26 jul. 2020

A los que llamó los justificó

"Sabemos, además, que todo contribuye al bien de los que aman a Dios, de los que él ha llamado según sus designios. Porque a los que conoció de antemano los destino también desde el principio a reproducir la imagen de su Hijo, llamado a ser el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que desde el principio destinó, también los llamó; a los que llamó los puso en camino de salvación; y a quienes puso en camino de salvación les comunicó su gloria". (Romanos 8,28-30).


En el ser humano hay una existencia escondida; el designio divino de su deificación en Cristo. Cinco verbos recalcan el admirable proyecto del Altísimo: conocer, predestinar, llamar, justificar y glorificar. 
El primero expresa una relación de tipo existencial: ¿qué vínculo media entre el Creador y la criatura? Se trata de un “conocimiento” fundado en una predilección de amor.
El segundo le asigna a Dios la primacía en la iniciativa de esta elección y apunta al objetivo final, correlativo con el origen por su aprobación. Este "destino" manifestado a priori no reduce la libertad humana, ya que conserva totalmente la facultad de adherirse o no al proyecto divino.
El tercer verbo implica la vocación que se manifiesta en el corazón del hombre. Dios se dirige directamente al interior del ser humano. La libertad de la persona, desde dentro, agita el proceso de deificación en colaboración con la gracia divina.
El cuarto verbo formula con un término jurídico el concepto de recibir cuanto es debido pero con creces, más allá del derecho. Un Dios que es amor ejerce un dominio único sobre la creación: la vida. Referido al hombre, esto se traduce en benevolencia profunda: misericordia.
Se entra así en el sentido pleno del quinto verbo: glorificar. Más que un deber del hombre, reconocer y proclamar la gloria de Dios forma parte de su llamada. La alabanza de su gloria es que el hombre viva para siempre como imagen de la santidad que adquirió desde el principio.

CATEQUIZIS 19 LOS AMIGOS DE JESÚS



¿Quiénes son los mejores amigos de Jesús? ¿Y los de nuestro 'catequizta'? ¡Descúbrelo en el capítulo de hoy de #Catequizis!

25 jul. 2020

Evangelio día 26: Domingo XVII del T.O.

José Nicolás Madrid

Evangelio según san Mateo 13, 44-52


En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
«El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra.
El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran.
Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.
¿Habéis entendido todo esto?».
Ellos le responden:
«Sí».
Él les dijo:
«Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo».



https://www.dominicos.org/

Del comentario de Fr. Isidoro Crespo Ganuza O.P. :

En lenguaje coloquial solemos decir: esta mujer es un tesoro; o le decimos al matrimonio: tenéis un hijo que es un tesoro. Son expresiones con las que intentamos mostrar nuestro aprecio y estima por una persona. A veces dicen los Padres de su hijo pequeño: este es nuestro tesoro.
Con estas expresiones manifestamos que: La estima, el amor que sentimos por esa persona merece todo nuestro esfuerzo, nuestra entrega, porque nos llena de felicidad.
Desde la sabiduría del espíritu hoy se nos invita a descubrir cuál es el tesoro de nuestras vidas; cual es la perla preciosa por la cual estaríamos dispuestos a venderlo todo.
Así hacemos referencia al valor por el cual merece la pena vivir.
Siguiendo con un lenguaje coloquial, en nuestra vida, llamamos sabio a la persona que tiene muchos conocimientos intelectuales, científicos, culturales…
En la Biblia el sabio es el que sabe escuchar a Dios y a los demás en su vida; el que por experiencia de la vida, se sabe humilde, sabe que él no es más que los demás.
Es sabio el que sabe vivir la vida con acierto. El que sabe enjuiciar lo bueno frente a lo malo en cada circunstancia.
Desde la sabiduría del espíritu la Buena Noticia de parte de Dios  (Evangelio) invita a encontrar el reino de Dios que es encontrar el tesoro que te hará feliz, el tesoro y la perla por la cual merece la pena vender todo lo demás.

