29 abr. 2018

En camino al Cielo...

27 de abril de 2018


En su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, el último viernes de abril, el Santo Padre – refiriéndose a la promesa de felicidad eterna hecha por Dios – recordó :



Caminar con la promesa de Dios en el corazón

El Papa Bergoglio explicó asimismo que con esta promesa de Dios en el corazón el pueblo se puso en camino y con la seguridad de saberse  “un pueblo elegido”. A la vez que añadió que el pueblo, que con frecuencia es infiel, “confiaba en la promesa, porque sabía que Dios es fiel”. Y por esta razón iba adelante, confiando en la fidelidad de Dios.

“También nosotros estamos en camino: nosotros estamos en camino. Estamos en camino… y cuando hacemos esta pregunta –‘Sí, en camino: ¿pero en camino hacia dónde?’ – ‘Sí, ¡hacia el cielo!’ – ‘Y, ¿qué  cosa es el cielo?’. Y ahí comenzamos a resbalar en las respuestas, no sabemos bien cómo decir ‘qué cosa es el cielo’. Y muchas veces pensamos en un cielo abstracto, un cielo lejano, un cielo… sí, sí está bien allí… Algunos piensan: ‘Pero, ¿no será un poco aburrido estar allí toda la eternidad?’. No: el cielo no es eso.  Nosotros caminamos hacia un encuentro: el encuentro definitivo con Jesús. El cielo es el encuentro con Jesús”.

Jesús trabaja por nosotros, reza por nosotros

El Santo Padre añadió que debemos volver sobre este pensamiento: “Yo estoy caminando en la vida para encontrar a Jesús”. Un encuentro que nos hará gozar para siempre – afirmó Francisco –, pero después uno se pregunta:“¿Qué cosa hace Jesús, mientras tanto?”. Y respondió que el Señor no está sentado esperándome, sino que como dice el Evangelio, trabaja por nosotros. En efecto, Él mismo ha dicho: “Tengan fe también en mí”, y “Voy a prepararles un lugar”. “Y ¿cuál es el trabajo de Jesús? La intercesión. La oración de intercesión”.

28 abr. 2018

Dar ejemplo

Y de eso quería hablarte hoy: del ejemplo

En la sociedad actual –muy mediática- estamos muy acostumbrados a hablar, a escribir; a abrir grandes -y pequeños- debates; a discursear. Pero eso no basta. Me explico:
He subrayado en más de una ocasión cómo es importante pronunciarse en libertad, hablar, dar la cara. Expresar nuestra opinión sin complejos. No la que a otros les guste. Y no necesariamente la que imponga el ambiente dominante.
Deberíamos tener en la mesilla de noche, a modo de recordatorio, las palabras de Mafalda“Me gustan las personas que dicen lo que piensan…”.
Aunque -añado- bien subrayado en fosforito habría de estar lo que la hija de Quino apunta a continuación: “…pero por encima de todo, me gustan las personas que hacen lo que dicen”. Y punto.
Un discurso no se sostiene sin los cimientos de una actuación consecuente.  Ya sabemos que el papel lo aguanta todo, y que una cosa es predicar y otra dar trigo…
Por eso hay que pasar del dicho al hecho. Y ser coherentes. Conscientes de que como advertía el escritor norteamericano Ralf Waldo Emerson hay ocasiones en que “lo que haces es tan sonoro que no puedo oír lo que dices”.
Si hablamos de ejemplos sonoros, te traigo tres:
Corroboran lo que en su día escribí en Las buenas noticias dependen de ti”. Son hechos sencillos pero elocuentes. No pasarán a los libros de Historia pero podrían compartirse en las aulas. Ahí van:


