23 ago. 2019

Evangelio día 25: Domingo XXI del tiempo ordinario

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,22-30):


Jesús pasaba por ciudades y aldeas enseñando y se encaminaba hacia Jerusalén.
Uno le preguntó: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?».
Él les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo: Señor, ábrenos; pero él os dirá: “No sé quiénes sois”. Entonces comenzaréis a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas”. Pero él os dirá: “No sé de dónde sois. Alejaos de mí todos los que obráis la iniquidad”.
Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero vosotros os veáis arrojados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.
Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos».
Palabra del Señor

Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Lc (13,22-30
)

CONFIANZA, SÍ, FRIVOLIDAD NO

La sociedad moderna va imponiendo cada vez con más fuerza un estilo de vida marcado por el pragmatismo de lo inmediato. Apenas interesan las grandes cuestiones de la existencia. Ya no tenemos certezas firmes ni convicciones profundas. Poco a poco, nos vamos convirtiendo en seres triviales, cargados de tópicos, sin consistencia interior ni ideales que alienten nuestro vivir diario, más allá del bienestar y la seguridad del momento.
Es muy significativo observar la actitud generalizada de no pocos cristianos ante la cuestión de la «salvación eterna» que tanto preocupaba solo hace pocos años: bastantes la han borrado sin más de su conciencia; algunos, no se sabe bien por qué, se sienten con derecho a un «final feliz»; otros ya no piensan ni en premios ni en castigos.
Según el relato de Lucas, un desconocido hace a Jesús una pregunta frecuente en aquella sociedad religiosa: «¿Serán poco los que se salven?». Jesús no responde directamente a su pregunta. No le interesa especular sobre ese tipo de cuestiones, tan queridas por algunos maestros de la época. Va directamente a lo esencial y decisivo: ¿cómo hemos de actuar para no quedar excluidos de la salvación que Dios ofrece a todos?
«Esforzados en entrar por la puerta estrecha». Estas son sus primeras palabras. Dios nos abre a todos la puerta de la vida eterna, pero hemos de esforzarnos y trabajar para entrar por ella. Esta es la actitud sana. Confianza en Dios, sí; frivolidad, despreocupación y falsas seguridades, no.
Jesús insiste, sobre todo, en no engañarnos con falsas seguridades. No basta pertenecer al pueblo de Israel; no es suficiente haber conocido personalmente a Jesús por los caminos de Galilea. Lo decisivo es entrar desde ahora en el reino de Dios y su justicia. De hecho, los que quedan fuera del banquete final son, literalmente, «los que practican la injusticia».
Jesús invita a la confianza y la responsabilidad. En el banquete final del reino de Dios no se sentarán solo los patriarcas y profetas de Israel. Estarán también paganos venidos de todos los rincones del mundo. Estar dentro o estar fuera depende de cómo responde cada uno a la salvación que Dios ofrece a todos.
Jesús termina con un proverbio que resume su mensaje. En relación con el reino de Dios, «hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos». Su advertencia es clara. Algunos que se sienten seguros de ser admitidos pueden quedar fuera. Otros que parecen excluidos de antemano pueden quedar dentro.

A UN OLMO SECO (Poema de Antonio Machado)


Es muy triste ver como se incendian nuestros bosques y se pierde tanta vida, en honor a todos esos árboles que nos acompañan en silencio a lo largo de generaciones, dándonos comida, salud, oxígeno, paz, sombra,  abrigo, su madera, sus ramas para la leña para nuestras casas, nuestros muebles..., ¡tantas cosas..!., su energía cuando los abrazamos, el murmullo de sus hojas...y los seres humanos no somo capaces de respetarlos...


A UN OLMO SECO

Al olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, con las lluvias de abril y el sol de mayo algunas hojas verdes le han salido. ¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. No será, cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera, habitado de pardos ruiseñores. Ejército de hormigas en hilera va trepando por él, y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas. Antes que te derribe, olmo del Duero, con su hacha el leñador, y el carpintero te convierta en melena de campana, lanza de carro o yugo de carreta; antes que rojo en el hogar, mañana, ardas en alguna mísera caseta, al borde de un camino; antes que te descuaje un torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas; antes que el río hasta la mar te empuje por valles y barrancas, olmo, quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida. Mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera.
Antonio Machado

De talentos y prestaciones

       

