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3 may 2019

Amabilidad, tan necesaria hoy

























Leemos en Almudí:
Ser amable facilita la alegría que se manifiesta en mostrar satisfacción de vivir, amar y compartir tiempo con las personas en una actitud que desdramatiza situaciones molestas y ayuda a disfrutar en ambientes familiares y contagiar alegría a otras personas

La amabilidad nace del amor, la comprensión, la empatía y la generosidad; para que sea virtud debe estar libre de segundas intenciones. Es también una muestra de confianza, porque apuesta por creer en la buena voluntad de los demás, incluso si se equivocan y en mantener la confianza en que con esfuerzo e ilusión lograrán las metas acordadas.
Sigue el redactor de esta voz en Wikipedia destacando su valor y concluye diciendo que “amabilidad es la palabra dulce que anima, levanta, consuela y fortalece. […] es afabilidad en la conducta, naturalidad en el obrar, paz en el semblante, benevolencia en la mirada”. No es la actitud ingenua de quien no percibe la malicia de algunos actos; es la actitud de quien no somete por sistema a un juicio riguroso a las personas con las que convive. En la contraportada de la edición de Rialp se afirma que exige “prestar mayor atención a las cosas que se hacen y a cómo se hacen”. La amabilidad vence la crítica amarga y vive la caridad en detalles cotidianos que se manifiestan en la forma de corregir (si corresponde), de ver la vida con buen humor y evitar tintes dramáticos en lo que no tiene entidad. Esto exige evitar los juicios temerarios, las reacciones de ira, sea en el coche, viendo un partido de fútbol o al corregir a un hijo. El propósito de vivirla evitará pensamientos negativos a la vez que procuramos ver el lado amable de las situaciones. Exige, y es importante en la sociedad actual, tratar bien a las personas aunque se discrepe en las ideas.
Quien opta por la amabilidad no renuncia a formarse un juicio de lo que está bien o mal, es verdadero o cierto. Decir lo que nos parece mal es legítimo, pero se puede hacer sin herir a las personas. Quien posee esta cualidad es capaz de descubrir ese rasgo amable que todos tenemos y que sólo ven quienes nos miran con afecto.
Dice Lovasik en el prólogo: “el mundo necesita amabilidad: siendo amables seremos capaces de convertirlo en un lugar más feliz en el que vivir”. Ojalá seamos más valientes en el compromiso y más amables en el trato. La lectura reposada del libro es una ayuda para interiorizar esa actitud. Padres y profesores podemos ejercitarnos cada día en detalles como buscar que haya más risas que gritos en la casa, buscar un estilo positivo que resulte más estimulante, no gritar al corregir, pedir disculpas por la forma si es oportuno, etc. Puede costar tiempo lograr algunas metas, pero vale la pena.
De José Manuel Mañú Noain es asesor de centros educativos, historiador y lector apasionado.

28 nov 2018

Consejos para ir a misa con niños pequeños.




Consejos de una madre de 5 niños
Anota:
1 – Haz de la misa dominical una rutina completamente previsible, siempre en el mismo horario, siempre en la misma iglesia.
2 – Evita los horarios de sueño y los cercanos a las comidas, pues los niños con hambre y sueño se vuelven más irritables.
3 – Ofrecer palomitas, galletas, caramelos, y permitir juguetes durante la misa proporcionan un mal hábito a los niños, dificultando su entendimiento sobre el valor de la misa y la virtud del orden.
4 – Utilizar el recurso de un único juguete silencioso para los niños menos de 2 años, puede colaborar en situaciones más difíciles, pero debe evitarse. Ver punto 3.
5 – Palomitas, sorbete y caramelos, pueden negociarse tras finalizar la misa, y pueden hasta volverse una rutina deseada por los niños.
6 – Caminar no es hablar, hasta los 2 años y medio aproximadamente algunos niños aún son inquietos, distraerlos con un paseo por el fondo de la iglesia puede ayudar, pero ellos ya son capaces de comprender el silencio.
7 – Tras los 3 años de edad los niños son capaces de mantenerse sentados en su lugar, con pocas excepciones.
8 – Evita sentarte junto a otros niños.
9 – Cuanto más silenciosa es la misa, mejor es la comprensión del niño sobre su silencio, evita las misas con demasiado ruido.
10 – De preferencia la iglesias con adornos y condiciones de reverencia, los niños comprenden donde están si el medio exterior refleja las necesidades interiores. 
11 – Habla con el niño sobre cómo debe ser su comportamiento en la misa. Habla antes de ir a misa, en la puerta de la iglesia y cuando se acomoden en sus lugares. Sé específico y explica cuáles son las etapas, orientaciones vagas como decir “necesito que te comportes” no tienen sentido para ellos. No olvides elogiar su buen comportamiento y también hazlo de forma específica.
Karen Fernandes, madre de 5 niños.