Día 25 de julio: DÍA del APÓSTOL SANTIAGO


https://www.cope.es/

Tras el pentecostés Santiago el Mayor es enviado a predicar a Hispania, actuales territorios de España y Portugal, a la que llega desde Jerusalén de forma poco contrastada: algunos indican que lo hace atravesando las Columnas de Hércules, bordeando las costas portuguesas y llegando finalmente a Galicia; otros establecen el origen de su periplo en Tarragona y su posterior travesía a lo largo del valle del Ebro y la Cordillera Cantábrica para terminar llegando a lo que hoy es La Coruña, mientras que por último, una tercera versión dice que su llegada es en realidad a Cartagena, y que desde ahí partiría rumbo al norte.
Tras un largo periplo por la Península Ibérica, Santiago regresó a Jerusalén y en el año 44 fue decapitado con una espada. No obstante, sus discípulos recogieron su cadáver y lo embarcaron con dirección a la Hispania Romana. Siempre según la tradición, la nave desembarcó en la costa marítima gallega, donde fue trasladado al lugar donde se halla la catedral compostelana en la actualidad.
Su leyenda, de la que surge la peregrinación del Camino de Santiago, cuenta que tras el descubrimiento del sepulcro donde descansaban sus restos, alrededor del añ​o 813, numerosos cristianos del norte de la península comenzaron a peregrinar a lo que hoy es Santiago de Compostela para mostrar su devoción. Esta costumbre luego se convirtió en tradición, expandiéndose el fenómeno del Camino de Santiago a toda Europa y en todo el mundo, por lo que la ciudad santa se convirtió en uno de los centros de peregrinación más importantes de la cristiandad.
En el año 1222 el Papa Calixto II decidió implantar el Año Santo Compostelano, celebrándose cada año en el que el 25 de julio cayera en domingo. En cada Xacobeo se otorgan indulgencias a todos aquellos peregrinos que en Santiago de Compostela cumplan los requisitos de visitar la catedral, recibir los sacramentos y rezar una oración.

El Apóstol Santiago, Patrón de España

Pese a que desde el siglo IX los reyes de la reconquista reconocían a Santiago Apóstol como su patrón, no fue hasta el siglo XVII cuando el patronato de España le fue concedido al santo. Fue por obra del Papa Urbano VIII, bajo el reinado de Felipe IV, que el apóstol Santiago el Mayor fue reconocido oficialmente como único patrón de España (que desde 1627 compartía con Santa Teresa de Jesús). Esta decisión se hizo conjuntamente con el reconocimiento por parte de la Iglesia de que sus restos estaban enterrados en Compostela y estableciendo además que la festividad de Santiago Apóstol se celebrara cada 25 de julio. «Dios hizo a Santiago, Patrón de España, que no existía entonces, para que cuando llegue el día pudiera interceder por ella y volverla otra vez a la vida con su doctrina y con su espada», afirmó en una ocasión Francisco de Quevedo.
Desde 1646, por obra de Felipe IV, está institucionalizado el Voto de Santiago, que siguiendo la tradición de los reyes cristianos del norte de la Península en los tiempos de la Reconquista, daba una ofrenda por parte de los reyes, príncipes y del arzobispo de Compostela a la Iglesia de Santiago cada 25 de julio. Esta ofrenda sigue teniendo lugar a día de hoy, aunque de forma simbólica, en la celebración de la misa en el Día del Apóstol.
ctv-jjj-botafumeiro


Día 26 Julio: Día de los abuelos


Día de los AbuelosAsí como tenemos fechas alegóricas para celebrar el Día de la Madre y el Día del Padre, cada 26 de julio se rinde homenaje a los abuelos, ya que según el calendario católico, está es la fecha en que se celebra la onomástica de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesucristo.

Celebraciones en todo el mundo

Como podrán ver, el Día de los Abuelos es una fecha de origen cristiano y en muchos países pasa algo desapercibido. Es más, como dato curioso podemos decir que no todas las regiones del mundo celebran esta festividad en esa fecha. Por ejemplo; en Polonia se rinde homenaje a las abuelas cada 21 de enero y a los abuelos al día siguiente. En Francia el Día de los Abuelos es el primer domingo de marzo, en cambio en México es el 28 de agosto.
No obstante, la cultura digital está comenzando a estandarizar el 26 de julio como la fecha oficial del Día de los Abuelos. Todo gracias a los famosos Doodle de Google y al hashtag #DíadelosAbuelos que se vuelve tendencia en Twitter todos los años en ese día.

