-Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de
ellos es el Reino de los Cielos.
-Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán
consolados.
-Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la
tierra.
-Bienaventurados los que tienen hambre y sed de
justicia, porque ellos serán saciados.
-Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos
alcanzarán misericordia.
-Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos
verán a Dios.
Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán
llamados hijos de Dios.
-Bienaventurados los que padecen persecución por la
justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
-Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el Cielo: de la misma manera persiguieron a los profetas que os precedieron".
¡¡ VEMOS
CON OJOS DISTINTOS !!
Hay dos
maneras de ver este mundo en que vivimos: desde los ojos de Dios o desde
nosotros mismos.
Si nuestros
valores son dinero, poder, prestigio, veremos que el Evangelio está "del
revés" escrito.
Todo el que
no cree en Dios tiene formado su juicio: Son felices, los famosos, los
poderosos, los ricos...
Los
creyentes, sin embargo, vemos "con ojos distintos", pues miramos
"desde Dios", fijos en otro sentido.
Para nosotros la vida marcha por otro camino:
Elegimos el
amor frente al odio y egoísmo.
Somos
felices viviendo pobres, humildes, sencillos, conservando la inocencia del
corazón de los niños.
Préstanos, Señor, tus ojos para mirar, con
cariño, al mundo que Tú creaste para gloria de tus hijos.
J.J. Pérez Benedí