           Quizá parezca que comprar una cámara de fotos es algo sencillo. Basta con mirar el presupuesto con el que contamos y ver cuál es la que mejor se ajusta a nuestras posibilidades. Pero el hecho de comprar la cámara no es algo tan simple. Tiene que ser mejor que la que tenemos en el móvil, tener capacidad, muchas funciones y sobre todo calidad. Por eso muchas veces terminamos cargando con grandes aparatos que son difíciles de guardar en la mochila y además amenazan con rompernos el cuello si es que decidimos llevarla durante nuestras caminatas. El problema está en que muchas veces, solo usamos una mínima parte de las posibilidades que nos ofrece nuestra cámara. Sabemos que están ahí –pues nos lo contaron en la tienda–, pero por dejadez, pereza o ignorancia, no terminamos de aprender a utilizar todas esas funciones. El resultado es que al final terminamos haciendo las mismas fotos que haríamos con una cámara más sencilla y mucho más pequeña.
            Pues bien, lo mismo que nos ocurre con la cámara de fotos nos puede pasar con la vida. Dios nos ha regalado un montón de capacidades y nos da cada día muchas oportunidades para superarnos y así ser felices y hacer felices a otros. Sin embargo, el miedo, el desconocimiento o la comodidad hacen que nos conformemos con lo de siempre y no busquemos algo más en todo lo que hacemos. Quizá ahora, cuando el curso está empezando, sea un buen momento para pararse a pensar cómo abordarlo. Tal vez a muchos les baste con pasar dignamente sobre las cosas, haciendo más o menos lo mismo que el año pasado. Pero seguramente haya muchos que quieran arriesgar y así superarse. Cada uno puede decidir si quiere explorar y explotar las posibilidades de su cámara, o si prefiere ir pasando, haciendo las fotos de siempre.

18 ago. 2019

Evangelio día 18: Domingo XX del tiempo ordinario


Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,49-53):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla!
¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división. Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra».
Palabra del Señor
Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Lc (12,49-53
)


SIN FUEGO NO ES POSIBLE

En un estilo claramente profético, Jesús resume su vida entera con unas palabras insólitas: «Yo he venido a prender fuego en el mundo, y ¡ojalá estuviera ya ardiendo!». ¿De que está hablando Jesús? El carácter enigmático de su lenguaje conduce a los exégetas a buscar la respuesta en diferentes direcciones. En cualquier caso, la imagen del «fuego» nos está invitando a acercarnos a su misterio de manera más ardiente y apasionada.
El fuego que arde en su interior es la pasión por Dios y la compasión por los que sufren. Jamás podrá ser desvelado ese amor insondable que anima su vida entera. Su misterio no quedará nunca encerrado en fórmulas dogmáticas ni en libros de sabios. Nadie escribirá un libro definitivo sobre él. Jesús atrae y quema, turba y purifica. Nadie podrá seguirlo con el corazón apagado o con piedad aburrida.
Su palabra hace arder los corazones. Se ofrece amistosamente a los más excluidos, despierta la esperanza en las prostitutas y la confianza en los pecadores más despreciados, lucha contra todo lo que hace daño al ser humano. Combate los formalismos religiosos, los rigorismos inhumanos y las interpretaciones estrechas de la ley. Nada ni nadie puede encadenar su libertad para hacer el bien. Nunca podremos seguirlo viviendo en la rutina religiosa o el convencionalismo de «lo correcto».
Jesús enciende los conflictos, no los apaga. No ha venido a traer falsa tranquilidad, sino tensiones, enfrentamiento y divisiones. En realidad, introduce el conflicto en nuestro propio corazón. No podemos defendernos de su llamada tras el escudo de ritos religiosos o prácticas sociales. Ninguna religión nos protegerá de su mirada. Ningún agnosticismo nos librará de su desafío. Jesús nos está llamando a vivir en verdad y a amar sin egoísmos.
Su fuego no ha quedado apagado al sumergirse en las aguas profundas de la muerte. Resucitado a una vida nueva, su Espíritu sigue ardiendo a lo largo de la historia. Los discípulos de Emaús lo sienten arder en sus corazones cuando escuchan sus palabras mientras camina junto a ellos.
¿Dónde es posible sentir hoy ese fuego de Jesús? ¿Dónde podemos experimentar la fuerza de su libertad creadora? ¿Cuándo arden nuestros corazones al acoger su Evangelio? ¿Dónde se vive de manera apasionada siguiendo sus pasos? Aunque la fe cristiana parece extinguirse hoy entre nosotros, el fuego traído por Jesús al mundo sigue ardiendo bajo las cenizas. No podemos dejar que se apague. Sin fuego en el corazón no es posible seguir a Jesús.

