23 ago. 2014

El arte de dirigir

Iñigo Pírano en su libro "El arte de dirigir"

"Un director de orquesta inteligente ha de crear un clima amable de convivencia y de confianza, porque sólo en esa atmósfera podrá exigir una respuesta a la altura de sus expectativas".


El liderazgo no tiene que ver tanto con el poder como con el servicio. Un director de orquesta sin demasiada experiencia puede pensar que la mejor manera de ayudar a sus músicos es decirles lo que tienen que hacer en todo momento. De este modo se pueden conseguir algunos buenos resultados en poco tiempo. Sin embargo, a la larga este modo de trabajar erosiona el talento, el humor y la energía de la orquesta. Las orquestas sometidas a esta disciplina nunca consiguen tocar a su máximo nivel. Para que la orquesta dé lo mejor de sí es preciso que el director le conceda un cierto grado de autonomía y que, por decir así, “ceda” algo de su liderazgo. Esta es una ley básica del liderazgo musical, y sólo se obtiene por medio de la madurez y de la experiencia.

Como decía en una ocasión la flautista de una orquesta norteamericana, alabando el liderazgo que su director ejercía sobre ellos: “tengo la sensación de que él confía en nosotros. De algún modo, nos hace trabajar juntos mucho mejor. Nunca da la impresión de que esté ordenando. Siempre sientes que estás contribuyendo a conseguir algo mucho mayor de lo que puedes conseguir por ti misma”.

Selección de Vicente Huerta.