13 dic. 2019

EVANGELIO DÍA 15: DOMINGO III DE ADVIENTO - CICLO A

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,2-11):

Yo envío mi mensajero delante de ti,
para que prepare el camino ante ti
En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, le mandó a preguntar por medio de sus discípulos: «¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?»
Jesús les respondió: «Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. ¡Y dichoso el que no se escandalice de mí!»
Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan: «¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué fuisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta? Sí, os digo, y más que profeta; él es de quien está escrito: “Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti.” Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.»
Palabra del Señor

Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Mt (11,2-11)



LA IDENTIDAD DE JESÚS

Hasta la prisión de Maqueronte, donde está encerrado por Antipas, le llegan al Bautista noticias de Jesús. Lo que oye le deja desconcertado. No responde a sus expectativas. Él espera un Mesías que se imponga con la fuerza terrible del juicio de Dios, salvando a quienes han acogido su bautismo y condenando a quienes lo han rechazado. ¿Quién es Jesús?
Para salir de dudas, encarga a dos discípulos que pregunten a Jesús sobre su verdadera identidad: «¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?». La pregunta era decisiva en los primeros momentos del cristianismo.
La respuesta de Jesús no es teórica, sino muy concreta y precisa: comunicadle a Juan «lo que estáis viendo y oyendo». Le preguntan por su identidad, y Jesús les responde con su actuación curadora al servicio de los enfermos, los pobres y desgraciados que encuentra por las aldeas de Galilea, sin recursos ni esperanza para una vida mejor: «Los ciegos ven y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia».
Para conocer a Jesús, lo mejor es ver a quiénes se acerca y a qué se dedica. Para captar bien su identidad no basta confesar teóricamente que es el Mesías, Hijo de Dios. Es necesario sintonizar con su modo de ser Mesías, que no es otro sino el de aliviar el sufrimiento, curar la vida y abrir un horizonte de esperanza a los pobres.
Jesús sabe que su respuesta puede decepcionar a quienes sueñan con un Mesías poderoso. Por eso añade: «Dichoso el que no se sienta defraudado por mí». Que nadie espere otro Mesías que realice otro tipo de «obras»; que nadie invente otro Cristo más a su gusto, pues el Hijo ha sido enviado para hacer la vida más digna y dichosa para todos, hasta alcanzar su plenitud en la fiesta final del Padre.
¿A qué Mesías seguimos hoy los cristianos? ¿Nos dedicamos a hacer «las obras» que hacía Jesús? Y si no las hacemos, ¿qué estamos haciendo en medio del mundo? ¿Qué está «viendo y oyendo» la gente en la Iglesia de Jesús? ¿Qué ve en nuestras vidas? ¿Qué escucha en nuestras palabras?

UNA ETERNA FELIZ NAVIDAD

"GLORIA A DIOS en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad"


"Fueron corriendo y encontraron a María y José y 
al niño Jesús, acostado en un pesebre..."
(Lc. 2,12)



Los equipos de la pastoral parroquial:

Catequesis,  Cáritas  y Liturgia con el párroco,  ruegan a Dios en la persona de su Hijo Jesucristo, conceda a todos los vilanoveses,

 
PAZ , PROSPERIDAD Y UNA ETERNA FELIZ NAVIDAD 




Que hermosos son sobre los montes
los pies del mensajero que proclama la paz,
que anuncia la buena noticia,
que pregona la justicia,
Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro,
porque ven cara a cara al Señor,
que vuelve a Sion.

Romped a cantar a coro
ruinas de Jerusalén.
Ha descubierto el Señor su santo brazo
a los ojos de todas las naciones,
y verán los confines de la tierra
la salvación de nuestro Dios.

Frente a los pensamientos desesperanzados

  
      
 Puede ser porque ahora la gente se mueve, viaja mucho más. O también porque somos más sensibles ante las realidades sufrientes. Y también influyen las redes sociales, que ayudan a que nuestro mapa del mundo, y lo que en él acontece, se amplíe más allá de los dos titulares que salen en las noticias de la tele. El caso es que al abrir facebook, por ejemplo, me hago consciente de los múltiples fuegos aquí y allí, de situaciones de carencia extrema, de poblaciones que huyen, de parálisis de lo cotidiano por violencia, de tragedias medioambientales, de corrupción...

Y sea porque tengo amigos que están o han estado en Venezuela, Bolivia, Haití, Sudán del Sur, Norte de Marruecos…o porque no les es indiferente lo que en estos lugares ocurre… me entero del dolor que hay en gran parte del mundo. Y ante todo esto me pregunto, si quizás a Dios este mundo se le ha ido de las manos... Si quizás se ha cansado y ha decidido dejar de trabajar en él...

