comunidad es misionera en la medida en que lleva y vive el evangelio, y da testimonio del amor de Dios por todos, especialmente por quien se encuentra en dificultad. Sed misioneros del amor y de la ternura de Dios. Sed misioneros de la misericordia de Dios.]
Homilía, 5 de maryo de 2013

Es mejor compartir


Cuaresma. El árbol es bueno cuando da frutos buenos


Un árbol es bueno cuando da frutos buenos. Y para que llegue a darlos, el árbol requiere muchos cuidados.
Lo primero que hay que hacer es preparar la tierra para plantarlo; ha de estar la tierra bien regada, sin malas hierbas ni piedras que impidan a sus raíces extenderse y agarrar profundamente la tierra.
Después, es necesario tener una gran paciencia para permitirle crecer a su ritmo. También es necesario darle tiempo para reponer fuerzas, para recobrar la salud. En una palabra, hay que estar pendientes de él con un gran cuidado. Al árbol hay que darle también sus oportunidades.
Hay que podar las ramas secas para que la savia pueda llegar sin dificultad hasta las ramas más pequeñas y más alejadas del tronco.
Hay que apuntalarlo para que resista las tempestades. Si es frágil y está mal cuidado, resistirá poco y será arrancado de cuajo. HAY QUE PRESERVARLO DE LOS BICHOS QUE SE COBIJAN EN ÉL Y LE destruyen quitándole las fuerzas.
Hay que preocuparse de él en todo momento. ¡Entonces sí que será capaz de dar los frutos esperados, sabrosos y nutritivos!

Nosotros somos parecidos a los árboles. Nuestros frutos son nuestras obras y nuestras palabras. Si permanecemos plantados en la Palabra de Jesús, en su Evangelio, entonces daremos frutos -nuestras obras y palabras- en las cuales se podrá saborear la Palabra de Jesús. Si nos preocupamos de que nuestras raíces estén asentadas en Jesús; entonces nuestros frutos serán frutos de amor y no de odio.

Prioridades por Jorge Bucay



Jorge Bucay, realizó su formación académica en la Universidad de Buenos Aires. Se graduó como médico en 1973 y se especializó en enfermedades mentales en el servicio de interconsulta del hospital del Carmen de la ciudad de California y en la clínica Santa Mónica de la Provincia de Buenos Aires.Comenzó su carrera de psicoterapeuta en el equipo de interconsulta del Colegio Pirovano. Luego, se formó como psicoterapeuta Gestáltico en Argentina, Chile y Estados Unidos, asistiendo a cursos, seminarios y congresos en Argentina, Estados Unidos, España e Italia. Integró la Delegación Argentina que participó del Congreso Gestáltico Internacional de 1997, realizado en Cleveland, Estados Unidos.

Se autodefine como "ayudador profesional" ya que, según él, mediante sus conferencias y sus libros procura ofrecer herramientas terapéuticas, para que cada quien sea capaz de sanarse a si mismo. Por su parte, en su país natal, Argentina, es considerado uno de los mejores de la psicologìa actual. 

14 mar. 2015

La Iglesia de la misericordia (Papa Francisco)

La Iglesia da a luz, amamanta, hace crecer, corrige, alimenta, lleva de la mano...
Se requiere una iglesia capaz de redescubrir las entrañas maternas de la misericordia. Sin la misericordia poco se puede hacer hoy para insertarse en un mundo de "heridos", que necesitan comprensión, perdón y amor.


La Iglesia de la misericordia 



La tarea primaria que corresponde a la Iglesia es la de testimoniar la misericordia de Dios y alentar respuestas generosas de solidaridad para abrir a un futuro de esperanza, porque allí donde crece la esperanza se multiplican también las energías y el compromiso para la construcción de un orden social y civil más humano y más justo.

Discurso , 14 de noviembre de 2013

Evangelio día 15: Domingo IV de Cuaresma

“Deja que Jesús encienda su luz”

Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 14-21

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:
–«Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas.
Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.»
Palabra del Señor

En el trabajo de día a día

La actividad cotidiana, el sin fin de tareas, de trabajo, estudio, y la familia hacen que no me de cuenta de los días que van pasando y del tiempo que voy dedicando a todo ello.
Con tantas cosas, me da la sensación de que tengo que hacer las cosas bien. No puedo retrasar el trabajo, y menos las relaciones interpersonales, mi familia….A la vez, intento hacer malabarismos para que Tú tengas un hueco en el camino. Sin embargo, hoy llego a Ti con la clara convicción de que las cosas no salen si Tú no estás detrás.


El Señor le dijo: ---Sal y ponte de pie en el monte ante el Señor. ¡El Señor va a pasar! Vino un huracán tan violento, que descuajaba los montes y resquebrajaba las rocas delante del Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento vino un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto vino un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego se oyó una brisa tenue; al sentirla, Elías se tapó el rostro con el manto (…). (1Re 19, 11-13).