  1. “Cuando tenía 12 años –dice Andrés, de Albacete– mi padre ahorró dinero durante 3 meses para poder comprarme unas botas. Ahora, cada vez que miro las botas en mi casa, me acuerdo de dónde vengo”. No sé cómo se llama el padre. El hijo se llama Andrés Iniesta y es campeón del mundo con la selección española de fútbol. Gracias a un golazo que puso en pie a España entera. Y…gracias a las botas que un día le regaló su padre. Con esas botas, Andrés sigue pisando suelo.
  2. Una joven en paro y con una hija encuentra una cartera con 800 euros y la devuelve: Teresa Gómez halló la billetera en una cabina de una localidad de Málaga. Los 800 euros eran el sueldo de un mes de Carlos… Su actuación vale oro.
  3. Iván Fernández, un atleta de Vitoria, renunció a serlo de victoria. El joven corredor no quiso ganar un cross en Burlada (Navarra) a un rival extranjero que se había equivocado de meta. Iván lo orientó y “empujó” hacia la línea de llegada. Su gesto es un triunfo en toda regla.
¿Conocías lo del padre de Andrés, lo de Teresa, lo de Iván? ¡Salió en la prensa!

Me traen a la memoria lo que escribe Paulo Coelho: “El mundo cambia con tu ejemplo, no con tu opinión”. Ninguno de los tres dio un discurso… ¡pero sí una lección!
Por José Iribas
Del Blog dametresminutos

Evangelio día 29: Domingo V de Pascua


Lectura del santo evangelio según san Juan (15,1-8):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos íos.»
Palabra del Señor


Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Jn 15,1-8
CREER

La fe no es una impresión o emoción del corazón. Sin duda, el creyente siente su fe, la experimenta y la disfruta, pero sería un error reducirla a «sentimentalismo». La fe no es algo que dependa de los sentimientos: «Ya no siento nada; debo de estar perdiendo la fe». Ser creyentes es una actitud responsable y razonada.
La fe no es tampoco una opinión personal. El creyente se compromete personalmente a creer en Dios, pero la fe no puede ser reducida a «subjetivismo»: «Yo tengo mis ideas y creo lo que a mí me parece». La realidad de Dios no depende de mí ni la fe cristiana es fabricación de uno. Brota de la acción de Dios en nosotros.
La fe no es tampoco una costumbre o tradición recibida de los padres. Es bueno nacer en una familia creyente y recibir desde niño una orientación cristiana de la vida, pero sería muy pobre reducir la fe a «costumbre religiosa»: «En mi familia siempre hemos sido muy de Iglesia». La fe es una decisión personal de cada uno.
La fe no es tampoco una receta moral. Creer en Dios tiene sus exigencias, pero sería una equivocación reducirlo todo a «moralismo»: «Yo respeto a todos y no hago mal a nadie». La fe es, además, amor a Dios, compromiso por un mundo más humano, esperanza de vida eterna, acción de gracias, celebración.
La fe no es tampoco un «tranquilizante». Creer en Dios es, sin duda, fuente de paz, consuelo y serenidad, pero la fe no es solo un «agarradero» para los momentos críticos: «Yo, cuando me encuentro en apuros, acudo a la Virgen». Creer es el mejor estímulo para luchar, trabajar y vivir de manera digna y responsable.
La fe cristiana empieza a despertarse en nosotros cuando nos encontramos con Jesús. El cristiano es una persona que se encuentra con Cristo, y en él va descubriendo a un Dios Amor que cada día le atrae más. Lo dice muy bien Juan: «Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es Amor» (1 Juan 4,16).
Esta fe crece y da frutos solo cuando permanecemos día a día unidos a Cristo, es decir, motivados y sostenidos por su Espíritu y su Palabra: «El que permanece unido a mí, como yo estoy unido a él, produce mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada».

22 abr. 2018

La activista paquistaní Malala Yousafzai

Malala: 


La activista paquistaní Malala Yousafzai Fuente: Archivo

Fue la persona más joven en ganar el premio Nobel de la Paz

en 2014 por su lucha por la escolarización de las niñas en su país,

ahora por fín visita su región natal, en la que fue tiroteada por

los talibanes cuando tenía 15 años. 