¿Cómo celebrar el Día de los Abuelos?

La respuesta a esta pregunta es bastante sencilla, simplemente dedícale todo un día de compañía a tus abuelos, realizando actividades que tú sabes que a ellos les gusten. Puede ser una tarde de pesca, viendo películas clásicas, escuchando sus viejos discos o simplemente pasando una tarde rodeados de sus seres queridos.
Y por supuesto, no te olvides de publicar las imágenes en tus redes sociales para demostrar lo orgulloso/a que te sientes de tus abuelos o en caso de que ya no se encuentren en este mundo, aprovecha esta fecha para recordarlos y emular las cosas buenas que te enseñaron.

18 jul. 2020

Fray Alessandro

EVANGELIO día 19: Domingo XVI del T.O. - Ciclo A

Evangelio por Odres Nuevos

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,24-43):

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente: «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?” Él les dijo: “Un enemigo lo ha hecho.” Los criados le preguntaron: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?” Pero él les respondió: “No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.”»
Les propuso esta otra parábola: «El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.»
Les dijo otra parábola: «El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina y basta para que todo fermente.»
Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré los secretos desde la fundación del mundo.»
Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: «Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.»
Él les contestó: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será el fin del tiempo: el Hijo del Hombre enviará sus ángeles y arrancarán de su reino a todos los corruptos y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su padre. El que tenga oídos, que oiga.»
Palabra del Señor



Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Mt (13,24-43)

LA VIDA ES MÁS DE LO QUE SE VE

Por lo general, tendemos a buscar a Dios en lo espectacular y prodigioso, no en lo pequeño e insignificante. Por eso les resultaba difícil a los galileos creer a Jesús cuando les decía que Dios estaba ya actuando en el mundo. ¿Dónde se podía sentir su poder? ¿Dónde estaban las «señales extraordinarias» de las que hablaban los escritores apocalípticos?
Jesús tuvo que enseñarles a captar la presencia salvadora de Dios de otra manera. Les descubrió su gran convicción: la vida es más que lo que se ve. Mientras vamos viviendo de manera distraída sin captar nada especial, algo misterioso está sucediendo en el interior de la vida.
Con esa fe vivía Jesús: no podemos experimentar nada extraordinario, pero Dios está trabajando el mundo. Su fuerza es irresistible. Se necesita tiempo para ver el resultado final. Se necesita, sobre todo, fe y paciencia para mirar la vida hasta el fondo e intuir la acción secreta de Dios.
Para colorear
Tal vez la parábola que más les sorprendió fue la de la semilla de mostaza. Es la más pequeña de todas, como la cabeza de un alfiler, pero con el tiempo se convierte en un hermoso arbusto. Por abril, todos pueden ver bandadas de jilgueros cobijándose en sus ramas. Así es el «reino de Dios».
El desconcierto tuvo que ser general. No hablaban así los profetas. Ezequiel lo comparaba con un «cedro magnífico», plantado en una «montaña elevada y excelsa», que echaría un ramaje frondoso y serviría de cobijo a todos los pájaros y aves del cielo. Para Jesús, la verdadera metáfora de Dios no es el «cedro», que hace pensar en algo grandioso y poderoso, sino la «mostaza», que sugiere lo pequeño e insignificante.
Para seguir a Jesús no hay que soñar en cosas grandes. Es un error que sus seguidores busquen una Iglesia poderosa y fuerte que se imponga sobre los demás. El ideal no es el cedro encumbrado sobre una montaña alta, sino el arbusto de mostaza que crece junto a los caminos y acoge por abril a los jilgueros.
Dios no está en el éxito, el poder o la superioridad. Para descubrir su presencia salvadora, hemos de estar atentos a lo pequeño, lo ordinario y cotidiano. La vida no es solo lo que se ve. Es mucho más. Así pensaba Jesús.
__________________

17 jul. 2020

Aprendemos a santiguarnos



Nos cuidamos...

