12 ene. 2018

EDUCACIÓN Y RECUERDOS


Dostoievski en “Diario de un escritor”

Los recuerdos más intensos e influyentes –afirma Dostoievski- son casi siempre los que se conservan de la infancia. Más adelante, continúa: «Sin algún vestigio de algo positivo y bello el hombre no puede salir de la infancia y entrar en la vida; sin algún vestigio de algo positivo y bello no se puede poner a una generación en el camino de la vida». Por eso, continúa, «cualquier padre responsable y razonable sabe(...) que, delante de sus hijos, en la vida cotidiana, debe abstenerse de cierta incuria (...) en las relaciones familiares, de cierta falta de disciplina y permisividad; que debe prescindir de hábitos nocivos y perniciosos, y, sobre todo, no desentenderse nunca de la opinión que los hijos puedan formarse de él, de la impresión desagradable, negativa y cómica que con tanta frecuencia despierta en su ánimo nuestra despreocupada conducta en el seno del hogar. ¿Me creeréis si os digo que un padre responsable a veces debe reeducarse por completo en consideración a sus hijos?»

 Y, en otro lugar, dice: «Los padres de hoy no poseen ninguna “gran idea” que puedan transmitir a sus hijos, y “en el fondo de sus corazones” no tienen mucha fe en semejante idea. Y, sin embargo, “sólo una gran fe de esta índole es capaz de hacer nacer algo hermoso en las memorias de los niños, como en realidad puede hacerlo, aun a pesar del más duro ambiente de la niñez, de la pobreza y a pesar, incluso, de esa misma suciedad moral que rodeó sus cunas. Oh, hay casos en que hasta el más caído de los padres, pero que aún logró conservar en su alma tal vez solo una imagen oscura de su anterior gran idea y su fe en ella, ha podido trasplantar la semilla de esta gran idea y este gran sentimiento a las almas impresionables y sedientas de sus pobres hijos, y ha sido después perdonado por ellos de corazón a causa de esta buena acción, a pesar de otras cosas”».