"Me fui del Swat con los ojos cerrados y ahora vuelvo con ellos abiertos", ha afirmado la premio Nobel de la paz Malala Yousafzai en un colegio de la región de Swat, muy cerca de Mingora, su ciudad natal, en el noreste de Pakistán, en la que fue tiroteada en 2012 por los talibanes. Es la primera vez que Malala, que sufrió el ataque de estos radicales por su defensa de la educación femenina y que se ha convertido en todo un símbolo, vuelve al país y a su región desde el atentado.
Durante pocas horas y ante un gran dispositivo de protección militar, este sábado la mujer de 20 años, ha cumplido su sueño de volver a poner los pies en su antigua casa. Desde su regreso a Pakistán el pasado jueves para una vista de cuatro días, el viaje de la premio Nobel de la paz a su ciudad natal no se había confirmado por cuestiones de seguridad. Aunque el Ejército de Pakistán arrebató el control de esa región a los talibanes hace casi una década, los ataques contra las fuerzas gubernamentales continúan en el valle de Swat, una otrora región turística en las estribaciones del Himalaya, a 245 kilómetros al noroeste de Islamabad.


"Me siento muy feliz. Mi sueño se ha cumplido", afirmó durante una visita al colegio Guli Bagh, cercano a Mingora. Ya hace un lustro, Gul Makai, el seudónimo con el que escribía en un blog en Urdu en la cadena británica BBC, despertaba animadversión entre los extremistas de su país por criticar con dureza el radicalismo religioso que habían sometido a su región. 



Entre 2007 y 2009, una facción local de la línea dura talibán había prohibido televisión, música y educación; quemando hasta 200 escuelas. Aunque el Ejército paquistaní recuperó su ciudad a mediados de 2009, Malala fue la voz de la denuncia gracias a su blog.“Swat es un pedazo de cielo”, ha declarado Malala a unos escolares a las afueras de su ciudad tras bajarse del helicóptero militar que la transportó a ella, a sus padres y a un hermano, según informa el medio pakistaní Geo TV. Con esas palabras, Malala ha querido desmentir a los que la siguen acusando de promover ideas contrarias a su país y a los valores del Islam. En Pakistán, hay quien la considera "un agente del extranjero" manipulado o pagado para perjudicar al país. Por eso, su presencia ha despertado también críticas y protestas, como la de una asociación de escuelas privadas del país, que declaró el viernes como el Día no soy Malala. Además de los círculos islamistas radicales opuestos a la emancipación de la mujer, ciertos sectores de clase media la critican porque consideran que ofrece mala imagen de Pakistán. “Estoy orgullosa de mi religión y estoy orgullosa de mi país”, recogía también Reuters en una entrevista con la activista; que reside en Reino Unido desde su atentado. Ahora estudia Economía, Filosofía y Ciencias Políticas en la Universidad de Oxford.
Inspirada por el activismo y el afán educativo de su padre, profesor que protegió su colegio de niñas durante los años de ocupación talibán en su ciudad, Malala denunció el fundamentalismo religioso hasta que miembros de la sección local de Tehreek e Taliban Pakistan (TTP) le dispararon en la cabeza cuando viajaba en el autobús que la llevaba a casa desde el colegio. Herida muy grave, la joven fue trasladada a Birmingham (Reino Unido) para su tratamiento. Sobrevivió milagrosamente al atentado y con el tiempo se ha convertido en un símbolo mundial de la lucha contra el extremismo y el derecho de las mujeres a la educación. En 2014, su determinación la convirtió en la persona más joven en lograr el premio Nobel de la paz (que recibió junto con el indio Kailash Satyarthi). Gracias a este reconocimiento, la fundación que creó continúa la misión de promover educación con la construcción de escuelas en Nigeria, Jordania, Siria, Kenia o Pakistán. La última, precisamente, en Shangla; a pocos kilómetros del pueblo en que nació.


Tenía 15 añosA su regreso a Mingora, Malala y sus padres han visitado su antigua casa, ahora alquilada a un conocido de la familia. “Estaban llorando. Se arrodillaban en el suelo para tocar el adobe”, explicaba el actual inquilino, Farid-ul-Haq Haqqani, a la agencia Reuters describiendo la felicidad de la familia Yousafzai. La activista también ha tenido tiempo de reunirse con amigas de la infancia, según Haqqani.