24 oct 2018

Las 7 peores frases que nunca deberías decir a tus hijos.

Nunca debes decir estas palabras a tus hijos. Los efectos de estas palabras pueden ir más allá de lo que crees y lo que tus hijos pueden controlar

 autor: Aleteia

rostro de un nino llorando lagrima por su mejilla


La rabia, el cansancio y la frustración que vienen con los problemas cotidianos pueden exasperarnos y hacernos decir cosas que realmente no sentimos.
Estas son algunas de las peores combinaciones de palabras que podemos decir a un hijo, independientemente de su edad, pero especialmente a los niños pequeños.
Los efectos de esas palabras pueden ir más allá de lo que crees y de lo que tu y tus hijos pueden controlar.
Lea con atención y piénsalo muchas veces antes de decir frases como esas.

1.- "Nunca haces nada bien".

A nadie le gustaría oír eso, menos aún de un adulto. Imagina la sensación desagradable cuando tu hija inocente te oye decir palabras como esas.
Si tu hija cometió un error, rompió algo, arruinó la masa del pastel, respira hondo y piensa en qué es más importante.
La respuesta siempre será la misma: tus hijos son más importantes que cualquier otra cosa.

2.- "Me gustaría que te parecieras más a tu hermano".

No ganamos nada comparando a nuestros hijos, pero podemos crear resentimientos entre los miembros de la familia.
Asegúrate de las comparaciones no existen en tu casa. Somos todos diferentes y únicos, y somos todos especiales a nuestra manera.

3.- "Eres gordo/feo/burro".

Nuestros hijos creen en todo lo que decimos. Somos su fuente más fiable de información y también la mayor fuente de amor.
No perjudiques la autoestima de tus hijos con adjetivos negativos. Es mejor reconocer sus puntos fuertes en vez de enfatizar lo negativo.

4.- "Me avergüenzo de ti".

Si tu hijo tiene tendencia a llamar la atención en público, como gritar, jugar, correr y cantar para que todos le oigan, quizás sólo necesita más atención. No digas cosas como esa delante de tus amigos y ni en privado .
¿Por que no planear un espectáculo en casa donde él sea la estrella principal? Tal vez descubras su lado artístico al hacer eso y divertirse en familia.

5.- "Quisiera que nunca hubieras nacido".

No logro pensar en algo peor que alguien pudiera decir a un niño. Nunca, en ninguna circunstancia, digas eso a tus hijos, ni siquiera de broma.
Todos necesitamos saber que somos deseados y queridos, independientemente de los errores que cometemos.

6.- "Ya me he cansado, ya no te quiero".

A veces, sin darnos cuenta, caemos en los juegos de palabras de nuestros hijos. Tu hija de tres años está frustrada porque no puede comer otro helado. Después de explicarle varias veces porque no, ella se enfada, llora y dice que no te quiere.
La respuesta más fácil seria pagar con la misma moneda, pero eso solo le hace daño.
La reacción correcta sería explicar nuevamente porque no puede comer más helado y recuérdale que siempre la vas a querer, aunque se enfade contigo. Ella aprenderá mucho más de lo que imaginas con esta lección.

7.- "No llores, no es nada serio".

"¿Cómo de grandes pueden ser los problemas de los niños? Son sólo niños, no tienen preocupaciones, tristezas, decepciones ni miedos" Este es un error que como adultos cometemos con mucha frecuencia. Los niños tienen la misma o más capacidad emocional que un adulto.
La diferencia es que ellos no pueden expresarse y calmarse a sí mismos como nosotros. Entonces, de alguna forma, ¿sus problemas no serán aún mayores?

