31 oct. 2017

NUESTROS FIELES DIFUNTOS

             
            Con todos nuestros seres queridos a quienes la muerte nos los ha arrebatado de nuestra presencia terrenal, no solo permanecen esos  vínculos de familiaridad parentesco, amistad que nos une sino que también permanecen esos otros vínculos de la FE que profesamos juntos y que ahora nos viene congregando como Iglesia, desde nuestra condición de “Iglesia peregrina”
            Para avivar nuestra comunión con ellos ofreciéndoles nuestra oración y sufragios, tendremos (a partir del jueves día 23 de noviembre):

a) UN NOVENARIO SOLEMNE de rezo del Santo Rosario con novena y               
                celebración de la Eucaristía o Santa Misa.
                 Las eucaristías serán concelebradas con tres sacerdotes y presididas con homilía proclamada por Don Elpidio Ruiz Herrero, sacerdote de Palencia.

b) EUCARISTÍA SOLEMNE (“ACTO DE ANIMAS”)
     El sábado día 11, a las 16´00 horas (4 tarde) celebraremos  la Eucaristía solemne por todos nuestros fieles difuntos.

c) CAMINO DE ORACIÓN A NUESTROS CEMENTERIOS PARROQUIALES

     Concluida la Eucaristía organizaremos un camino de oración a nuestros cementerios parroquiales, rezando las oraciones de rigor que por costumbre tiene ya programada la tradición cristiana en estas conmemoraciones.

CREO EN LA VIDA FUTURA



















Hacia esa vida futura, caminamos guiados por la FE, animados por la ESPERANZA y movidos por la CARIDAD en ese gozo que nos produce la gloria de los mejores hijos de la Iglesia, los SANTOS, en quienes encontramos ejemplo y ayuda para nuestra debilidad.

También el recuerdo de todos nuestros FIELES DIFUNTOS nos hacen avivar la COMUNIÓN con toda la IGLESIA.

BUSCARON AL SEÑOR

En los dos primeros días de noviembre, celebramos dos liturgias de un gran significado para la piedad del pueblo cristiano tanto en nuestra Iglesia local de San Cipriano de Vilanova de Arousa como en toda la Iglesia Universal:  LA SOLEMNIDAD de TODOS LOS SANTOS (1º de noviembre) y la CONMEMORACIÓN de TODOS LOS FIELES DIFUNTOS (2 de noviembre).



            En el día de Todos los Santos “celebramos la memoria de aquellos cuya  compañía alegra los cielos, recibiendo así el estimulo de su ejemplo, la dicha de su patrocinio y, un día, la corona del triunfo en la visión eterna de la divina Majestad”  (del martirologio Romano).

            En la COMEMORACIÓN de TODOS LOS FIELES DIFUNTOS, “la Santa Madre Iglesia se interesa ante el Señor a favor de las almas de cuantos nos precedieron con el signo de la fe, se esforzaron por amar en la caridad cristiana y duermen ya el sueño eterno en la esperanza de la resurrección, y por todos  los fieles difuntos desde el principio del mundo, cuyas vidas en la fe, esperanza y caridad solo Dios conoce, para que purificados de toda mancha de pecado y asociados a los ciudadanos celestes puedan gozar de la visión de la felicidad eterna”  (del martirologio Romano)
           
Como dice el Salmo 33: 
Estos son  los que buscan al Señor.
¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en su recinto sagrado?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos.

Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de Salvación.
Este es el grupo que busca al Señor,
 que viene a tu presencia, Dios de Jacob

29 oct. 2017

Nuevo estilo


28 oct. 2017

Valores sólidos en tiempos líquidos

Tu le hablas a alguien de la importancia de los valores y te mira con un gesto de aprensión, como si tuvieras el tifus: eso es cosa de “carcas”, de gente anticuada o reaccionaria. Entonces le dices que no te ha entendido bien, que querías decir “valores bursátiles”, y entonces sí, se le suaviza el gesto con alivio y te sonríe con complicidad…




Hablar de valores es un camino al borde de muchos precipicios. Los valores de uno pueden no ser los de los demás. Incluso hay valores defendidos a capa y espada que, precisamente por su exceso de espada, acaban causando degollinas. Pero el valor como concepto de buscar en el interior algo más esencial y profundo de lo que brilla engañosamente es un activo que no debería formar parte del pasivo, como sucede de manera sistemática.