Después, la joven de 20 años, a la que también acompaña la ministra de Información paquistaní, Marriyum Aurangzeb, se ha reunido con estudiantes del Instituto de Cadetes Guli Bagh, en un encuentro al que también estaban invitados varios amigos.
Malala segura que volverá a Pakistán cuando termine la carrera en el Reino Unido: "Mi plan es regresar a Pakistán en cuanto termine los estudios, porque es mi país y tengo los mismos derechos en él que cualquier paquistaní".
En cuanto a la educación de las niñas en el valle del Swat, la joven elogió el sábado los "cambios importantes" realizados desde 2012. "La situación ha mejorado mucho". Aunque con matices: "Leí que casi la mitad de los niños siguen sin estar escolarizados en la provincia. Tendremos que trabajar muy duro para que todos vayan al colegio".

21 abr. 2018

EVANGELIO día 22: Domingo IV de Pascua


El buen pastor da la vida para unir a sus ovejas.
Lectura del santo evangelio según san Juan (10,11-18):
          En aquel tiempo dijo Jesús: «Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estragos y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.      Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. 
Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre.»
Palabra del Señor



Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Jn 10,11-18

BUSCAR DESDE DENTRO

No se pueden diseñar programas o técnicas que conduzcan automáticamente hasta Dios. No hay métodos para encontrarse con él de forma segura. Cada uno ha de seguir su propio camino, pues cada uno tiene su manera de abrirse al misterio de Dios. Sin embargo, no todo favorece en igual medida el despertar de la fe.
Hay personas que nunca hablan de Dios con nadie. Es un tema tabú; Dios pertenece al mundo de lo privado. Pero luego tampoco piensan en él ni lo recuerdan en la intimidad de su conciencia. Esta actitud, bastante frecuente incluso entre quienes se dicen creyentes, conduce casi siempre al debilitamiento de la fe. Cuando algo no se recuerda nunca, termina muriendo por olvido e inanición.
Hay, por el contrario, personas que parecen interesarse mucho por lo religioso. Les gusta plantear cuestiones sobre Dios, la creación, la Biblia… Hacen preguntas y más preguntas, pero no esperan la respuesta. No parece interesarles. Naturalmente, todas las palabras son vanas si no hay una búsqueda sincera de Dios en nuestro interior. Lo importante no es hablar de «cosas de religión», sino hacerle sitio a Dios en la propia vida.
A otros les gusta discutir sobre religión. No saben hablar de Dios si no es para defender su propia posición y atacar la del contrario. De hecho, bastantes discusiones sobre temas religiosos no hacen sino favorecer la intolerancia y el endurecimiento de posturas. Sin embargo, quien busca sinceramente a Dios escucha la experiencia de quienes creen en él e incluso la de quienes lo han abandonado. Yo tengo que encontrar mi propio camino, pero me interesa conocer dónde encuentran los demás sentido, aliento y esperanza para enfrentarse a la existencia.
En cualquier caso, lo más importante para orientarnos hacia Dios es invocarlo en lo secreto del corazón, a solas, en la intimidad de la propia conciencia. Es ahí donde uno se abre confiadamente al misterio de Dios o donde decide vivir solo, de forma atea, sin Dios. Alguien me dirá: «Pero ¿cómo puedo yo invocar a Dios si no creo en él ni estoy seguro de nada?». Se puede. Esa invocación sincera en medio de la oscuridad y las dudas es, probablemente, uno de los caminos más puros y humildes para abrirnos al Misterio y hacernos sensibles a la presencia de Dios en el fondo de nuestro ser.
El cuarto evangelio nos recuerda que hay ovejas que «no son del redil» y viven lejos de la comunidad creyente. Pero Jesús dice: «También a estas las tengo que atraer, para que escuchen mi voz». Quien busca con verdad a Dios escucha, tarde o temprano, esta atracción de Jesús en el fondo de su corazón. Primero con reservas tal vez, luego con más fe y confianza, un día con alegría honda.