CATEQUIZIS - Los 7 Sacramentos - 2ª y 3ª parte





HAUSER: The Lonely Shepherd - 'Alone, Together'

Cuidemos los cristianos, modales, por favor.

https://pastoralsj.org/
       

Uno enciende la tele y los echa de menos. Puede que movido por el optimismo decida entonces sintonizar la radio. Tampoco. En ese caso está el recurso de acudir a la prensa o de salir a la calle, pero no hay manera de encontrarlos. Los buenos modales simplemente se han esfumado. Y quizás podríamos afirmar incluso que se los ha desterrado. Porque no sucede tan solo que cada día nos comportemos con peores formas, sino que incluso las personas que aún tratan de mantener un cierto código de cortesía son denominadas despectivamente como cursis o repipis, cuando no atacadas por relacionarse con gestos y palabras 'clasistas'.


         Lo sorprendente es que nos pasa también en ocasiones dentro de la Iglesia, en nuestros grupos y parroquias. Y es verdaderamente incomprensible, porque al contemplar a Jesús en los Evangelios uno no puede dejar de apreciar que el Señor era un hombre suave en el trato, correcto en sus palabras, cuidadoso con sus gestos. No se trata de añorar anacronismos y empezar a tratarnos todos como si nuestra vida transcurriera entre las paredes de un enorme Downton, pero quizás sí que podamos hacer nuestra aquella oración del Padre Arrupe en la que le pedía al Señor su modo de tratar a los demás, su delicadeza, la amabilidad con que atraía a las multitudes. Puede que una tarea de los cristianos en nuestra sociedad, ahora que la cosa va cada vez más de minorías, de ser levadura que fermenta la masa, sea la recuperación de la buena educación en el trato con los demás, tan poco como saludar al entrar en un lugar, ceder el paso o el asiento, dar los buenos días o no olvidarnos de dar las gracias. Porque el cuidado en la atención a las personas que nos rodean, aunque sean desconocidas, no tiene que ver con el estatus social, modas o esnobismos, sino que es la expresión externa del cariño y el respeto profundo que los cristianos estamos llamados a tener ante todos, en la medida en que rezar el padrenuestro nos hermana, y que nuestro modelo de conducta es Jesús.



          Quizás el punto sea pasar menos horas empapándonos de las formas que nos ofrece TeleQuince, y dedicar un ratillo cada día a dejar en la oración que nos calen las formas de Jesús en su Evangelio. Cuidemos entonces los buenos modales. Cuidemos los cristianos modales, por favor.

12 jul. 2020

Evangelio día 12: Domingo XV del Tiempo Ordinario- Ciclo A


Evangelio por Odres Nuevos

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,1-23):

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla.
Les habló mucho rato en parábolas: 
«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga.»
Palabra del Señor


Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Mt (13,1-23)

LA FUERZA OCULTA DEL EVANGELIO

La parábola del sembrador es una invitación a la esperanza. La siembra del evangelio, muchas veces inútil por diversas contrariedades y oposiciones, tiene una fuerza incontenible. A pesar de todos los obstáculos y dificultades, y aun con resultados muy diversos, la siembra termina en cosecha fecunda que hace olvidar otros fracasos.
No hemos de perder la confianza a causa de la aparente impotencia del reino de Dios. Siempre parece que «la causa de Dios» está en decadencia y que el evangelio es algo insignificante y sin futuro. Y sin embargo no es así. El evangelio no es una moral ni una política, ni siquiera una religión con mayor o menor porvenir. El evangelio es la fuerza salvadora de Dios «sembrada» por Jesús en el corazón del mundo y de la vida de los hombres.
Empujados por el sensacionalismo de los actuales medios de comunicación, parece que solo tenemos ojos para ver el mal. Y ya no sabemos adivinar esa fuerza de vida que se halla oculta bajo las apariencias más desalentadoras.
Si pudiéramos observar el interior de las vidas, nos sorprendería encontrar tanta bondad, entrega, sacrificio, generosidad y amor verdadero. Hay violencia y sangre en el mundo, pero crece en muchos el anhelo de una verdadera paz. Se impone el consumismo egoísta en nuestra sociedad, pero son bastantes los que descubren el gozo de una vida sencilla y compartida. La indiferencia parece haber apagado la religión, pero en no pocas personas se despierta la nostalgia de Dios y la necesidad de la plegaria.
La energía transformadora del evangelio está ahí trabajando a la humanidad. La sed de justicia y de amor seguirá creciendo. La siembra de Jesús no terminará en fracaso. Lo que se nos pide es acoger la semilla. ¿No descubrimos en nosotros mismos esa fuerza que no proviene de nosotros y que nos invita sin cesar a crecer, a ser más humanos, a transformar nuestra vida, a tejer relaciones nuevas entre las personas, a vivir con más transparencia, a abrirnos con más verdad a Dios?