Idolatrar el pasado es bastante zopenco, pero no se puede negar que hablar de valores hoy día no se lleva, no es “cool”. Hay un consenso general de que lo importante no es el valor de las cosas sino su precio. “Todo necio confunde valor y precio” afirma Antonio Machado.

Para la cultura, la confusión entre valor y precio es una mala urdimbre de estos tiempos absolutamente líquidos, donde lo que importa es la liquidez (financiera, se entiende). Pasa como con la popularidad: antes lo importante era ser célebre, pero ahora la gente lo que quiere es ser famosa. Si eres célebre te ponen cuatro líneas en una enciclopedia, pero si eres famoso te hacen programas en la tele.

Antonio G. Iturbe. Escritor.


Evangelio día 30: Domingo XXX del tiempo ordinario


Evangelio según san Mateo (22, 34-40):

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»
Él le dijo: «"Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.” Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»
Palabra del Señor





Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Mt 22, 34-40

CRECER EN EL AMOR

La religión cristiana les resulta a no pocos un sistema religioso difícil de entender y, sobre todo, un entramado de leyes demasiado complicado para vivir correctamente ante Dios. ¿No necesitamos los cristianos concentrar mucho más nuestra atención en cuidar antes que nada lo esencial de la experiencia cristiana?
Los evangelios han recogido la respuesta de Jesús a un sector de fariseos que le preguntan cuál es el mandamiento principal de la Ley. Así resume Jesús lo esencial: lo primero es “amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu ser”; lo segundo es “amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
La afirmación de Jesús es clara. El amor es todo. Lo decisivo en la vida es amar. Ahí está el fundamento de todo. Lo primero es vivir ante Dios y ante los demás en una actitud de amor. No hemos de perdernos en cosas accidentales y secundarias, olvidando lo esencial. Del amor arranca todo lo demás. Sin amor todo queda pervertido.
Al hablar del amor a Dios, Jesús no está pensando en los sentimientos o emociones que pueden brotar de nuestro corazón; tampoco nos está invitando a multiplicar nuestros rezos y oraciones.
Amar al Señor, nuestro Dios, con todo el corazón es reconocer a Dios como Fuente última de nuestra existencia, despertar en nosotros una adhesión total a su voluntad, y responder con fe incondicional a su amor universal de Padre de todos.
Por eso añade Jesús un segundo mandamiento. No es posible amar a Dios y vivir de espaldas a sus hijos e hijas. Una religión que predica el amor a Dios y se olvida de los que sufren es una gran mentira. La única postura realmente humana ante cualquier persona que encontramos en nuestro camino es amarla y buscar su bien como quisiéramos para nosotros mismos.
Todo este lenguaje puede parecer demasiado viejo, demasiado gastado y poco eficaz. Sin embargo, también hoy el primer problema en el mundo es la falta de amor, que va deshumanizando, uno tras otro, los esfuerzos y las luchas por construir una convivencia más humana.
Hace unos años, el pensador francés, Jean Onimus escribía así: “El cristianismo está todavía en sus comienzos; nos lleva trabajando solo dos mil años. La masa es pesada y se necesitarán siglos de maduración antes de que la caridad la haga fermentar”. Los seguidores de Jesús no hemos de olvidar nuestra responsabilidad. El mundo necesita testigos vivos que ayuden a las futuras generaciones a creer en el amor pues no hay un futuro esperanzador para el ser humano si termina por perder la fe en el amor.

26 oct. 2017

Conviene que nos tratemos bien a nosotros mismos, con buen humor y una chispa de optimismo, con palabras amables

Nuestro cerebro, que es un trabajador incansable, tiene la costumbre de decirnos continuamente cosas. Existe en nuestro interior una especie de desdoble del yo: es como si lleváramos dentro otro personaje con el que entablamos diálogo.