Día Mundial de la Tierra 2018

Día de la Tierra, ¿cómo celebrarlo?



                    Nosotros mismos, y al margen de sumarnos a los actos que se organizan en todos los países, podemos celebrar El día de la Tierra de una forma ecológica y de manera particular. ¿Qué podemos hacer? Pues podemos realizar pequeños actos que en conjunto que en realidad conformen grandes actos. Aquí os dejamos con algunos consejos que debéis llevar a cabo para mejorar la situación de nuestro planeta tierra.
  • Recomendar  a un amigo que cambie de las lámparas incandescentes a las lámparas de bajo consumo.
  • Tenéis que hablar a la gente sobre los beneficios de las energías renovables, y lo malas que son las energías fósiles para nuestro mundo.
  • Aconsejar a todos que por un día, desconecten su conexión a Internet y que apenas gasten electricidad.
  • Otra idea es plantar un árbol. E invitar a vuestros amigos a hacer lo mismo.
  • Enseñar a los niños a apreciar y a cuidar a la naturaleza. Y sobre la importancia de la biodiversidad.
  • Juega con los niños en la calle. Aprovecha este día para enseñarles por ejemplo la importancia de cuidar del medio ambiente pero no desde casa, o desde un ordenador.
  • Decir a esa persona que ha arrojado basura en la calle, que la levante y la tire en el contenedor de la basura.
  • Reciclar, y alentar a vuestros amigos también a que lo hagan. Que sepáis qué es biodegradable y qué no lo es.
  • No utilicéis bolsas de plástico, y si se tienen que usar, lo mejor es reciclarlas. Podéis utilizar las que os dan en los comercios como bolsas de residuos. Se pueden difundir estas ideas entre vuestros  amigos. Miles de animales os lo van a agradecer.
  • Se puede difundir entre quienes no lo saben, qué es el calentamiento global, y qué asociación tiene con el cambio climático.
  • Aprovecha para hacer algo de limpieza social. En este día, algunas organizaciones se dedican a proponer distintos lugares que necesitan una limpieza pero están abandonados.
  • Calcula tu huella de Carbono. Con la ayuda de un calculador de carbono podrás conocer cuál es tu contribución personal al calentamiento global y de este modo, poner remedio y reducir tu propia contaminación.
  • También se pueden explicar a vuestros amigos qué son los gases de efecto invernadero, y cómo afectan a nuestro planeta produciendo el calentamiento del planeta.
  • Siempre que se pueda, se ha de evitar utilizar transportes que contaminen. Es mejor utilizar la bicicleta para ir a lugares cercanos, y si para los más cercanos, caminando.
  • Practica algún deporte. Ya os hemos aconsejado que salgas de casa, o que tomes consciencia del exterior que te rodea. Practicar un deporte te mantendrá en conexión con la tierra mientras te pones en forma. Quién sabe, quizás tomes la costumbre y gracias al Día de la Tierra comienzas a cuidarte más y también a tu entorno.
  • También puedes optar por cambiar tus productos de limpieza ya que estos cuentan con un buen número de componentes químicos, de modo que quizás ha llegado el momento de empezar a hacer tus propios productos de limpieza, y con ello que seas capaz de contaminar menos.
  • Por otro lado podemos intentar también nuevos hábitos en nuestra alimentación, y de este modo puede que te apetezca dejar de comer carne y otros derivados, así como alimentos procesados y probar la comida vegetariana.
  • Comparte en redes sociales o a través de otros medios, tu “selfie” por el día Mundial de la Tierra.Seguro que en un día como este te apetecerá poder hacer fotos de todo aquello que hagas. Ahora es el mejor momento de todos para hacerte el “selfie” de rigor.
  • Comienza a pensar en cambiar a un coche eléctrico.
  • Haz que todos los días sean el día de la Tierra. Para ello, nada mejor que comprometerte a cuidar a diario de tu planeta. A veces las pequeñas acciones de todos juntos son las que dan pie a los grandes cambios.
No es broma, no es exageración. En los últimos 35 años hemos perdido un tercio de la vida silvestre global. Sí, un tercio. Es muchísimo.
Cuidemos a nuestro planeta, y logremos que los demás también lo cuiden. Por eso en esteDía de la Tierra, hagan algo para el cambio, aunque sea algo tan pequeño como uno de estos 10 puntos que hemos enumerado.

