23 ago. 2019

A UN OLMO SECO (Poema de Antonio Machado)


Es muy triste ver como se incendian nuestros bosques y se pierde tanta vida, en honor a todos esos árboles que nos acompañan en silencio a lo largo de generaciones, dándonos comida, salud, oxígeno, paz, sombra,  abrigo, su madera, sus ramas para la leña para nuestras casas, nuestros muebles..., ¡tantas cosas..!., su energía cuando los abrazamos, el murmullo de sus hojas...y los seres humanos no somo capaces de respetarlos...


A UN OLMO SECO

Al olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, con las lluvias de abril y el sol de mayo algunas hojas verdes le han salido. ¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. No será, cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera, habitado de pardos ruiseñores. Ejército de hormigas en hilera va trepando por él, y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas. Antes que te derribe, olmo del Duero, con su hacha el leñador, y el carpintero te convierta en melena de campana, lanza de carro o yugo de carreta; antes que rojo en el hogar, mañana, ardas en alguna mísera caseta, al borde de un camino; antes que te descuaje un torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas; antes que el río hasta la mar te empuje por valles y barrancas, olmo, quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida. Mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera.
Antonio Machado