Catequizis 14 - Dios Espíritu Santo y Catequizis 15 - Los Sacramentos





El Espíritu Santo es "Señor y DADOR de vida". Si le tenemos dentro, vemos la vida con paz, esperanza y amor. Pero si no le tenemos... todo se pone feo.





Dios nos ofrece 7 ayudas para recorrer el camino de la vida. Podemos caminar a solas, con nuestras fuerzas, o contando con su ayuda.

Santificado sea tu nombre

https://pastoralsj.org/creer/

Hubo una época en que pensaba que esto de “santificado sea tu nombre” significaría que uno tenía que estar diciendo todo el día cosas bonitas de Dios, frases piadosas, o cantos de alabanza… Quizás me he hecho más mayor, o más práctico, o comprendo un poco más el mundo. Ahora cuando me detengo en esa frase inmediatamente me vienen a la mente polémicas y frases desgraciadamente frecuentes en nuestro mundo, en el que hay gente que, con el argumento de la libertad de expresión, dice verdaderas barbaridades sobre Dios (y de paso la Virgen, los santos y todo aquello que les suene a religión).


Entonces me doy cuenta de que santificar un nombre es algo mucho más serio que decir cosas bonitas, aunque ciertamente también es algo que implica no decir barbaridades.


Primero, es aprender a respetar todo lo que ese nombre significa para mí y para otros. Respetar lo que comparto, pero también lo que no. Respetar el nombre de Dios es respetar a las personas para quien ese nombre es importante (si acaso yo no creyera). Y es también -si yo soy creyente- tomar en serio ese nombre. Tomarlo en serio es no utilizarlo para cualquier cosa. Es no confundir la voluntad de Dios con cosas que no dejan de ser tradición, cultura o costumbre. Es descalzarme ante el terreno sagrado que es su palabra, y escucharla. Es aprender a descubrir los mil significados de ese nombre. Porque “tu nombre” es Dios, y es Padre, y Madre, y Alfarero, y Creador, Maestro, Juez, Amigo, Jesús, Espíritu, Sabiduría… innumerables nombres cargados de significado, matices y profundidad. Y al tomar en serio esos nombres, entonces tomo en serio las consecuencias para mí, que me entiendo también como Hijo, Hermano, Barro, Criatura, Discípulo, Libre, Amigo, etc.


Santificar su nombre es ser consciente de que al decir “Dios”, estoy hablando de Dios, del mundo, y de mi propia vida. De nuestra verdad más profunda.

José María Rodríguez Olaizola, sj.

11 de julio: Día internacional de la población


¿Cuántas personas hay en el mundo?

¿Cuándo superaremos los 8.000 millones de habitantes?

De acuerdo a los estudios estadísticos realizados en los últimos años, se calcula que la tasa de crecimiento de la población mundial es de casi 83 millones de personas. Actualmente los habitantes de todo el mundo son de 7.684 millones y se espera que para el 2030 sobrepase la cifra de los 8.600 millones.