Este sujeto se dedica, a veces, a decirnos cosas negativas: «siempre te equivocas», «nadie te quiere», «nunca lo conseguirás»… Todas estas afirmaciones no son ciertas. Son reproches, augurios y predicciones que no se cumplirán por lo extremas que son, por lo absolutas y rotundas. No son verdad ni pueden serlo.
Sin embargo, su poder sobre nosotros mismos es –en algunas circunstancias– muy destructivo. Llevan al desánimo estéril.
Conviene rechazar estas ideas negativas que se desencadenan cuando algo ha salido mal. Frente a su poder contamos con un buen recurso: la reflexión, esa capacidad de considerar las cosas con atención y darnos cuenta de si son ciertas o no.
Las palabras que nos decimos a nosotros mismos son arma de doble filo. Pueden ser negativas, pero también positivas: «no te desanimes, la próxima vez lo harás mejor», «poco a poco lo conseguirás», «hoy has trabajado muy bien», «eres estupenda con las matemáticas»… Estas cosas son verdad.
Es oportuno que nos tratemos bien a nosotros mismos, con buen humor y una chispa de optimismo, con palabras amables.
Tenemos defectos, nos equivocamos, pero hay defectos que, si no ofenden a Dios y no hacen daño a los otros, pueden formar parte de nuestro modo peculiar de ser. [F. F. Carvajal en Pasó haciendo el bien]

De https://rsanzcarrera.wordpress.com/

El cuarto mono...


21 oct. 2017

EVANGELIO día 22: Domingo XXIX del tiempo ordinario

Lectura del santo evangelio según san Mateo (22, 15-21):

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta.
Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es licito pagar impuesto al César o no?»
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.»
Le presentaron un denario. Él les preguntó: «¿De quién son esta cara y esta inscripción?»
Le respondieron: «Del César.»
Entonces les replicó: «Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.»
Palabra del Señor
Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Mt 22, 15-21

LOS POBRES SON DE DIOS

A espaldas de Jesús, los fariseos llegan a un acuerdo para prepararle una trampa decisiva. No vienen ellos mismos a encontrarse con él. Le envían a unos discípulos acompañados por unos partidarios de Herodes Antipas. Tal vez, no faltan entre estos algunos poderosos recaudadores de los tributos para Roma.
La trampa está bien pensada: “¿Es lícito pagar impuestos al César o no?”. Si responde negativamente, le podrán acusar de rebelión contra Roma. Si legitima el pago de tributos, quedará desprestigiado ante aquellos pobres campesinos que viven oprimidos por los impuestos, y a los que él ama y defiende con todas sus fuerzas.
La respuesta de Jesús ha sido resumida de manera lapidaria a lo largo de los siglos en estos términos: “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Pocas palabras de Jesús habrán sido citadas tanto como éstas. Y ninguna, tal vez, más distorsionada y manipulada desde intereses muy ajenos al Profeta, defensor de los pobres.
Jesús no está pensando en Dios y en el César de Roma como dos poderes que pueden exigir cada uno de ellos, en su propio campo, sus derechos a sus súbditos. Como todo judío fiel, Jesús sabe que a Dios “le pertenece la tierra y todo lo que contiene, el orbe y todos sus habitantes” (salmo 24). ¿Qué puede ser del César que no sea de Dios? Acaso los súbditos del emperador, ¿no son hijos e hijas de Dios?
Jesús no se detiene en las diferentes posiciones que enfrentan en aquella sociedad a herodianos, saduceos o fariseos sobre los tributos a Roma y su significado: si llevan “la moneda del impuesto” en sus bolsas, que cumplan sus obligaciones. Pero él no vive al servicio del Imperio de Roma, sino abriendo caminos al reino de Dios y su justicia.
Por eso, les recuerda algo que nadie le ha preguntado: “Dad a Dios lo que es de Dios”. Es decir, no deis a ningún César lo que solo es de Dios: la vida de sus hijos e hijas. Como ha repetido tantas veces a sus seguidores, los pobres son de Dios, los pequeños son sus predilectos, el reino de Dios les pertenece. Nadie ha de abusar de ellos.
No se ha de sacrificar la vida, la dignidad o la felicidad de las personas a ningún poder. Y, sin duda, ningún poder sacrifica hoy más vidas y causa más sufrimiento, hambre y destrucción que esa “dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano” que, según el papa Francisco, han logrado imponer los poderosos de la Tierra. No podemos permanecer pasivos e indiferentes acallando la voz de nuestra conciencia en la práctica religiosa.
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DOMUND 2017

