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13 dic 2019

Frente a los pensamientos desesperanzados

  
      
 Puede ser porque ahora la gente se mueve, viaja mucho más. O también porque somos más sensibles ante las realidades sufrientes. Y también influyen las redes sociales, que ayudan a que nuestro mapa del mundo, y lo que en él acontece, se amplíe más allá de los dos titulares que salen en las noticias de la tele. El caso es que al abrir facebook, por ejemplo, me hago consciente de los múltiples fuegos aquí y allí, de situaciones de carencia extrema, de poblaciones que huyen, de parálisis de lo cotidiano por violencia, de tragedias medioambientales, de corrupción...

Y sea porque tengo amigos que están o han estado en Venezuela, Bolivia, Haití, Sudán del Sur, Norte de Marruecos…o porque no les es indiferente lo que en estos lugares ocurre… me entero del dolor que hay en gran parte del mundo. Y ante todo esto me pregunto, si quizás a Dios este mundo se le ha ido de las manos... Si quizás se ha cansado y ha decidido dejar de trabajar en él...

Hay días, lo reconozco, en que los pensamientos desesperanzados suben de volumen, "que esto es irremediable, que no hay manera de salir de esta situación"... Pero «algo» dentro de mí, a veces muy sutil, los va apartando poco a poco... "LO ÚNICO QUE VENCE A LA MUERTE, ES LA VIDA".

¿Vida? ¿Es una locura? Así, literalmente... ¿a quién se le ocurriría engendrar vida, en traer una criatura a este mundo al borde de la hecatombe?
Quedan pocos lugares "seguros" para hacerlo... pero para colmo, hay Uno que además, decide hacerse carne, ser Vida, en lo que sería el margen de esta. Lo más "peligroso", lo no brillante, en las afueras, en la pobreza, entre los últimos, desplazado... Y justo porque desde este modo elige que no se le vaya de las manos.

Y quizás, a mí, también me gesta hoy de esta Vida…Para que desde donde estoy, entre quienes vivo, en las tareas que realizo, en las opciones que voy tomando... vaya haciendo carne la Vida que vence a la muerte...
Tengo la certeza de que a Él no se le va de las manos, pero que necesita las mías, (y esto, que lo digamos cada persona). Que me implique (y me complique) por este mundo POSIBLE... espera-nzada...

8 dic 2018

ADVIENTO = NAVIDAD


         Con el Adviento comenzamos el ciclo litúrgico "C", un tiempo de cuatro semanas para preparar y celebrar la Navidad o Nacimiento de Cristo y su manifestación al mundo como la SALVACIÓN  (Epifanía).  Se trata en este tiempo del Adviento, salir al encuentro de Cristo que sigue viviendo en nosotros con su  palabra, en la Eucaristía y en los hermanos.


         
          Precisamente practicando el amor mutuo y no dejándonos embotar la mente y el corazón con el vicio, la bebida, redes sociales y la preocupación del dinero, nos preparamos para su segunda venida, de la que no sabemos el día ni la hora.

         En el tiempo de Navidad, la Iglesia celebra el misterio de la manifestación del Señor: su humilde nacimiento en Belén, anunciado a los pastores, primacía de Israel que acoge al Salvador; la manifestación a los Magos, "venidos de oriente (Mateo 2,1), primacía de los gentiles, que en Jesús recién nacido reconocen y adoran al Cristo Mesías; la teofanía (manifestación del Dios trino) en el río Jordán, donde Jesús-Cristo fue proclamado por el Padre "Hijo Predilecto" (Mateo 3,17) y comienza públicamente su ministerio Mesiánico; el signo realizado en Caná, con el que Jesús "manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en Él. (Juan 2,11).



FELIZ NADAL E PRÓSPERO ANINOVO 2019

5 dic 2018

Recuperar el Adviento



Esto no es solo el tiempo previo. No es únicamente una temporadita que tiene que pasar para que llegue algo bueno. El Adviento tiene su propio ritmo, su propia historia, su propio encanto. Es el tiempo de prepararse. Es tiempo de anticipar, con ilusión, algo bueno… Es tiempo de abrir las ventanas de fuera y de dentro, para que se airee la vida y se renueve la esperanza. Es el tiempo del deseo, de las expectativas, de las promesas que te llenan de expectativas. Quizás estas próximas semanas puedo vivir este tiempo con toda la hondura que me ofrece.

