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6 mar 2020

¿CUARENTENA O CUARESMA?


https://pastoralsj.org/

         La RAE define el término cuarentena como «aislamiento preventivo a que se somete durante un período de tiempo, por razones sanitarias, a personas o animales». Estos últimos días 'cuarentena' forma parte de nuestro vocabulario…ay, el coronavirus, y su omnipresencia en los medios.


     Aunque a priori la cuarentena y la Cuaresma no tendrían por qué confundirse, más allá de la referencia al tiempo y a la reclusión, podemos caer en la trampa de vivir la Cuaresma como si de una cuarentena se tratara: un tiempo de especial recogimiento en el que 'curarnos' de las enfermedades que nos sacuden durante el frenético tiempo ordinario; un tiempo en el que mirarnos a nosotros mismos y examinar profundamente nuestros “virus”; un no contagiar ni dejarnos contagiar por los demás…


        Y nada de todo eso es malo en sí mismo. Es bueno examinarse, parar, hacerse propósitos, reconducirse… Pero corremos tres grandes riesgos. El primero es que el 'ayuno y oración' de la Cuaresma nos acabe aislando en cuarentena porque nos convierta en conocedores de nuestra extrema vulnerabilidad y, creyéndonos con motivo para pedir la baja laboral indefinida, nos retiremos de la partida. Es el pesimista que piensa que, haga lo que haga, se va a contagiar. El segundo es que la 'limosna' dure lo que nos dure la fiebre y se nos olvide en cuanto nos desaparezcan los síntomas, junto al primer canto de aleluya. Es el que exige que lo aíslen, pero cuenta hasta los minutos para volver a hacer la misma vida de antes. Y el tercero y más peligroso de todos, es que el que cree que su cura depende exclusivamente de él, de su actitud frente a la enfermedad y rechaza toda aportación que provenga de fuera de sus convicciones. Es como aquel que, pese a que han dicho hasta la saciedad que la mascarilla no sirve de nada, sabe más que el rebaño, y desafía a la gente yendo a trabajar con su mascarilla.
        Si la cuarentena es prevención, la Cuaresma es preparación a la Pascua. Experimentamos nuestra debilidad, nos sabemos enfermos crónicos y que Dios es nuestro único médico. Sólo Él puede salvarnos. No podemos curarnos a nosotros mismos por muy grandes que sean nuestros esfuerzos, ni tendría sentido aislarnos perpetuamente del mundo para huir de la tentación de caer en el mal.


        La Cuaresma es un tiempo para hacernos conscientes de nuestros virus, combatirlos y agradecer que Dios cuente con ellos y actúa a través de ellos. Sólo Dios puede salvarnos, es cierto. Pero necesita que le dejemos que nos salve para poder hacerlo, desde la perspectiva adecuada. Ni abatimiento, ni cumplimiento estricto, ni superioridad. Sólo, con confianza, deja que Él actúe.

Isabel Ferrando.

5 mar 2020

CAMINO CUARESMAL…


CONVERTÍROS

 Y

CREED

EN EL 

 EVANGELIO...





1 ª ETAPA del CAMINO: DOMINGO I de CUARESMA
Jesucristo, en los cuarenta días con sus noches que estuvo en el desierto, nos deja como muestra que la cuaresma para llegar a la Pascua, es un tiempo de lucha contra las tentaciones del maligno y del pecado.



2ª ETAPA del CAMINO: DOMINGO II de CUARESMA
Por la Cruz (de la conversión) a la Luz (de la Pascua): Este fue el mensaje que Cristo dio a sus discípulos, en la Transfiguración del Monte Tabor.

3ª ETAPA del CAMINO: DOMINGO III de CUARESMA
Comenzamos una triología de tres domingos dedicados a reflexionar sobre los sacramentos de la Iniciación Cristiana.


“Quien beba del agua del amor misericordioso de Dios Padre con la plenitud del Espíritu Santo en Jesucristo, agua derramada en sus corazones por el bautismo, se convertirá dentro de ellos en un surtidor de abundante agua que saltará hasta la vida eterna”.

4ª ETAPA del CAMINO: DOMINGO IV de CUARESMA
Jesucristo se hizo hombre para conducirnos como, peregrinos en medio de las tinieblas, al esplendor de la fe vivida y profundizada, de un modo especial en la celebración de los misterios de la Pascua cristiana.