15 ago. 2019

¿Críticos o criticones?


Cuántas veces nos pasa que empezamos una conversación normal con un conocido y, sin saber muy bien cómo, acabamos criticando a algún amigo, un familiar, compañeros de trabajo o de comunidad. Lo peor es que lo justificamos diciendo que es un desahogo o que, si es verdad lo que se dice, no hay ningún problema. Al terminar ese tipo de conversaciones, puede que hasta nos hayamos reído, pero nos deja un poso de tristeza. 'Morboasco' es el nombre que una amiga utiliza para hablar del sentimiento que queda después de despotricar.
Partimos de la base de que el espíritu crítico es positivo. Gracias a él, los grupos evolucionan y se adaptan a las novedades. Incluso espiritualmente es positivo, pues obliga a preguntarse constantemente por la voluntad de Dios, a evitar una comodidad que acabe en una paz falseada, y a luchar contra el mal o la injusticia. En la Biblia, encontramos en profetas como Moisés, Eliseo o Jeremías, y en el mismo Jesús, actitudes que hoy llamaríamos críticas o negativas. La vida de Jesús estuvo marcada por el amor a los demás, pero eso no le impidió ser muy crítico, por ejemplo, con el templo o los fariseos.
Quien invoca el espíritu crítico debe ser cuidadoso si no quiere convertirse en un criticón que destruye la unidad y se fija solo en lo malo. ¿Cuál es, entonces, la forma de mantener el equilibrio y hacer críticas constructivas? Pienso que hay tres criterios fundamentales que nos pueden ayudar. El primero, que sea verdad y esté contrastado; porque si es algo «que hemos oído por ahí» o si es mentira, difamamos y violamos el derecho al honor de las personas. Aquí es importante distinguir un juicio sobre el trabajo de una persona, que es legítimo, y un juicio sobre la calidad moral de esa persona, que casi nunca lo es. El segundo, que sea público y pensemos si a la persona que escucha le aporta algo; porque si no es público y no aporta nada, revelamos secretos que deben seguir siéndolo y fomentamos actitudes morbosas. Por último, y es el más importante para los cristianos, que la crítica vaya envuelta de amor a la persona y de una genuina búsqueda de la Verdad y el bien para ella y para el grupo. Para asegurarnos, será clave hablar primero con la persona implicada y después con la autoridad que pueda intervenir.
Pensar que Dios solo inspira sentimientos positivos es ingenuo, puesto que los negativos pueden convertirse en el inicio de una conversión. Solo con una actitud de finura espiritual y escucha atenta a la voluntad de Dios podremos caminar con un espíritu crítico que, tanto individual como grupalmente, nos lleve hacia la Verdad que, desde el amor, nos hace libres.

Mensajes de Paula - Mes de Agosto



10 ago. 2019

Evangelio día 11: Domingo XIX del tiempo ordinario

Evangelio según San Lucas 12,32-48.


No temas, pequeño Rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino.

Vendan sus bienes y denlos como limosna. Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el ladrón ni destruye la polilla.

Porque allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón.
Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas.
Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta.
¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlo.
¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!"
Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa.
Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada".




       Pedro preguntó entonces: "Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?".
El Señor le dijo: "¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno?
¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo!
Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.
Pero si este servidor piensa: 'Mi señor tardará en llegar', y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse,
su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles.
El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo.
Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más."

Curiosidades de las Perseidas o Noche de San Lorenzo

La noche de San Lorenzo o de  las Perseidas es una noche especial: estrellas fugaces y deseos románticos.


Algunas  curiosidades sobre este importante fenómeno meteorológico que no puedes ignorar el 10 de agosto y los días siguientes hasta el 13:

Atleta japonés de 102 años



Un atleta japonés de 102 años consigue completar una carrera de 100 metros lisos en 28 segundos.
¿Sigues pensando que la edad es el límite?
Los límites están en nuestra mente.