Taj Mahal (La India)

China y la India son los países que tienen un mayor número de habitantes con respecto al resto del mundo. Estas dos grandes naciones ubicadas en el continente asiático albergan el 61% de la población. Solamente en China, habitan 1.440 millones de personas, mientras que en la India hay 1.390 millones, que unidos representa casi el 37% de toda la humanidad.

Día Mundial de la Población en tiempos de pandemia

En 2020 la celebración mundial por la Población se ha centrado en los problemas añadidos que causa la pandemia de COVID-19 y la crisis desencadenada a consecuencia de la misma. Las mujeres son el sector de la sociedad más vulnerable en esta situación de confinamiento por una serie de motivos:
  • Hay muchas más mujeres en el sector de la salud, sobre todo en enfermería y son las que están soportando el peso del trabajo en primera línea de combate en los hospitales y en los centros de salud.
  • La mujer está soportando en muchos casos el cuidado de los hijos y las personas mayores, mientras duran los confinamientos. Muchas de ellas han dejado de trabajar o han tenido que reducir la jornada laboral. O bien compatibilizan el trabajo con el cuidado de los hijos, restándose horas de sueño y descanso.
  • En los países de ingresos medios o bajos, las mujeres no tienen acceso a métodos anticonceptivos, dificultando así la planificación familiar.
  • Se dan más casos de violencia de género contra las mujeres.
  • Se relaja la vigilancia internacional en multitud de temas como la mutilación genital y los matrimonios infantiles.

5 jul. 2020

Tirar estatuas


Por mucho que esté de moda y que a muchos les parezca un acto de justicia, destruir estatuas y símbolos históricos no es algo muy novedoso, más bien es una constante a lo largo de la Historia que más que libertad, siempre ha denotado ciertas dosis de fanatismo y una mirada empobrecida y arbitraria de la realidad, de la cultura y del propio modo de actuar. Es una pena que en ciertos casos la reivindicación legítima se convierta en vandalismo ciego más propio de adolescentes rebeldes que de ciudadanos responsables y conocedores de su propia identidad.
Puede que haya ciertas dosis de racismo –y otras barbaridades condenables– en algunos personajes históricos, como seguramente lo había en la mayoría de nuestros antepasados –también de los que se quejan–, porque esa era la forma de ver el mundo, sabiendo que no es lo mismo explicar que justificar. Y probablemente, dentro de varias décadas se escandalizarán por muchas costumbres que ahora la sociedad eleva a dogma, y no por ello mereceremos el desprecio más absoluto. Sobre todo resulta muy osado juzgar –y condenar– personajes históricos porque ahora nos hemos dado cuenta que había aspectos de su vida que hoy catalogamos como políticamente incorrectos, básicamente porque así nunca aprendemos del pasado y no reconoceremos lo bueno que pudieron propiciar con su vida. Está claro que no todos los personajes son iguales ni todos merecen un recuerdo agradecido, pero la Historia no deja de ser un proceso de aprendizaje colectivo a través de un doloroso ensayo y error donde la brocha gorda no ayuda, por eso es más necesario el criterio reposado que el emotivismo radical.
No me imagino juzgando una y otra vez a mis abuelos por no haber reaccionado en su momento como yo lo haría en pleno siglo XXI. Revisar la Historia es algo siempre necesario, sin embargo no es lo mismo que recortarla hasta ajustarla a nuestros propios patrones contemporáneos, porque correremos el riesgo de quedarnos solos o, peor aún, bajo el ojo inquisidor de unos pocos. De la misma manera que necesitamos referentes actuales, no podemos permitirnos el lujo de criminalizar a muchos que nos ayudaron a crecer como sociedad y cuyas ideas, gestas e incluso errores nos permitieron llegar hasta aquí, porque nos guste o no, somos el producto de nuestra propia Historia colectiva, algo que no podremos cambiar.