5ª ETAPA del CAMINO: DOMINGO V de CUARESMA
Cristo en este domingo, próximo ya a la Semana Santa, se nos revela como la resurrección y la vida, reafirmándonos con sus palabras: “El que cree en mí no morirá para siempre”.



6ª Y ÚLTIMA ETAPA: COMIENZA LA SEMANA SANTA
Estamos ya a las puertas de la celebración de los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. El domingo de Ramos nos abre estas puertas para vivir y celebrar “el sacratísimo triduo del Crucificado, del Sepultado y del Resucitado” o Triduo Pascual, que se celebra desde la misa vespertina del jueves en la cena del Señor hasta las Visperas del Domingo de Resurrección, la Iglesia celebra “en intima Comunión con Cristo su esposo”, los grandes misterios de la redención humana.

…PARA LLEGAR A LA PASCUA

TIEMPO DE CONVERSIÓN, Mensaje del Papa Francisco





«En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios»
 (2 Co 5,20)

Del MENSAJE del SANTO PADRE PAPA FRANCISCO entresacamos lo siguiente:

Queridos hermanos y hermanas:
El Señor nos vuelve a conceder este año un tiempo propicio para prepararnos a celebrar con el corazón renovado el gran Misterio de la muerte y resurrección de Jesús, fundamento de la vida cristiana personal y comunitaria. Debemos volver continuamente a este Misterio, con la mente y con el corazón. De hecho, este Misterio no deja de crecer en nosotros en la medida en que nos dejamos involucrar por su dinamismo espiritual y lo abrazamos, respondiendo de modo libre y generoso.

Urgencia de conversión
Es saludable contemplar más a fondo el Misterio pascual, por el que hemos recibido la misericordia de Dios. La experiencia de la misericordia, efectivamente, es posible sólo en un «cara a cara» con el Señor crucificado y resucitado «que me amó y se entregó por mí» (Ga 2,20). Un diálogo de corazón a corazón, de amigo a amigo. Por eso la oración es tan importante en el tiempo cuaresmal. Más que un deber, nos muestra la necesidad de corresponder al amor de Dios, que siempre nos precede y nos sostiene. De hecho, el cristiano reza con la conciencia de ser amado sin merecerlo. La oración puede asumir formas distintas, pero lo que verdaderamente cuenta a los ojos de Dios es que penetre dentro de nosotros, hasta llegar a tocar la dureza de nuestro corazón, para convertirlo cada vez más al Señor y a su voluntad.

Así pues, en este tiempo favorable, dejémonos guiar como Israel en el desierto (cf. Os 2,16), a fin de poder escuchar finalmente la voz de nuestro Esposo, para que resuene en nosotros con mayor profundidad y disponibilidad. Cuanto más nos dejemos fascinar por su Palabra, más lograremos experimentar su misericordia gratuita hacia nosotros. No dejemos pasar en vano este tiempo de gracia, con la ilusión presuntuosa de que somos nosotros los que decidimos el tiempo y el modo de nuestra conversión a Él.

La apasionada voluntad de Dios de dialogar con sus hijos

El hecho de que el Señor nos ofrezca una vez más un tiempo favorable para nuestra conversión nunca debemos darlo por supuesto. Esta nueva oportunidad debería suscitar en nosotros un sentido de reconocimiento y sacudir nuestra modorra. A pesar de la presencia —a veces dramática— del mal en nuestra vida, al igual que en la vida de la Iglesia y del mundo, este espacio que se nos ofrece para un cambio de rumbo manifiesta la voluntad tenaz de Dios de no interrumpir el diálogo de salvación con nosotros. En Jesús crucificado, a quien «Dios hizo pecado en favor nuestro» (2 Co 5,21), ha llegado esta voluntad hasta el punto de hacer recaer sobre su Hijo todos nuestros pecados, hasta “poner a Dios contra Dios”, como dijo el papa Benedicto XVI (cf. Enc. Deus caritas est, 12). En efecto, Dios ama también a sus enemigos (cf. Mt 5,43-48).