18 abr. 2018

La cruz es el distintivo que manifiesta quiénes somos


         La cruz es el distintivo que manifiesta quiénes somos: nuestro hablar, pensar, mirar, hacer… está bajo la señal de la cruz, o sea bajo la señal del amor de Jesús hasta el fin. Los niños son signados en la frente. Los catecúmenos adultos son signados también en los sentidos, con estas palabras: «Recibid la señal de la cruz en los oídos para escuchar la voz del Señor»; «en los ojos para ver el esplendor del rostro de Dios»; «en la boca, para responder a la palabra de Dios»; «en el pecho, para que Cristo habite por medio de la fe en vuestros corazones»; «en los hombros, para sostener el yugo suave de Cristo» (Rito de la iniciación cristiana de adultos, n. 85). 

     Nos hacemos cristianos en la medida en que la cruz se imprime en nosotros como una marca “pascual” (cfr. Ap 14,1; 22,4), haciendo visible, también exteriormente, el modo cristiano de afrontar la vida. Hacer la señal de la cruz cuando nos despertamos, antes de comer, ante un peligro, como defensa contra el mal, por la noche antes de dormir, significa decirnos a nosotros mismos y a los demás a quién pertenecemos, quién queremos ser. 

        Por eso es tan importante enseñar a los niños a hacer bien la señal de la cruz. Y, como lo hacemos al entrar en la iglesia, podemos hacerlo también en casa, conservando en un pequeño vaso adecuado un poco de agua bendita. Algunas familias lo hacen: así, cada vez que entran o salen, haciendo la señal de la cruz con esa agua recordamos que estamos bautizados. No olvidarlo, repito: enseñar a los niños a hacer la señal de la cruz.

Enseñar y educar

                   Nunca como en la Modernidad se ha hecho hincapié en el sujeto y se ha llamado tanto la atención sobre él, sobre su libertad, su autonomía, su peso dentro de la gnoseología… Y sin embargo, ¿A que hemos asistido en la llamada Modernidad? A una suerte de oscurecimiento precisamente del sujeto, a fuerza de poner énfasis en los productos de sus manos: el hombre mismo será cosificado, se ha tornado en un objeto Y un producto de su mismo actuar. También el saber ha perdido su carácter profundamente "personal", es decir, su con notación de comunicación entre personas, para tornarse en una suerte de transmisión cosificada de datos.
                Así, en el mundo académico y científico se habla hoy en día de "producción" del saber, se considera todavía que la ciencia puede objetivarse tanto que llegue a ser casi un producto de intercambio entre los sujetos independientemente de su mismo ser. Sin embargo, no es eso lo que realmente sucede cuando se transmite un saber. En efecto, no hay producción y transmisión de saber que sea mera comunicación de datos, puesto que, quiérase o no, es también inseparablemente una comunicación axiológica, de valores, de visión del hombre y del mundo. Esta última es, entre otras cosas, una comunicación que no se da sin consecuencias y no deja indiferente a quien comunica ni aquellos a quienes se comunica.
                 Pensemos cuán preñada de implicaciones está tal visión, especialmente desde el punto de vista educativo. Significa, por ejemplo, que no existe una forma de enseñanza que no sea al mismo tiempo formación. Una enseñanza que pretenda estar exenta de exigencias formativas miente o, por lo menos, ignora lo que sucede en este fenómeno de la transmisión del saber. 
               Todo docente debe asumir con plena responsabilidad aquel proceso por el cual, al transmitir un conocimiento, comunica también un horizonte de valores humanos. Ningún docente, especialmente en el ámbito académico puede desentenderse de la formación de sus alumnos, o considerar que su enseñanza es ajena a tal formación.
Ludwig Müller
http://www.serpersona.info