Nunca menosprecies un miedo, un arañazo, una duda, un conflicto por el que tu pequeño está pasando. Ayúdale a superar el problema y a reaccionar de forma sana.
Con pequeños ajustes y siempre considerando los sentimientos y bienestar de nuestros hijos, podemos evitar estas frases tan perjudiciales y tener una relación de amor, protección y bienestar en el hogar.

11 sept 2018

Las diez maneras de mostrar a nuestros hijos que les amamos

¿Cómo expresar tu amor por tus hijos de manera que los ayudes a crecer felices, amados y equilibrados?

“Unidos en el amor”. Esta breve frase de Colosenses 2,2 resume el sentido de la familia. Aunque pueda parecer obvio que amamos a nuestros hijos, es mejor dejarles sin ninguna duda en cuanto a esto. Decir “te quiero” es necesario, pero no suficiente; “los actos hablan más alto que las palabras”, como dicen.
Los niños necesitan sentirse amados por sus padres si quieren desarrollar una personalidad sana, y esa experiencia debe empezar lo antes posible – en cierta forma, desde el momento de la concepción. Experimentar el amor y el cariño de los padres dará confianza, autoestima y sensación de seguridad a los niños, y les enseñará a amar a los demás.
Aquí 10 sugerencias sobre cómo expresar tu amor por tus hijos de manera que les ayude a crecer felices, amados y equilibrados.
  1. Dales abrazos y besos
Cuando nos comunicamos con alguien, más del 60% del mensaje que estamos transmitiendo puede expresarse mediante el lenguaje corporal. Una manera de mostrar nuestro cariño por nuestros hijos es besándolos y abrazándolos. También podemos sencillamente añadir un toque de ternura a la forma como nos expresamos y ser amables en nuestros movimientos y gestos; eso les ayudará a darse cuenta de lo importantes que son.
  1. Estate presente
Un aspecto importante de expresar nuestro amor es estar presente – simplemente estar ahí. Necesitamos pasar un tiempo de calidad con ellos, participando de sus vidas diarias siempre que sea posible. Es solo cuestión de dejar de lado nuestras tareas (o nuestro celular) por un momento para dedicárselo a ellos, jugar con ellos, mostrar interés en lo que están haciendo o pedir su opinión. El tiempo individual puede ser particularmente valioso.
  1. Escucha
La presencia física es solo parte de lo necesario; debemos mostrar que estamos mentalmente presentes para nuestros hijos también. Si están tristes, debemos consolarlos; y si están tristes por una buena razón, debemos compartir ese sentimiento – y que ellos sepan que lo hacemos. Debemos prestar atención a sus ideas y sus preocupaciones, e intentar responder a todas sus preguntas, aunque no tengamos todas las respuestas. No hay nada de equivocado en decir que no conocemos la respuesta; es mejor que ignorar la pregunta.
  1. Confía en ellos
Otra manera como podemos mostrar a nuestros hijos que les amamos es confiar en ellos. Al darles libertad, probamos que creemos en ellos. A pesar de las preocupaciones que podamos tener, muchas veces en base a una experiencia personal, no podemos olvidar que los niños son personas diferentes a nosotros, y pueden tener éxito donde nosotros fallamos. Si tenemos confianza en ellos, ellos también confiarán en sí mismos. Las advertencias son sanas – tenemos que proteger a nuestros hijos –, pero es importante animarles y retarles a crecer, a hacer cosas nuevas y volverse más independientes. La confianza es un gran regalo de amor.
  1. Respétalos
El respeto es una de las bases de cualquier relación, y debe ser correspondido. Una de las demostraciones más bonitas de amor es saber cómo respetar a nuestros hijos. Eso no significa tratar a nuestros hijos como iguales antes de llegar a la edad adulta, sino prudentemente respetar sus sueños, ideas, preferencias y decisiones cada vez más a medida que maduran, aunque no estemos de acuerdo con ellos.
  1. Incentívalos
Cuando animamos a nuestros hijos, incluso cando se equivocan, ellos no solo ganan confianza, sino que también se sentirán amados. Debemos mostrar nuestro orgullo, no sólo por sus conquistas, sino también por su trabajo, sus ideas, sus esfuerzos y su perseverancia. Además, debemos reconocer lo que hacen por nosotros o por los demás; además de ser una cuestión de justicia, la gratitud puede ser muy motivadora.
  1. Protégeles (pero no demasiado)
Si protegemos a nuestros hijos, ellos sabrán que son importantes para nosotros. Sin embargo, ¡debemos tener cuidado de no ahogarlos! Contra lo que estamos intentando alcanzar, la protección excesiva es peligrosa: creerán que les consideramos incapaces de cuidar de si mismos. En consecuencia, probablemente acaben dándonos la razón y devolviéndonos sentimientos de inferioridad e inseguridad, o rebelándose contra nuestra protección. Debemos encontrar el equilibrio correcto para que nuestros hijos se sientan seguros sin sentirse limitados, como dice el refrán: darles raíces para que crezcan y alas para volar.
  1. Define límites
Desde el nacimiento, los niños aprenden cada minuto, todos los días. Este proceso de aprendizaje requiere una estructura y límites. Es papel de los padres saber cómo establecer límites y crear reglas. Nuestros hijos inevitablemente empujarán y pondrán a prueba los límites, pero también aprenderán a apreciarlos, especialmente si estamos preparados para dar fundamento a las normas (con explicaciones adecuadas a la edad del niño). De vez en cuando, muéstrale los malos resultados de no respetar los límites (en sus propias vidas o en las de sus amigos) para que aprecien plenamente la disciplina. Y, como en el punto anterior, necesitamos mantener un equilibrio sano, no limitando demasiado ni dándoles demasiada libertad.
  1. Dales libertad para ser ellos mismos
También es importante dar a nuestros hijos la oportunidad de ser quienes son y no quienes queremos que sean. No debemos cargarles con nuestras expectativas. Amarles significa tener la fuerza de dejarles ser autónomos y permitir que ya no necesiten de nosotros – cuando llegue el momento. Aunque sea difícil ver que nuestros hijos se apartan y se vuelven más independientes, el amor exige que les dejemos abrir las alas y volar.
  1. Sé sincero
Finalmente, no debemos mentir a nuestros hijos. Ellos nos aman y confían en nosotros, y si descubren que mentimos, acabarán sintiéndose traicionados. Podrían pensar que estamos mintiendo porque no les amamos – o pueden concluir que mentir a las personas que amas es correcto, y ninguno de los dos casos es bueno. Cuando hacemos una promesa, debemos mantenerla. Cuando parece difícil explicar algo a un niño, debemos mantener la verdad, aunque haya que simplificar las cosas o explicarlas usando imágenes y metáforas hasta que nuestros hijos tengan edad suficiente para entender. La honradez es un signo de confianza y respeto, y es necesaria en una relación amorosa.