Hoy, aquí, ahora El día tiene veinticuatro horas. Y muchas veces vivo atareado, con prisa, sin poder parar de un sitio a otro. El trabajo se come, en las mejores energías y esfuerzos, y trae consigo cansancios. Es donde pongo empeño y dedicación, más de lo que ser recompensado con algo para vivir. 

  • Y Tú Jesús, que pasaste casi la toda tu vida artesano en una aldea. Me invitas a lo mismo, a ayudar a nuestro entorno a ser más justo desde mi propio lugar y esfuerzo. A descubrir que estoy llamado también en él. En lo cotidiano, en lo sencillo, y también en lo complicado que puede llegar Le presento a Dios mi trabajo. Busco en mi tiempo de trabajo el rastro que Dios va dejando en mi tiempo cotidiano. ¿En qué situaciones del día a día me encuentro con paz? ¿Dónde necesito que se haga más eco la brisa de lo que Dios me llama a realizar?

La Iglesia ofrece soluciones

La grandeza y dignidad de toda vida humana exigen que sea acogida con alegría y gratitud, que sea respetada y cuidada desde su inicio en la fecundación hasta la muerte natural. La Jornada por la Vida nos llama a implicarnos para crear una cultura de la vida: una cultura en la que toda vida humana sea acogida con alegría y gratitud, frente a una mentalidad anticoncepcionista y el dramático descenso de la natalidad; una cultura en la que toda vida humana sea respetada desde su concepción hasta su muerte natural, frente a una mentalidad abortista y eutanásica; y una cultura en la que la vida humana sea cuidada en todo momento, sobre todo cuando es más frágil e indefensa, cuidando al que sufre o está necesitado, al anciano o al moribundo.

Trabajemos para que se recupere entre nosotros el don y sentido de la maternidad, como el gran don de Dios a la mujer, que la dignifica. Como Iglesia, hemos de ofrecer medios para evitar que cualquier mujer, que se encuentre en situaciones muy duras por el embarazo, vea en el aborto la solución rápida a sus problemas y angustias.

8 mar. 2015

La misericordia de Jesús (Reflexiones del Papa Francisco)

Seguir a Jesús no significa participar en un cortejo triunfal.
Significa compartir su amor misericordioso, entrar en su gran obra de misericordia por cada hombre y por todos los hombres.

La misericordia de Jesús

La misericordia de Jesús no es solo un sentimiento, ¡es una fuerza que da la vida, que resucita al hombre! [...]
Esta "compasión" es el amor de Dios por el hombre, es la misericordia, es decir, la actitud de Dios en contacto con la miseria humana, con nuestra indigencia, con nuestro sufrimiento, nuestra angustia.
Ángelus, 9 de junio de 2013

7 mar. 2015

Evangelio día 8: Domingo III de Caresma

Lectura del santo evangelio según san Juan 2, 13-25

Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:
–«Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.»
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:
–«¿Qué signos nos muestras para obrar así?»
Jesús contestó:
–«Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.»
Los judíos replicaron:
–«Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.
Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía; pero Jesús no se confiaba con ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre.
Palabra del Señor
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2 mar. 2015

El árbol

Un árbol es bueno cuando da frutos buenos. Y para que llegue a darlos, el árbol requiere muchos cuidados.
Lo primero que hay que hacer es preparar la tierra para plantarlo; ha de estar la tierra bien regada, sin malas hierbas ni piedras que impidan a sus raíces extenderse y agarrar profundamente la tierra.
Después, es necesario tener una gran paciencia para permitirle crecer a su ritmo. También es necesario darle tiempo para reponer fuerzas, para recobrar la salud. En una palabra, hay que estar pendientes de él con un gran cuidado. Al árbol hay que darle también sus oportunidades.
Hay que podar las ramas secas para que la savia pueda llegar sin dificultad hasta las ramas más pequeñas y más alejadas del tronco.
Hay que apuntalarlo para que resista las tempestades. Si es frágil y está mal cuidado, resistirá poco y será arrancado de cuajo. HAY QUE PRESERVARLO DE LOS BICHOS QUE SE COBIJAN EN ÉL Y LE destruyen quitándole las fuerzas.
Hay que preocuparse de él en todo momento. ¡Entonces sí que será capaz de dar los frutos esperados, sabrosos y nutritivos!




Nosotros somos parecidos a los árboles. Nuestros frutos son nuestras obras y nuestras palabras. Si permanecemos plantados en la Palabra de Jesús, en su Evangelio, entonces daremos frutos -nuestras obras y palabras- en las cuales se podrá saborear la Palabra de Jesús. Si nos preocupamos de que nuestras raíces estén asentadas en Jesús; entonces nuestros frutos serán frutos de amor y no de odio.

La Confesión