6 mar. 2019

Ambición y poder


Interesante reflexión de Higinio Marín:


Nadie se extrañará de apreciar ambición en los políticos (...) Sin embargo es cierto que los problemas surgen cuando la ambición se convierte en una pasión intensa y dominante, sobre todo si podemos suponer que el político hará cualquier cosa por conseguir el poder y no perderlo. En tal caso, la ambición al mismo tiempo que será una fuerza poderosa que impulsará a quien la tiene, le convertirá en un esclavo del poder que ambiciona.
  
Ser esclavo del poder que se tiene o se desea es una situación paradójica porque vuelve temeroso y servil al poderoso, que son dos características más propias de quien no tiene poder. Y es que la ambición vuelve a quien la tiene vulnerable al poder, más incluso que a quien puede padecer sus abusos. Pero, además, el poseído por la ambición se vuelve peligroso para los demás, pues abusará del poder siempre que le sea posible para conservarlo o conseguirlo, y porque no dudará –siempre que pueda- en procurar que los demás sean también serviles y temerosos, ampliando así su poder.
  
Los que elegimos a nuestros políticos lo hacemos en la suposición de que efectivamente ambicionan el poder, pero con la esperanza de que no se dejen dominar y mantengan el suficiente dominio sobre sí mismos para evitar la indecencia. Pero si no somos ingenuos, nos daremos cuenta de que es realmente difícil lo que esperamos de ellos: que deseen el poder con la energía para afrontar sus dificultades, pero con el límite de no abusar de él para conservarlo