12 ago 2018

Razones contra la desigualdad

De www.serpersona.info
Interesante artículo de Ramiro Feijoo:
Entre los muchos estudios existentes el más valioso en mi opinión es el estudio de Richard Wilkinson y Kate Pickett, publicado en España con el título de Desigualdad: un análisis de la (in)felicidad colectiva. El libro se resume de manera fácil:                    La desigualdad influye negativamente en la mayoría de las variables de salud y bienestar social


En países desarrollados, cuanto mayor es la desigualdad, menor es la esperanza de vida, la comprensión lectora y el dominio matemático, la confianza de la sociedad en sus conciudadanos y mayor es la mortalidad infantil, el porcentaje de población reclusa, los homicidios, los nacimientos en madres adolescentes, la obesidad, las enfermedades mentales de todo tipo y las adicciones a las drogas.

El autor desagrega los resultados por países, variables e incluso por Estados de EEUU, llegando siempre a las mismas conclusiones. Llama también la atención que las consecuencias de la desigualdad pueden llegar a ser entre el doble y diez veces más negativas entre los países menos afectados (Japón o los escandinavos) y el que más (Estados Unidos).

Los autores dejan claro que correlación no es causalidad, por lo que a veces, para entender la relación entre una variable y la desigualdad, debemos transitar por varios pasos lógicos. Pero los mismos autores nos revelan el vínculo intermedio necesario que parece existir entre unas y la otra: el estrés social que acarrea, las amenazas a la estima social (recordemos que la autoestima social es una de las necesidades humanas señaladas por Maslow en la mitad de su pirámide), la inseguridad que conlleva afecta en términos de salud al sistema inmune e incluso al cardiovascular, y en términos sociales genera una tensión que puede manifestarse y explotar de diversas maneras. De la manera más suave, mediante el consumismo y la ostentación. De la manera más grave mediante problemas mentales, adicciones, inseguridad ciudadana y finalmente homicidios. Las pruebas son abrumadoras. Pero hay más:

La desigualdad afecta a las cifras agregadas y por supuesto a los más desfavorecidos. Pero atención: también a los ricos. En los países desiguales los ricos tienen una esperanza de vida menor que en los más igualitarios. El estrés asociado a la desigualdad parece que afecta también a los de arriba. 

