8 feb. 2020

CAMINANDO CARA A LA PASCUA




JESUCRISTO ES EL HIJO DE DIOS QUE SE ENCARNÓ, 
EN EL SER HUMANO PARA CONDUCIRNOS 
COMO PEREGRINOS EN TINIEBLAS AL ESPLENDOR DE LA FE.

CAMINAMOS EN SU LUZ Y EN EL CARIÑO DE LA MADRE MARÍA, 
CARA A LA  PASCUA ETERNA...

   La liturgia que celebramos los cristianos es un reflejo de nuestra propia vida.

           
    A lo largo de todo el año, vamos viviendo y celebrando conjuntamente nuestro nacer (Navidad), nuestro crecer (Tiempo Ordinario), nuestro padecer (Cuaresma) y nuestros éxitos y triunfo final en Cristo resucitado (Pascua).

           
 El tiempo cumbre, pues, es el tiempo de la Pascua y tiene dos momentos distintos pero complementarios:

            
               LA CUARESMA es el tiempo que precede y dispone a la celebración de la Pascua. Tiempo de profunda escucha de la Palabra de Dios y de conversión, de preparación y memoria del Bautismo, de reconciliación con Dios y con los hermanos,  de recurrir más frecuentemente a los medios de la penitencia cristiana, de la oración del ayuno y de la limosna (Mt. 6, 1-6).
            Comenzaremos este tiempo el miércoles día 26 de Febrero con la imposición de la ceniza.

            LA PASCUA es el tiempo litúrgico que nos invita a vivir y celebrar ese acontecimiento cumbre de nuestra historia de salvación como es la Resurrección y la Glorificación de Cristo, el Dios hecho hombre.
            
          Este tiempo que va desde ahora hasta la Pascua es como el último trayecto de nuestro caminar con la liturgia, para que no olvidemos ese otro caminar real de nuestra existencia por el desierto de esta vida hasta llegar un día, a la plenitud de la PASCUA ETERNA en  CRISTO RESUCITADO.
        La celebración litúrgica de la Pascua comenzará despues de introducirnos con el TRIDUO PASCUAL, el domingo día 12 de Abril y concluirá cincuenta días después con la celebración de la Solemnidad de PENTECOSTÉS, el 31 de Mayo.