22 sept. 2018

Trabajar por la paz















«Si la UE es un proyecto que se creó para evitar guerras en Europa», esa misma 
Europa «no puede promover la guerra en el resto del mundo enviando armas». El cardenal Peter Turkson no quiso aludir directamente a la venta de armas por parte de España a Arabia Saudí, un caso con el que demostró estar familiarizado. No obstante, al ser preguntado por este asunto durante un encuentro con algunos medios de comunicación este miércoles en la Universidad Pontificia Comillas, el prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral dejó bien clara la posición de la Santa Sede.
Los países de la UE se han comprometido a cumplir un estricto código que impide vender armas a países que puedan utilizarlas en conflictos o para la violación de derechos humanos. La realidad, sin embargo, es que «las armas sirven siempre para las guerras y para matar», apostilló el purpurado ghanés, frente a quienes pretenden legitimar este tipo de operaciones con sofismas de todo tipo.
A la hora de la verdad, la cuestión se reduce a «razones económicas: dinero y ganancias», añadió. Europa debe elegir: «si los europeos no quieren más guerras, ¿por qué invierten tanto en industria armamentística? El deseo de evitar la guerra debería inspirar la desinversión en armamento».
Y aludió a la situación africana, donde, salvo la antigua Sudáfrica del apartheid o el régimen islamista sudanés, ningún país tiene capacidad de producción de armamento, pese a lo cual no falta nunca quien suministre abundantes armas cuando hay un conflicto bélico.

Tomado de Alfa y Omega