12 oct. 2017

¡Muchas gracias Señor Cardenal!

Era un 16 de septiembre de 1957, solemnidad de nuestro Patrón San Cipriano,  cuando el Cardenal Arzobispo de Santiago, D. Fernando Quiroga Palacios, visitaba nuestro Pueblo para consagrar el altar de la recién construida iglesia nueva.


Pasados 60 años, un día, viendo una foto de aquel momento que marcó la historia de nuestro pueblo, se me ocurrió preguntarle a nuestro párroco si le gustaría que el Sr. Cardenal Rouco Varela, visitase Vilanova. El al momento me dijo que le haría mucha ilusión, porque había trabajado con él en Santiago muchos años, porque su nombramiento como párroco de San Cipriano de Vilanova de Arousa  se lo había concedido él, y había sido su último nombramiento como Arzobispo de Santiago; de hecho nuestro párroco tuvo que ir a Madrid a firmar el nombramiento porque el Arzobispo se había olvidado de dejarlo firmado.

Una mañana me decidí a llamar a la secretaría del Sr. Cardenal, y tengo que decir que llamaba con muy pocas esperanzas de recibir un sí por respuesta. Tenía pocas esperanzas porque invitar a un Cardenal de la Iglesia, que vive en Madrid, que ha sido miembro de varias congragaciones de la Curia Romana, presidente durante varios años de la Conferencia Episcopal Española, que ha participado con su voto en los cónclaves en los que han sido elegidos Papas Benedicto XVI y Francisco, que casó a los Príncipes de Asturias, hoy Reyes de España;  pues como que tenía pocas esperanzas de que visitase una parroquia pequeña como es la nuestra.
Marqué el número de teléfono y la llamada tardaba en ser respondida pero al fin cogieron el teléfono. Estaba hablando con la secretaria del Sr. Cardenal, y en nombre de nuestro Párroco, invité al Sr. Cardenal a visitar nuestra Parroquia y a presidir la Santa Misa y la procesión de Ntra. Sra. del Carmen. Le di toda la información y la secretaria terminó diciendo que tan pronto viese al Cardenal se lo diría y que me daría una respuesta lo antes posible. Y se terminó la llamada.

No había pasado ni un minuto cuando me suena el teléfono y veo que me llaman de Madrid. Respondo a la llamada pensando escuchar un no, y al momento la secretaria me dice, son palabras textuales: - Su Eminencia ha dicho que el próximo 13 de Agosto viajará a Vilanova de Arousa  para presidir la Santa Misa y procesión del Carmen. Que por Tucho lo que haga falta-, así fueron sus palabras. 

Ese mismo día empezamos a preparar la visita, informando a la Corporación Municipal y a la Cofradía de Pescadores “La Pastoriza”.

Mantuvimos varias reuniones, pues organizar la visita de un cardenal no es fácil y no es algo a lo que estamos acostumbrados,  pero tengo que decir que todo fueron buenas disposiciones y facilidades tanto del Sr. Alcalde Gonzalo Durán como de la Patrona Mayor María José Vales.

Y después de prepararlo todo llegó el día esperado, el 13 de agosto, aniversario de ordenación sacerdotal de nuestro Párroco, un día soleado y esplendido.

A las 11.30 de la mañana D. Antonio, Párroco; D. Juan Ventura y yo recibíamos a las autoridades civiles en la Plaza San Mauro. Al Sr. Alcalde, Gonzalo Durán; a la Patrona Mayor, Mª José Vales; a la Conselleira do mar, Rosa Quintana; al Capitán marítimo; al Diputado provincial y concejal de Vilanova, nuestro vecino Javier Dios; al presidente de la federación de cofradías de Pontevedra, al Patrón Mayor de Cambados; al Patrón Mayor de la Illa de Arousa y concejales de Vilanova de Arousa.

A las 12.00 llegaba el Emmo. y Rvdmo. Sr. D. Antonio Mª Rouco Varela, Cardenal Emérito de Madrid, acompañado del Ilmo. Sr. D. Carlos Álvarez Varela, Rector del Seminario Mayor de Santiago de Compostela. Eran recibidos por las autoridades religiosas y civiles mientras sonaban las campanas y la banda de música de Vilanova.

A continuación daba comienzo la Santa Misa, cantada por D. Juan Ventura junto con el pueblo  y preparada con esmero por el equipo de liturgia, con la ayuda del seminarista D. Francisco Lampón, secretario del Obispo Auxiliar. Al final pudimos vivir uno de los momentos más emotivos cuando se cantó la “Salve Marinera” y el Sr. Cardenal le regaló a la Virgen un escapulario bordado en oro sobre tisu de plata, realizado en el taller de bordados  artesanales “Corpus Christi” de Granada, bajo diseño de Juan Spitzley Vilchez.
Al terminar la Santa Misa, acompañamos al Sr. Cardenal al ayuntamiento en donde en un precioso acto recibió el máximo distintivo que otorga el ayuntamiento Vilanovés, el “Mejillón de Oro y Brillantes”. También recibieron el distintivo en este acto el Conselleiro de Política Social José Manuel Rey Varela y el Humorista Touriñán.

A las 19.00 comenzaba la procesión, quedando el Sr. Cardenal impactado de como las fábricas de conserva saludaban a su Patrona.
Llegados al puerto, la Estrella del Mar navegó por la Ría de Arousa. En medio de la Ría el Cardenal rezó los responsos por los marineros fallecidos y se tiraron dos coronas al mar en su honor. En el paseo marítimo se hizo la tradicional tirada de fuegos en honor de la Virgen, se rezó una oración y mientras el Sr. Cardenal incensaba a la Virgen, todos cantábamos “Estrella de los Mares”.

Al llegar a la iglesia y antes de que la Virgen Santísima se despidiera de las calles hasta el próximo año, se vivieron momentos emocionantes cuando empezaron a gritar “vivas” a la Virgen del Carmen. Una vez dentro del templo y antes de que la Virgen subiese a su altar, el Sr. Cardenal agradeció la invitación y manifestó que había sido una pena que en tantos años como Arzobispo de Santiago nunca nadie le había dicho que en Vilanova se hacía una fiesta tan maravillosa a la Virgen del Carmen.

Tengo que decir que el Cardenal se marchó de nuestro Pueblo, muy agradecido y muy contento por todas las muestras de cariño que recibió a lo largo del día. Pero los que tenemos que estar agradecidos somos nosotros porque como decía al principio, hacía 60 años que Vilanova no recibía a un Cardenal y que venga desde Madrid a propósito a un Pueblo pequeño como el nuestro es para estar muy agradecidos. El templo estuvo abarrotado y la procesión fue de las más concurridas de los últimos años. Muchas gracias Sr. Cardenal.