Para favorecer el diálogo


Algunas sugerencias que pueden favorecer el diálogo:

  Ánimo abierto, mostrarse acogedor, cordial, interesado en el tema.
        Mantener una actitud respetuosa: el cristiano debe «aprender a venerar la imagen de Dios que hay en todo hombre».
    Facilitar la confianza con la mirada y la actitud: «esa confianza es la que permite a quien habla abrir las puertas a las profundidades de su intimidad».
    Escuchar con atención, dejar hablar, intervenir cuando es oportuno sin cortes bruscos.
                Evitar expresiones inadecuadas: vulgares o groseras.
                Mantener el pensamiento en el tema que se trata y no en el trabajo que espera al llegar a casa.
                Hablar con veracidad.
                Decir las cosas con sencillez y claridad.
                Evitar a toda costa las discusiones y el tono violento, impositivo, autoritario, desentonado.
                Hacerse cargo de la situación emocional del otro.
                Tener en cuenta que ciertas conversaciones requieren un lugar tranquilo, apartado.
           Una conversación debe terminarse bien; es decir, que ambas partes se queden contentas de haber hablado, de haber compartido, que se queden con deseo de reunirse otra vez. Y esto a pesar de que haya cuestiones en las que no están de acuerdo: las diferencias no separan si están por medio el afecto, el respeto y la confianza.

¿Cómo es y cómo se usa el Catecismo de la Iglesia Católica?

Inma Alvarez | Oct 20, 2017

Mucho más que una lista de dogmas o de normas morales para aprender de memoria





¿Cómo es el Catecismo de la Iglesia católica, que cumple ahora 25 años? ¿Qué tiene de novedoso con los catecismo anteriores? Los catecismos que la mayoría de la gente conoce son los infantiles que se utilizan para preparar la primera comunión, y que se basan en preguntas y respuestas con explicaciones breves y sencillas.
El Catecismo que aprobó Juan Pablo II, sin embargo, es en sí una obra monumental: se tardaron varios años en redactarlo, con expertos de todos los continentes, y se consultó el contenido con todos los obispos del mundo. Solo los comentarios de los obispos que se incluyeron, unos 24.000, dan idea de esta magna obra, que quiere recoger y explicar la fe católica de una forma organizada.

“El Catecismo de la Iglesia Católica se presenta como un viaje, que a través de cuatro etapas, permite captar la dinámica de la fe”, explicó el Papa Francisco en la edición del miércoles 18 de octubre de 2017 de L’Osservatore Romano, el periódico del Vaticano.
La novedad del Catecismo de 1992 es su estructura: tiene cuatro partes, y dos ejes. Lo más importante: La moral viene al final, pues el Catecismo, según señalaba en su momento el cardenal Christoph Schonborn, su secretario, antes de enseñarle al creyente cómo debe vivir, primero se le lleva a descubrir quién es Dios y cómo ha actuado en la historia humana.
Este primer bloque está destinado a hablar de la acción de Dios en la historia humana y de sus dones a los hombres. El segundo bloque está dedicado a explicar cuál debe ser la respuesta de los creyentes a la acción de la gracia.
“Se abre con el deseo que todo hombre lleva en su interior, el anhelo de Dios y concluye con la oración como expresión de un encuentro donde el hombre y Dios, se miran, hablan y se escuchan. La vida de la gracia, expresada en particular, en los siete sacramentos, y el estilo de vida del creyente como una vocación a vivir según el Espíritu, son las otras dos etapas necesarias para comprender plenamente la identidad del creyente como un discípulo misionero de Jesucristo”, explicaba hoy el Papa Francisco.