Hay días, lo reconozco, en que los pensamientos desesperanzados suben de volumen, "que esto es irremediable, que no hay manera de salir de esta situación"... Pero «algo» dentro de mí, a veces muy sutil, los va apartando poco a poco... "LO ÚNICO QUE VENCE A LA MUERTE, ES LA VIDA".

¿Vida? ¿Es una locura? Así, literalmente... ¿a quién se le ocurriría engendrar vida, en traer una criatura a este mundo al borde de la hecatombe?
Quedan pocos lugares "seguros" para hacerlo... pero para colmo, hay Uno que además, decide hacerse carne, ser Vida, en lo que sería el margen de esta. Lo más "peligroso", lo no brillante, en las afueras, en la pobreza, entre los últimos, desplazado... Y justo porque desde este modo elige que no se le vaya de las manos.

Y quizás, a mí, también me gesta hoy de esta Vida…Para que desde donde estoy, entre quienes vivo, en las tareas que realizo, en las opciones que voy tomando... vaya haciendo carne la Vida que vence a la muerte...
Tengo la certeza de que a Él no se le va de las manos, pero que necesita las mías, (y esto, que lo digamos cada persona). Que me implique (y me complique) por este mundo POSIBLE... espera-nzada...

8 dic. 2019

La fe es la certeza del alma





   "He tardado mucho en comprender qué es la fe. Y sin embargo, la he tenido siempre. También he dudado, pero las dudas eran de la mente, eran de mi pequeña inteligencia humana  empeñada en medirse con la de Dios. Mi corazón nunca dudó, y eso es la fe".


           "...No se trata de creer en algo, de creer en dogmas o en ritos, en historias, leyendas, tradiciones, mandamientos, en creer en lo que nos dicen que hay que creer. La fe es otra cosa. Es la certeza del alma. Como una alegría en el corazón, un palpitar de amor que impregna el mundo de luz."


      "...Yo creo que esa fe Dios la pone muy hondo en el corazón de cada hijo suyo. Y que siempre está ahí, aunque la tapemos con argumentos absurdos, aunque la acallemos con nuestra indiferencia, con el ruido de nuestros pensamientos mundanos, con el lodo de la duda. La fe siempre está ahí, siempre pura, sagrada, luminosa, esperando, esperando que agucemos el oído y escuchemos como late en nosotros, con el ritmo de las olas y de las estrellas, vertiginosa de silencio, tan grande y verdadera, tan infinitamente desbordante de amor, repitiendo siempre los ecos de la eternidad."

Del libro de Helena Cosano "TERESA LA MUJER" Confesiones de Teresa de Ávila a las puertas de la muerte.  www.esferalibros.com

7 dic. 2019

Evangelio día 8: Domingo II de Adviento - ciclo A

Evangelio por Odres Nuevos


"Hágase en mí según tu palabra"
Lectura del santo evangelio según san Lucas (1.26-38):
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»

Y la dejó el ángel.
Palabra del Señor




Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Lc (1.26-38)

LA ALEGRÍA POSIBLE


La primera palabra de parte de Dios a sus hijos, cuando el Salvador se acerca al mundo, es una invitación a la alegría. Es lo que escucha María: «Alégrate».
Jürgen Moltmann, el gran teólogo de la esperanza, lo ha expresado así: «La palabra última y primera de la gran liberación que viene de Dios no es odio, sino alegría; no es condena, sino absolución. Cristo nace de la alegría de Dios, y muere y resucita para traer su alegría a este mundo contradictorio y absurdo».
Sin embargo, la alegría no es fácil. A nadie se le puede forzar a que esté alegre; no se le puede imponer la alegría desde fuera. El verdadero gozo ha de nacer en lo más hondo de nosotros mismos. De lo contrario será risa exterior, carcajada vacía, euforia pasajera, pero la alegría quedará fuera, a la puerta de nuestro corazón.
La alegría es un regalo hermoso, pero también vulnerable. Un don que hemos de cuidar con humildad y generosidad en el fondo del alma. El novelista alemán Hermann Hesse dice que los rostros atormentados, nerviosos y tristes de tantos hombres y mujeres se deben a que «la felicidad solo puede sentirla el alma, no la razón, ni el vientre, ni la cabeza, ni la bolsa».
Pero hay algo más. ¿Cómo se puede ser feliz cuando hay tantos sufrimientos sobre la tierra? ¿Cómo se puede reír cuando aún no están secas todas las lágrimas y brotan diariamente otras nuevas? ¿Cómo gozar cuando dos terceras partes de la humanidad se encuentran hundidas en el hambre, la miseria o la guerra?
La alegría de María es el gozo de una mujer creyente que se alegra en Dios salvador, el que levanta a los humillados y dispersa a los soberbios, el que colma de bienes a los hambrientos y despide a los ricos vacíos. La alegría verdadera solo es posible en el corazón del que anhela y busca justicia, libertad y fraternidad para todos. María se alegra en Dios, porque viene a consumar la esperanza de los abandonados.
Solo se puede ser alegre en comunión con los que sufren y en solidaridad con los que lloran. Solo tiene derecho a la alegría quien lucha por hacerla posible entre los humillados. Solo puede ser feliz quien se esfuerza por hacer felices a los demás. Solo puede celebrar la Navidad quien busca sinceramente el nacimiento de un hombre nuevo entre nosotros.