22 abr 2018

La activista paquistaní Malala Yousafzai

Malala: 


La activista paquistaní Malala Yousafzai Fuente: Archivo

Fue la persona más joven en ganar el premio Nobel de la Paz

en 2014 por su lucha por la escolarización de las niñas en su país,

ahora por fín visita su región natal, en la que fue tiroteada por

los talibanes cuando tenía 15 años. 


"Me fui del Swat con los ojos cerrados y ahora vuelvo con ellos abiertos", ha afirmado la premio Nobel de la paz Malala Yousafzai en un colegio de la región de Swat, muy cerca de Mingora, su ciudad natal, en el noreste de Pakistán, en la que fue tiroteada en 2012 por los talibanes. Es la primera vez que Malala, que sufrió el ataque de estos radicales por su defensa de la educación femenina y que se ha convertido en todo un símbolo, vuelve al país y a su región desde el atentado.
Durante pocas horas y ante un gran dispositivo de protección militar, este sábado la mujer de 20 años, ha cumplido su sueño de volver a poner los pies en su antigua casa. Desde su regreso a Pakistán el pasado jueves para una vista de cuatro días, el viaje de la premio Nobel de la paz a su ciudad natal no se había confirmado por cuestiones de seguridad. Aunque el Ejército de Pakistán arrebató el control de esa región a los talibanes hace casi una década, los ataques contra las fuerzas gubernamentales continúan en el valle de Swat, una otrora región turística en las estribaciones del Himalaya, a 245 kilómetros al noroeste de Islamabad.


"Me siento muy feliz. Mi sueño se ha cumplido", afirmó durante una visita al colegio Guli Bagh, cercano a Mingora. Ya hace un lustro, Gul Makai, el seudónimo con el que escribía en un blog en Urdu en la cadena británica BBC, despertaba animadversión entre los extremistas de su país por criticar con dureza el radicalismo religioso que habían sometido a su región. 



Entre 2007 y 2009, una facción local de la línea dura talibán había prohibido televisión, música y educación; quemando hasta 200 escuelas. Aunque el Ejército paquistaní recuperó su ciudad a mediados de 2009, Malala fue la voz de la denuncia gracias a su blog.“Swat es un pedazo de cielo”, ha declarado Malala a unos escolares a las afueras de su ciudad tras bajarse del helicóptero militar que la transportó a ella, a sus padres y a un hermano, según informa el medio pakistaní Geo TV. Con esas palabras, Malala ha querido desmentir a los que la siguen acusando de promover ideas contrarias a su país y a los valores del Islam. En Pakistán, hay quien la considera "un agente del extranjero" manipulado o pagado para perjudicar al país. Por eso, su presencia ha despertado también críticas y protestas, como la de una asociación de escuelas privadas del país, que declaró el viernes como el Día no soy Malala. Además de los círculos islamistas radicales opuestos a la emancipación de la mujer, ciertos sectores de clase media la critican porque consideran que ofrece mala imagen de Pakistán. “Estoy orgullosa de mi religión y estoy orgullosa de mi país”, recogía también Reuters en una entrevista con la activista; que reside en Reino Unido desde su atentado. Ahora estudia Economía, Filosofía y Ciencias Políticas en la Universidad de Oxford.
Inspirada por el activismo y el afán educativo de su padre, profesor que protegió su colegio de niñas durante los años de ocupación talibán en su ciudad, Malala denunció el fundamentalismo religioso hasta que miembros de la sección local de Tehreek e Taliban Pakistan (TTP) le dispararon en la cabeza cuando viajaba en el autobús que la llevaba a casa desde el colegio. Herida muy grave, la joven fue trasladada a Birmingham (Reino Unido) para su tratamiento. Sobrevivió milagrosamente al atentado y con el tiempo se ha convertido en un símbolo mundial de la lucha contra el extremismo y el derecho de las mujeres a la educación. En 2014, su determinación la convirtió en la persona más joven en lograr el premio Nobel de la paz (que recibió junto con el indio Kailash Satyarthi). Gracias a este reconocimiento, la fundación que creó continúa la misión de promover educación con la construcción de escuelas en Nigeria, Jordania, Siria, Kenia o Pakistán. La última, precisamente, en Shangla; a pocos kilómetros del pueblo en que nació.


