22 feb. 2019

Jaime Mayor Oreja «Hay una moda dominante que se dedica a destruir los valores de la civilización cristiana»


Jaime Mayor Oreja presenta en el Senado de París el primer «think tank» para recuperar los valores y principios que dieron lugar a Europa.  El exeurodiputado popular  (San Sebastián, 1951) está dispuesto a librar la batalla cultural que se disputa en Europa. 


—¿Le va costar más a Europa salir de su crisis moral que de su crisis económica? 
—No hay una crisis económica, ni financiera, ni política, ni institucional. La crisis es una crisis cultural, de la civilización pero también de la conciencia y de la actitud personal ante la vida. Todos y cada uno somos parte de la crisis. Vivimos en el extremo desorden, vemos cómo se van troceando todas las naciones, los espacios políticos. Esto no es una casualidad, tiene una causa y es que hemos ido destruyendo un orden a fuerza de destruir todas las referencias permanentes. Ese es el diagnóstico. La razón es la que nos lleva a esta conclusión.

—Su federación lanzará una plataforma cultural europea formada por intelectuales, ¿qué objetivos pretenden alcanzar? 

—Hacer lo que hasta la fecha no se ha hecho y es estar en el ámbito cultural, prepolítico, de las ideas, en el campo de los valores y de las convicciones, involucrando e implicando a pensadores e intelectuales europeos.

—¿Cuál ha sido la respuesta de los intelectuales? 
—Creo que la cuestión no es de cantidad sino de autenticidad. Esto es el arranque de un proceso. Vamos a tratar de hacer lo que no hemos hecho hasta ahora. Vamos a cohesionarnos por los principios, por los valores. Cada partido político tiene múltiples concepciones de la vida, de la familia, del matrimonio, de la eutanasia. Nosotros vamos a tratar de cohesionarnos por los valores y los principios.

—¿Puede esta plataforma ayudar a concienciar de que estar en contra del aborto o de la eutanasia no es una cuestión religiosa? 
—La tarea es de concienciación. No se puede pedir a los partidos políticos que adopten decisiones si antes no ha habido una concienciación social previa. Hay una moda dominante que es la causa de lo que hoy padecemos y que desde hace décadas está dedicada a socavar y a destruir todos los valores de nuestra civilización cristiana. No es un orden mundial inocuo; trata de reemplazar una sociedad fundamentada en los valores cristianos.

Ustedes consideran la reforma de la educación como un punto clave para que Europa recupere la senda, pero la escuela se ha convertido en un laboratorio de las ideologías en España, ¿cómo se puede romper este círculo vicioso? 
—Para nosotros la educación reglada es importante pero la primera educación se recibe en la familia. Lo que hay que hacer es entender que esa educación en valores tiene que ser el gran objetivo. En la familia, en la reforma educativa, en todo.


—La sociedad civil sigue trabajando en defensa de la vida, pese a que esta causa está en vía muerta en la agenda política, ¿cree que el ámbito cultural e intelectual puede ayudar a relanzar esta causa? 
—La crisis, que ha significado la pérdida de referentes permanentes, empezó el día que se legalizó y se legitimó el aborto. Ese debate no lo podemos perder porque no es la expresión de un tiempo nuevo, sino de una terrible decadencia moral. Cuando los que se consideran a sí mismos como «modernos o progres» afirman que la defensa de la vida es «un debate del pasado» es la expresión más clara de la frivolidad, de la mediocridad y de la incapacidad de entender la crisis que vivimos hoy. ¿Por qué no vas a matar a una persona que tiene un mes de vida si tú has legitimado que puedes matarlo un mes antes porque está en el seno de su madre? ¿Solo porque nazca tiene derechos pero se los niegas todos mientras está en el vientre de la madre? Eso no es lógico y no es por la fe. Es por la razón. Por eso este debate no lo podemos perder.

abc.es
Juan Ramón Domínguez Palacios