6 may. 2015

Las cuatro dimensiones del amor

Juan Ávila Estrada nos habla de las "dimensiones del amor humano":


El enamoramiento como tal es sólo la infancia del amor y tiene que crecer hasta desaparecer para dar paso a la elección libre y al compromiso duradero. Por ello quiero compartir en esta reflexión las cuatro dimensiones del amor humano:

  1.  Todo amor humano tiene una dimensión biológica. Las sensaciones corpóreas, la química cerebral, la atracción a primera vista despiertan en el organismo de manera instintiva una fuerte atracción sobre la otra persona haciendo creamos erróneamente que por el hecho de que “me gustes” eso signifique que te ame.

2.  Todo amor humano tiene una dimensión afectiva.  Esta sobreviene al primer impulso corporal; el descubrimiento de la otra persona en sus valores psicológicos nos hacen entender que ya no es sólo la atracción física sino que existen también valores que nos permiten involucrarnos emocional y afectivamente con ella. De este modo se pasa de la atracción al enamoramiento. Es sólo en esta segunda dimensión que el enamoramiento hace su aparición en la relación.

3.   Todo amor humano tiene una dimensión personal. Esto, entendiendo que somos personas, es decir, seres integrales que no sólo establecemos una relación afectivo-corpórea sino además un vínculo en el que todos los valores humanos, espirituales, emocionales, económicos e intelectuales nos hacen comprometer con el otro. Es sólo en este momento en el que aparece el compromiso y el deseo de permanencia para siempre.

4.   Todo amor humano tiene una dimensión trascendente. Es decir, somos capaces de comprender que la relación en construcción no sólo tiene como finalidad la entrega mutua y la procreación como fruto de esa entrega sino que están llamados mutuamente a la santidad y a la vida eterna. Es un amor que no es sólo intramundano sino que va más allá de este mundo pues tiene su sustento en Dios. Esta dimensión hace su aparición cuando cada uno de los novios posee una relación con Dios seria, estrecha y disciplinada.

Cuando no se logra superar las dos primeras dimensiones entonces las personas quedan ancladas en la dependencia mutua y se vuelven adictas la una a la otra buscando simplemente saciar sus propias necesidades afectivas sin lograr ir más allá de los sentimientos.  Sólo la integración de estas cuatro dimensiones permite que el amor sea para siempre. Por el contrario, su desvinculación sólo trae como consecuencias la infidelidad, la creación de necesidades y de apropiación del otro y el consecuente egoísmo de explotación afectiva de los demás.
Publicado por Vicente Huerta