29 jun. 2016

Testimonios de nuestras catequistas colaboradoras en la parroquia

Una catequesis que parte de lo que la Iglesia nos pide hoy a través de su representante en la tierra, el Papa Francisco  (en E.G. nº 164 y ss)  que sea:

  • UNA CATEQUESIS “KERIGMÁTICA, EVANGELIZADORA Y MISTAGÓGICA”


·         KERIGMÁTICA: que en todas las catequesis se haga presente al catequizando con su vida, su nivel cultural, sus experiencias de fe… y

 Que se presente el Kerigma (Jesucristo su salvador) de un modo personal, gozoso, asequible y participativo…


·         EVANGELIZADORA. MISIONERA: que la palabra de Dios. De un modo especial el evangelio (con las otras lecturas), de cada domingo sea medio y cauce para presentar el Kerigma…
·         MISTAGÓGICA: … y acercarles a los misterios de Cristo y que estos misterios sean amados, vividos y celebrados (más que aprendidos) por los catequizandos.
  • Elaboramos nuestro propio material en proceso, que titulamos  “TALLERES CATEQUETICOS”,  para  que utilizando los “Catecismo de la Iglesia Católica (Compendio), los tres de la Conferencia Episcopal Española y las lecturas de los domingos en sus tres ciclos A-B-C para la Infancia, desde 5 a 14 años, (con un material especial para la preparación intensiva de la primera  comunión), y con otros para la Confirmación de 14 a 16 años con el material “LLAMADOS Y ATRAIDOS”.  Se completa así la catequesis de la infancia y preadolescencia. Esto nos ayudó a profundizar más en la propia fe, esperanza y caridad, vivirla con una mayor consciencia y profundidad y saber dar razón de la propia fe, esperanza y caridad., acentuando cada una de estas tres fundamentales virtudes, en cada uno de los tres ciclos.
  • A todo esto nos ayuda el vivenciarla con los catequistas, para después hacerlo con los catequizandos y esto que vivenciamos en la catequesis, lo celebramos en las Eucaristías de cada domingo, siendo los propios niños protagonistas, participando activamente en la Eucaristía y las homilías de cada domingo.

Teresa Couso, coordinadora de la catequesis parroquial.


  •  “Mi experiencia con los nuevos materiales es totalmente positiva. El temario es actual y cercano a los chavales con lo cual ellos lo entienden y aportan sus propias experiencias. A diferencia de antes que solo era memorizar, había niños que memorizaban rápidamente pero a otros le costaba más y muchos no entendían las preguntas, luego que se olvidaban.


  • De esta manera activa se ve que va bien porque lo entienden y lo más importante son parte activa de la catequesis y pueden razonar  y cuestionar la cosas.”


Carmen 28 años de catequista (confirmación)


EXPERIENCIA COMO NUEVO MIEMBRO Y
 CATEQUISTA DE LA COMUNIDAD DE SAN CIPRIANO

El origen de los materiales es la necesidad de encontrar formas de trasladar los contenidos de los catecismos de la Iglesia Católica  a los niños de la catequesis.

Mi experiencia como nuevo miembro de esta comunidad se trataba de seguir unas guías basándonos en imágenes, música, narraciones… Se trataba de que los niños participaran e interactuaran.
En mi caso fue así, mi hija empezaba el último año de catequesis para recibir su primera comunión y así empecé como catequista.

Para mi fue una forma muy bonita de incorporarme a la comunidad parroquial de san Cipriano, y pienso que el catequista es ante todo, un testigo. Nuestra labor consiste en ayudar a los niños a vivir el encuentro con Jesús y tratar de que despierten ese deseo de conocerlo y amarlo.

Los catequistas no somos las mamás o papás invitados u obligados a dar catequesis a nuestros hijos, si no cristianos que hemos descubierto en la iglesia nuestro carisma para hacer resonar con pasión y entrega el mensaje de Jesucristo para amarlo y como camino de verdad y vida.

Yo he descubierto otra forma de dar catequesis, menos escolarizada…utilizando otros medios que nos han servido como guía, sacando tiempo para hablar con los niños y los padres que participaban, revisando la propia catequesis para seguir mejorándola.
Claro está, que con todo lo vivido hacemos participes al resto de la familia, hermanos abuelos etc… que nos ayudan con sus opiniones y experiencias a hacer una catequesis mejor y comprometiéndose a participar con nosotros.

En mi caso y el de mi familia ha sido una experiencia muy satisfactoria y con ganas de seguir
siendo miembros activos de nuestra comunidad.

 Rosana, madre y catequista de 1ª Comunión


TIERRA FÉRTIL

Hace varios años que soy catequista de Confirmación, para mí ha sido una experiencia muy enriquecedora en muchos sentidos, la necesidad de estudiar y profundizar en el evangelio de Jesús para poder impartir las catequesis. El material que hemos elaborado el párroco y un grupo de catequistas, me ha ayudado mucho como cristiana, como persona y como catequista, y al mismo tiempo la oportunidad de poder compartir con los jóvenes el mensaje de la buena noticia que nos dio Jesús. Me encanta dar a conocer la belleza de toda su vida y la belleza de su mensaje de salvación.

También encuentro muy necesario, transmitir su ejemplo de vida, que aunque sucedió hace dos mil años aún resulta tan actual en esta sociedad que nos toca vivir hoy, tan laica, materialista y distanciada del mensaje de amor y de los valores que Él nos enseñó. Es nuestra condición humana.