Un tiempo para ilusionarse


«Levantaos, alzad la cabeza. Se acerca vuestra liberación» (Lc 21, 28)

Qué bueno es tener motivos para esperar. No pasa nada si nos falta algo, si hay heridas, si en algún momento la vida va achuchada. En realidad hay etapas en las que lo importante es escuchar la promesa de algo bueno. Y creerla, si quien promete es alguien de fiar (Dios lo es). Llegará la sanación para las heridas. Llegará la luz para disipar las sombras. Llegará la paz a las personas. Llegará el amor a poblar las soledades. Llegará la palabra a tender puentes. Llegará el descanso, compartido. Llegarán nuevas ideas, nuevas canciones, nuevos proyectos. Llegará Jesús.

De PastoralSJ.  https://pastoralsj.org/





20 dic 2017

Silencio antes de Navidad

Creo que el Adviento es un tiempo de silencios sagrados. En los que callo para oír la voz de Dios en el desierto de mi alma. El silencio y el amor están unidos.
Comenta el Papa Francisco en Amoris Laetitia: En el amor los silencios suelen ser más elocuentes que las palabras. Es Dios en ese silencio en el que me debato buscando respuestas. Ese silencio incómodo en el que espero oír su voz cuando permanece callado. O una señal que me indique cómo seguir buscando.
Comenta el Papa Francisco en este Adviento: En estos tiempos inquietos en que vivimos el misterio de la Encarnación nos recuerda que Dios siempre nos sale al encuentro y es el Dios-con-nosotros, que pasa por los caminos a veces polvorientos de nuestra vida y, conociendo nuestra ardiente nostalgia de amor y felicidad, nos llama a la alegría.
Ese Dios que está conmigo, que sale a mi encuentro. Ese Dios que acampa en mi alma. Que viene a buscarme a mi silencio. Allí donde no hay voces. Donde apenas oigo. Viene para que haga silencio acallando mis gritos. Calmando mis ansias y agobios. Levantando mi desánimo en medio de mi tristeza. Quiero aprender a guardar silencio.
Me duele hacer silencio, contemplar. Me duele permanecer solo, sin nadie a mi lado que me sostenga. Prefiero volcarme en el mundo para no pensar. Porque sé que si pienso sufro. Si callo me agobio. Me abismo en la oscuridad del alma buscando resquicios de una luz sagrada que me calme (...)

El silencio del amor es elocuente. ¿Qué haces? Me preguntan. Nada. Respondo. Y acompaño la vida del que amo. Del que sufre a mi lado. Del que me necesita. Porque necesita más mi presencia que mis palabras. Porque las palabras no pueden contener todo lo que siento, lo que amo y lo que sufro. Porque en una palabra no cabe toda la eternidad. Quedaría reducida a un concepto vano y frío, demasiado pequeño.
Me gusta el silencio de María y José buscando posada. Un silencio inmenso. En medio de la incertidumbre de la vida que no controlo. Callan José y María. Yo también callo. Quiero guardar silencio ante mi amado que me busca. En esa cueva llena de silencios en la que Dios se vuelca. Y se hace carne. Y se hace noche llena de paz y plena de esperanza. Y se hace luz y estrella.
Como escribe Jorge Luis Borges: Toda casa es un candelabro. Y esa cueva, ese establo, se hizo casa, se hizo hogar. Y en medio del silencio el amor se volvió candelabro, luz, esperanza, destello de una vida que nace. En la oscuridad llena de silencios. Brota el llanto de un niño que se vuelve candelabro. Para mostrar lo densa que es la noche. Para dejar ver las siluetas sagradas de mi historia. 
Carlos Padilla en “Aleteia”

6 dic 2017

ADVIENTO Y NAVIDAD



Abramos nuestro corazón a la celebración de la Natividad del Señor por el camino del Adviento.
“También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret en Galilea, a la ciudad de David que se llama Belén, en Judea, para empadronarse con su esposa María, que estaba en cinta y sucedió que le llegó a ella el tiempo del parto y dio a luz a su Hijo primogénito (Jesucristo), lo envolvió en pañales y la recostó en un pesebre”. (Lucas 2, 4-7)

“CREO EN JESUCRISTO SU ÚNICO HIJO,
 NUESTRO SEÑOR QUE FUE CONCEBIDO
 POR OBRA Y GRACIA DEL ESPÍRITU SANTO
 Y NACIÓ DE LA VIRGEN MARÍA”.

