18 jul. 2013

¿Quién fabrica mis camisetas?

 
Todos los días gastamos dinero en comida, prendas de ropa o pequeños caprichos... Pero, ¿conozco cómo es la cadena de producción de un vestido? Con nuestros gastos, también somos responsables directos de favorecer un sistema más justo para los pequeños productores y comerciantes. Somos parte de una gran cadena que, normalmente, favorece más a quienes explotan más. ¿Que por qué? Porque ellos nos ofrecen los productos más baratos. Y oiga, si una camiseta me cuesta 10 euros y otra 30, sin pensármelo, compro la de 10.

Pero... esa diferencia de 20 euros entre una y otra, ¿de dónde procede? ¿No será que abaratar costes también supone un recorte de la dignidad de quienes lo fabrican o producen? Hace unas semanas, el derrumbamiento de un edificio de talleres de ropa en Bangladesh sacó a la luz las injustas condiciones laborales a las que son sometidas miles de personas en todo el mundo. A raíz de este suceso, el Papa Francisco, incansable denunciante del trabajo esclavo durante su etapa como arzobispo de Buenos Aires, volvió a recordar que«no pagar honradamente, no dar un trabajo porque sólo se tienen en cuenta los resultados financieros, porque sólo se busca la ganancia, va en contra de Dios». Pero... ¿sólo es culpa de las multinacionales? Porque, si no hay demanda, no hay oferta...

«¡Cuántas fábricas de ropa no habrán cerrado en nuestro país por esta brutal competencia!», explicaba el misionero José Javier Bometón, Hermano marista que vivió la tragedia bengalí en primera persona. Según Bometón, «la industria textil equivale a un 80% de las exportaciones de Bangladesh, y muchas empresas europeas importan ropa de allí, debido a los bajos costes, dados los bajos salarios –un trabajador recibe 38 euros al mes– y las escasas seguridades laborales».
Mirar la etiqueta de la ropa cuando se adquiere una prenda, o preocuparse por buscar marcas cuyo proceso íntegro se realice en España, y con transparencia, es una buena alternativa para que descienda la demanda que provoca esta situación brutal.  
Vicente Huerta