18 nov. 2016

Familias altamente efectivas

Según decía Steven R. Covey, autor del archifamoso libro «Los 7 hábitos de las familias altamente efectivas» (Edit. Palabra), las familias sólidas no surgen espontáneamente, sino que sus miembros necesitan combinar energía, talento, voluntad, visión y empeño. Covey, también profesor y formador de líderes empresariales, utilizó todos sus conocimientos como experto a la hora de optimizar el tiempo para escribir esta guía. «Para que una familia tenga éxito hay que tener claras tres cosas: un destino, un plan de vuelo... y una brújula», era su lema. Algunas ideas:




Ser proactivo. “Entre cualquier cosa que te ocurra y tu respuesta hay un tiempo, un espacio de libertad. En ese lapso de tiempo tú tienes tu libertad de poder elegir tu respuesta”, indica Covey. Se refiere a que a veces decimos cosas que no queremos, o hacemos cosas de las que luego nos arrepentimos. “Lo que todos necesitamos es un botón de "pausa", algo que nos permita detenernos entre lo que nos pasa y cómo reaccionamos ante ello, para poder elegir así nuestra propia respuesta”, especifica este autor en su obra.

Comenzar con el fin en la mente. Esto supone para Covey "tener una perspectiva clara de la razón de ser de la propia familia". Pero para eso, hay que definir cuál es el destino. Y tener un destino claro en mente, añade, “influye en cualquier decisión que se tome a lo largo del camino”. Su consejo en este sentido pasa por crear una especie de “declaración de misión familiar” de cómo quieres que sea esta a lo largo de la vida, en el que se hable de los hijos que se quieren tener, de los principios que se quieren emplear para educarles, de que es importante reunirse a la hora de cenar, al final del día, compartir experiencias, reír, reflexionar, discutir...

En su caso, cuenta en el libro como él tomó con su mujer la decisión de anteponer los principios por encima de ellos mismos y de su familia. “Sabemos que tomar esa decisión es lo que, por encima de todo, nos ha dado fuerza para disculparnos, perdonar, ser amables y seguir volviendo al plan de vuelo una y otra vez”, decía. A lo largo del tiempo reflexionaron sobre esto y se convencieron de que necesitaban desarrollar y renovar esta especie de “misión familiar” una vez a la semana donde además, había que añadir la opinión de los niños.

Poner primero lo primero. Esto es, dar prioridad a tu familia en el convulso mundo actual y a convertir esa misión de tu familia que has puesto por escrito en la verdadera constitución familiar. Para eso Covey propone dos simples sistemas de organización: El primero consiste en un tiempo familiar a la semana. El segundo, en tener “momentos de acercamiento” de tú a tú, con cada miembro de la familia. “Estos dos sistemas son una manera real de dar prioridad a la familia y de poner primero lo primero” en la vida.

Buscar primero comprender y, después, ser comprendido. En el centro del dolor de la familia se encuentran los malentendidos. La tendencia a juzgar es un obstáculo muy importante para las relaciones saludables. Provoca que interpretes todos los datos para apoyar tu juicio. Y que cualquier malentendido lo multipliques diez. Dos problemas básicos en la comunicación son la percepción o como las personas interpretan los mismos datos, y la semántica, o cómo las personas definen la misma palabra. Con un entendimiento empático, ambos problemas pueden solucionarse.

Del Blog Ser persona.http://www.serpersona.info/2016/11/familias-altamente-efectivas.html