Así, la primera parte del Catecismo es el Credo: artículo a artículo “Creo en Dios Padre Todopoderoso…”, se van explicando, con apoyo en la Biblia y en la Tradición, las verdades de la fe: se descubre quién es Dios y cómo se ha manifestado a los hombres a través de su Hijo.
La segunda parte son los sacramentos: uno a uno, se explican qué son y cuál es el efecto de la gracia que otorgan en la vida cristiana. Se descubre así que son mucho más que ritos o tradiciones, sino que son la forma que Dios ha previsto para ayudar al hombre a acercarse a la gracia.
La tercera parte es el Decálogo: uno a uno, son explicados los diez mandamientos, cómo deben entenderse a la luz de la revelación en Cristo.
La cuarta parte está dedicada a la oración cristiana, y especialmente al Padre Nuestro. Esta oración, enseñada por Jesús en persona, contiene grandes verdades espirituales fundamentales para la vida cristiana.
¿Qué finalidad tiene el Catecismo? Pues es ante todo evangelizadora: lo primero que hace es hablar del amor de Dios a los hombres y cómo los ha salvado, para que, siguiendo en la tercera y cuarta parte, el hombre, conmovido y salvado por este amor, encuentre el camino para responder a él y viva unido a Dios (Ver prefacio, n. 10).

En este sentido, es mucho más que un compendio de dogmas o de normas morales: es, en cambio, una obra de una extraordinaria riqueza, que puede ser estudiada y profundizada con numerosas notas y paralelos, que remiten tanto a la Biblia como a los grandes santos de todos los tiempos, como los Padres de la Iglesia, santo Tomás y san Agustín, místicos como Santa Teresa y san Juan de la Cruz, así como a las encíclicas más recientes.
Al estar dividido siguiendo el orden de oraciones universalmente conocidas por los cristianos, la búsqueda de temas se vuelve ágil y sencilla. Dentro de cada apartado, hay secciones independientes que profundizan diferentes aspectos relevantes de la fe. Además, cada párrafo lleva una numeración para poder ser estudiado individualmente.
En resumen, una obra que merece la pena conocer y tener a mano en todos los hogares, para consultar dudas sobre la fe, para rezar y también para aclarar pasajes bíblicos o teológicos.
Texto basado en el artículo “Estructura y finalidad del Catecismo de la Iglesia Católica”, del profesor Ramiro Pellitero, publicado originalmente en Primeros Cristianos
Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica
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14 oct. 2017

Evangelio día 15: Domingo XXVIII del tiempo ordinario



Para entrar en la fiesta necesitamos traje de etiqueta… Nuestra marca: el amor

Lectura del santo evangelio según san Mateo (22, 1-14):

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: “Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda.” Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: “La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda.” Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?” El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: “Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.” Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»
Palabra del Señor


Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Mt 22, 1-14

INVITACIÓN

Jesús conocía muy bien cómo disfrutaban los campesinos de Galilea en las bodas que se celebraban en las aldeas. Sin duda, él mismo tomó parte en más de una.¿Qué experiencia podía haber más gozosa para aquellas gentes que ser invitados a una boda y poder sentarse con los vecinos a compartir juntos un banquete de fiesta?
Este recuerdo vivido desde niño ayudó a Jesús más tarde a comunicar su experiencia de Dios de una manera nueva y sorprendente. Según él, Dios está preparando un banquete final para todos sus hijos, pues a todos los quiere ver sentados junto a él disfrutando para siempre de una vida plenamente dichosa.
Podemos decir que Jesús entendió su vida entera como el ofrecimiento de una gran invitación en nombre de Dios a esa fiesta final. Por eso Jesús no impone nada a la fuerza, no presiona a nadie. Anuncia la Buena Noticia de Dios, despierta la confianza en el Padre, enciende en los corazones la esperanza. A todos les ha de llegar su invitación
¿Qué ha sido de esta invitación de Dios? ¿Quién la anuncia? ¿Quién la escucha? ¿Dónde se habla en la Iglesia de esta fiesta final? Satisfechos con nuestro bienestar, sordos a lo que no sean nuestros intereses inmediatos, ¿no necesitamos ya de Dios? ¿Nos estamos acostumbrando poco a poco a vivir sin necesidad de alimentar una esperanza última?
Jesús era realista. Sabía que la invitación de Dios puede ser rechazada. En la parábola de «los invitados a la boda» se habla de diversas reacciones de los invitados. Unos rechazan la invitación de manera consciente y rotunda: «No quisieron venir». Otros responden con absoluta indiferencia: «No hicieron caso». Les importan más sus tierras y negocios.
Pero, según la parábola, Dios no se desalienta. Por encima de todo habrá una fiesta final. El deseo de Dios es que la sala del banquete se llene de invitados. Por eso hay que ir a los «cruces de los caminos», por donde caminan tantas gentes errantes, que viven sin esperanza y sin futuro. La Iglesia ha de seguir anunciando con fe y alegría la invitación de Dios proclamada en el Evangelio de Jesús.
El papa Francisco está preocupado por una predicación que se obsesiona «por una transmisión desarticulada de una multitud de doctrinas que se intentan imponer a fuerza de insistencia». El mayor peligro está, según él, en que ya «no será propiamente el Evangelio lo que se anuncie, sino algunos acentos doctrinales o morales que proceden de determinadas opciones ideológicas. El mensaje correrá el riesgo de perder su frescura y dejará de tener olor a Evangelio».