8 ago. 2019

La falsa sensación de comunidad


«Cuanto más numerosas son las personas con que estás en contacto permanente, tanto peor; el aumento del número de conexiones baja de manera directamente proporcional al denominador común. Y todo el tejido de relaciones gira en torno a este denominador común de forma muy rudimentaria. No  es posible ninguna relación seria, no hay un intercambio de ideas ni ningún tipo de apego además de la dependencia de tener la sensación de que siempre tienes que estar cerca de alguien, de que estás conectado, al fin y al cabo. Aireas un número finito de ideas y expresiones rudimentarias. Las relaciones se reducen a un corte superficial, en la capa más epidérmica. Planas, carentes de profundidad. En este sentido, en realidad no llegas a conocer, de hecho, a nadie con quién estás en este tipo de contacto. Quizás sabes los nombres -o solo los apodos-, ves las fotos que ellos deciden compartir contigo y averiguas de ellos solo lo que quieren transmitir. Por lo general, lugares comunes: familia, juerga, entretenimiento excursiones como los turistas japoneses que se amontonan como ovejas, sin cesar, por el mismo camino, en la misma fila, con el mismo paso, con la misma ropa. Incluso el ángulo desde el cual toman las fotos a menudo es idéntico. Visitar los mismos lugares, el mismo tipo de diversión, las mismas cosas fáciles de comunicar. Cuanto más fáciles de comunicar, más superficiales serán. En la ausencia del pensamiento, todo es prefabricado. Una soledad profunda y ensordecedora».
Igor Begler (La Biblia Perdida)

https://pastoralsj.org/ser

SOLEMNIDAD DE LA VIRGEN DEL CARMEN



"CONFÍA MARINERO, DALE A ÉL EL TIMÓN"


                 El día 16 de Julio es la fiesta litúrgica de Nuestra Señora del Carmen y es el día en que la Conferencia de Obispos de España señalaron como el día de las gentes del mar 2019.
            Nosotros, en nuestra parroquia, celebraremos solemnemente esta fiesta el 10 de Agosto, de acuerdo a un programa que oportunamente ofreceremos.




            De nuevo la Iglesia,  en el día de la Virgen del Carmen, dirige su mirada hacia las gentes del mar. Y lo hace sabiendo de sus gozos y sus tristezas y animando en este año a reconocer que “si entregamos nuestro timón al Señor de los mares – con la intercesión de la Virgen del Carmen - la barca de nuestras vidas llegará a buen puerto.

            Son muchas las dificultades y muy variadas la complejidad de situaciones y cuestiones las que afectan al mundo del mar. Son muchas también las personas – hijos de Dios – afectadas en su vida y trabajo por sus relaciones con los desafíos y oportunidades que presentan nuestros mares, océanos y áreas costeras, cuyos medios de vida dependen del mundo de la mar.
            Precisamente por eso nuestra confianza está más anclada y segura en las manos y el corazón que conduce el timón marinero: nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de María. Y, por tanto, este día de las gentes del mar es momento muy apropiado para renovar nuestra confianza en Él, y superar así innumerables y  persistentes cuestiones complejas que se esconden tras algunas significativas situaciones y cifras, que revelan la importancia y las oportunidades que los sectores pesqueros aportan a la sociedad…

Mantenga la distancia de seguridad



Hace unos días fui a Madrid a visitar a la familia y aprovechar para visitar la ciudad. Camino de Madrid, por la autovía, me encontré varias veces el cartel luminoso con un mensaje: «Mantenga la distancia de seguridad»… y pensé que es una frase que se puede aplicar a muchas de nuestras realidades y situaciones diarias, porque de no mantener la distancia podemos tener problemas de 'seguridad'.

Es necesario a veces, en este viaje que llamamos vida, mantener la distancia de seguridad con esas personas o situaciones que nos restan, que nos hacen dependientes, que van achicando nuestra originalidad, nuestra personalidad… así que pensé que igual este cartel es una 'señal' para retomar eso que se propone en los ejercicios espirituales, de analizar si las 'cosas' (entendiendo por cosas también personas, situaciones…) me hacen bien por ser sanas, por ayudarme a crecer y entonces tengo que seguir entrelazándolas a mi vida; o si por el contrario hay personas y situaciones que no hacen bien y ante las cuales tengo que mantener la distancia de seguridad.
Pues que tengáis buen viaje por esta vida nuestra, y atentos a las señales.

4 ago. 2019

Una canción para ir al fin del mundo


La canción es de Cristóbal Fones, inspirada en san Francisco Javier, un misionero infatigable. Cantan con Fones otros compañeros jesuitas (Jorge Ochoa, David Pantaleón y Enric Puiggrós), y el conocido cantautor católico Martín Valverde.