Evangelio día 5: Domingo XIV del tiempo ordinario - Ciclo A

Evangelio por Odres Nuevos

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-30):
En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»



Palabra del Señor
Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Mt (11,25-30)

APRENDER DE LOS SENCILLOS

Jesús no tuvo problemas con las gentes sencillas del pueblo. Sabía que le entendían. Lo que le preocupaba era si algún día llegarían a captar su mensaje los líderes religiosos, los especialistas de la ley, los grandes maestros de Israel. Cada día era más evidente: lo que al pueblo sencillo le llenaba de alegría, a ellos los dejaba indiferentes.
Aquellos campesinos que vivían defendiéndose del hambre y de los grandes terratenientes le entendían muy bien: Dios los quería ver felices, sin hambre ni opresores. Los enfermos se fiaban de él y, animados por su fe, volvían a creer en el Dios de la vida. Las mujeres que se atrevían a salir de su casa para escucharle intuían que Dios tenía que amar como decía Jesús: con entrañas de madre. La gente sencilla del pueblo sintonizaba con él. El Dios que les anunciaba era el que anhelaban y necesitaban.
La actitud de los «entendidos» era diferente. Caifás y los sacerdotes de Jerusalén lo veían como un peligro. Los maestros de la ley no entendían que se preocupara tanto del sufrimiento de la gente y se olvidara de las exigencias de la religión. Por eso, entre los seguidores más cercanos de Jesús no hubo sacerdotes, escribas o maestros de la ley.
Un día, Jesús descubrió a todos lo que sentía en su corazón. Lleno de alegría le rezó así a Dios: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla».
Siempre es igual. La mirada de la gente sencilla es, de ordinario, más limpia. No hay en su corazón tanto interés torcido. Van a lo esencial. Saben lo que es sufrir, sentirse mal y vivir sin seguridad. Son los primeros que entienden el evangelio.
Esta gente sencilla es lo mejor que tenemos en la Iglesia. De ellos tenemos que aprender obispos, teólogos, moralistas y entendidos en religión. A ellos les descubre Dios algo que a nosotros se nos escapa. Los eclesiásticos tenemos el riesgo de racionalizar, teorizar y «complicar» demasiado la fe. Solo dos preguntas: ¿por qué hay tanta distancia entre nuestra palabra y la vida de la gente? ¿Por qué nuestro mensaje resulta casi siempre más oscuro y complicado que el de Jesús?

Video del Papa - Julio 2020


El ritmo de vida muchas veces frenético que llevamos juega en contra de nuestra vida familiar. Y aquí tenemos un problema muy importante. Porque nadie, ni nosotros como individuos, ni la sociedad, puede prescindir de las familias. Menos en este tiempo de crisis que estamos viviendo. Como dice el Papa Francisco, “las familias no son un problema, son principalmente una oportunidad”.

“La familia tiene que ser protegida.
Son muchos los peligros a los que está enfrentada: el ritmo de vida, el estrés...
A veces los padres se olvidan de jugar con sus hijos.
La Iglesia tiene que animar y estar al lado de las familias ayudándolas a descubrir caminos que le permitan superar todas las dificultades.
Recemos para que las familias en el mundo de hoy sean acompañadas con amor, respeto y consejo. Y de modo especial, sean protegidas por los Estados”.

CATEQUIZIS-13 Nuestra madre del Cielo


La madre de Jesús es también nuestra madre del Cielo.
Y nos cuida con el amor de las madres buenas. ¡Gracias María! 🥰

1 jul. 2020

Pastor de sueños



Y siempre el viento, Tucho.
El que te da de frente y sopla libre.
El que pone en tus labios la osadía 
de abrir penumbras y cerrar ausencias,
cuando las  horas marcan
el pálpito del sol
y el horizonte de los sueños vivos.
El viento habita
la claridad  de lo que deja al paso
y pide desnudez
al presentarse libre
cubriendo de bondad tus pensamientos,
como cuando la aurora
se despeja, se anima
y pasa entre las nubes victoriosa.
Las manos llenas y la frente limpia,
¿qué más te puede dar el viento puro?
¿Qué otra fuerza tendrán tus pies cansados,
que aquella que en el viento te estimula?
Asómate a la Ría.
Inclina la cabeza
y deja que en el Umia los misterios
escojan el camino de la luz
y beban en sus aguas
las huellas de bondad que tú heredaste.

Elpidio Ruiz Herrero