CONFIRMACIONES 2017-2019

         Ya están apuntados un grupo de jóvenes de la parroquia que un día sus padres pidieron el Bautismo para ellos y por el Bautismo entraron a formar parte de los hijos bienaventurados, (felices) del Padre.       Se depositaron en sus  corazones los dones del Espíritu Santo, y se hicieron beneficiarios de la salvación que nos alcanzó Cristo Jesús, con su vida, pasión, muerte, resurrección y glorificación.


Ya de jóvenes ellos mismos han pedido ser confirmados, para poder alcanzar la plenitud de sus dones bautismales:


“Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén. En todo Judea y Samaria y hasta los confines del la tierra”. 
(Hechos 1, 7-8)


          Queridos confirmados:  
          Esto es lo que espera Jesús de cada uno. Que seáis  SUS TESTIGOS en vuestra casa, en el estudio, trabajo, en la diversión… Solos no podemos nada, pero con su ayuda todo es posible. ¡Ah! pero depende de de nosotros, el que le abramos la puerta y escuchemos su voz. ¡ANIMO! la victoria es nuestra si confiamos en Él.

          Todo esto lo esperamos también de aquellos jóvenes de nuestra parroquia que nacidos en el año 2002–2003 soliciten libremente y con decisión personal  acceder al sacramento de la iniciación cristiana,

 LA CONFIRMACIÓN.



Comenzaremos la inscripción el día 2 de octubre y tendremos el 1er  encuentro el 21 de octubre.   Hora 16´30 (4´30 tarde).



Escuchar mejor

Oír no es lo mismo que escuchar. La buena escucharequiere sintonizar, hacerse cargo del estado del otro, no solo de lo que dice, sino también de qué le pasa y por qué dice estas cosas y calla otras, cuál es su intención, qué siente, qué necesita; comprender la entonación, la energía o el desaliento con que habla. Escuchar bien reclama nuestro ser entero, olvidarse de lo demás y ser todo para el otro que habla. Solo de esta forma será posible responder bien y, sobre todo, llegar a un encuentro verdadero entre persona y persona. Un padre cuando escucha a su hijo de trece años es todo para él; no es un tercio para el niño, y dos tercios para oír las noticias…

No podemos concebir a Jesús distraído y pensando en otras cosas cuando uno de los discípulos, o alguien que se le acerca, le dice o pregunta algo. Jesús entra de lleno en el tema que le presentan y atiende a la persona: así ocurre con Nicodemo, con la samaritana, con el joven rico, con Bartimeo, el ciego de nacimiento, y con todos. Cada uno podría contar después que el Señor le atendió con un interés especial, único. Toda la atención de Jesús estaba por entero en quien le hablaba.


Escuchar requiere no interrumpir el discurso del que habla. A veces, conviene preguntar para aclarar un detalle; otras veces, decir algo para manifestar que se comprende o que se está de acuerdo. Este silencio atento favorece la escucha… Cuando nos piden un consejo conviene escuchar bien los detalles significativos del problema. No deja de sorprender la rapidez con que algunas personas suelen responder a cualquier consulta que se les haga, sobre los temas más variados. Algunas veces habrá que decir con toda sencillez que no tenemos respuesta para el problema consultado, que necesitamos un tiempo para reflexionar; conviene ser honrados y por respeto a la persona no improvisar el consejo, sino decir sencillamente que queremos pensarlo mejor.