13 abr. 2018

EVANGELIO día 15: Domingo III de Pascua

La Palabra anuncia que resucitó y VIVE.
Cuando Él nos explica las Escrituras todo recobra sentido

Lectura del santo evangelio según san Lucas (24,35-48):

En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.
Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: «Paz a vosotros.»
Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma.
Él les dijo: «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo.»
Dicho esto, les mostró las manos y los pies.
Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: «¿Tenéis ahí algo que comer?»
Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos.
Y les dijo: «Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse.»
Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras.
Y añadió: «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto.»
Palabra del Señor




Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Lc 24,35-48

TESTIGOS

Lucas describe el encuentro del Resucitado con sus discípulos como una experiencia fundante. El deseo de Jesús es claro. Su tarea no ha terminado en la cruz. Resucitado por Dios después de su ejecución, toma contacto con los suyos para poner en marcha un movimiento de «testigos» capaces de contagiar a todos los pueblos su Buena Noticia: «Vosotros sois mis testigos».
No es fácil convertir en testigos a aquellos hombres hundidos en el desconcierto y el miedo. A lo largo de toda la escena, los discípulos permanecen callados, en silencio total. El narrador solo describe su mundo interior: están llenos de terror; solo sienten turbación e incredulidad; todo aquello les parece demasiado hermoso para ser verdad.
Es Jesús quien va a regenerar su fe. Lo más importante es que no se sientan solos. Lo han de sentir lleno de vida en medio de ellos. Estas son las primeras palabras que han de escuchar del Resucitado: «La paz esté con vosotros… ¿Por qué surgen dudas en vuestro interior?».
Cuando olvidamos la presencia viva de Jesús en medio de nosotros; cuando lo ocultamos con nuestros protagonismos; cuando la tristeza nos impide sentir todo menos su paz; cuando nos contagiamos unos a otros pesimismo e incredulidad… estamos pecando contra el Resucitado. Así no es posible una Iglesia de testigos.
Para despertar su fe, Jesús no les pide que miren su rostro, sino sus manos y sus pies. Que vean sus heridas de crucificado. Que tengan siempre ante sus ojos su amor entregado hasta la muerte. No es un fantasma: «Soy yo en persona». El mismo al que han conocido y amado por los caminos de Galilea.
Siempre que pretendemos fundamentar la fe en el Resucitado con nuestras elucubraciones lo convertimos en un fantasma. Para encontrarnos con él hemos de recorrer el relato de los evangelios; descubrir esas manos que bendecían a los enfermos y acariciaban a los niños, esos pies cansados de caminar al encuentro de los más olvidados; descubrir sus heridas y su pasión. Es ese Jesús el que ahora vive resucitado por el Padre.
A pesar de verlos llenos de miedo y de dudas, Jesús confía en sus discípulos. Él mismo les enviará el Espíritu que los sostendrá. Por eso les encomienda que prolonguen su presencia en el mundo: «Vosotros sois testigos de estas cosas». No han de enseñar doctrinas sublimes, sino contagiar su experiencia. No han de predicar grandes teorías sobre Cristo, sino irradiar su Espíritu. Han de hacerlo creíble con su vida, no solo con palabras. Este es siempre el verdadero problema de la Iglesia: la falta de testigos.

