6 jul 2019

El video del Papa de Julio 2019



De los jueces dependen decisiones que influyen en los derechos y en los bienes de las personas.
Su independencia les tiene que mantener alejados del favoritismo, de las presiones las cuales pueden contaminar las decisiones que ellos tienen que tomar. Los jueces han de seguir el ejemplo de Jesús, que no negocia nunca la verdad. Recemos para que todos aquellos que administran la justicia obren con integridad, y para que la injusticia que atraviesa el mundo no tenga la última palabra.

Este es el momento. Pero, ¿de qué?

Carpe diem. La idea nos rodea. Los medios y la publicidad nos bombardean con el mensaje. Lo leemos en vallas publicitarias, en tatuajes, en blogs. “Disfruta el momento” es, probablemente, la invitación preferida de nuestro tiempo. Vivir el hoy y el ahora, sin preocuparse por lo que depara el futuro. En esa línea nos presentan como envidiable y tentador dejarlo todo y marcharnos a una playa desierta, como las celebrities de Instagram, o el recurrente “ser nosotros mismos, sin importar lo que los demás digan”.
Pero vivir el momento puede ir mucho más allá. Puede significar una experiencia mucho más radical, aunque menos vendible. Lejos de clasicazos y preguntas como qué harías si ganaras la lotería o si supieras que mañana ya no estarás aquí. La reflexión puede (y quizás, debe) ser más profunda. A veces, damos por garantizadas cosas que no son infinitas. Tenemos seguridades de realidades transitorias. Y así dejamos pasar el tiempo, sin darle calidad. Hablamos sin decir nada. Miramos sin ver y estamos sin abrazar. Pero cómo vivimos sí importa; sí importa lo que diga de nosotros la gente que nos quiere y que nos rodea. Y también importa lo que nosotros decimos.
Una vez más, tras el doloroso incendio de Londres de esta semana, nos enteramos de que muchas de la victimas llamaron y escribieron a familiares y amigos para despedirse. No hubo reproches. No hubo conversaciones vacías ni mensajes superficiales. Las últimas palabras fueron todas de cariño y agradecimiento. Hubo realidad. Momento.
No esperes al límite para vivir el presente. ¿Qué tienes que agradecer tú hoy? ¿A quién debes una palabra? ¿Qué es lo que realmente (te) importa? El momento es este. Aquí y ahora. Vívelo.

3 jul 2019

NUESTRO CAMPURB '19

           Campamento  Urbano Parroquial es una actividad Lúdico–Educativa para ayudar a niños y jóvenes a que crezcan y se auto-formen como personas humanas y cristianas.

            Este tipo especial de actividad educativa, se realizó a lo largo de 24 años y de un modo ininterrumpido en tiempo estival  (entre los meses de Julio y Agosto).


El primer Campurb lo realizamos el año 1995 del 23 al 30 de Julio.

La temática y sus actividades fueron distintas en cada Campurb, y se programaban atendiendo la oportunidad y urgencia del momento, con la participación activa del equipo de monitores.

Este año 2019 el Campamento Parroquial Urbano (Campurb“19"), va a tratar el tema: “LUCHA POR LA IGUALDAD”, que por razones obvias, será como el lema de fondo de todo este Campurb¨19.

En cada jornada de este campamento volveremos a vivir y celebrar unos temas de los 23 Campamentos realizados hasta aquí en nuestra parroquia.

Están recogidos en los 6 pétalos de un girasol que es la flor significativa de nuestra patrona y protectora campamental Santa Paula Frassinetti, como figura en el cartel anunciador.




Como todos los realizados hasta ahora, cada jornada, constará de tres momentos importantes, distintos pero complementarios:
-Un primer momento de ACOGIDA y SALUDOS en la plaza San Mauro.
-Un segundo momento de PRESENTACIÓN REFLEXIÓN espiritual y
-CELEBRACIÓN CATEQUÉTICA en el Templo.

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¡Que todo sea para crearnos una mentalidad de 
IGUALES  para QUERERNOS
DISTINTOS para COMPLETARNOS!

29 jun 2019

Evangelio día 30: Domingo XIII del tiempo ordinario

Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,51-62):

Cuando se completaron los días en que iba a ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros delante de él. Puestos en camino, entraron en una aldea de samaritanos para hacer los preparativos. Pero no lo recibieron, porque su aspecto era el de uno que caminaba hacia Jerusalén.
Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le dijeron: «Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo que acabe con ellos?».
Él se volvió y los regañó. Y se encaminaron hacia otra aldea. Mientras iban de camino, le dijo uno: «Te seguiré adondequiera que vayas».
Jesús le respondió: «Las zorras tienen madrigueras, y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza».
A otro le dijo: «Sígueme».
El respondió: «Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre».
Le contestó: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios».
Otro le dijo: «Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de los de mi casa».
Jesús le contestó: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios».
Palabra del Señor




Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Lc (9,51-62)

¿CÓMO SEGUIR A JESÚS?

Jesús emprende con decisión su marcha hacia Jerusalén. Sabe el peligro que corre en la capital, pero nada lo detiene. Su vida solo tiene un objetivo: anunciar y promover el proyecto del reino de Dios. La marcha comienza mal: los samaritanos lo rechazan. Está acostumbrado: lo mismo le ha sucedido en su pueblo de Nazaret.
Jesús sabe que no es fácil acompañarlo en su vida de profeta itinerante. No puede ofrecer a sus seguidores la seguridad y el prestigio que pueden prometer los letrados de la ley a sus discípulos. Jesús no engaña a nadie. Quienes lo quieran seguir tendrán que aprender a vivir como él.
Mientras van de camino, se le acerca un desconocido. Se le ve entusiasmado: «Te seguiré adonde vayas». Antes que nada, Jesús le hace ver que no espere de él seguridad, ventajas ni bienestar. Él mismo «no tiene dónde reclinar su cabeza». No tiene casa, come lo que le ofrecen, duerme donde puede.
No nos engañemos. El gran obstáculo que nos impide hoy a muchos cristianos seguir de verdad a Jesús es el bienestar en el que vivimos instalados. Nos da miedo tomarlo en serio porque sabemos que nos exigiría vivir de manera más generosa y solidaria. Somos esclavos de nuestro pequeño bienestar. Tal vez, las crisis económicas nos podrían hacer más humanos y más cristianos.
Otro pide a Jesús que le deje ir a enterrar a su padre antes de seguirlo. Jesús le responde con un juego de palabras provocativo y enigmático: «Deja que los muertos entierren a sus muertos, tú vete a anunciar el reino de Dios». Estas palabras desconcertantes cuestionan nuestro estilo convencional de vivir.
Hemos de ensanchar el horizonte en el que nos movemos. La familia no lo es todo. Hay algo más importante. Si nos decidimos a seguir a Jesús, hemos de pensar también en la familia humana: nadie debería vivir sin hogar, sin patria, sin papeles, sin derechos. Todos podemos hacer algo más por un mundo justo y fraterno.
Otro está dispuesto a seguirlo, pero antes se quiere despedir de su familia. Jesús le sorprende con estas palabras: «El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no es apto para el reino de Dios». Colaborar en el proyecto de Jesús exige dedicación total, mirar hacia adelante sin distraernos, caminar hacia el futuro sin encerrarnos en el pasado.
El papa Francisco nos ha advertido de algo que está pasando hoy en la Iglesia: «Tenemos miedo a que Dios nos lleve por caminos nuevos, sacándonos de nuestros horizontes, con frecuencia limitados, cerrados y egoístas, para abrirnos a los suyos».