Tenía 15 añosA su regreso a Mingora, Malala y sus padres han visitado su antigua casa, ahora alquilada a un conocido de la familia. “Estaban llorando. Se arrodillaban en el suelo para tocar el adobe”, explicaba el actual inquilino, Farid-ul-Haq Haqqani, a la agencia Reuters describiendo la felicidad de la familia Yousafzai. La activista también ha tenido tiempo de reunirse con amigas de la infancia, según Haqqani.

Después, la joven de 20 años, a la que también acompaña la ministra de Información paquistaní, Marriyum Aurangzeb, se ha reunido con estudiantes del Instituto de Cadetes Guli Bagh, en un encuentro al que también estaban invitados varios amigos.
Malala segura que volverá a Pakistán cuando termine la carrera en el Reino Unido: "Mi plan es regresar a Pakistán en cuanto termine los estudios, porque es mi país y tengo los mismos derechos en él que cualquier paquistaní".
En cuanto a la educación de las niñas en el valle del Swat, la joven elogió el sábado los "cambios importantes" realizados desde 2012. "La situación ha mejorado mucho". Aunque con matices: "Leí que casi la mitad de los niños siguen sin estar escolarizados en la provincia. Tendremos que trabajar muy duro para que todos vayan al colegio".

18 abr 2018

Enseñar y educar

                   Nunca como en la Modernidad se ha hecho hincapié en el sujeto y se ha llamado tanto la atención sobre él, sobre su libertad, su autonomía, su peso dentro de la gnoseología… Y sin embargo, ¿A que hemos asistido en la llamada Modernidad? A una suerte de oscurecimiento precisamente del sujeto, a fuerza de poner énfasis en los productos de sus manos: el hombre mismo será cosificado, se ha tornado en un objeto Y un producto de su mismo actuar. También el saber ha perdido su carácter profundamente "personal", es decir, su con notación de comunicación entre personas, para tornarse en una suerte de transmisión cosificada de datos.
                Así, en el mundo académico y científico se habla hoy en día de "producción" del saber, se considera todavía que la ciencia puede objetivarse tanto que llegue a ser casi un producto de intercambio entre los sujetos independientemente de su mismo ser. Sin embargo, no es eso lo que realmente sucede cuando se transmite un saber. En efecto, no hay producción y transmisión de saber que sea mera comunicación de datos, puesto que, quiérase o no, es también inseparablemente una comunicación axiológica, de valores, de visión del hombre y del mundo. Esta última es, entre otras cosas, una comunicación que no se da sin consecuencias y no deja indiferente a quien comunica ni aquellos a quienes se comunica.
                 Pensemos cuán preñada de implicaciones está tal visión, especialmente desde el punto de vista educativo. Significa, por ejemplo, que no existe una forma de enseñanza que no sea al mismo tiempo formación. Una enseñanza que pretenda estar exenta de exigencias formativas miente o, por lo menos, ignora lo que sucede en este fenómeno de la transmisión del saber. 
               Todo docente debe asumir con plena responsabilidad aquel proceso por el cual, al transmitir un conocimiento, comunica también un horizonte de valores humanos. Ningún docente, especialmente en el ámbito académico puede desentenderse de la formación de sus alumnos, o considerar que su enseñanza es ajena a tal formación.
Ludwig Müller
http://www.serpersona.info

15 mar 2018

Enseñanza y valores


         

          Como argumento en contra de la enseñanza de la religión en los centros educativos se ha dicho que en las aulas solo se puede enseñar lo “científico”. “Yo me siento muy partidario de las ciencias -dice el profesor Juan Luis Lorda- pero por eso mismo percibo los límites tan grandes que tienen cuando tratan las cosas humanas”.