Creer es aceptar la voz que llama
desde lo más profundo del misterio.
Creer es superar el cautiverio
con la fuerza vital, cuando se ama.

Creer en Jesucristo es una llama
encendida a la orilla del sendero,
una antorcha, un farol, un pebetero
para llegar a Dios, que nos reclama.

Creemos en Jesús. Él nos lo pide.
Creemos que Jesús es el divino
regalo del Amor en carne humana.

Así es Jesús. El Hijo que se mide
al negro nubarrón de este camino.

El que se da en Amor. El que nos gana.

Soneto de 
ELPIDIO RUIZ HERRERO

18 nov 2017

La corona de adviento

Ya se acerca la Navidad y el primer paso para esta fiesta tan colorida llena de significados es preparar la corona de Adviento

La  corona es una costumbre originaria de los países germánicos y extendida a América del Norte. Durante el frío y la oscuridad del final del otoño, los pueblos germánicos pre-cristianos recolectaban coronas de ramas verdes y encendían fuegos como señal de esperanza en la venida del sol naciente y de la primavera. Con el tiempo esta costumbre fue convertida en un símbolo del Adviento en los hogares cristianos, parroquias y comunidades.
¿De qué esta hecha? Generalmente de ramas o follaje verde, cuatro velas y algún adorno sobre ellas como manzanas rojas y  listón rojo. Pero para hacer una en casa puedes usar cualquier material que tengas a tu alcance, aquí entra en juego la creatividad y el sano entretenimiento en familia.

16 dic 2016

MARÍA

En María encontramos un sincero referente para nuestra fe. María es para nosotros un modelo de encarnación. Un camino que nos habla de ir tejiendo y haciendo realidad la voluntad de Dios en nuestra vida. “Hágase” es la respuesta sincera, profunda y comprometida de María ante el plan de Dios. 

Y ese “Hágase” se concreta en María en algo más que una palabra pronunciada en un momento preciso de su vida; sino en una serie de valores, actitudes, virtudes que practicó a lo largo de su vida.




En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel. (Lc. 1, 26-38).

https://tallerdeoracionpersonal.blogspot.com.es/


Entender el Adviento

4 dic 2016

La corona de adviento

La Corona de Adviento tiene su origen en una tradición pagana europea que consistía en prender velas durante el invierno para representar el fuego del dios sol y pedirle que regresara con su luz y calor.
Los primeros misioneros aprovecharon esta tradición para evangelizar a las personas y les enseñaron que debían aprovechar esta Corona de Adviento como medio para esperar a Cristo, celebrar su natividad y rogarle que infunda su luz en sus almas.
 ¿Sabías tu que la corona de Adviento tiene una gran variedad de símbolos? Presta mucha atención:

La forma circular: Te darás cuenta que un círculo no tiene principio ni fin. Es una señal del amor eterno entre Dios y nosotros, también el nuestro hacia el prójimo.
Las ramas verdes: Verde es el color de la esperanza y la vida. Las ramas representan que Cristo está vivo entre nosotros, y el color verde recuerda la vida de gracia, el crecimiento espiritual y la esperanza que debemos cultivar durante el Adviento. El anhelo más importante debe ser el llegar a una unión más estrecha con Dios, nuestro Padre, así como el árbol y sus ramas.
Las cuatros velas representan cada domingo de Adviento
Las velas permiten reflexionar en la obscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y lo aleja de Dios. Después de la primera caída del hombre, Dios fue dando poco a poco una esperanza de salvación que iluminó todo el universo, como las velas de la Corona.
En este sentido, así como las tinieblas se disipan con cada vela que encendemos, los siglos se fueron iluminando cada vez más con la cercana llegada de Cristo al mundo.
Las cuatro velas que se colocan en la Corona de Adviento se van prendiendo semana a semana, en los cuatro domingos de adviento, y con una oración especial.
Una de las velas es rosada
Tradicionalmente las velas de la Corona de Adviento son tres moradas y una rosada que se enciende el Tercer Domingo de Adviento. El color morado representa el espíritu de vigilia, penitencia y sacrificio que debemos tener para prepararnos adecuadamente para la llegada de Cristo.  Mientras que la rosada representa el gozo que sentimos ante la cercanía del nacimiento del Señor.
En algunos lugares, todas las velas de la Corona se sustituyen por velas rojas y en la Noche de Navidad, en el centro, se coloca una vela blanca o sirio simbolizando a Cristo como centro de todo cuanto existe.