El diálogo que Dios quiere entablar con todo hombre, mediante el Misterio pascual de su Hijo, no es como el que se atribuye a los atenienses, los cuales «no se ocupaban en otra cosa que en decir o en oír la última novedad» (Hch 17,21). Este tipo de charlatanería, dictado por una curiosidad vacía y superficial, caracteriza la mundanidad de todos los tiempos, y en nuestros días puede insinuarse también en un uso engañoso de los medios de comunicación.
 Francisco


28 feb 2020

CALENDARIO CUARESMAL


DESAFÍO CUARESMAL“Deshazte de 40 cosas en 40 días”

https://es.aleteia.org/

Organízate y ayuda a los demás

Durante la Cuaresma, queremos quitar el énfasis en nosotros mismos y ponerlo en nuestra dependencia de Dios. La limosna (compartir bienes materiales con personas necesitadas) es uno de los tres “pilares” de la Cuaresma (los otros dos pilares son la oración y el ayuno).
Podemos dar de otras formas, además de dinero. Al donar cosas que no necesitamos de nuestro hogar, nos despegamos de lo material al tiempo que ayudamos a otros.
Aquí está el reto: durante los 40 días de Cuaresma, encuentra una cosa cada día que no necesites.
Para la mayoría de nosotros, debería ser tarea fácil. Desde algún elemento de la cocina hasta una chaqueta, una bici, algo que nunca llegamos a usar olvidado en un cajón… Revisen los armarios, los cajones, el sótano y hasta el garaje.
Encuentra a alguien a quien dárselo o algún lugar donde hacer la donación. Yo tengo una bolsa junto a la puerta donde guardo mis futuros donativos, excepto las cosas más grandes, claro.
Como recordatorio para mis niños más mayores, lo etiqueto como “40 cosas en 40 días” (todavía no había empezado la Cuaresma y ya teníamos como 10 o 12 artículos dentro… ¡algunos tenemos demasiadas cosas!).
Hay muchísimos lugares donde estas cosas pueden encontrar un buen uso. La mayoría de mis donativos van a una tienda de segunda mano que me encanta y que dirige una parroquia cerca de mi casa.
La tienda la gestionan unos voluntarios que revisan los donativos, los clasifican y les ponen un precio. Luego vienen otras personas que compran lo que necesiten por mucho menos de su precio original. El dinero sirve para ayudar a la parroquia. Seguro que conoces algún establecimiento similar en tu lugar de residencia.
Piensa en lugares que admitan donativos de artículos en buen estado: los centros de ayuda a embarazadas recogen artículos de maternidad y de bebé, como sillas de bebé, asientos para niños, cunas, etc.; los grupos de ayuda a veteranos de guerra a menudo recogen muebles y ropa; los centros de ayuda en parroquias normalmente recogen casi cualquier cosa, como vajillas, sábanas y toallas, ropa, juguetes, libros, artículos de deporte, todo en buenas condiciones.
Caritas, el Ejército de Salvación y la Sociedad San Vicente de Paúl aceptan la mayoría de los donativos. En ciertos casos y en algunos lugares, incluso recogen artículos de gran tamaño.
Al tiempo que limpiamos nuestros armarios, limpiamos también nuestras mentes. Mientras ordenamos podemos pensar en los menos afortunados y sentirnos agradecidos por nuestras bendiciones.
Del Catecismo de la Iglesia Católica, no. 2462:La limosna hecha a los pobres es un testimonio de caridad fraterna; es también una práctica de justicia que agrada a Dios”.

24 feb 2020

¿Por qué se impone la ceniza al empezar la Cuaresma?

