18 abr. 2018

Enseñar y educar

                   Nunca como en la Modernidad se ha hecho hincapié en el sujeto y se ha llamado tanto la atención sobre él, sobre su libertad, su autonomía, su peso dentro de la gnoseología… Y sin embargo, ¿A que hemos asistido en la llamada Modernidad? A una suerte de oscurecimiento precisamente del sujeto, a fuerza de poner énfasis en los productos de sus manos: el hombre mismo será cosificado, se ha tornado en un objeto Y un producto de su mismo actuar. También el saber ha perdido su carácter profundamente "personal", es decir, su con notación de comunicación entre personas, para tornarse en una suerte de transmisión cosificada de datos.
                Así, en el mundo académico y científico se habla hoy en día de "producción" del saber, se considera todavía que la ciencia puede objetivarse tanto que llegue a ser casi un producto de intercambio entre los sujetos independientemente de su mismo ser. Sin embargo, no es eso lo que realmente sucede cuando se transmite un saber. En efecto, no hay producción y transmisión de saber que sea mera comunicación de datos, puesto que, quiérase o no, es también inseparablemente una comunicación axiológica, de valores, de visión del hombre y del mundo. Esta última es, entre otras cosas, una comunicación que no se da sin consecuencias y no deja indiferente a quien comunica ni aquellos a quienes se comunica.
                 Pensemos cuán preñada de implicaciones está tal visión, especialmente desde el punto de vista educativo. Significa, por ejemplo, que no existe una forma de enseñanza que no sea al mismo tiempo formación. Una enseñanza que pretenda estar exenta de exigencias formativas miente o, por lo menos, ignora lo que sucede en este fenómeno de la transmisión del saber. 
               Todo docente debe asumir con plena responsabilidad aquel proceso por el cual, al transmitir un conocimiento, comunica también un horizonte de valores humanos. Ningún docente, especialmente en el ámbito académico puede desentenderse de la formación de sus alumnos, o considerar que su enseñanza es ajena a tal formación.
Ludwig Müller
http://www.serpersona.info