6 dic. 2019

Querido Dios:


Dicen que rezar es hablar contigo. Pues hoy vamos a hacerlo en un formato peculiar. No va a ser oral, ni solo mental. Va a ser por escrito. Y digital. Al menos, por mi parte. No sé cómo me contestarás -¿desde la nube? ;-). Pero no dudo de que lo harás. Y ya desde ahora te lo agradezco.

Estaríamos atónitos.

Si de verdad creyéramos, con todas las consecuencias, que eres Dios Creador, nos maravillaríamos cada día.
Deberíamos estar permanentemente admirando cómo todo lo creado tiene un orden, una armonía y un sentido.
Por empezar por nosotros mismos, sin ir más lejos: a veces, parecemos no dar importancia -por ejemplo- a cómo funciona nuestro propio cuerpo. Incluso a cómo se desarrolla en esos nueve primeros meses de vida que en ocasiones olvidamos: ¡con más precisión que el mejor reloj suizo que haya inventado un ser humano!
Por fuera, te deberíamos percibir boquiabiertos en la belleza de un amanecer, o en la de cuando se pone el sol; en la del bosque frondoso; en la de arroyos y cascadas; en la luna y las estrellas; en el azul del cielo, en las olas del mar, en la tormenta y la suave brisa… en la diversidad de todas las creaturas.
Pero no sé si te vemos ahí todo lo que deberíamos. Si siquiera te adivinamos.
Creo que hemos perdido mucha capacidad de asombro y ya no miramos. No saboreamos suficientemente la armonía, la belleza de lo creado.
Nos falta capacidad de admiración. Muchas veces, damos por descontado lo que hay, o lo que somos, o lo que sucede. Y no posamos la mirada. Ni el corazón: ¡Vivimos y estamos rodeados de vida! ¿Agradecemos ese regalo, lo disfrutamos, lo valoramos siquiera en una mínima medida?

Más: ¿Lo cuidamos? ¿Cómo vamos de respeto a la ecología (empezando por la humana)?

¿Se puede ser realmente creyente y no practicante?
Si Tú eres el Rey de quienes decimos creer, si estás aquí, ¿por qué, pudiendo hacerlo, no aprovechamos más para conversar contigo, para acercarnos a ti, para tenerte más presente? ¿Por qué –principalmente- nos acordamos de ti… cuando presagiamos tormenta? ¿Por qué -me incluyo, ya me conoces- nos dirigimos a ti fundamentalmente para pedir? Como diría aquel…: -Y de lo mío, ¿qué?
Nos falta acción de gracias. Alabanza. Adoración. Nos falta contemplación. Gozo en tu presencia.
¿Por qué no entramos mucho más en las iglesias a visitarte, a acompañarte y dejamos tan solo a Quien quiso quedarse con nosotros hasta el final de los tiempos?
Si supiéramos que un personaje notable, prestigioso, nos esperaba con las puertas, los brazos -y el corazón- abiertos, ¿no accederíamos a su encuentro, espontáneamente, gozosos?
¿Tú imaginas a Messi -no me atrevo a hablarte de políticos, de monarcas o príncipes mundanos-, imaginas, digo, a Messi solo y sin visitas, ninguneado, si se le pudiera ver, si se pudiera hablar con él… gratis et amore? ¡Habría colas! Y eso que solo le da -eso sí, muy bien y no es poco si lo haces con maestría- patadas a un balón. Bueno… y quizás algo más… que no se me enfade el santo padre, que es de su tierra…

El vídeo del Papa para el mes de diciembre de 2019


Los niños son los primeros en sufrir las guerras, la corrupción, la pobreza, los desequilibrios y desastres ambientales. Esto hace que sus derechos, desde el derecho a jugar o estudiar hasta el de ser escuchados, deban ser especialmente protegidos.