Significado y origen del Miércoles de Ceniza

El Miércoles de Ceniza, los católicos empiezan la Cuaresma con un gesto muy gráfico, la imposición de la ceniza: el sacerdote traza una cruz sobre la frente de la persona al tiempo que le dice: “Conviértete y cree en el Evangelio”. ¿De dónde viene ese rito y qué significa?
La imposición de la ceniza se practica en la Iglesia católica desde sus orígenes y recoge la tradición judía de cubrirse con cenizas para manifestar arrepentimiento. Ese gesto recuerda una antigua tradición del pueblo hebreo: cuando se sabían en pecado o cuando se querían preparar para una fiesta importante en la que debían estar purificados, se cubrían de cenizas y vestían con un saco de tela áspera.
En la Edad Media, concretamente en el siglo XI, el signo se extendió a todos los cristianos: el Miércoles de Ceniza, día en que empieza la Cuaresma, un tiempo de conversión que precede a la Semana Santa y dura hasta el Domingo de Ramos.
Hace algunos años, la frase que acompañaba el signo de la cruz era muy elocuente: “Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás”, decía el sacerdote.
Al hacer la señal de la cruz con la ceniza, nos reconocemos pequeños (humildad” viene de “humus”, tierra), pecadores y necesitados de perdón.
Por encima de todo ello, sin embargo, el Miércoles de Ceniza es una llamada a la conversión, a cambiar y a creer en el Evangelio, como persona, como comunidad y como Iglesia.
El antiguo rito oriental empleaba la ceniza, resto de una combustión, para significar la fugacidad de la vida. Actualmente las cenizas se obtienen al quemar las palmas (en general de olivo) que se bendijeron el anterior Domingo de Ramos.

La bendición e imposición de la ceniza tiene lugar en la misa del Miércoles de Ceniza, después de la homilía. En circunstancias especiales, por ejemplo, cuando no hay sacerdote, se puede hacer sin misa, pero siempre dentro de una celebración de la Palabra.

https://es.aleteia.org/

30 mar 2019

Conversión y encuentro con Jesús

Siempre hay un lugar y una hora exacta en la que el Señor quiere encontrarse con nosotros. Es el momento que marca el comienzo de la conversión o del rechazo radical. Esa conversión es un camino que exige constancia y una decisión siempre renovada de proseguir el viaje a pesar de todo. Si en la antigua alianza el pueblo caminaba bajo la guía de Moisés, para nosotros el camino a seguir es el mismo Hijo de Dios, Jesucristo. Él es quien nos saca de la esclavitud del pecado, quien nos saca de nosotros mismos.

 Todos los cuidados que Jesús nos prodiga con su Palabra, con los sacramentos, con sus intervenciones providenciales -y lo son también los acontecimientos dolorosos-, son ofertas de conversión. Dejémosle, pues, que nos cultive. La Palabra sagrada es como un arado, y también como una semilla sembrada para que pueda producir fruto.

6 mar 2019

Ceniza


Con este vídeo desde voces esejota se nos invita a orientar la Cuaresma desde el principio, desde el Miércoles de Ceniza, como un tiempo privilegiado para la oración, el ayuno, la limosna y la penitencia de un modo que podamos llegar a la Semana Santa con un corazón convertido, o al menos, con deseos de conversión.

2 mar 2019

EL CAMINO CUARESMAL


Imagen relacionada

Un camino de oración, penitencia y ayuno.

En el ámbito de la piedad popular no se percibe fácilmente el sentido mistérico de la Cuaresma y no se han asimilado algunos de los grandes valores y temas, como la relación entre el sacramento de los “cuarenta días” y los sacramentos de la iniciación cristiana, o el misterio del “Éxodo”, presente a lo largo de todo el itinerario cuaresmal. Según una constante de la piedad popular, que tiende a centrarse en los misterios de la humanidad de Cristo en la Cuaresma los fieles concentran su atención en la Pasión y Muerte del Señor.




El comienzo de los cuarenta días de penitencia, en el Rito romano, se caracteriza por el austero símbolo de la Ceniza, que distingue la Liturgia del Miércoles de Ceniza. Propio de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica, el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios. Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como  signo de la rectitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal. Se debe ayudar a los fieles, que acuden en gran número a recibir la Ceniza, a que capten el significado interior que tiene este gesto, que abre a la conversión y al esfuerzo de la renovación pascual.

¿De dónde sale la ceniza del Miércoles de Ceniza?

Quizá te has preguntado de dónde provienen las cenizas que el sacerdote deposita en la frente

“Recuerda, hombre, que eres polvo y al polvo volverás”. Con esta expresión (o con la de “Convertíos y creed en el Evangelio), que el sacerdote pronuncia mientras hace la señal de la Cruz sobre la cabeza de cada persona en la liturgia del Miércoles de Ceniza, los cristianos entramos en la Cuaresma de pleno. Es una frase inspirada en las palabras del capítulo 3 del Génesis, cuando Dios castiga a Adán y Eva.
La ceniza es una manifestación tan material y visible que a algunos les queda el rastro horas después todavía en la frente y en el nacimiento del cabello. Pero, ¿de dónde sale exactamente aquella ceniza que ha usado el sacerdote? ¿Es de alguna ceremonia funeraria? ¿De madera quemada sin más? ¿Qué material se quemó?
Fr Lawrence Lew, OP-CC
Antes de que la imaginación se nos dispare, ahora que las películas gorenos pueden llevar a las fantasías más tétricas, la Iglesia determina claramente que no toda ceniza puede ser empleada para el rito de imposición.
La ceniza que emplea el sacerdote el Miércoles de Ceniza procede de los ramos que se bendijeron en el Domingo de Ramos del año anterior. Aquellos ramos (que suelen ser palmas y ramas de olivo) se queman y la ceniza se guarda hasta el año siguiente.
https://es.aleteia.org

1 mar 2019

PREPARÁNDONOS PARA LA PASCUA 2019


La Cuaresma es el tiempo que precede y dispone a la celebración de la Pascua. Tiempo de escucha de la Palabra de Dios y de conversión, de preparación y de memoria del Bautismo, de reconciliación con Dios y con los hermanos.

(Cuaresma 2019   del 6 de Marzo al 18 de Abril)

22 mar 2018

INSTRUMENTOS DEL DINAMISMO DE LA RESURRECIÓN


 “Si Cristo no resucitó, nuestra predicación está vacía” (1Corintios 15,14). 


          El Evangelio nos relata que cuando los primeros discípulos salieron a predicar, “el Señor colaboraba y confirmaba la Palabra con las señales que los acompañaba” (Marcos 16,20). Eso también sucede hoy. Se nos invita a descubrirlo, a vivirlo. Cristo resucitado y glorioso es la fuente profunda de nuestra esperanza, y no nos faltará su ayuda para cumplir la misión que nos encomienda.

Su resurrección no es algo del pasado; entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrección. 

Es una fuerza imparable. Verdad que muchas veces parece que Dios no existiera: vemos injusticias, maldades, indiferencias y crueldades que no ceden. Pero también es cierto que en medio de la oscuridad siempre comienza a brotar algo nuevo, que tarde o temprano produce un fruto. En un campo arrasado vuelve a aparecer la vida, tozuda e invencible. Habrá muchas cosas negras, pero el bien siempre tiende a volver a brotar y a difundirse. Cada día en el mundo renace la belleza, que resucita transformada a través de las tormentas de la historia. Los valores tienden siempre a reaparecer de nuevas maneras, y de hecho el ser humano ha renacido muchas veces de lo que parecía irreversible. Esa es la fuerza de la resurrección y cada evangelizador es un instrumento de ese dinamismo.

(Evangelii Gaudium nº 275- 277)

10 mar 2018

Evangelio día 11: Domingo IV de Cuaresma

Déjate iluminar

Lectura del santo evangelio según san Juan (3,14-21):

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.»
Palabra del Señor
Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Jn 3, 14-21



ACERCÁNDONOS A LA LUZ

Puede parecer una observación excesivamente pesimista, pero lo cierto es que las personas somos capaces de vivir largos años sin tener apenas idea de lo que está sucediendo en nosotros. Podemos seguir viviendo día tras día sin querer ver qué es lo que en verdad mueve nuestra vida y quién es el que dentro de nosotros toma realmente las decisiones.
No es torpeza o falta de inteligencia. Lo que sucede es que, de manera más o menos consciente, intuimos que vernos con más luz nos obligaría a cambiar. Una y otra vez parecen cumplirse en nosotros aquellas palabras de Jesús: «El que obra el mal detesta la luz y la rehúye, porque tiene miedo a que su conducta quede al descubierto». Nos asusta vernos tal como somos. Nos sentimos mal cuando la luz penetra en nuestra vida. Preferimos seguir ciegos, alimentando día a día nuevos engaños e ilusiones.
Lo más grave es que puede llegar un momento en el que, estando ciegos, creamos verlo todo con claridad y realismo. Qué fácil es entonces vivir sin conocerse a sí mismo ni preguntarse nunca: «¿Quién soy yo?». Creer ingenuamente que yo soy esa imagen superficial que tengo de mí mismo, fabricada de recuerdos, experiencias, miedos y deseos.
Qué fácil también creer que la realidad es justamente tal como yo la veo, sin ser consciente de que el mundo exterior que yo veo es, en buena parte, reflejo del mundo interior que vivo y de los deseos e intereses que alimento. Qué fácil también acostumbrarnos a tratar no con personas reales, sino con la imagen o etiqueta que de ellas me he fabricado yo mismo.
Aquel gran escritor que fue Hermann Hesse, en su pequeño libro Mi credo, lleno de sabiduría, escribía: «El hombre al que contemplo con temor, con esperanza, con codicia, con propósitos, con exigencias, no es un hombre, es solo un turbio reflejo de mi voluntad».
Probablemente, a la hora de querer transformar nuestra vida orientando nuestros pasos por caminos más nobles, lo más decisivo no es el esfuerzo por cambiar. Lo primero es abrir los ojos. Preguntarme qué ando buscando en la vida. Ser más consciente de los intereses que mueven mi existencia. Descubrir el motivo último de mi vivir diario.
Podemos tomarnos un tiempo para responder a esta pregunta: ¿por qué huyo tanto de mí mismo y de Dios? ¿Por qué, en definitiva, prefiero vivir engañado sin buscar la luz? Hemos de escuchar las palabras de Jesús: «Aquel que actúa conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se vea que todo lo que hace está inspirado por Dios».

15 feb 2018

Cómo vivir la Cuaresma


1. Arrepintiéndome de mis pecados y confesándome

Pensar en qué he ofendido a Dios, Nuestro Señor, si me duele haberlo ofendido, si realmente estoy arrepentido. Éste es un muy buen momento del año para llevar a cabo una confesión preparada y de corazón. Revisa los mandamientos de Dios y de la Iglesia para poder hacer una buena confesión. Ayúdate de un libro para estructurar tu confesión. Busca el tiempo para llevarla a cabo.
2. Luchando por cambiar
Analiza tu conducta para conocer en qué estás fallando. Hazte propósitos para cumplir día con día y revisa en la noche si lo lograste. Recuerda no ponerte demasiados porque te va a ser muy difícil cumplirlos todos. Hay que subir las escaleras de un escalón en un escalón, no se puede subir toda de un brinco. Conoce cuál es tu defecto dominante y haz un plan para luchar contra éste. Tu plan debe ser realista, práctico y concreto para poderlo cumplir.
3. Haciendo sacrificios
La palabra sacrificio viene del latín sacrum-facere, que significa "hacer sagrado". Entonces, hacer un sacrificio es hacer una cosa sagrada, es decir, ofrecerla a Dios por amor. Hacer sacrificio es ofrecer a Dios, porque lo amas, cosas que te cuestan trabajo. Por ejemplo, ser amable con el vecino que no te simpatiza o ayudar a otro en su trabajo. A cada uno de nosotros hay algo que nos cuesta trabajo hacer en la vida de todos los días. Si esto se lo ofrecemos a Dios por amor, estamos haciendo sacrificio.
4. Haciendo oración
Aprovecha estos días para orar, para platicar con Dios, para decirle que lo quieres y que quieres estar con Él. Te puedes ayudar de un buen libro de meditación para Cuaresma. Puedes leer en la Biblia pasajes relacionados con la Cuaresma.

CUARESMA 20018

6 feb 2018

La oración el ayuno y la caridad

              Es ya muy conocido el camino que la Iglesia nos recomienda en cada CUARESMA, para llegar a la PASCUA con el corazón y la mente bien preparados:
 



ORACIÓN PARA AVIVAR NUESTRO
ESPÍRITU CUARESMAL Y PASCUAL

Misericordia, Señor, hemos pecado.
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado.
Contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad en tu presencia.
















                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  






















































                                                                                                                                                                                                                                                                
Oh, Dios, crea en mí un corazón puro, 
renuévame por dentro con espíritu firme,
No me arrojes lejos de tu rostro,
No me quites tu santo Espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
Afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,

Y mi boca proclamará tu alabanza
AYUNO Y LIMOSNA para liberarnos de ataduras  y adicciones  que nos esclavizan.