El amor de un padre






Cuento de Semana Santa

Sí, son las tres de la mañana. Mientras ojeo elmundo.es, caigo -por azar- en una entrevista no a Sabina sino a Coque Malla. Coque es el líder del grupo de rock Los Ronaldos. El titular digital pone en su boca: ‘A veces quiero rezar y no tengo a nadie’. Y yo pienso en Zacarías, un viejo amigo con una fe recia.
Ya repetía mi madre: ‘hijos criaos, trabajos doblaos’.
Zacarías enviudó joven. Y con cuatro críos. Ahora los tiene “ya mozos”Sus hijos son su vida. Siempre se ha empeñado -muchas veces haciendo de tripas corazón- en que el suyo sea un hogar alegre.
En esta última etapa, en casa de Zacarías hay epidemia de adolescencia rebelde. “Este no se calla ni debajo del agua”, me decía de uno. A veces, en momentos impensables, saltan chispas. Y algún chaval coge la puerta y se va. Zacarías sufre. Se encomienda a todos los santos para que vuelva sano y salvo. Y tiene siempre presente lo del hijo pródigo: lo del perdón, el abrazo y la fiesta, con cabrito y hasta con becerro. “Estos van a dar con el rebaño entero”, me comentaba con cierto humor.
Cuando los problemas se le “apoderan”, Zacarías lamenta más, si cabe, su viudedad. En alguno de esos momentos se me desahoga: -Ya repetía mi madre, hijos criaos, trabajos doblaos. José, que son demasiadas cuerdas pa un violín; que me traen loco…
Pero en seguida me subraya, aludiendo a sus chavales: -En el fondo, buenos… son muy buenos. Entonces pienso yo: ¡qué carajo, el que eres bueno eres tú!  Aunque no se lo digo.
Julio, el menor, pese a su gran corazón lleva a su padre por la calle de la amargura
“El benjamín me va a ahorrar muchos días de purgatorio”, me confesaba un día mi amigo.
Con Julio, debe de llevar una de cabritos o de becerros cebados… Sin embargo –o quizás por esto- es la niña de sus ojos. Lo tiene engatusado.
A Zacarías le ha tocado ser su padre y… su madre. Si Julio se retrasa un poco en nacer, nace póstumo”, comentaba al recordar cómo su mujer falleció cuando el pequeño era un bebé. Y si le indico, diccionario en mano, que “los póstumos son hijos de viuda”… me responde: “De todo puede haber, que hay madres que han muerto en los partos…”.
Cuando hablamos de Julio, Zacarías comparte conmigo –sé bien su porqué-: Aún hay un sufrimiento mayor que el propio: el que uno tiene al ver sufrir a un hijo. El hijo sufre, sí, pero ¡a un padre se le desgarra el corazón!. Y a veces se pone filósofo o, por mejor decir, ‘teólogo’.
La pasada Semana Santa, sin ir más lejos, me decía: “Me viene a la cabeza Dios, como padre. En muestra de su amor no solo quiso morir por ti, por mí: el crucificado fue la persona de su Hijo. Así que el sacrificio fue al límite“.  Zacarías no es Santo Tomás de Aquino y, aunque solo ha pasado por la universidad de la vida, ¡cuántas veces me hace pensar!
Un post que suena a cuento. Pero… ¿y si no?
Me dirás: “Esto suena a historieta… ¡Qué post más raro te ha salido hoy!”.
te cuento: ¡Bastante he hecho! Estoy escribiendo de madrugada; desde la tablet; se me está acabando la batería y… te escribo sobre Zacarías -intentando distraer mis nervios- desde una sala de espera del hospital.
Comparto este habitáculo con sus hijos, que han tenido a bien avisarme. A mi buen amigo le ha dado un infarto de caballo. Estamos con el corazón en un vilo, inquietos pero en silencio. Un silencio que, de vez en cuando, queda roto por los llantos de Julio, el benjamín. ¡Cómo llora, el cabrito! La niña de sus ojos, que es un tiarrón.
Y yo… vuelvo a pensar en Coque Malla cuando en su entrevista declara: “Hay veces que tienes tantas ganas de rezar y pedir algo poderoso que cambie las cosas… Yo siempre había sido un ateo convencido, pero llega un momento en que no creer en nada es una patada“. Disculpa la errata. Es una patada, sí.
Tranquilo, Coque. Seguro que ya están preparándonos un becerro. Y bien cebado.
Nota.- Este post es un cuento de Semana Santa. Pero… ¿y si no?