        Si solo se enseñara lo científico en clase, no se podría enseñar que es feo mentir o que no está bien robar, que es muy necesario respetar al prójimo, que existen los derechos humanos, que la democracia es un buen sistema político o que es bonito tocar el violín. Con frecuencia se da por supuesto que las religiones y en concreto la cristiana, no tienen razones. Pero en esto quizá se deja llevar por prejuicios ilustrados ya poco sostenibles. La religión cristiana tiene muchas razones, aunque no sean “científicas”, son razones humanas y morales.

         Por ejemplo, es perfectamente razonable sostener que el mundo ha sido creado por un Dios de la nada. Y, en cambio, resulta bastante impensable y sin ninguna evidencia científica, decir que el mundo se ha hecho él solito a sí mismo de la nada. De todas formas, me gustaría recordar que ningún Gobierno tiene competencias para decidir cuál es la solución de este precioso enigma, porque, en este punto, como en todos los demás, está al servicio de la libertad de los ciudadanos para pensar lo que quieran, siempre que respeten el bien común.

18 ene 2018

Ponte en los zapatos del otro...


Con el fin de ver algo como lo ve otra persona y con el fin de explorar la cualidad de la empatía, en este video algunos estudiantes de escuela intermedia hacen un ejercicio que les ayuda a definir valores básicos. Los estudiantes escogen un zapato y se imaginan la vida de ese zapato. Cuando escriben acerca del zapato —en sentido figurado, los niños “caminan” con esos zapatos— reflexionan sobre cómo la experiencia les ayudó a ser más comprensivos y más compasivos con los demás. 
Este recurso forma parte de la colección Maestros que transforman del Centro Dalái lama para la Ética y los Valores Transformadores en la Universidad de MIT

La capacidad para sentir empatía es elemento fundamental  del crecimiento emocional y social de los jóvenes. Aunque los adolescentes tienen fama de ser egocéntricos, también van adquiriendo crecientes conocimientos acerca del mundo en el que conviven. Al aprender sobre la empatía empiezan a conectarse con las personas que conforman su familia, su salón de clases, su comunidad y más allá también. La empatía les permite a los jóvenes responder con bondad y consideración, y les permite gozar de la historia de la humanidad desde una perspectiva más amplia. La empatía es además un recurso contra la intimidación, el acoso, los prejuicios y la injusticia, y también se puede usar para derribar estereotipos de género. La empatía les ayuda a los jóvenes a hacer amigos y mantenerlos, así como también a entender a aquellos que tienen puntos de vista, antecedentes y culturas distintos.

Use este videos, junto con otros videos que forman parte de la colección de Maestros que transforman: Perspectiva general, Cómo cultivar el perdón, Cómo cultivar la gratitud, Cómo cultivar la autoaceptación. La colección se diseñó para dotar a maestros de los recursos y los métodos que necesitan para fomentar las destrezas de adaptación y de liderazgo ético en personas jóvenes. A medida que usa y adapta los métodos que se ilustran en el video acorde con las necesidades de sus estudiantes, quizás quiera unirse con otros maestros, para que entre todos cubran toda una gama de temas y materias. 

1 dic 2017

Claves de la educación del futuro



El filósofo y sociólogo francés Edgar Morin decía en 1999 que «hay que aprender a navegar en un océano de incertidumbres a través de archipiélagos de certeza». Entonces no había crisis, ni populismos, ni posverdad y el mundo era mucho más previsible que ahora, pero ya apuntaba entonces unos saberes para la educación del futuro que en algunos casos coinciden con los que los expertos reunidos en Qatar para la Cumbre Mundial de Educación citan casi dos décadas después:

1. EL ASOMBRO
Platón dijo que el fin de la educación era «enseñar a desear lo deseable». El buen educador potencia la curiosidad y el asombro. Pero los críos de ahora viven estresados con sus tareas y sus extraescolares. «Los niños empiezan la escuela deseando aprender y acaban pensando sólo en aprobar», expresa Carmen Pellicer, presidenta de la Fundación Trilema. «Disfrutar del aprendizaje es fundamental. Educar no es cuestión de estrategia, sino de cariño. Frente a la presión academicista de los ránkings, del informe PISA y de las competencias, necesitamos una educación emocional, de aprender a ser persona». Hay que relajarse, volver a la naturaleza y vivir la experiencia de lo real. 