Y estos jóvenes de ahora, también siento que lo reciben con gratitud…, pues si no es en la catequesis, tengo la sensación que nadie les habla de estas cosas, además en un momento tan importante de sus vidas donde tienen en juego todo su futuro. A mí me gusta el contacto con los jóvenes, por su espontaneidad y sinceridad con la que hablan de sus emociones y sentimientos, y yo tengo la necesidad de compartir mis experiencias de vida en el descubrimiento de la fe. Una fe que también va creciendo gracias al ejemplo que nos transmite D. Antonio, con su buen hacer diario y sus conocimientos, que no son pocos, así como el equipo de catequesis, con el que he aprendido muchísimo.

A veces tienes la sensación que el esfuerzo no se corresponde con los resultados, pero tengo la esperanza y fe, y a veces lo comentamos, que aunque sea un poquito, algo de la semilla de Jesús germinará en la caridad del corazón de estos jóvenes y fructifique.

Lucía, Catequista de confirmación y miembro del equipo de elaboración del material.


¿QUÉ ME APORTA A MÍ SER CATEQUISTA?

A lo largo de estos tres años, he aprendido mucho pero más me falta por aprender. Es toda una experiencia.
Para mi resulta un gran apoyo el material "Talleres Catequéticos" que nos entregan para utilizar en la catequesis. Previo a cada domingo, leemos y preparamos la sesión. Son la guía, la orientación de nuestra intervención. 
Las reuniones de grupo de catequesis mensuales son muy importantes. Destaca el cuidado con el que se percibe son planificadas, siguiendo una metodología participativa y experiencial. En dichas sesiones, vivenciamos cada mensaje resultando mucho más sencillo llevar su significado a los catequizandos.
Somos catequistas, nuestra participación es "un granito de arena". Se trata de crear comunidad, de participar de una manera activa y acompañar a los niños a que vivan la Fe y celebren los Sacramentos, en especial la Eucaristía, con alegría y entusiasmo. Pienso que nuestra función es enseñar a los niños para que deseen parecerse a Jesús y que vean a Jesús en el otro.
La enseñanza siempre me ha gustado pero tener la posibilidad de hacerlo en nuestra parroquia es una oportunidad. Somos partícipes de la educación de los niños, intentamos contribuir a que conozcan y amen cada vez más al Señor para que sean verdaderamente felices en esta vida y lleguen a lograr la felicidad eterna. 

Teri,  Animadora  de la primera infancia y  ayudando en el manejo de los materiales a los catequistas.

*MI EXPERIENCIA COMO CATEQUISTA:

Pertenezco a la comunidad parroquial de San Cipriano de Vilanova de Arousa desde que nací y desde hace tres años soy catequista. Recuerdo que acepté el compromiso de ser catequista porque la parroquia necesitaba personas capaces de involucrarse en la educación religiosa de nuestros niños y niñas, personas que acompañaran a los catequizandos en las distintas etapas de su crecimiento personal.

Había muchos niños anotados en la parroquia para comenzar los talleres catequéticos y necesitaban ayuda, así que decidí comprometerme, además, mi hija empezaba con su preparación y  quería ser consecuente y ayudar en la medida de mis posibilidades. Pero lo que más me animó a participar en la catequesis fue que la parroquia tenía elaborado su propio material de catequesis,
unos libros denominados talleres catequéticos en donde se utilizaba el compendio, los catecismos, las lecturas de la biblia de los domingos, el trabajo y la experiencia de otros catequistas con metodologías diferentes…, cada taller especifico para la edad de los niños, para el ciclo que correspondía, para primera comunión, confirmación etc.

Un material que me dio las fuerzas, la seguridad de que podía transmitir a los niños y niñas de mi parroquia una educación religiosa diferente a la que yo había recibido. Cuando yo era una catequizanda, mi educación religiosa se basaba en la memorización, repetición de las oraciones, en estudiar un catecismo de preguntas y respuestas que debíamos aprender y que muchas veces se memorizaba sin entender lo que estábamos diciendo.

Cuando recibí mi primera carpeta con el material del taller catequético de la primera comunión, leí con mucha atención el libro y me di cuenta de que podía ser muy feliz si transmitía a los niños la catequesis que allí se nos representaba, basada en años de experiencia, se nos presentaba una catequesis Kerigmática, evangelizadora y mistagógica, de la que nos habló el Papa Francisco, pero que en estos talleres catequéticos se tienen en cuenta a los niños con sus experiencias personales, con su cultura, con su fe, porque se lee la palabra de Dios y se contextualiza en el calendario, lo que trabajamos cada domingo en los talleres catequéticos después se refleja en la celebración de la misa, nos acerca a los misterios de Jesucristo, nos hace entender que Jesús nos ama, nos perdona, nos acompaña a lo largo de nuestra vida para que seamos felices. Me ayudó a entender porque había sentido la llamada para ser catequista, para ser más feliz.

Y a medida que pasan los días me sentía mas capacitada, más formada, con más experiencia para intentar llegar a ser una buena catequista porque cuento con el apoyo de un gran equipo de personas de mi parroquia que me ayudan, aconsejan, me dan ánimos, para hacer esta labor tan gratificante como es acompañar a los niños de mi pueblo y alrededores en su educación en la fe, esperanza y caridad cristiana.

Patricia, catequista este curso de 1ª Comunión