“Cada niño marginado, cada niño abusado, cada niño abandonado, cada niño sin escuela, sin atenciones médicas, es un grito que se eleva a Dios.

Recemos para que todos los países decidan tomar medidas necesarias para hacer que el futuro de los niños sea una prioridad, especialmente de aquellos que están sufriendo.”

En cada uno de ellos es Cristo, que vino a nuestro mundo como un niño indefenso, es Cristo quien nos está mirando en cada uno de esos niños.

El Video del Papa difunde cada mes las intenciones de oración del Santo Padre por los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia.
Por la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración) https://www.popesprayer.va/es/

30 nov. 2019

LA LLENA DE GRACIA

La Bienaventurada Virgen María a la que Dios eligió de entre todas las mujeres, como madre del Dios hecho hombre Jesucristo, fue preservada de toda culpa original, por singular privilegio divino. La “Llena de gracia” nos inunda con esa inmensa e infinita gracia de la SALVACIÓN:



































         Siendo del Cielo la Reina,

de la creación maravilla,
María es la más discreta,
la más humilde y sencilla.

Si contemplas en silencio
como transcurre su vida,
iras descubriendo atento
de su entrega la medida

Siempre callada y dispuesta,
siempre amable y servicial,
mientras vivía en su aldea,
era como las demás;

Más si te asomas por dentro,
al admirar su interior,
descubrirás los secretos
que guarda su corazón:

Concebida sin pecado,
de siempre por Dios amada,
por la gracia que le ha dado,
es María INMACULADA.

                                                                                                                         J. García.


“El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; 
por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios…

María contestó: “He aquí la esclava del Señor; 
Hágase en mí según tu palabra”

Y el ángel se retiró (Lucas 1, 35-38)

Evangelio día 1: Domingo I de Adviento - ciclo A

Evangelio por Odres Nuevos

Lectura del santo evangelio según san Mateo (24,37-44):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé. En los días antes del diluvio, la gente comía y bebía, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: dos hombres estarán en el campo, a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo, a una se la llevarán y a otra la dejarán.
Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa.
Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».
Palabra del Señor



Evangelio Comentado por:

José Antonio Pagola

Mt (24,37-44)

REORIENTAR NUESTRA VIDA

No siempre es fácil poner nombre a ese malestar profundo y persistente que podemos sentir en algún momento de la vida. Así me lo han confesado en más de una ocasión personas que, por otra parte, buscaban «algo diferente», una luz nueva, tal vez una experiencia capaz de dar color nuevo a su vivir diario.
Lo podemos llamar «vacío interior», insatisfacción, incapacidad de encontrar algo sólido que llene el deseo de vivir intensamente. Tal vez sería mejor llamarlo «aburrimiento», cansancio de vivir siempre lo mismo, sensación de no acertar con el secreto de la vida: nos estamos equivocando en algo esencial y no sabemos exactamente en qué.
A veces, la crisis adquiere un tono religioso. ¿Podemos hablar de «pérdida de fe»? No sabemos ya en qué creer, nada logra iluminarnos por dentro, hemos abandonado la religión ingenua de otros tiempos, pero no la hemos sustituido por nada mejor. Puede crecer entonces en nosotros una sensación extraña: nos hemos quedado sin clave alguna para orientar nuestra vida. ¿Qué podemos hacer?
Lo primero es no ceder a la tristeza ni a la crispación: todo nos está llamando a vivir. Dentro de ese malestar tan persistente hay algo muy saludable: nuestro deseo de vivir algo más positivo y menos postizo, algo más digno y menos artificial. Lo que necesitamos es reorientar nuestra vida. No se trata de corregir un aspecto concreto de nuestra persona. Eso vendrá tal vez después. Ahora lo importante es ir a lo esencial, encontrar una fuente de vida y de salvación.
¿Por qué no nos detenemos a oír esa llamada urgente de Jesús a despertar? ¿No necesitamos escuchar sus palabras?: «Estad en vela», «daos cuenta del momento que vivís», «es hora de despertar». Todos hemos de preguntarnos qué es lo que estamos descuidando en nuestra vida, qué es lo que hemos de cambiar y a qué hemos de dedicar más atención y más tiempo.
Las palabras de Jesús están dirigidas a todos y a cada uno: «Vigilad». Hemos de reaccionar. Si lo hacemos, viviremos uno de esos raros momentos en que nos sentimos «despiertos» desde lo más hondo de nuestro ser.