2. LA 'LEARNABILITY'
Ya no vale con ser inteligente. Ni siquiera basta sólo con tener talento, que es la forma de gestionar la inteligencia. La palabra de moda es learnability, que José Antonio Marina define como «el deseo y la habilidad de aprender rápida y eficazmente». Es una herramienta clave para los jóvenes, que en su vida laboral tendrán que reciclarse entre 10 y 14 veces. El aprendizaje dura ahora toda la vida. El futuro no será de los más listos, sino de los que tengan más ganas de aprender y mantengan más tiempo ese deseo. La persistencia, el esfuerzo y el carácter son los valores del siglo XXI.

3. LA ÉTICA
La única cosa que tienen clara los distintos partidos políticos que negocian el Pacto de Estado por la Educación es que hay que poner más educación cívica en la nueva ley. Cada vez va a ser más importante enseñar en el respeto al diferente, porque cada vez hay más migraciones y más diversidad. Se ha puesto de moda en los colegios (el Miguel Catalán de Coslada, el Instituto de Sils) el aprendizaje-servicio, algo parecido a lo que antes se llamaba trabajo social. 

4. EL CONOCIMIENTO
Existe un creciente interés en el mundo educativo por que los niños aprendan conocimientos concretos. «Ahora se está poniendo mucho énfasis en la educación orientada para el mercado laboral, pero en el futuro veremos el regreso de la Historia, de la Geografía y de la Literatura. Si tenemos conocimientos concretos, podemos entender mejor lo que está pasando y estar más preparados. Los niños tienen que saber de dónde vienen y conocer el contexto. Los hechos son importantes», insistía durante la Cumbre Mundial de Educación el director de la revista económica tunecina Afrique MagazineZyad Limam

5. LOS LÍMITES
«Disciplinar no es solamente poner límites, es, sobre todo, educar en la conciencia del respeto al valor terapéutico de los límites», expresa el educador Gregorio Luri, que dice que hay padres que piensan que el no es una especie de virus con un poder traumatizantes. Maia Chankseliani, profesora de Educación Comparada e Internacional en la Universidad de Oxford, lo corrobora: «Las reglas son muy importantes como parte de la educación. Los jóvenes no pueden ser completamente libres, deben estar enmarcados dentro de una cierta estructura». No hace falta ser unos padres autoritarios, pero sí poner reglas, educar en los hábitos y en el rigor y conseguir que se cumplan. Los límites dan seguridad en la incertidumbre.

Del Blog serpersona.info

14 oct 2017

Escuchar mejor

Oír no es lo mismo que escuchar. La buena escucharequiere sintonizar, hacerse cargo del estado del otro, no solo de lo que dice, sino también de qué le pasa y por qué dice estas cosas y calla otras, cuál es su intención, qué siente, qué necesita; comprender la entonación, la energía o el desaliento con que habla. Escuchar bien reclama nuestro ser entero, olvidarse de lo demás y ser todo para el otro que habla. Solo de esta forma será posible responder bien y, sobre todo, llegar a un encuentro verdadero entre persona y persona. Un padre cuando escucha a su hijo de trece años es todo para él; no es un tercio para el niño, y dos tercios para oír las noticias…

No podemos concebir a Jesús distraído y pensando en otras cosas cuando uno de los discípulos, o alguien que se le acerca, le dice o pregunta algo. Jesús entra de lleno en el tema que le presentan y atiende a la persona: así ocurre con Nicodemo, con la samaritana, con el joven rico, con Bartimeo, el ciego de nacimiento, y con todos. Cada uno podría contar después que el Señor le atendió con un interés especial, único. Toda la atención de Jesús estaba por entero en quien le hablaba.


Escuchar requiere no interrumpir el discurso del que habla. A veces, conviene preguntar para aclarar un detalle; otras veces, decir algo para manifestar que se comprende o que se está de acuerdo. Este silencio atento favorece la escucha… Cuando nos piden un consejo conviene escuchar bien los detalles significativos del problema. No deja de sorprender la rapidez con que algunas personas suelen responder a cualquier consulta que se les haga, sobre los temas más variados. Algunas veces habrá que decir con toda sencillez que no tenemos respuesta para el problema consultado, que necesitamos un tiempo para reflexionar; conviene ser honrados y por respeto a la persona no improvisar el consejo, sino decir sencillamente que queremos pensarlo mejor.