El proyecto «Jesuitas Acústico» es una buena concreción de ese mismo espíritu que lleva a romper fronteras, a recorrer el mundo uniendo lugares, a llevar la buena noticia a otras vidas con todos los lenguajes.
Una mirada poderosa y exigente para plantearnos la vida, nuestras fronteras, los retos que tenemos que plantearnos, y la vocación de cada uno. Para que no haya fronteras ni confines que pongan freno a la esperanza.

3 ago. 2019

Evangelio día 4: Domingo XVIII del tiempo ordinario.

Evangelio según San Lucas 12,13-21.
En aquel tiempo: 

Uno de la multitud le dijo: "Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia".Jesús le respondió: "Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?".Después les dijo: "Cuídense de toda avaricia, porque aún en medio de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas".Les dijo entonces una parábola: "Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho,y se preguntaba a sí mismo: '¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha'.Después pensó: 'Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes,y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida'.Pero Dios le dijo: 'Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?'.Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios".

Palabra del Señor.


DESENMASCARAR LA INSENSATEZ

Necio… Así será el que amasa riquezas.

El protagonista de la pequeña parábola del "rico insensato" es un  terrateniente como aquellos que conoció Jesús en Galilea. Hombres poderosos que explotaban sin piedad a los campesinos, pensando sólo en aumentar su bienestar. La gente los temía y envidiaba: sin duda eran los más afortunados. Para Jesús, son los más insensatos.
Sorprendido por una cosecha que desborda sus expectativas, el rico propietario se ve obligado a reflexionar: «¿Qué haré?». Habla consigo mismo. En su horizonte no aparece nadie más. No parece tener esposa, hijos, amigos ni vecinos. No piensa en los campesinos que trabajan sus tierras. Sólo le preocupa su bienestar y su riqueza: mi cosecha, mis graneros, mis bienes, mi vida...
El rico no se da cuenta de que vive encerrado en sí mismo, prisionero de una lógica que lo deshumaniza vaciándolo de toda dignidad. Sólo vive para acumular, almacenar y aumentar su bienestar material: «Construiré graneros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come y date buena vida».
De pronto, de manera inesperada, Jesús le hace intervenir al mismo Dios. Su grito interrumpe los sueños e ilusiones del rico: «Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?». Ésta es la sentencia de Dios: la vida de este rico es un fracaso y una insensatez.
Agranda sus graneros, pero no sabe ensanchar el horizonte de su vida. Acrecienta su riqueza, pero empequeñece y empobrece su vida. Acumula bienes, pero no conoce la amistad, el amor generoso, la alegría ni la solidaridad. No sabe dar ni compartir, sólo acaparar. ¿Qué hay de humano en esta vida?
La crisis económica que estamos sufriendo es una "crisis de ambición": los países ricos, los grandes bancos, los poderosos de la tierra... hemos querido vivir por encima de nuestras posibilidades, soñando con acumular bienestar sin límite alguno y olvidando cada vez más a los que se hunden en la pobreza y el hambre. Pero, de pronto nuestra seguridad se ha venido abajo.
Esta crisis no es una más. Es un "signo de los tiempos" que hemos de leer a la luz del evangelio. No es difícil escuchar la voz de Dios en el fondo de nuestras conciencias: "Basta ya de tanta insensatez y tanta insolidaridad cruel". Nunca superaremos nuestras crisis económicas sin luchar por un cambio profundo de nuestro estilo de vida: hemos de vivir de manera más austera; hemos de compartir más nuestro bienestar.

José Antonio Pagola

2 ago. 2019

El video del Papa, Agosto 2019




Agosto 2019. El Vídeo del Papa: En las familias se aprenden las cosas que nos acompañarán toda la vida. En ellas se forman nuestros valores. Y, sobre todo, son el lugar donde primero descubrimos el amor a través de nuestros padres y nuestros hermanos, reflejo del amor de Dios. Amar y ser amados nos humaniza, nos ayuda a reconocer el amor de Dios. Jesús nos ha revelado este camino. Vivamos este amor en nuestras familias uniéndonos en la oración.

“¿Qué mundo queremos dejar para el futuro?

Dejemos un mundo con familias.
Cuidemos las familias porque son verdaderas escuelas del mañana, son espacios de libertad, son centros de humanidad.

Y reservemos un lugar destacado en ellas para la oración, personal y comunitaria.
Recemos para que las familias, gracias a una vida de oración y a una vida de amor, se vuelvan cada vez más "laboratorios de humanización”.

El Video del Papa difunde cada mes las intenciones de oración del Santo Padre por los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia.