2 mar. 2019

EL CAMINO CUARESMAL


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Un camino de oración, penitencia y ayuno.

En el ámbito de la piedad popular no se percibe fácilmente el sentido mistérico de la Cuaresma y no se han asimilado algunos de los grandes valores y temas, como la relación entre el sacramento de los “cuarenta días” y los sacramentos de la iniciación cristiana, o el misterio del “Éxodo”, presente a lo largo de todo el itinerario cuaresmal. Según una constante de la piedad popular, que tiende a centrarse en los misterios de la humanidad de Cristo en la Cuaresma los fieles concentran su atención en la Pasión y Muerte del Señor.




El comienzo de los cuarenta días de penitencia, en el Rito romano, se caracteriza por el austero símbolo de la Ceniza, que distingue la Liturgia del Miércoles de Ceniza. Propio de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica, el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios. Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como  signo de la rectitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal. Se debe ayudar a los fieles, que acuden en gran número a recibir la Ceniza, a que capten el significado interior que tiene este gesto, que abre a la conversión y al esfuerzo de la renovación pascual.