29 ene. 2019

Se busca un método


Cierto habitante del bosque decidió un día construirse una casita de madera.


Pero resulta que, después de varios meses, la construcción avanzaba a paso de tortuga, aunque nuestro amigo dedicaba una enorme cantidad de energía a clavar los clavos que debían unir las tablas. Nueve de cada diez veces golpeaba mal el clavo o bien lo hacia sobre su dedo pulgar. Estaba cada vez más desanimado y cuantos más clavos utilizaba, más torcidos le salían.
Por la noche siempre volvía agotado. Ya no sabía qué hacer.

Había oído hablar de un gran ingeniero que era también maestro carpintero y tenía mucha experiencia. Temía hacer el ridículo, pero finalmente decidió ir a consultarlo. Le explicó su problema y, después de un momento de reflexión, el maestro carpintero le dio los siguientes consejos:

- Primero debes revisar tus ojos para estar seguro de ver bien cuando vayas a dar el golpe.
- Después debes revisar tu brazo para asegurarte de que no tiemble.
- Luego debes revisar tus herramientas, comenzando por el martillo.
- Pero, sobre todo, debes encontrar tu manera personal de golpear sobre el clavo. Es mejor golpear menos veces, pero con más eficacia.
- Debes adoptar un método de trabajo; por ejemplo, comienza con los clavos más pequeños, después los clavos más grandes y así sucesivamente.
- Resumiendo, debes estudiar, analizar y encontrar un método seguro.
Nuestro amigo se tomó la molestia de analizarse y de encontrar los medios y poco a poco logró su objetivo.
Algunos meses más tarde su casa estaba construida.

Michel Dufour

Oración
¡Señor, ayúdanos a superarnos!










Señor Jesús, tú nos conoces profundamente
y sabes que nos desanimarnos fácilmente porque somos débiles.
Haz que siempre tratemos de levantarnos, de intentar superarnos.


Enséñanos el valor de empezar
cuantas veces sea necesario.