5 dic 2018

Recuperar el Adviento



Esto no es solo el tiempo previo. No es únicamente una temporadita que tiene que pasar para que llegue algo bueno. El Adviento tiene su propio ritmo, su propia historia, su propio encanto. Es el tiempo de prepararse. Es tiempo de anticipar, con ilusión, algo bueno… Es tiempo de abrir las ventanas de fuera y de dentro, para que se airee la vida y se renueve la esperanza. Es el tiempo del deseo, de las expectativas, de las promesas que te llenan de expectativas. Quizás estas próximas semanas puedo vivir este tiempo con toda la hondura que me ofrece.

Un tiempo para ilusionarse


«Levantaos, alzad la cabeza. Se acerca vuestra liberación» (Lc 21, 28)

Qué bueno es tener motivos para esperar. No pasa nada si nos falta algo, si hay heridas, si en algún momento la vida va achuchada. En realidad hay etapas en las que lo importante es escuchar la promesa de algo bueno. Y creerla, si quien promete es alguien de fiar (Dios lo es). Llegará la sanación para las heridas. Llegará la luz para disipar las sombras. Llegará la paz a las personas. Llegará el amor a poblar las soledades. Llegará la palabra a tender puentes. Llegará el descanso, compartido. Llegarán nuevas ideas, nuevas canciones, nuevos proyectos. Llegará Jesús.

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