10 ago. 2017

ANSIEDAD POSITIVA

Enrique Rojas escribe en ABC, 22 de Julio de 2017:

En sentido estricto, la ansiedad es un miedo sin objeto, es impreciso, vago, desdibujado… ya que los temores vienen de todas partes y de ninguna… se produce un desvanecimiento de los algos  (…) Una ansiedad es negativa cuando afecta al normal funcionamiento de la vida ordinaria y bloquea la conducta y disminuye el rendimiento profesional y social de forma clara.
Pero existe, también, la ansiedad positiva, que podríamos definir como aquel estado psicológico en el cual una persona tiene muchas inquietudes buenas, de mejorar, de ir a más, de avanzar en facetas concretas de su vida, que pueden referirse a distintos ámbitos, a mejorar en algún área concreta de su vida.
¿En qué áreas puede trabajar esa ansiedad positiva para mejorar la vida personal? Voy a ordenarlas a mi manera:

1. En la personalidad: se trata de corregir, pulir y limar las aristas de la forma de ser de uno mismo con el fin de hacerla más sana, madura y equilibrada. El objetivo no es otro que alcanzar un estilo mejor, ser como una piedra de río, redonda, sin partes que rocen al cogerla, con un tacto agradable a la mano que la coge. Esta es una tarea artesanal que conduce a mejorar nuestro sello personal. Pensemos que para estar bien con alguien, necesitamos estar primero bien con nosotros mismos.
2. En la vida en pareja. El amor conyugal tiene un alto porcentaje de artesanía psicológica. Alcanzar una buena relación es la consecuencia de haber sido capaz de entenderse con el otro y de aprender lecciones que no vienen en los libros. Afinar en el lenguaje verbal (la magia de las palabras acertadas, de decir lo que acerca y aproxima, el elogio) y en el lenguaje no verbal (la sonrisa, el contacto, la cara como espejo del alma, los gestos, los ademanes positivos que anuncian complicidad, el lenguaje del regalo (cosas pequeñas que dicen mucho… cuidar los detalles pequeños es amor inteligente).
3. En la vida profesional. Procurar estar al día, evitar la dejadez, el abandono. Ser capaz de renovarse uno concretando objetivos. Y la mejor manera es que esos objetivos sean medibles, se les pueda seguir la pista y ver cómo van mejorando… contra viento y marea.
Del Blog serpersona.info